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El
Advenimiento de la Cuarta Dimensión
Prólogo
Místicos,
visionaros y profetas, hombres y mujeres, en todo tiempo y época, de todas
las religiones y fuera de éstas, pronosticaron lo venidero, las más
de las veces, hablando en símbolos, parábolas y herméticamente.
Hoy, no queda tiempo para el subterfugio ni el adorno, ni lugar para temer persecución
alguna, pues los habitantes del planeta, estamos llamados a posicionarnos. Es
la última rebusca, la postrera llamada; el final de un tiempo se acerca,
otro nuevo y espléndido está por llegar de forma inminente. El
tiempo que transcurre es resumen de vaticinios anteriores. Es hora de hablar
con claridad extrema.
Llega un cambio de vibración,
pasaremos de vivir en una realidad tridimensional, a disfrutar de otra tetradimensional.
El planeta en su conjunto, con la vida que alberga, reinos mineral, vegetal,
animal y humano, sufrirá una tremenda transformación. Es inminente,
y el que nos separa de los nuevos cielos y la nueva tierra, será un tiempo
de penuria, como se predijo inspiradamente desde antiguo. Desastres naturales,
guerras, desórdenes. Mientras el planeta se alinea.
No se trata
de sobrevivir, más bien de trascender. También es necesario entender
que sólo existe la muerte física. El alma y el espíritu
son inmortales. Sería erróneo hablar de destrucción, pues
de lo que tratamos, es de una minuciosa y evolutiva selección. Los que
no se alineen con la nueva realidad, serán sacados del planeta. Una vez
revisados en la luz, repetirán nuevamente en el mundo físico, sin
memoria, como se entra a experimentar y aprender en la tridimensionalidad, para
continuar su andadura en otros planetas. Hay muchos donde podrían hacerlo
en la galaxia, y otros incontables en el Universo. Los que estén facultados
para recibir el advenimiento de la cuarta dimensión, permanecerán
aquí, gozarán de una existencia más plena, fruto de una
profunda transformación.
Pero nadie
será obligado a nada, la gracia, nunca obliga, sólo invita. Dios
nos quiere felices, pero somos nosotros los que hemos de esculpir y construir
nuestra propia felicidad. No queda lugar para el aplazamiento. La raza, sin el
nuevo orden venidero, de seguir manteniendo el actual estado de cosas, probablemente
se destruiría. Lo cual no puede suceder.
Creados a
imagen y semejanza, la Fuente Madre/Padre a la que pertenecemos, se dispone a
ofrecer una lección magistral; la asistencia no es obligada, pero sí aconsejable.
Puerto
Montt, 17 de Agosto, 2008
PRIMERA PARTE
Un mundo renovado por su nivel evolutivo
1.- Siempre estuvieron
La historia
que nos contaron respecto al principio, lo que nos dijeron en cuanto a cómo
brotó y apareció la vida en nuestro planeta, la versión
del hecho que ofrece la religión, y la otra que aporta la ciencia, son
equívocas. Ambas se esculpieron para eludir verdades. La antigüedad
de nuestro planeta es mucho mayor de lo que afirma la arqueología. Los
actuales continentes no fueron los originales. La vida no se creó ni en
siete, ni en catorce días. Simplemente, llegó de donde ya existía,
del espacio exterior.
Entre la mentira
más o menos admitida, entre el dogma y la conveniencia, sobrevivieron
las crónicas de la humanidad anterior. En milenarias culturas como la
tibetana, que vivieron al margen de la vorágine del latir occidental,
se custodió tales crónicas de lo antiguo, pues ellas conducían
inexorables a lo venidero. No estamos aquí para nada, siempre hubo un
propósito. La vida lo tiene. Seres más evolucionados, llegaron
de otros puntos de la galaxia, y, a semejanza de jardineros, sembraron, produciendo
la vida en este mundo, destinado a la experiencia tridimensional.
Hoy, siguen estando,
vigilan el tránsito, la transformación que ya ha comenzado. Hoy
nos siguen vigilando con el mismo amor que siempre lo hicieron, respetando nuestro
libre albedrío aún en la inminencia del cambio. Nunca se habló de
un fin del mundo, si nos quedamos con el espíritu de las profecías
y quitamos el miedo que todas ellas han producido en la neurótica humanidad,
comprenderemos, que todos los Apocalipsis y las ulteriores revelaciones, hablaban
de una transformación, nunca de un final. La vida no lo tiene. La vida
nunca se detiene, se abre camino, es su milagro. Nuestro mundo no se encamina
a un fin, más bien a un nuevo principio, que así de grande es la
maravilla de lo creado.
Vinieron, de
lejanos rincones del cosmos. Sembraron como jardineros, con ellos, el hombre
prosperó en el planeta. Hubo otras épocas. Continentes hundidos.
Guerras desoladoras, como las de hoy. Hubo guerras, porque llegaron de lejanos
rincones del cosmos, nos sólo los primeros, los benignos jardineros que
hicieron posible la vida, también arribaron a nuestro planeta otras entidades,
opuestas a la luz, rebeldes a la evolución, entidades inmersas en el ideal
de poder, expolio y dominación. Así nacieron las iglesias organizadas,
así vinieron los pecados, los infiernos, todos los miedos que acompañan
a la raza desde su inicio.
Esto, donde estamos,
ha sido y será, hasta que nuestro mundo quede debidamente sanado, un campo
de batalla. Y hay dos bandos, los que desean a toda costa una situación
mejor desde el desarrollo espiritual e integral de la vida, y los otros, los
que desean y pugnan por mantener el actual estado de cosas, que es, por difícil
que resulte creerlo, lo que conviene a los que han decidido dominarnos y hacernos
perder el camino de la superación y de la bondad.
Dos bandos. Pero
ellos, los primeros, los que sembraron la vida en el planeta, siguen ahí,
cerca, observando, desde la atalaya de lo invisible, donde nuestros radares y
artilugios técnicos, no podrán descubrirlos. Tan cerca y tan lejos,
tan patentes para muchos y tan increíbles para la mayoría. Nos
custodian desde otra dimensión, inmersos en otro tiempo al fisiológico.
El sistema
de cosas que por todos los medios quiere esconder la sencilla realidad, nos enseñó a
pensar que este planeta que habitamos era el centro del universo. Incluso, durante
una época, se pensó que la vida sólo podía darse
en este lugar donde nos encontramos. Pero no estamos solos. Ni el mundo que percibimos
con los ojos de la carne y la sangre, es el único existente.
El tiempo
que acaece es en el que han de revelarse grandes enigmas. El hermetismo, las
ocultas claves, ya no tienen ningún sentido. Hoy, este tiempo, es un periplo
de luz y revelación, y la humanidad, conforme pasen los años, se
verá convulsionada al enfrentar realidades que poco tiempo atrás
sólo se contemplaban como ficción. Ni estamos solos, ni este que
transcurre es tiempo de ocultismo. Las puertas de ese Reino de Dios tantas veces
anunciado se han abierto, y nuestro planeta entrará de lleno en una nueva
era, en un orden distinto al conocido, pasando por una transformación
completa, elevándose a cuarta dimensión y abandonando la tercera
que hoy disfruta.
Viene un tiempo sorprendente.
Una de las sorpresas más significativas, será lo realmente fácil
que resultará para muchos, si así lo quieren, situarse, tomar conciencia
cabal de lo que sucede en el ahora que les ha tocado vivir. Resultará fácil,
porque nuestro mundo está aumentando su vibración, se alinea paulatina
y lentamente para latir y exhalar un aliento existente concreto. Sucederá,
porque existen dos realidades en nuestro tiempo. A saber, estamos en la era de
Acuario, y ésta es una era de luz.
Veamos. Una era
dura aproximadamente dos mil años, mientras el Sol se desplaza en su ruta
cósmica por la faja zodiacal de las constelaciones. En este momento, nuestro
sistema, ya ha ingresado en el campo de la influencia de la constelación
de Acuario, que se encuentra dentro de la Banda de Fotones. No olvidemos que
el fotón es la partícula más pequeña de energía
con una masa igual a cero, sin carga eléctrica y con una duración
indefinida de vida. La carencia de carga eléctrica y la longevidad hacen
que la existencia dentro de la Banda de Fotones sea magnética y eterna.
La Banda de Fotones a la que nos referimos, se detectó por primera vez
en 1961, gracias a un satélite.
Al penetrar
el Sol y todo el sistema planetario en el Cinturón de Fotones, son excitadas
las moléculas y átomos de todo cuerpo existente, lo cual, producirá en
la materia una transformación de estructuras impensadas, pues se acelera
toda partícula de este planeta. Así, lo viejo y rígido se
desintegra, y lo nuevo se manifiesta de manera veloz y sutil. Conforme el Sol
y el sistema van ingresando en este campo de Luz Total, comenzamos a ver el nuevo
orden emergente. Esta luz que nos baña cósmicamente, permitirá apreciar
conocimientos, desarrollar habilidades psicológicas de percepción
plena, comprender el por qué y para qué de esta existencia, y en
definitiva, traerá un estado de conciencia más claro y sentimientos
más poderosos. O sea, la irradiación continuada de la Banda de
Fotones, de manera silenciosa, irá limpiando y transmutando todo cuerpo
denso. E irá abriendo y liberando lo escondido y reprimido.
De
tal modo, esa potente energía, desintegrará con sus efectos todo
aquello que se resista al cambio. Pero los que armonicen en sus inquietudes,
pensamientos y sentimientos con ese fluir de Luz Total, necesariamente entenderán,
y lo harán con extremada facilidad. Es algo inevitable, el regalo implícito
de nuestra era acuriana.
Claro
que llegaron desde mundos más evolucionados trayendo la vida al nuestro.
Por supuesto, pero eso ya no es noticia, ni hay que acudir a exclusivos tratados
para defenderlo, o a evidencias célebres como las pistas y dibujos de
Nazca, en Perú, sólo visibles desde el aire. Ya no es noticia,
la verdadera, lo importante, es que este mundo al que un día lejano se
trajo la vida para que en él evolucionase, cambiará de vibración,
se elevará dimensionalmente, en su conjunto, todos sus reinos, también
el humano. La noticia es el cambio. El hecho incontestable, es que nunca estuvimos
solos en el universo.
Sorpresas.
Tiempo de maravilla y convulsión. Es nuestra época, no apta para
el misterio, todos terminan ahora, tampoco es hora de ficción, la realidad
supera todas las inventadas. Un tiempo se ha consumado, otro nuevo acaece, ya
se vislumbra en el horizonte de edades y generaciones. En realidad, los que leemos
estas palabras, los que habitamos el planeta en este preciso momento, somos seres
privilegiados. Pues podremos elegir, entre repetir en mundos tridimensionales,
o elevarnos con este planeta a cuarta dimensión.
Cuando
se alcance tal estatus, se tendrá plena conciencia y comunicación
con mundos exteriores, de hecho, el nuestro, por más que se empeñe
en colonizar planetas o satélites, difícilmente consolidaría
tal afán, pues realmente no dispone del permiso pertinente que se necesita
para ello. No se trata de tecnología, se trata de evolución. No
se trata de que el planeta sea una realidad aparte, sino de que existe una Confederación
Interplanetaria perfectamente organizada de mundos superiores donde el conocimiento
pasa por el desarrollo espiritual o esencial de los individuos. Hablamos de razas
humanas y hablamos de otras razas.
Ellos,
en realidad, siempre estuvieron, porque todos los mundos tridimensionales, de
un modo u otro, son continuamente guiados, tutelados a pesar de que se respete
el libre albedrío, encauzados hacia la inevitable evolución, hacia
la continuidad en positivo de lo que Es, Fue y siempre Será. Ellos, esperarán
el momento adecuado para hacerse notar a las naciones de la Tierra, en un contacto
que sólo será continuación de otros anteriores, pero con
la singularidad de que sucederá por el cambio dimensional. La hora está próxima
y no es nada nuevo, siempre estuvieron.
Por ello,
toca hablar y entender algunas cosas. Toca hablar y entender de ellos, que siempre
estuvieron y custodian mundos como el nuestro. De ellos, y de los que se oponen
a ellos, de los otros, que tampoco pertenecen a nuestro mundo pero han hecho
de él poco menos que su cortijo, dominándolo al propiciar frecuencias
colectivas de pensamientos basados en miedos, supersticiones y fanatismos. Toca
entender ese cambio y plena transformación que se acerca. Hablar de las
ayudas que dispondremos para abrazarlo, de entidades maravillosas que llevan
siglos ayudando a la raza humana. Toca hablar y entender finalmente, algo del
Plan Divino, de lo que se espera de nosotros, y de la que tendrá que ser
nuestra elección frente a los tiempos que corren. Toca hablar y entender
unas cuantas cosas, que en otras épocas se ocultaron y que ahora, saldrán
a la luz con la fuerza imparable de lo inevitable.
Estamos
en tiempo de revelación. Los que tengan oídos que oigan. Ya no
es algo que tendrán que enfrentar las generaciones venideras, es algo
que nos toca enfrentar a nosotros, a nuestra generación, puede que tengamos,
cuarenta, cincuenta, tal vez sesenta o más años, pero el cambio
es algo implícito, propio de nuestra generación.
Es tiempo
pues, de ceñirse los lomos, y, como los héroes, enfrentar los riesgos
y esfuerzos que se requieran, entendiendo, que no hay mayor peligro, que seguir
inmerso en la ignorancia y el desconocimiento.
2.- Velando el cambio
Claro que siempre
estuvieron, y, por supuesto, claro que hay más mundos habitados además
del nuestro. A muchos, lo siguiente, seguramente, les parecerá de película
de ciencia ficción. Pero no es ficción. Existe La Confederación
Interplanetaria, donde se agrupan muchos de los mundos de nuestro sector del
espacio. Pero también existe la Confederación Galáctica
de planetas, donde se agrupan un número mayor de mundos habitados por
distintas razas. Y, existe, La Federación Interdimensional de los Mundos
Libres. Organización de mayor calado que las anteriores.
Están.
Velan el cambio. Por fortuna no estamos solos. El universo está dividido
en diferentes sectores del espacio, como también, por supuesto, está el
reconocimiento de diferentes dimensiones de la realidad. Si la Tierra no está entre
los planetas confederados, sólo es por su retraso espiritual.
Es curioso,
como muchas personas, que son aficionados a la ufología y a los avistamientos,
no se consideran personas espirituales, y no lo es menos, el hecho de que muchas
personas que se consideran espirituales, no crean en la existencia de extraterrestres.
Cuando lo cierto es que hablamos de una misma realidad. Es decir, lo seres que
velan actualmente el cambio dimensional de la Tierra, son nuestros hermanos mayores,
espiritualmente hablando. Seres más evolucionados que trabajan en estrecha
relación con Maestros Ascendidos.
La Tierra sólo
pertenecerá a la Federación Interdimensional de los Mundos Libres,
o a las otras Confederaciones mencionadas, una vez limpie las vibraciones egocéntricas,
materialistas y militaristas que hoy desprenden la mayoría de las naciones
de nuestro planeta. En otros mundos, se comprendió que el Amor era la
primera causa de lo creado. Y a esa causa sus habitantes se vincularon vibrando
en tal realidad. Cuando esto sucede, el mundo en cuestión se eleva dimensionalmente,
y ese es el destino de nuestro planeta.
En ocasiones,
se impone la vibración colectiva de amor de los habitantes de un mundo,
y en otros casos, si esto no se da, se impone el ciclo del planeta. Es lo que
ocurre hoy en la Tierra, y es por ello por lo que en este tiempo, y mientras
tenga lugar la transformación, se producirá una selección
de individuos.
Habrá muchas
salidas de plano. Muertes repentinas, enfermedades y dolencias que se mostrarán
incurables. No vibrar adecuadamente, en la dirección exigida, es sinónimo
de invitación de salida. Recordaremos una vez más que sólo
existe la muerte física. El espíritu y el alma son inmortales,
no pueden morir, siempre serán. La entidad que sale, llega, con más
o con menos fluidez, dependiendo de su nivel de conocimiento y evolución,
a la revisión de la luz, en el quinto plano, pero ya no regresa al planeta
nuevamente encarnado, no, a menos que su vida sea fugaz, pues el tiempo no da
ya para nacer, crecer, reproducirse, ver vástagos, hacerse abuelo, y volver
a salir de plano, antes que nuestro mundo pase a cuarta dimensión.
Los que salgan
ahora, serán revisados, y continuarán con su recorrido existencial
evolutivo en otros mundos que, como el nuestro hoy, siguen en tercera dimensión.
A menos, claro está, que decidan no utilizar el canal del nacimiento y
seguir vinculados a este mundo, ejerciendo como guías, de personas que
viven en él, para lo cual, antes, serán revisados en la luz.
Es el cambio dimensional
lo que precisamente nos impide ver a los extraterrestres que nos custodian, a
menos que ellos así lo decidan. Sus cuerpos son etéricos. Viven
en planos más sutiles, vibran de manera más ligera. Ellos han transcendido
al mundo material gracias al grado evolutivo y espiritual que han obtenido. Ellos,
no están para dañarnos, como mil veces hemos visto en mil películas
que no hacen otra cosa que alimentar la histeria de los pueblos.
La mayoría
de la vida en otros planetas de nuestro sistema solar es de naturaleza etérica.
Por esta razón estos seres son llamados eterianos. No serán considerados
desencarnados. Están en un estado de evolución como nosotros, y
su vida en su plano no es muy diferente a la nuestra, excepto que han transcendido
mucho del ser inferior y del deseo astral con el que la gente de la Tierra lucha
con tanta frecuencia. Ellos nos ayudan, y hoy nos preparan, a muchos de nosotros
y a nuestro mundo, mientras éste va inexorablemente alineándose
para el cambio.
Hacen más
cosas por nosotros de las que podamos imaginar. Comenzaron a hacerse notar cuando
el hombre produjo las primeras explosiones atómicas. Las grandes potencias
saben que el armamento nuclear no es una ventaja. Por suerte para los habitantes
del planeta, los hermanos superiores de otros mundos más evolucionados
que nos custodian, no permitirán que se utilicen hasta el punto de causar
una total destrucción.
Lo dicho no
es una especulación. Los mandatarios más poderosos de las naciones
más influyentes lo saben. Los periódicos lo han comentado con total
naturalidad. Como ocurrió en la India. El Diario “India Dailey”,
lo contaba el domingo 20 de Febrero del 2005.
Un nuevo hallazgo científico en la
India: Los ovnis extraterrestres tienen la capacidad de desactivar todos los
misiles nucleares del mundo, incluyendo a los de la India, Pakistán y
China
Los
ovnis tienen capacidad de desactivar todos los artefactos nucleares del mundo.
Los científicos están comprendiendo lentamente que los extraterrestres
tienen un poder muy único para atascar las características operativas
de cualquier dispositivo hecho por los seres humanos. Si desean pueden inutilizar
cualquier equipo instantáneamente.
Esa
puede ser una de las razones de por qué los ovnis nunca se cogen en una
cámara auténtica no manipulada que pueda realmente probar su existencia.
Pueden atascar fácilmente las operaciones de cualquier misil nuclear del
mundo incluyendo el de la India, Pakistán y China. Ellos pueden haber
informado lo mismo a todos los poderes nucleares del mundo y esa puede ser una
de las razones por las cuales los poderes importantes comprenden que la posesión
de armas nucleares no supone ninguna ventaja estratégica especial.
En días
recientes, cuando hubo una escalada en las tensiones fronterizas entre la India
y Pakistán ambos países tuvieron dificultad en comprender por qué sus
misiles nucleares cargados fueron inutilizados. Los estadounidenses y los rusos
han experimentado el mismo fenómeno varias veces en los últimos
sesenta años. Los chinos han experimentado el efecto y han sospechado
en el pasado que los estadounidenses y otros causaban el problema.
Ellos
han trasladado su modo de teatro operativo nuclear debajo de la superficie de
la tierra, pero el efecto de atasco no ha salido. Según científicos
hindúes, si los extraterrestres consiguieran saber alguna vez que un país
trata de utilizar sus misiles nucleares que impactarán sobre todo el mundo
a un grado catastrófico, ellos inutilizarán inmediatamente los
artefactos nucleares.
Informes
británicos dicen que los extraterrestres conocen muy bien cada instalación
nuclear y su localización exacta en el mundo. Las razones principales
por las cuales estos ovnis robotizados sin nombre visitan tantos lugares en la
Tierra, es para localizar todos los artefactos nucleares que los seres humanos
están haciendo, incluyendo los hechos y llevado por los terroristas como
bombas atómicas de maleta.
Según
fuentes informativas, todos los gobiernos con capacidades nucleares saben que
sus sistemas de entrega se pueden inhabilitar por estos extraterrestres y eso
es una preocupación importante para ellos.
No deja de
ser curioso que esta información, se ofrezca a los lectores con total
naturalidad en la India. Un conocido Maestro Ascendido, Ramtha, aseguró que
es el único gobierno que no pertenece a la oligarquía de banqueros
que dominan al resto de los países y a sus mandatarios, controlando lo
medios de comunicación.
No estamos
solos. Ellos velan el cambio. Están pendientes de nuestros errores. No
dejarán que cometamos uno irreparable que condene a la humanidad a un
desastre completo. Respetarán nuestra libertad, pero no hasta el punto
de permitir la destrucción de tantos millones de inocentes. Habitar un
mundo de almas que experimentan para lograr su evolución requiere mucha
programación sublime, mucho trabajo celestial en planos superiores. No
es algo que se pueda quebrantar fácilmente cuando se trata de millones
y millones de almas.
Pero no sólo
velan para que no se utilicen las armas de destrucción masiva. Realizan
otras labores de salvaguarda para la humanidad actual.
Así,
se esfuerzan en mantener la estabilidad del eje polar de la Tierra, como las
condiciones astrofísicas y geofísicas que afectan a nuestro planeta
y a otros de este sistema solar y galaxia.
Inspiran la expansión
espiritual de la conciencia que permite un mayor entendimiento de la Divinidad
multidimensional. Para lo cual salvaguardan e inspiran a millones de representantes
a lo largo y ancho del planeta.
Por imposible
que pudiera parecer, vigilan, debidamente preparados, para evacuar a la entera
población mundial, si así se requiriese, por algún peligro
o catástrofe de índole geofísica o astrofísica.
Supervisan
la creación de templos educacionales basados en un sistema de geometría
sagrada, para apoyar los procesos en curso de iniciación y ascensión.
Son muchos
los servicios que actualmente prestan a la humanidad estos hermanos más
evolucionados, uno de los más perentorios, es sanar al mismo planeta que
sostiene nuestra vida. Pues la Tierra está cubierta de unos meridianos
energéticos en la misma forma que nosotros, como humanos, tenemos meridianos
de acupuntura. Hay ciertos puntos en la rejilla de la Tierra similar a nuestros
puntos de acupuntura en nuestros cuerpos físicos. Cuando uno de estos
puntos se bloquea en nuestro cuerpo físico hay un estancamiento del flujo
de la energía que finalmente lleva a la enfermedad. Lo mismo pasa en el
planeta Tierra.
Ciertamente,
son muchos los servicios que prestan a la humanidad estos hermanos más
evolucionados venidos de otros puntos lejanos de la galaxia. Sus servicios, los
quehaceres que realizan, irán saliendo a la luz conforme pasen los meses,
según nos adentremos en la era que transcurre.
No estamos
solos, y es hora de asumirlo, como importante comprender que a un nivel cada
planeta tiene su propia Jerarquía Espiritual al igual que cada sistema
solar tiene su propia Jerarquía Solar, y así hacia arriba en la
escalera por toda la galaxia y los universos. Estas jerarquías trabajan
en armonía con confederaciones y federaciones.
Ellos, velan, pero
no intervendrán respetando nuestro libre albedrío, a menos que
utilizando bombas atómicas y de hidrógeno, podamos dañar
irreparablemente el planeta y causar daños en nuestro sistema. Si eso
estuviese cerca de ocurrir, entonces intervendrían. Cuando el planeta
alcance el estatus espiritual que le corresponda por haberse elevado a cuarta
dimensión, nos dirigiremos en vez de con una actitud mundial, aún
no lograda, a una actitud de sistema solar, de galaxia, de universo. Y en la
Tierra, ya no se hablará de Naciones Unidas, sino de ser parte de la Federación
de los Mundos Unidos.
Se acerca
la hora, y hay que ser consciente de algo importante. Debido a la terminación
de la Era de Piscis y otros ciclos planetarios y solares, en este momento, están
aumentando las comunicaciones síquicas y las canalizaciones. Es decir,
nuestros hermanos más evolucionados de la galaxia comienzan a contactar
con sus representantes encarnados. Sólo una tercera parte de estos representantes
encarnados han despertado aún para asumir plenamente su misión.
Vivimos un tiempo espléndido en el que pronto seremos profusamente regalados
y sorprendidos.
Se
acerca la hora.
3.- Los otros y sus aliados terráqueos
Hay
muchas civilizaciones extraterrestres por toda la galaxia, y en otras vecinas,
pues ancho e insondable es el universo en sus distintas dimensiones. Algunas
de los miembros de estas civilizaciones, han venido a la Tierra para recoger
datos y desarrollar experimentos para sus propios propósitos egoístas.
No están aquí para servir. Por lo mismo, tendríamos que
decir de ellos que son de naturaleza neutral; pero otros, están sirviendo
a Fuerzas Oscuras. Los últimos, son extraterrestres negativos que se oponen
de manera abierta a la Gran Hermandad Blanca. Se apoderarían del planeta
y tomarían el control si pudieran. Por suerte para los humanos, son reprimidos,
y luego escoltados fuera de nuestro sistema por los distintos comandos que hoy
vigilan el cambio dimensional por llegar.
Entendamos
agradecidos, que nuestros hermanos evolucionados de las estrellas, hacen las
veces de policías del espacio. Por suerte, el número de extraterrestres
negativos es pequeño comparado al otro de extraterrestres positivos. Hay
un dato curioso, pero cierto, como regla general, las naves OVNI de forma de
cigarro son potencialmente los extraterrestres peligrosos. Hay unas pocas excepciones
a esta regla.
Estos extraterrestres
negativos, hace ya muchos siglos que visitaron nuestro planeta. De hecho, las
antiguas batallas entre los hombres y el dragón se encuentran en la memoria
de casi todos los pueblos como mitos. Y este mito, como tantos otros, encierra
una preocupante verdad. En realidad, hablamos de un conflicto entre dos especies,
reptilianos y humanos.
Las
dificultades entre reptilianos y los humanos, comenzaron en la estrella Vega
de la constelación Lyra, en un planeta llamado Avyon donde se originaron
los primeros humanos. La raza humana fuimos el logro genético más
celebrado, pues en nosotros, se combinaban los mejores rasgos de todas las formas
de vida que el “Padre” había encontrado en sus muchos eones
de existencia. Toda la creación se sintió complacida con el nacimiento
de la nueva y maravillosa especie.
En
el origen, nos fue permitido evolucionar libres de influencias, y dispusimos
de la opción de colonizar otros lugares en el universo respetando y armonizando
con otros tipos de vidas. Así, logramos trasladarnos a otros planetas,
llevando en el interior de nuestro corazón, la semilla del compromiso
sagrado de honrar todo tipo de vida. Aprendimos la Ley del Uno, entendimos que
todas las razas del universo estaban conectadas con el fluido de energía
que partía del Todo.
Tiempo después,
llegó una especie diferente. La Reptiliana, una raza poderosa, agresiva
y fuerte. Los reptilianos albergaban en su corazón, la certeza de tener
propiedad sobre el universo por derecho divino, y por lo mismo, sentían
el derecho de destruir la vida de cualquier planeta que colonizaran, lo cual
era contrario a la naturaleza de la creación de todas las galaxias.
Esta
raza aguerrida y conquistadora provenía de la constelación de Orión.
Sin embargo, el primer contacto entre las dos razas, no fue violento, pues los
humanos tuvieron la fortuna de encontrar a reptilianos rebeldes a sus propios
líderes. El encuentro fue pacífico y los humanos recibieron el
conocimiento de los reptilianos de tecnologías muy avanzadas, lo que les
sirvió para expandirse por sistemas estelares distantes.
Las dos especies
dieron un salto evolutivo, pero en los humanos fue mayor, ya que poseían
un cuerpo emocional sensible totalmente desarrollado, algo que no poseían
los Reptilianos, quienes eran totalmente militares y mentales, lo cual le reportó una
evolución más lenta.
Aunque
durante un largo período se realizó un intercambio racial y muchas
modificaciones en las posiciones de poder, finalmente estallaron sucesivas luchas
entre los reptilianos en Avyon, nuevos colonizadores se levantaron contra sus
dirigentes, porque éstos no eran destructores de los humanos, y en vez
de exterminarlos, les ayudaban en su evolución, lo cual era contrario
a las militaristas leyes de su raza.
Se esparció el
terrible virus del racismo. Lo que generó odio entre las especies y la
ruptura de los linajes mixtos entre ambas razas. Ambas especies han llevado la
memoria de dicha destrucción racial en el ADN. Y este mismo desafuero,
conflicto, verdadero drama, es el que seguimos viviendo en este tiempo de cambio.
Por inverosímil
que resulte, algunos reptilianos, se ocultan bajo rostros altivos actualmente
entre nosotros. Sus hermanos y aliados, les ayudan desde otra dimensión,
a objeto de destruirnos. Ellos son los Nefilines. Esos seres que llegaron desde
lejanos lugares del cosmos, ávidos de poder y dominio. Y el que sigue,
es su terrible ideario.
“Nos
convertiremos en seres inexistentes, en una ilusión tan grande, inmensa,
que escapará a la percepción. Aquéllos que la vean serán
acusados de dementes. Crearemos frentes separados para impedirles ver la conexión
entre nosotros. Nuestro objetivo se logrará gota a gota, de tal manera
que jamás seremos objeto de sospechas. Siempre estaremos arriba de su
relativo campo de experiencia, porque nosotros conocemos los Secretos del Absoluto.
Trabajaremos juntos siempre y permaneceremos unidos por la sangre y el secreto.
La muerte vendrá para quien hable. Mantendremos breves sus esperanzas
de vida y sus mentes debilitadas. Usaremos nuestro conocimiento de ciencia y
tecnología en forma sutil de tal forma que ellos jamás verán
lo que está pasando. Usaremos los metales, aceleradores de envejecimiento
y sedativos en la comida, el agua y también en el aire. Ellos se cubrirán
por venenos por todas partes, hacia donde se vuelvan. Los venenos se absorberán
por su piel y sus bocas, ellos destruirán sus mentes y sus sistemas reproductores.
Por todo esto, sus niños nacerán muertos, y nosotros ocultaremos
esta información. Los venenos se esconderán en todo lo que los
rodea, en lo que ellos beban, coman, respiren y vistan. Les enseñaremos
que los venenos son buenos, con imágenes divertidas y tonos musicales.
Verán nuestros productos usándose en las películas, crecerán
acostumbrados a ellos y nunca sabrán su verdadero efecto. Comenzaremos
temprano, cuando sus mentes son jóvenes, tendremos a los niños
como objetivo, con lo que ellos más aman, las cosas dulces. Les haremos
dóciles y débiles ante nosotros, mediante nuestro poder. Crecerán
deprimidos, lentos y obesos, y cuando ellos vengan a nosotros por ayuda, les
daremos más venenos. Nosotros enfocaremos su atención hacia el
dinero y cosas materiales, así jamás se conectarán con su
Yo Interno. Les distraeremos con la fornicación, los placeres externos
y juegos para que jamás puedan ser uno con la Unidad del TODO. Sus mentes
nos pertenecerán y harán todo aquello que digamos. Si ellos se
negasen, encontraremos maneras de usar técnicas de alteración de
la mente en sus vidas. Usaremos el miedo como nuestra arma. Estableceremos sus
Gobiernos y estableceremos la oposición a sus Gobiernos. Poseeremos ambos
lados. Siempre esconderemos nuestros objetivos, pero llevaremos a cabo nuestro
plan. Realizarán la labor para nosotros y prosperaremos de su trabajo.
Nuestras familias nunca se mezclarán con las suyas. Nuestra sangre deberá ser
pura, siempre, esa es la fórmula. Nosotros les haremos matarse entre ellos
cuando nos convenga. Les mantendremos separados de la Unidad por el dogma y la
religión. Controlaremos todos los aspectos de sus vidas, les diremos cómo
y qué pensar. Les guiaremos suave y amablemente dejándoles pensar
que se guían a sí mismos. Nosotros fomentaremos la animosidad entre
ellos a través de nuestras facciones. Cuando una luz brille entre ellos,
la extinguiremos por medio del ridículo, o la muerte, lo que nos satisfaga
mejor. Les haremos rasgar los corazones de sus pares y matar a sus propios niños.
Nosotros lograremos esto usando el odio como nuestro aliado, la ira como nuestro
amigo. El odio les cegará totalmente y nunca verán que desde sus
conflictos saldremos como sus gobernantes. Estarán demasiado ocupados
matándose uno al otro. Se bañarán en su propia sangre y
matarán a sus vecinos hasta el momento que lo consideremos propicio para
nuestro ataque. Nos beneficiaremos enormemente de esto, porque no nos verán,
porque no pueden vernos. Continuaremos prosperando de sus guerras y sus muertes.
Repetiremos esto una y otra vez hasta que nuestra última meta sea lograda.
Continuaremos haciéndoles vivir en medio del miedo y de la ira mediante
las imágenes y sonidos. Usaremos todas las herramientas que tenemos para
lograr esto. Las herramientas serán proporcionadas por su propio trabajo.
Les haremos odiarse a sí mismos y a sus vecinos. Siempre esconderemos
la Verdad Divina ante ellos: que nosotros SOMOS TODOS UNO. Ellos nunca deberán
saber que el color es una ilusión, siempre deberán pensar que ellos
no son iguales entre sí. Gota a gota, gota a gota, avanzaremos hacia nuestra
meta. Tomaremos sus tierras, sus recursos y riquezas para ejercer el control
total sobre ellos. Les engañaremos para aceptar leyes que robarán
la pequeña libertad que tendrán. Estableceremos un sistema de dinero
que les encarcelará para siempre, manteniéndoles a ellos y sus
niños en deuda. Cuando ellos logren aunarse, les acusaremos de crímenes
y presentaremos una historia diferente al mundo, porque nosotros poseeremos todos
los medios de comunicación. Los usaremos para controlar el flujo de información
y su sentimiento en nuestro favor. Cuando ellos luchen en contra nuestra, les
aplastaremos como insectos, porque son menos que eso. Reclutaremos algunos de
los suyos para llevar a cabo nuestros planes, les prometeremos la vida eterna,
pero vida eterna que ellos nunca tendrán porque ellos no son de nosotros.
Los miembros de estos grupos pensarán que ellos son uno con nosotros.
Nunca sabrán la verdad. Ellos nunca deberán aprender esta verdad,
de lo contrario se volverán en contra nuestra. Por su trabajo se les premiará con
cosas terrenales y grandes títulos, pero nunca se nos unirán, nunca
recibirán la Luz, ni viajarán a las estrellas. Ellos nunca alcanzarán
los reinos más altos, los crímenes contra su propio género
impedirán el paso al reino del esclarecimiento. La Verdad se ocultará en
sus rostros, tan cerca que serán incapaces de enfocar hacia ella hasta
cuando ya sea demasiado tarde. Tan grande será la ilusión de libertad,
que nunca sabrán que son nuestros esclavos. Cuando todo esté en
su lugar, la realidad que nosotros habremos creado para ellos, los poseerá.
Esta realidad será su prisión. Ellos vivirán en el auto-engaño.
Cuando nuestra meta esté cumplida, una nueva era de dominación
comenzará. Sus mentes se limitarán por sus creencias, las creencias
que nosotros hemos establecido desde tiempo inmemorial. Ellos nunca deben averiguar
lo que nosotros hemos hecho, porque si lo hacen, no tendremos lugar para correr.
Para ellos será fácil ver quiénes somos una vez que el velo
que tienen se ha caído. Éste es el Pacto Secreto por el cual nosotros
viviremos el resto de nuestro presente y las futuras vidas. Porque esta realidad
trascenderán muchas generaciones y esperanzas de vida. Este convenio se
sella por sangre, nuestra sangre”.
El terrible ideario,
que nunca debía ser revelado, no logra sin embargo, permanecer en secreto
en este tiempo de luz y revelación inevitables.
Pero
lo peor es que esta raza infiltrada desde antaño, ha logrado gran parte
de sus objetivos, gracias a sus aliados humanos. Existen, y también hoy,
en este tiempo de esclarecimiento, han de ser denunciados.
Se trata
de familias muy pudientes. Inmensamente ricas, que, con la ayuda de los reptilianos,
han conseguido medrar mediante la explotación de las masas, el dominio
de la mayoría de los gobiernos, y la manipulación de la práctica
totalidad de los medios de comunicación que, al igual que la industria
cinematográfica, les pertenece.
Son trece familias corporativas.
Están los Rockefellers, los Rothschilds, los Morgans…, en definitiva,
los apellidos que, actualmente, son dueños de la Reserva Federal de los
países más ricos del mundo. Ellos son los llamados Iluminati. Son
los que forman la Kábala Oculta. Son, los dueños de los gobiernos
más poderosos, y los que han decidido implantar el nuevo Orden Mundial.
Han organizado guerras, expolios, y financiado a grupos de sanguinarios terroristas.
Ellos quieren un gobierno mundial basado en el súper capitalismo.
Estas familias Illuminati,
trabajan para extraterrestres llamados Zetas Grises, los que a su vez, están
a las órdenes de los reptilianos. Y han utilizado armas verdaderamente
poderosas a fin de conseguir sus objetivos, como las piscotrónicas, que
logran cambiar la manera de pesar de la gente, es decir, influir en sus pensamientos,
por medio de la conversión del sonido en frecuencias electromagnéticas,
las que hasta pueden causar terremotos mediante ondas escalares. De hecho, estas
armas fueron utilizadas para ocasionar el terremoto de Kobe en Japón en
1994. O sea, más de 30.000 personas fueron asesinadas.
Muchos gobiernos
usan armas psicotrónicas de control mental y lo han hecho desde hace años.
A pesar de todo lo dicho, los Illuminati son dignos de compasión, pues,
en realidad, no son más que peones. De hecho, jamás conocieron
la agenda completa de los Grises, y nunca se les informó de la existencia
de los reptilianos. Obviamente, tales cosas jamás se han desvelado en
los corruptos medios de comunicación capitalistas de occidente, porque,
todos, son propiedad de los Iluminati. Tanto así, que esta Kábala
Oculta, posee el noventa y siete por ciento de todos los activos de capital de
occidente, controlando el complejo militar, industrial y de entretenimiento del
mundo que cree ser libre y no lo es.
Así,
la influencia de estas trece familias y sus tentáculos de poder, se expande
a lo largo y ancho del planeta. Por ejemplo, el gran barón de los medios,
Rupert Murdoch, es apoyado financieramente por el Chase Maniatan, quien es propiedad
de la familia Rockefeller, poseedora de la compañía más
grande del mundo, la Exxon Oil. También la conocida familia Bush está íntimamente
ligada a los Illuminati mediante años de tratos y negociaciones. El apremio
de la Administración Bush en Irak es principalmente el trabajo de los
Illuminati, los que también organizaron la terrible tragedia del 11 de
Septiembre.
Dominio
y poder, sin importar el daño que éste puede causar. Codicia en
estado puro. Baste con mencionar lo siguiente. Más de 40.000 niños
mueren diariamente por la deuda del Tercer Mundo como resultado de la guerra
que los Iluminati sostienen contra la gente común. Son los dueños
del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Sin embargo,
las cosas, y como veremos de inmediato, han cambiado dramáticamente en
los últimos años. Ahora, hoy, los Iluminati, saben que sus días
de abundancia y expolio terminan. Están desesperados y serán capaces
de cualquier cosa con tal de mantener el status que durante tiempo han disfrutado.
4.- Kundalini planetaria
Situémonos. La
venda ha de caer de nuestros ojos, la ilusión de lo que no es imperecedero,
ha de ser descubierta. Lo que somos y siempre fuimos, es mejor entenderlo. La
criatura humana es mucho más que un cuerpo físico. Es un ser sagrado,
que cumple con un plan evolutivo o, al menos, debería hacerlo. La criatura
humana, está dotada, siempre lo estuvo, para alcanzar la trascendencia,
distinto es no creer en ello, o darle la espalda.
Todas las mujeres
y hombres poseen en su naturaleza, una poderosa energía capaz de iluminarlos. ¿Qué quiere
decir iluminarlos? Quiere decir que aquél o aquélla que despierte
en su interior tal energía, conocerá, pues llegará a experimentar
lo que existe. Sabrá todo sobre sí, cuáles fueron sus vidas
anteriores, y cuáles serán sus vidas futuras. Entonces, se comprende.
Se trata de la energía Kundalini. En el Oriente, también se le
llamó desde antiguo, el dragón durmiente o la serpiente enroscada.
Reside en la base de la columna. Cuando se despierta al dragón que duerme,
o se despliega a la serpiente enroscada, en verdad, suceden cosas maravillosas,
extraordinarias.
La
Kundalini duerme en el interior de todo ser humano, está reservada para
la evolución del individuo, una vez se le despierta, se dividirá en
dos, y subirá y bajará por la columna, ionizando el fluido espinal
y cambiado su estructura molecular. Si alguna vez supiste de alguien que se sanó milagrosamente,
sin ayuda médica, fue gracias al despertar de la Kundalini. Si esta energía
sube, rodeando la columna y llega a la cabeza, cambiará el giro nucleico
de todos los átomos que componen nuestro organismo, reorganizará el
ADN.
Muy pocos consiguieron
hacerlo. No es algo baladí, ni puede lograrse, sin plena fe y convencimiento
de nuestra naturaleza divina. Sobre la Kundalini, el lector interesado, podrá encontrar
abundantes textos. El yoga, tratados hindúes, budistas y unos cuantos
libros de autores occidentales, que se interesaron de esta energía iluminadora
y esencialmente espiritual, servirán para ampliar información.
Un libro básico para entender de lo que hablamos, es el titulado, Guía
del Iniciado, de Ramtha.
Ahora bien,
así como existe la energía Kundalini en el interior de cada ser
humano, también habita, poderosa, magnetizadora, en el interior de nuestro
planeta. Lo primero, se supo y se divulgó, con más o menos profundidad.
Lo segundo se mantuvo en secreto, pues eran muy pocos los que conocían
tal realidad, y prefirieron callarlo.
La
Kundalini de la Tierra, busca, atrae, magnetiza y llama en sutil reclamo, a los
buscadores espirituales del planeta. Esta energía secreta, cuyo tiempo
de ser revelado es el nuestro, está conectada con los corazones de los
hombres y mujeres que habitan el planeta.
La
Kundalini de la Tierra, reside en un punto concreto y en él permanece,
por un largo período de casi 13.000 años, concretamente, durante
12.920 años. Pasado este tiempo se mueve y busca una nueva ubicación,
para allí residir otros 12.920 años. A tales ciclos temporales
o movimientos, se les conoce como precesión de los equinoccios. En cada
uno de sus formidables desplazamientos, la Kundalini planetaria, consigue que
cambie y se transmute, lo que significa el hecho espiritual para la humanidad.
Lo espiritual, se manifiesta en conformidad y armonía, con las nuevas
energías del ciclo que se inicia, a objeto de conducir a los habitantes
de la Tierra a un camino más elevado.
La
Kundalini de la Tierra, tiene dos polos, uno está anclado justo en el
centro del planeta. El otro, se mueve para ubicarse en cualquier zona de la superficie.
En cuanto a esto, hay algo sumamente importante. Es la conciencia de los que
habitan los distintos continentes, la que decide donde se ubicará ese
segundo polo en la superficie.
La Kundalini
de la Tierra se ha desplazado recientemente. Lo que implica entrar en un nuevo
ciclo de evolución espiritual, un ciclo donde el secretismo no sirve,
siendo preciso divulgar lo que acaece.
La
Kundalini de la Tierra durante todo el largo ciclo anterior estuvo ubicada en
el Tibet. Allí se encargó de forjar una sociedad eminentemente
espiritual que, organizada en torno a su Dalai Lama, término que significa
Océano de Sabiduría, creció en la búsqueda del ser
y en la compasión, alcanzando niveles tanto de amor como de conocimiento
antes no logrados en lo trascendental. También India recibió una
poderosa magnetización de la Kundalini terrestre durante todo el ciclo
anterior.
Sin
embargo, el alimento espiritual y la divulgación del mismo, por parte
de las culturas tibetanas e hindú, ha concluido. Pues la poderosa energía,
fiel a su recorrido en el tiempo, comenzó su desplazamiento, viajó por
la práctica totalidad de los países, hasta asentarse en Chile y
en Perú, donde, actualmente, está ubicada.
Allí donde
se sitúa la Kundalini de la Tierra, se produce un despertar y aumento
de conciencia sorprendente de muchas personas que habitan en ese punto sagrado.
Aunque la Kundalini, no sólo actúa en el lugar donde reside, pues
emana una frecuencia de redes electromagnéticas, que rodean por completo
al planeta.
Las
escasas personas, que son conscientes de lo que sucede, son regaladas con una
sabiduría que culmina en un proverbial estado de paz interna. La cual,
es absolutamente necesaria, pues, estas personas, que conocen del acontecimiento
cósmico sagrado, han de erradicar por completo el miedo, para, sin él,
enfrentar con éxito, el profundo cambio venidero, que vendrá precedido
de guerras, plagas, desastre ambiental generalizado, caos y derrumbamiento de
valores morales. Este estado de paz interior donde no ha lugar para el miedo,
se convierte en la llave que abre la puerta de la transformación del individuo.
Así ha ocurrido
con la Kundalini de la Tierra, y sucede ahora, en este tiempo convulso que apenas
ha comenzado a mostrar las primeras señales anunciadoras.
La Kundalini,
implícita en la naturaleza humana, funciona como combustible que impulsa
y hace posible la iluminación personal. La Kundalini del planeta, trae
los cambios de ciclo, para que, lo que entendemos por espiritualidad, evolucione.
Vivimos una época
determinante. Lo que llega es grandioso, a todo punto maravilloso y sublime.
Lo que acaecerá tiene relación con los nuevos cielos y la nueva
tierra que se profetizaron. En verdad, así será, pues nuestro mundo,
tal y como lo conocemos, dejará de existir, y otro más pleno, regalado
en su trascendencia, se impondrá con la fuerza del dragón, ya despierto,
y la serpiente, ahora completamente desplegada.
Hay
que entender y no perder de vista, que el ser humano y el planeta que habita,
crecen conforme a un plan establecido, ese plan demanda una transformación
radical, para hacer posible la evolución. Saber lo que está pasando
en nuestro tiempo, nos dará la opción de sumarnos a ese cambio
de conciencia o de rechazarlo, eligiendo la inmovilidad.
Hay que
entender y no perder de vista, que cuando los que habitamos un planeta no damos
la talla como colectividad, se impone el ciclo del mundo en cuestión.
El cambio venidero, que ya acaece, no se da por la evolución de la raza
humana que ahora habita la superficie de la Tierra, es el ciclo del planeta el
que se impone. No perdamos esto de vista, pues es importante verlo para decidir
sumarse armónicamente a la nueva vibración. Aquello que hagamos,
será lo que encontremos, pues se impondrán la justicia y retribución
cósmicas.
Ahora,
hoy, crece en Chile y en Perú, un reino de espiritualidad, pues aquella
porción de tierra periférica del sur de América es la elegida
como lugar de residencia por la Kundalini del planeta. Es lugar sagrado.
5.- La transformación
Para entender la realidad
venidera, tendremos que comprender antes, donde nos encontramos ahora. Nuestro
mundo se basa y sostiene en la tridimensionalidad. Es decir, estamos sujetos
a tres medidas, a saber: largo, ancho y profundo. A éstas, una vez se
manifieste lo nuevo, habrá que añadir otro elemento, con el que
se establecería la tetradimensionalidad.
Los
mundos tridimensionales son atrasados y rudimentarios. Vivimos atrapados en la
forma y el peso físico, por lo cual, apenas disponemos de movilidad, fuera
de nuestro planeta. Éste, como todos los que existen, inmersos en
un orden tridimensional, es un mundo de escaso nivel evolutivo, donde apenas
se ha avanzado en lo referente a la espiritualidad y al amor.
Los mundos tridimensionales,
son aquellos, en los que habitarán las almas menos pulidas, refinadas
y experimentadas. Estas entidades, se agruparán constituyendo una peligrosa
convivencia, no exenta de conflictos y disputas, fruto del escaso crecimiento
colectivo y del exacerbado predominio e importancia que se le conceden a lo material
e individualizado. O sea, en mundos como el nuestro, ni sobra, ni podremos encontrar,
mucho entendimiento.
Veamos ahora, que
otro elemento hay que añadir a los tres anteriores que conforman nuestra
cotidiana realidad, para poder hablar de tetradimensionalidad, en vez de tridimensionalidad.
El nuevo elemento que se suma a la tríada, es el tiempo. Aunque no existe
el tiempo o un tiempo único. Más bien, existen los tiempos pránicos.
Y tampoco sería desacertado decir, que el tiempo, como valor absoluto,
es algo irreal e inexistente.
El prana es el
Amor de Dios que sostiene la vida. Y el Amor de Dios, tiene tiempos distintos,
según los estados evolutivos y el nivel dimensional de cada lugar. Hablar
de tiempos pránicos, es hablar de cómo el Amor de Dios, se adapta
a cada estado y a cada necesidad. Pues, el Ser Supremo, ciertamente, está en
todas las cosas. En todos los tiempos, momentos evolutivos, en todas las dimensiones.
Así, diremos que el tiempo pránico, es el que corresponde a cada
lugar o realidad en función de su desarrollo. Y, siempre, quedan relacionados
con las energías, según éstas se manifiestan.
La diferencia entre
prana y energía es: prana es el Amor de Dios, y energía es la manifestación
de ese Amor, procurando y sosteniendo la vida. O sea, prana es el origen, y la
energía, su hija amada, que se complace en realizar la labor creadora
del origen.
Ahora, los
distintos tiempos existentes.
El primer tiempo
del que hablaremos, es el tiempo fisiológico. Como su nombre indica, es
el tiempo de lo físico, el tiempo de la carne y la célula. También
podríamos definirlo, como el intervalo que necesita el cuerpo físico
mientras existe, para ir, paulatinamente, deteriorándose.
Existe, igualmente,
el tiempo psicológico, que es el que tiene relación con las ideas,
con el pensamiento. Es distinto al otro fisiológico, más rápido,
obedece a otro orden, pero también es tiempo. Éste, es el vehículo
que utilizamos cuando desencarnamos, siendo eficaz, para batir las enormes distancias
que, físicamente, resultarían insalvables. Mientras lo fisiológico
envejecería enfrentando un viaje entre sistemas, el tiempo psicológico
permite tal desplazamiento. Es el que se emplea para transitar por la galaxia.
Todo es pensamiento, viajar en él, supone entrar en un orden dimensional
distinto al tridimensional.
También, podríamos
utilizar el tiempo mental, que siguiéndolo, conduce al tiempo akáshico.
Es el que gozaríamos en caso de hacer una regresión para obtener
información sobre nuestras vidas pasadas. Así, si el tiempo fisiológico
es lento, y el psicológico rápido. El último, el mental,
que siguiéndolo, da el tiempo akáshico, es lento y rápido,
dependerá de cómo nos recreemos en las experiencias de nuestras
vidas anteriores. Pero no son los únicos.
Aún
queda por mencionar el Tiempo Divino, la permanencia. Es la vida en sí misma.
En él, ya no hay muerte, aunque sería más pertinente, decir
retiro. En el Tiempo Divino se vibra a igual velocidad que el Creador, la Fuente.
El Tiempo Divino es el que no conoce lo corrupto. Se disfruta cuando se ha alcanzado
un grado superior de evolución. En el Tiempo Divino, todo es creatividad,
luz, magnificencia. En él se comprende la Divinidad de la que se forma
parte. Todo es gozo y felicidad. No existe la más tenue sombra de rivalidad
o destrucción. El Amor se respira, te rodea, te envuelve. En el Tiempo
Divino, se aprende algo fundamental: Tú eres Dios, y Él te amará siempre.
Allá todo es simple y grande a la vez, el tiempo no existe en realidad,
pues sólo existe lo continuamente permanente y, por tanto, la eternidad.
Vistos
los distintos tiempos, cuando llegue la cuarta dimensión, ¿qué tiempo
será el que se sume como cuarto elemento a nuestra realidad? No será el
Tiempo Divino, pues éste se reserva para dimensiones más altas.
El que se añadirá, es el tiempo psicológico.
Así,
con el advenimiento de la cuarta dimensión, no sólo tendremos un
tiempo nuevo, también habrá un espacio nuevo. Las leyes físicas
se transmutarán en leyes metafísicas, y viviremos en el tiempo
del pensamiento. Los desplazamientos interplanetarios, serán una satisfactoria
realidad, pues se habrá llegado a una nueva era. Una era, que podríamos
catalogar como la de la divinidad en la Tierra. Precisamente por ello, ya no
tendremos lo cuerpos actuales que ahora vestimos, sino otros bien distintos,
más ligeros, vibrando en un tiempo nuevo. Un cuerpo capaz y adaptado para
vivir en un medio ambiente más ligero.
Dicho
con claridad, en la cuarta dimensión, la humanidad, ya no será una
realidad celular. El hombre de carne y sangre de hoy, quedará transformado
mañana, trascenderá en una nueva corporeidad, pues se dará un
paso gigante hacia la divinidad. Los hombres y mujeres, seremos más dioses.
Poseeremos un cuerpo espiritual, y nos desplazaremos utilizando la fuerza y empuje
de nuestro pensamiento y voluntad, en vez de la otra, mecánica o muscular.
Y éste,
es el gran escollo. Es decir, pasar de la tercera a la cuarta dimensión,
resultará difícil para muchos. Lo será, porque, para hacerlo,
se necesita creer en la vida más allá del reino de la forma tangible.
Hay que poner fe en lo que los ojos de la carne no están facultados para
ver. Así, se necesitará mucha fe y valentía para dar el
paso, pues, por desgracia, el ser humano, ha sido educado para creer sólo
en lo que puede ver, y le cuesta demasiado tener certeza de lo intangible.
Por
todo, de lo que se habla, es de dar un gran salto en la evolución, de
enfrentar una gran prueba. Cuando los que habitan un mundo tridimensional, no
consiguen dar, por sí mismos ese paso, se acelera el proceso, seleccionando
a los individuos. Se impone el ciclo del planeta, para así salvar a la
totalidad del horroroso e inútil padecimiento de la destrucción,
como sucedería en el caso de la Tierra.
La humanidad
actual, sin intervención de seres evolucionados, se autodestruiría
sin remedio en continuas guerras y conflictos que llenaría el planeta
de un sufrimiento insoportable. El sufrimiento colectivo del planeta colma ya
su medida. La Historia, así lo confirma, y al planeta, no se le concederán,
nuevos aplazamientos. Y esto, no siendo el que transcurre un tiempo para andarse
con rodeos, supondrá la muerte de todo aquel que no pueda vibrar en consonancia,
con la nueva forma de concebir la existencia. Pues los que no acepten o estén
preparados para el cambio y el advenimiento de la cuarta dimensión, efectivamente
serán trasladados a mundos tridimensionales.
Hallarán,
por tanto, la muerte física, e irán, tras pasar la pertinente revisión
en la luz, y ser ayudados, a otros planetas, utilizando para ello el canal del
nacimiento. Es decir, nacerán en mundos tridimensionales donde continuarán
con su evolución. Lo que en principio pudiera resultar cruel e inaceptable,
no lo es en absoluto, si no perdemos de vista que la muerte, sólo afecta
a lo físico, pues el alma y el espíritu son ciertamente inmortales
en su divina naturaleza.
Precisamente,
este hecho perentorio, que hoy la mayoría no quiere asumir ni aceptar,
es el principal freno de la evolución de tantos. Pero, el momento se acerca,
el mundo cambia. Se selecciona ya a los individuos, y sólo permanecerán
en cuarta dimensión, aquellos que crecen en armonía con el nuevo
estado de cosas. Sucederá como en la parábola que el Maestro Jesús
ofreció hace tanto tiempo a sus sorprendidos discípulos y oyentes: “Entonces
estarán dos en el campo; a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán.
Estarán dos mujeres moliendo juntas; a una se la llevarán y a la
otra la dejarán” (Mt 24, 40-41).
Lo
que se toma es el espíritu. La esencia divina de cada individuo, que será trasladada
a otro lugar. Hay que insistir en que lo que vendrá no es una crueldad.
Y los que así lo piensen, debieran sopesar el futuro de la Tierra, desde
el presente de las naciones y sus actuales gobiernos. Sin intervención
de poderes superiores, nadie escaparía a una entera y completa destrucción;
mientras que, lo venidero, será, simplemente, una selección, y
nadie, perderá la vida, más allá de lo físico.
Así,
unos repetirán en tercera dimensión, en otros planetas, naciendo
de nuevo. Otros, gozarán de la cuarta dimensión en la Tierra, disfrutando
de un mundo renovado por su nivel evolutivo. Y, ¿cómo se consigue
el nivel evolutivo que se requiere para vibrar en armonía con la nueva
realidad, que se precipita a nuestro planeta? Sólo, alcanzando el equilibrio
que está en el interior de nosotros mismos. Porque sólo, cuando
nos sintamos dioses, seremos capaces. Y sentirse dios, es, simplemente, desdeñar
y superar los miedos.
Son éstos,
los profundos miedos que padecen tantos hombres y mujeres, los que alejan de
Dios, del alma y de la espiritualidad. Por eso, en los tiempos que corren, es
tan importante entender nuestra naturaleza, lo que somos, lo que seremos, conforme
vayamos acercándonos en evolución a la Fuente de la que partimos.
Vivir,
es hacer un recorrido evolutivo como alabanza del Creador, en una continua acción
de agradecimiento por la existencia. Aprendemos, mientras crecemos, para ganar
un lugar en la dignidad que nos espera y corresponde. Alcanzar el equilibrio
que se requiere para armonizar en cuarta dimensión, es aceptar nuestra
eternidad por los siglos de los siglos, desterrando todas las oscuridades que
el miedo, y sólo el miedo a ser lo que somos, puede generar y de hecho
genera.
Pero,
recuerden, el equilibro que se precisa, se encuentra en nuestro interior, nunca
en el exterior. Pues, ese equilibrio, no es otra cosa que la paz que genera saberse
inmortal a pesar de todas las apariencias. Sólo con tal certeza, vivenciando
tal realidad, quedaremos preparados para pasar y tener un lugar en cuarta dimensión.
Sólo con tal conciencia. Pues nuestra vibración de Amor será lo
suficientemente fuerte y rotunda como para dar el correspondiente y significativo
paso evolutivo.
O, dicho
de un modo más simple y entendible. Se está facultado para ser
parte integrante del mundo venidero cuando la espiritualidad es mayor que la
carnalidad, cuando el alma, rechaza al fin la ilusión de la materia, y
percibe el mundo superior.
SEGUNDA PARTE
La Gran Hermandad Blanca
6.- El Maestro de vida
Todo nacido de mujer,
llega al mundo de la forma, al plano de la reproducción y la supervivencia,
con la compañía de un Maestro de vida. Nadie recuerda al llegar,
lo que acaeció, hizo, padeció o disfrutó en vidas anteriores.
Nadie recuerda al llegar, lo que aceptó hacer, en qué consistirán
las líneas maestras de la experiencia existencial en su nueva encarnación.
El alma sí lo recuerda. Pero entramos en un cuerpo, habitamos en él.
Nuestro cuerpo dispone de un cerebro, y es necesario que éste parta de
cero, creciendo desde la experiencia, conforme se producen las emociones que
nos reportan nuestro entorno inmediato y las circunstancias en las que nos desenvolvemos.
Todo
nacido de mujer, está acompañado. La nuestra, es la evolución
humana. Quien nos acompaña, pertenece a la evolución celeste. Es
decir, pasó por la experiencia de la carne y la sangre, tantas veces fue
necesario, vivió como hombre o como mujer, evolucionó, creció espiritualmente,
y ya no precisa utilizar nuevamente el canal del nacimiento, para regresar a
la evolución humana. Transcendió el plano de la forma, e ingresó en
el mundo superior del Espíritu. Desde el lugar que le corresponde, el
Maestro de vida ayudará a la persona humana a quien acompaña.
Todo
nacido de mujer, cuando es niño, y hasta que su fontanella se cierra,
está en contacto con realidades superiores, no físicas ni propias
de este plano. ¿Quién no ha oído hablar de los amigos invisibles
de los niños? Muchos de estos amigos, en realidad, son sus Maestros de
vida. Cuando cumplimos los nueve años, se cierra la fontanella, y las
realidades superiores se alejan en espera de que una vez seamos adultos, y de
forma consciente, deseándolo, volvamos a restablecer ese contacto.
Todos
tenemos un Maestro. Conforme crecemos y avanzamos en edad, el Maestro de vida
se esforzará por ayudarnos haciéndonos entender el camino que debemos
tomar en función de lo que necesitamos aprender para seguir evolucionando.
El Maestro nos conoce de vidas anteriores. Tenemos un vínculo de amor
con él. Nos ama. En el pasado, en anteriores experiencias vitales en el
mundo de la forma, nos relacionamos con nuestro Maestro, que entonces, aún,
como nosotros ahora, estaba inmerso en la evolución humana. Como entidad
pasó a la evolución celeste. Pero no nos olvida. Su afán
es ayudarnos. Sin embargo, no puede imponernos su ayuda. Siempre respetará nuestro
libre albedrío.
Siempre
tenemos que elegir. Es necesario. La elección no puede eliminarse. Sin
ella, no caminamos, y la experiencia necesita de caminos. Cuando se elige algo,
implícitamente, se renuncia a otras cosas, posibilidades, otros caminos.
Con nuestro
Maestro de vida tuvimos relación en el pasado. Hubo amor y ese amor perduró en
el tiempo, más allá de las salidas y entradas en este plano. La
muerte no existe. Sólo muere el cuerpo físico. El espíritu
es inmortal y el alma eterna. Habitan en el cuerpo, sobreviven a él. Es
la esencia divina de lo que somos. Y a esa esencia es a la que el Maestro de
vida trata de ayudar. Perduró el amor más allá de la distancia
de los distintos planos, y la otra, de las distintas evoluciones. Pero se respetará siempre
el libre albedrío.
Por
eso, es necesario recordar que, con nuestras acciones, con nuestras decisiones,
podemos contribuir a alejar o a acercar a nuestro Maestro de vida. Las preguntas
inevitables, son: ¿cómo nos ayuda nuestro Maestro de vida? ¿Cuándo
contribuimos a su acercamiento o a su alejamiento?
El
Maestro nos ayuda inspirándonos pensamientos. Mejor que nosotros mismos,
sabe lo que nos conviene, y nos aconseja para que acertemos en nuestras decisiones,
siempre en función de que hagamos aquello que nos beneficiará respecto
a nuestra evolución. Por lo tanto, hablamos de una comunicación
sutil, a través del pensamiento, lo cual nos obliga a hacer uso de nuestra
facultad psíquica. Lo somos, psíquicos. Es algo que la mayoría
de las personas no creen, y por lo mismo, se pierden el desarrollo de tal facultad
al negarla.
Uno de los
siete principios elementales es el Mentalismo. Todo es Mente en el Universo.
Es decir, todo se sostiene en la creatividad del pensamiento. Dios Padre/Madre,
Fuente de todo lo creado y existente, no creó el mundo con la Palabra,
lo hizo con el Pensamiento. El nuestro, es y será tan divino como estemos
convencidos de tal realidad. Quien piense que no es psíquico, no lo será.
Quien no crea en sí mismo, no podrá crecer. Quien no deposite confianza
en su Maestro, atienda sus consejos, dude de su existencia, inevitablemente,
lo alejará de sí.
Para
escuchar los consejos de nuestro Maestro de vida, es necesario mirar adentro,
no prestar atención a las distracciones que nos vienen de lo exterior.
Es necesario centrarnos en nuestro pensamiento. Es necesario decir que nuestro
cerebro, más que emisor, es receptor, de pensamientos. Es necesario entender
que lo que llamamos inspiración, la venida de una idea más o menos
brillante, es algo mucho más natural y sencillo de lo que nos enseñaron.
Somos psíquicos, es algo implícito en nuestra naturaleza. Aceptarlo
es el primer paso para desarrollar tal facultad.
Conoceremos
los pensamientos de nuestro Maestro de vida, por la paz que aportan, también
por lo original de la visión, pues nos ofrecerá casi siempre una
visión distinta, más rica, a la otra más sesgada que teníamos
sobre el asunto que nos ocupe. Pero, tengamos presente, que el Maestro, sólo
ha de llegar, cuando el discípulo está preparado. Por eso, los
consejos del Maestro de vida, si nuestra actitud no es la debida, podría
deslumbrarnos, asombrarnos o aturdirnos. Hablar con él, comunicarse con él
mediante el pensamiento, supone asumir que el mundo y la vida es mucho más
de lo que alcanzan a ver los ojos de nuestro cuerpo físico.
En
muchas ocasiones, por desgracia, asumir tal realidad, nos resulta enfadoso, o
nos produce una pereza insuperable. Pero él nos ama. Es nuestra familia
más directa, nuestro amigo más fiel, nuestro guardián, y
también nuestro consejero más cercano. Por ello, y para lograr
el mejor y mayor acercamiento posible con él, es necesario que despleguemos
una actitud de amor y un talante de agradecimiento.
Somos amados
más de lo que alcanzamos a imaginar. Nos torturan realidades que otros
crearon para dominarnos pero que no existen en realidad. No existe un Dios torturador
del hombre. No existe el infierno, ni siquiera el pecado, sólo los errores.
Experimentamos y aprendemos, evolucionamos o involucionamos, eso es todo. No
hay otro misterio.
Tenemos un gran
aliado que conocemos de vidas anteriores, ese aliado es nuestro Maestro. Él
aceptó cuidarnos, tutelarnos desde su evolución superior. Elegimos,
es cierto, pero no debemos hacerlo precipitadamente. Nuestra voluntad es soberana,
pero también es creadora. Por eso sería sensato detenernos, escuchar,
tener en cuenta lo que nos dice nuestro Maestro de vida. Se trata de cometer
los menos errores posibles; el primero grave sería alejar a nuestro mejor
aliado desdeñando sus consejos, su misión y existencia.
Nadie
podrá negar que alguna vez, casi siempre en los peores momentos, cuando
más lo necesitaba, se sintió acompañado, asesorado, comprendido
y amado. Nadie podrá negar que alguna vez, casi siempre cuando más
lo necesitó, recibió una idea genial, que lo sacó del atolladero,
e incluso otros celebraron al conocerla. Nadie podrá negar que alguna
vez, casi siempre después de ser injusto con alguien, de entender el error
cometido con otra persona, sintió cómo si una voz interior le exhortase,
invitándole a pedir perdón, a enmendar la injusticia cometida.
En todas
estas ocasiones, ocurrió que sentimos cerca la presencia de nuestro Maestro
de vida. Cuando hablamos de la existencia, misión y forma de comunicarse
del Maestro de vida, no hablamos de creer o no creer. En realidad, hablamos de
ser o de no ser, es decir, de desear entender y asumir lo que somos, o de vivir
dando la espalda a nuestra verdadera naturaleza.
¿Por
qué tenemos un Maestro de vida? Como dijimos, porque se nos ama. ¿Por
qué lo necesitamos? Como dijimos, porque estamos en evolución. ¿Qué significa
estar en evolución? Significa estar en continuo aprendizaje y crecimiento.
No hay un principio, no hay fin. Dios Padre/Madre Fuente de todo lo creado y
existente, ni tiene principio ni tiene fin. Dios sólo Es. Su creación
también Es. La vida se transmuta, se adapta a nuevos estadios de tiempo
y espacio, pero no se destruye. Nosotros somos parte de tal milagro y maravilla.
Siempre seremos.
Entre
otras cosas, cuando comprendemos, una vez superamos la evolución humana
y pasamos a formar parte de la evolución celeste, es porque ya hemos aprendido
que somos el siempre jamás, eternos, y que en la eternidad, no hay ni
principio, ni habrá fin, pues siempre y continuamente será.
Nuestro
Maestro de vida nos perturbará a poco que le prestemos atención,
pues su misión es ilimitada, y esa visión es la que tratará que
abracemos. Crecer significa avanzar, no permanecer estancados, no aferrarse a
la comodidad ni enquistarse en la pereza. El Maestro de vida nos espoleará,
nos invitará a crecer abriéndonos los ojos respecto a muchos esquemas
que nos idiotizan.
La
llamada sociedad del bienestar, lo es realmente de la tontedad. En este plano,
en esta plataforma donde las almas y espíritus inmortales han de experimentar
y aprender, no llegamos para eludir el padecimiento. Eso es imposible. Al menos
lo es, en primera instancia. Es decir, necesitamos el padecimiento para superarlo,
trascenderlo, lo necesitamos hasta que comprendemos que el padecimiento es una
ilusión, que forma parte del plano, de la carne, de la sangre, de la tragedia
de la limitación que nos imponen nuestros esquemas y los otros muchos
sociales que nos obligan a aceptar.
Padecemos
hasta que dejamos de sufrir porque nuestra naturaleza nos hace más grandes
que cualquier sufrimiento. Realmente padecemos hasta que desarrollamos nuestra
voluntad. Es creadora. Hasta el punto de crear la salud, hasta el punto de crear
la enfermedad. Hasta el punto de asumir nuestra naturaleza, y hasta el punto
de desdeñarla.
Son
muchas las personas que alejan a sus Maestros de vidas incapaces de atender los
pensamientos que éstos les inspiran. Lo cual se debe al miedo atroz que
tienen a despertar, pues para ello han de eludir los roles asumidos impuestos
por nuestra educación. En este plano nos educan desde la competencia,
se nos llena de pensamientos limitadores, se nos enseña a rendir culto
a la parte física de lo que somos. Adoramos a la forma. Del espíritu,
se encargan instituciones enquistadas en el dogma y el afán de dominación
de las masas, que ofrecen incongruencias y miedos como letras sagradas e infalibles.
A
la postre, en este plano, se nos roba nuestra divinidad extirpándola de
nuestro pensamiento. Restaurar tal ideal es el cometido del Maestro de vida.
Por ello sus pensamientos y consejos inspirados, romperán esquemas, miedos,
y castigarán las barreras de lo limitado, invitando de continuo a disponer
de una visión ilimitada. Hablar con nuestro Maestro de vida requiere indagar
en lo más neto de lo que somos. Hablar con él, disponer de su ayuda,
consejo y guía, es un lujo al que no deberíamos renunciar a poco
que deseemos lo mejor para nosotros mismos.
En
ocasiones, el Maestro de vida se presenta con su nombre. No lo vemos. Lo sentimos
cerca. Y en nuestro pensamiento oímos un nombre, el suyo. Otras veces,
el Maestro de vida está alejado. Hay que convocarlo, llamarlo, requerir
su presencia. La oración, el recogimiento, pensar en él, lo acercará.
Algunos le dan un nombre. Le llaman según lo sienten o desean sentirlo
y le dan un nombre. El que les gusta para el mejor de los amigos.
Todo nacido
de mujer dispone de la ayuda de su Maestro de vida. Y todo nacido de mujer, como
veremos pronto, ha llegado a este mundo con una misión asumida, aceptada,
pactada. Siempre hay algo que hacer. Estar aquí es sinónimo de
quehaceres pendientes. No hemos venido a hacerlo todo porque no da tiempo a ello.
Pero sí hay cosas concretas que debemos hacer y se espera de nosotros
para nuestro desarrollo y crecimiento.
El
Maestro de vida tratará en todo momento de que no desviemos el camino.
Pero, recuerda, si no hablas con él, si no le dedicas tiempo, si no tienes
en consideración sus consejos, el Maestro de vida se alejará, y
así permanecerá hasta que no cambies de actitud y regreses a lo
que más te conviene y viniste a realizar para realizarte.
7.- Nuestra elección
Lo
que somos, en buena medida, lo hemos elegido, antes de llegar a este mundo. Nadie
nos obliga a nada, se respeta el ritmo evolutivo de cada entidad. Así,
cuando estamos en el mundo físico de la forma, padecemos y experimentamos.
Cuando salimos de él, descansamos y aprendemos.
En
el quinto nivel de conciencia o entendimiento, se nos habla de todas nuestras
vidas anteriores, se nos dice lo que necesitamos, y se nos presentan opciones
que nos ayudarán a crecer; son posibles nacimientos, en lugares concretos.
Pero nosotros elegimos. Dios nos hizo libres. Nadie nos obliga a aceptar ésta
o aquélla encarnación. El tránsito de las almas y espíritus
inmortales es continuo. Unos nacen, otros mueren. Se entra y se sale de plano,
hasta que queda culminada la evolución humana. Entonces, estamos capacitados
para comenzar la siguiente, la evolución celeste. Cuando sucede, ya somos
Maestros; mientras eso llega, mientras vamos ganando el lugar más elevado,
hemos de experimentar.
De
tal modo, elegimos a nuestros padres, el lugar, ciudad, país, del que
seremos ciudadanos. En definitiva, la opción que nos hará aprender
lo necesario. Se pacta arriba, allá se asume, cuando estamos desencarnados.
Todo queda establecido después de la revisión de la luz. Entonces
nacemos. Pero ocupamos un cuerpo, venimos sin memoria, aunque nos acompaña
nuestro Maestro de vida.
Por lo mismo,
es erróneo lamentarse de ser pobre o rico, de ser alto o bajo, de haber
nacido en un país sin oportunidades o haberlo hecho en otro repleto de
ellas. Lamentarse no conduce a ninguna parte. Lamentarse no es sinónimo
de conocimiento. Somos lo que elegimos ser. Nuestra alma, que archiva el conjunto
de vidas, nuestro pasado completo, lo sabe.
De ahí que
sea tan necesario, recomendable, el diálogo interior, pues la persona
que se acostumbre a mirar adentro, desde una visión ilimitada, entendiendo
que a imagen y semejanza de Dios fue creado, y que es eterno e inmortal, transcenderá al
sentimiento de ser víctima, lo que tanto daño puede hacernos. Cuidado
con lo que pensamos, es lo que somos.
Mucha
gente sólo cree que existe la realidad que puede tocar, palpar, medir.
Pero hay otras realidades que la mayoría no comprenden, aunque existen,
y está a nuestro alcance abrazarlas desde el discernimiento inspirado.
Nadie
debería decir que nació en lugar equivocado, que sus padres no
son las personas idóneas o desearía, que le gustaría tener
otros hermanos, o ser súbdito de otro país. Estamos exactamente
donde elegimos, y saberlo, nos ayudará a entender que es el mejor lugar
para nuestro desarrollo como entidades en continua evolución.
Somos
el resultado de un pasado más basto de lo que en principio alcanzamos
a imaginar. Nuestras anteriores experiencias nos situaron en el lugar donde nos
encontramos, por ello, no cabe el lamento, ni el desánimo. Cuando hay
mucha tristeza, cuando el individuo se siente solo y desgraciado, debe reflexionar
en lo mucho que es y en realidad tiene. Lo material es solo ilusión, nuestra
mayor riqueza es y será siempre nuestra propia naturaleza.
Recorremos
un camino en distintas etapas y la vida, el milagro de la existencia, nunca se
acaba. Después de lo dicho, se entenderá que se insista tanto en
el ideal de pensamiento ilimitado. En la costumbre de valorar las cosas desde
esta actitud. Esto, donde estamos, lo que vemos, nuestro mundo tridimensional
de la forma y los cuerpos, es una plataforma de experimentación, pero
hay mundos superiores, planos de entendimiento o conciencia más elevados,
de vibración más sutil, donde tenemos otros cuerpos, energéticos,
esenciales, sencillamente divinos.
Aquí,
sin memoria de todo lo anterior, sin el recuerdo de haber sido revisados y de
que asumimos una misión o un camino concreto, caemos las más de
las veces tanto en el desánimo como en el error. No en vano, estamos rodeados
por un mundo cuyos valores no son los correctos ni espirituales.
Pero,
si no se pierde la verdadera perspectiva, si no nos dejamos confundir por el
atrezzo que nos rodea, comenzaremos, poco a poco al principio, de un modo más
intenso conforme se camine, a vislumbrar la grandeza de la existencia, y a disfrutar
en ella de modo distinto. Nos sentiremos partícipes de algo grande, majestuoso,
tan misterioso como insondable. Comenzaremos a sentirnos dioses, sin merecer
ser quemados en ninguna hoguera.
Todo esto
que a nosotros se nos escapa, lo sabe el Maestro de vida, inmerso en una realidad
más plena, sutil y superior, y todo ello, irá desvelando a la persona
a la que asiste, aconseja y cuida, conforme ésta vaya creciendo y esté dispuesta
a dar pasos de entendimiento.
Son
muchas entidades, las que eligen volver a nacer dentro del seno de la familia
que tuvieron en otras existencias. Así, se dan casos, en que los nietos,
son padres de entidades que anteriormente fueron sus abuelos. Sucede porque muchos
se sienten más cómodos regresando en su propia línea de
ADN, perteneciendo a lo que ya perteneció y contribuyó a crear.
En
muchas ocasiones, venimos con destrezas aprendidas de vidas anteriores. Hay personas
que aman la poesía antes de escribir el primer verso, o están capacitadas
para realizar con gran eficacia quehaceres complicados tal y como si lo hubiesen
hecho siempre. Hemos venido antes a este mundo, lo conocemos. Hemos pactado hacer,
para aprovechar la nueva oportunidad existencial en este plano tridimensional,
algo que nos ayudará a nuestro desarrollo.
¿Cómo
saber lo que más nos conviene hacer? Es tarea del Maestro desvelarlo.
Algunas veces no hace falta preguntarlo. En muchas ocasiones, desde niño,
la persona siente un profundo anhelo por realizar tal o cual tarea laboral. Es
la vocación, o dicho de otro modo, la voluntad del alma de llevar a efecto
lo que dijo que haría aprovechando está oportunidad de vida asumida.
Pero no todo
el mundo tiene una vocación clara, ni se encuentra capacitada para ver
cuál es su camino. A veces, las dificultades nos confunden con demasiada
facilidad y nos sentimos desorientados y también fracasados. Cuando la
entidad siente que sus días pasan sin hallar satisfacciones o sentirse
realizado, es síntoma de que se ha errado el camino. Cuando suceda, nos
queda la sencilla conversación psíquica con nuestro Maestro de
vida. Si no le hemos puesto nombre todavía, tal vez fuera el momento de
hacerlo. Si aún no lo hemos convocado, es mejor no seguir esperando.
Muchas
veces nos deslumbran metas que no son las que nos convienen alcanzar. Muchas
veces, queremos ser lo que no pactamos hacer. No todos vinieron para acumular
riquezas, celebridad o prestigio. De hecho, necesitamos ser reyes y también
ser mendigos. Sentir la polaridad de la escasez y de la abundancia. Necesitamos
amar y conocer el desamor. Necesitamos ser hijos y padres, mezquinos y generosos…
Necesitamos
experimentar para, en la forja de la existencia, aprender, crecer, y trascender,
entendiendo que esto es simplemente la plataforma, el trampolín, desde
donde se suben escalones en la evolución; errar, supondrá que bajamos
en esa misma escalera. En ocasiones, nos engaña la vanidad y en otras
la codicia. Pero, recordemos, no todos vinieron a disponer de riquezas ni de
fama, perseguirlas, por sistema, en un orden de cosas y vida que desdeña
la espiritualidad, es un error que muchos cometen.
En
realidad no es más rico el que más tiene, lo es, aquél o
aquélla que más acierta en función de lo que vino a realizar
en esta vida, pues esta entidad, en su acierto, habrá caminado más
lejos, subido más alto, experimentado más y mejor que otra que,
equivocando su camino, no haya aprovechado fecundamente la oportunidad.
La
causa primera de la vida es el amor. En el pensamiento amoroso del Padre/Madre
Dios, creador de todo lo existente, se sostienen los distintos planos de conciencia
y entendimiento, y las distintas dimensiones donde se desarrolla la vida en función
de la evolución de las entidades. Dar la espalda a esa primera causa,
creará el efecto contrario al debido, creará por tanto un karma,
un error, que, tendremos que enmendar en otra vida, en otra oportunidad existencial
en el mundo de la forma física tridimensional.
Recordemos,
aquí, se experimenta y se padece. Arriba, cuando salimos de plano, se
descansa y aprende. Pero venimos sin memoria aunque con una misión o varias
asumidas, aceptadas, pactadas. Por ello, para no errar el camino a seguir, para
sacar todo el rendimiento posible a la experiencia, para que finalmente valga
la pena, deberíamos contar con el concurso y ayuda de nuestro Maestro
de vida, él, nos irá desvelando conforme a nuestro crecimiento
respecto a todo aquello que más nos convenga.
Importa
nuestro nivel de conciencia, el otro de compromiso, y aún, el de valentía,
que sepamos mantener. Debemos ampliar nuestra conciencia. Discernir. Debemos
ver más allá de lo cotidiano. No hemos venido a cumplir horarios,
ni a pagar deudas después de contraerlas; tampoco hemos venido a trabajar
como esclavos ni a mirar a los demás como contrarios y competidores. Nada
de esto es el amor. Son exigencias de la realidad en la que nos manifestamos
creativamente, donde deberíamos manifestarnos creativamente, aunque las
más de las veces, esas exigencias son toda nuestra vida y nada más
que nuestra vida.
Sin
embargo, hay más. Y sólo lo palpamos, adentrándonos en ello,
cuando comenzamos a ampliar nuestra conciencia. Hacerlo, ver más allá,
disponer de una visión de mayor alcance, exige un compromiso, disciplina.
Mantener en el tiempo el esfuerzo, que al poco resultará placer, generará el
fruto inevitable. Lo que se halla, es nuestra naturaleza. Comprometernos con
ella supone vivir en armonía con las demandas de nuestro espíritu.
Ciertamente, hay que convocar valentía para mantener tal actitud y alimentarla
cada día.
En
la valentía que se necesita no podemos invitar a la temeridad, pues mejor
será
acompañarla de la prudencia. Habrá muchos, desgraciadamente la
mayoría, que desearán, desviarnos del camino emprendido. Las exigencias
del mundo, sus inevitables apremios y argumentos, intentarán disuadirnos.
Así funciona. El decorado donde nos desenvolvemos es completamente adverso
al conocimiento, siempre empeñado en idiotizarnos. Así es, pero
también así resulta más emocionante. Pues resulta mayor
reto, y mayor logro, una vez se consigue alcanzar la visión, el nivel
de conciencia, compromiso y valentía suficientes para seguir caminando
contra la corriente.
El
mundo tratará de detener a la entidad que en este plano evidencie la maravilla
de lo creado. Lo llamará loco, irresponsable, le tildará con mil
adjetivos desmerecedores. Por eso se recomienda la prudencia. Pero quien busca,
no debe desistir, ni quedar mermado por los apremios y argumentos del mundo.
Quien busca debe continuar sin perder la alegría sorteando las pruebas
y obstáculos que se presentan en el camino.
Nosotros
y sólo nosotros elegimos nuestra familia, el lugar donde nacemos, y las
circunstancias que nos rodearán en nuestros primeros años de vida.
Luego seguimos eligiendo, siempre lo hacemos. El milagro se sustenta en la continuidad.
El
ser humano debe despertar. Aumentar en conciencia desterrando definitivamente
todos los miedos que lo anulan y todos los esquemas que lo oprimen. El atrezzo
tratará incansablemente de disuadirnos. No ceder a sus exigencias, será el
mérito que alcanzará el buscador que no pierda el verdadero camino,
el mismo que conduce a territorio sagrado y divino, al Dios que es, cada uno
de nosotros.
8.- El semejante
Tú eres
el semejante, y el semejante eres tú. Todos formamos parte de un mismo
proyecto de amor, un proyecto de amor donde se respeta el ritmo de cada uno y
la libertad de elección. Si algo nos daña en este mundo que habitamos,
es la individualidad. Si algo se fomenta en este mundo que habitamos, es la individualidad.
Se nos educa en el afán de ser distintos, originales, únicos. Pero
formamos parte de un todo, de un enorme milagro que apenas atisbamos empeñados
en actuar al margen de lo global.
Se nos
educa para que defendamos nuestra parcela, nuestro carácter, nuestro terreno,
y convertimos el mundo en una selva repleta de rencores, rencillas, odios y venganzas.
Primero cerramos la puerta de nuestra casa, a cal y canto, y sólo intimamos
con nuestra familia. Después nos enseñan a sentirnos parte de lo
nuestro, nos identificamos con símbolos e íconos locales, regionales,
nacionales. Luego cerramos las fronteras territoriales de los países,
el extranjero es el extraño, el nacido en otro continente lo es, nos circunscribimos
en demarcaciones lingüísticas, culturales. Pero todo ello obedece
a intereses materiales, nunca espirituales.
Las
mismas iglesias, durante siglos, se distanciaron, inmersas en postulados irreconciliables.
En el fondo, en la forma, los pueblos, se fanatizan. El fanatismo fomenta los
límites, impone el tope, no podemos llegar más allá, porque
para hacerlo, habría que romper los esquemas colectivamente asumidos,
los mismos que nos impiden el desarrollo como seres espirituales e inmortales.
El
semejante merece de nosotros, todo el amor que recibe del Padre/Madre Dios. El
semejante, como nosotros, está en evolución y busca realizar la
misión aceptada antes de nacer mientras va consumiendo sus días
en este mundo. El semejante, sin importar su nacionalidad, raza o creencia, es
nuestro hermano, porque todos, somos hijos de la vida, y estamos inmersos en
una misma y única nave. Compartimos un planeta, una realidad de plano,
y también una meta idéntica: crecer en nuestro entendimiento.
Curiosamente,
la familia, la pareja, el ser hijos y padres, lejos de fomentar el amor al semejante,
las más de las ocasiones, lo estorba. Decimos mi esposa, mi esposo, mis
padres, mis hijos; decimos mis amigos y mis parientes, y los demás, son
el resto, extraños, como mucho paisanos, todo lo más compatriotas,
lo que queda, más allá de esas miras estrechas, en potencia, son
contrarios, posibles enemigos, personas con las que no encontramos vínculo
alguno.
Pero,
la verdad, es que todos somos por igual hijos de la vida, y los lazos familiares
a los que tanta importancia damos y nos separan del resto, sólo son trabas
que, como otras muchas que tienen relación con esquemas y miedos, tendremos
que superar desde la trascendencia. Todos somos hermanos, pues todos vinimos
a este mundo de la misma Fuente. No se trata de genética, apellidos, naciones;
no se trata del color de la raza a la que pertenezcamos, más bien, hablamos
de la gran familia espiritual que somos y seremos siempre.
El
semejante es una prolongación de nuestra propia naturaleza. En los mundos
tridimensionales como el nuestro, ni brilla el conocimiento ni el grado de comunicación
o acuerdo entre sus habitantes. Pero hay otros mundos donde viven seres que disfrutan
de dimensiones más altas, donde el grado de comunicación o acuerdo
entre sus habitantes es fruto de la mayor evolución colectiva de los mismos.
Hoy
nos comunicamos con la palabra, mañana lo haremos con el pensamiento.
Hoy vivimos en un tiempo fisiológico, en el futuro, el tiempo será el
psicológico. Los mundos y planetas, así como los individuos, tienen
su propia evolución, no sólo existen mundos y planetas tridimensionales,
hay otras dimensiones superiores, donde se refina el conocimiento, las relaciones,
y los vínculos entre los individuos.
Debemos
entender que nuestro presente, es ciertamente dantesco, pero nadie, salvo nosotros
mismos somos responsables de tal realidad. Claro que las iglesias tratan de dominarnos,
claro que los gobiernos nos oprimen. Sin embargo, somos nosotros, los que renunciando
a ver más allá, a mirar a nuestro interior y a convocar la grandeza
que somos, lo permitimos.
Mientras
veamos a los extranjeros como extraños, a los individuos de otras razas
como potenciales enemigos o contrarios. Mientras en los países unas regiones
estén en pugna con otras, mientras se luche por territorios, riquezas
o por imponer criterios, no habremos entendido, los anteriores, serán
síntomas inequívocos de que nos puede el atrezzo, la ilusión
del plano, todo lo que no perdura ni, en esencia, es realmente importante.
El
semejante será el examen permanente, el barómetro que medirá de
forma continua nuestro grado de amor. Y, por más que unos estén
más cerca de lo inefable, o en su experimentación hayan llegado
más alto en la comprensión de la vida, todos somos iguales, pues
en la eternidad, nadie quedará atrás ni tampoco nadie será menos
respecto a otro.
Creemos
en un fin, porque creemos que todo comienza cuando nacemos. Creamos enemistades,
porque no sabemos convocar y esculpir la verdadera amistad desde el respeto y
el amor. Fomentamos guerras, desastres y abusos, porque nos empeñamos
en imponer nuestros criterios limitados a toda costa. Enjuiciamos, de continuo,
tanto a nosotros como al semejante. En demasiadas ocasiones, de manera despiadada,
sin el menor atisbo o esfuerzo de comprensión, sin tolerar en otros errores
que solemos cometer nosotros, pero no sabemos reconocer.
Cuando
enjuiciamos al semejante, nos alejamos de la primera causa. El amor sostiene
la vida. Dios permite la existencia, alienta la existencia de la persona santa
y de la persona que no lo es, del tenido por honesto y del otro tenido por delincuente.
Dios sostiene la vida, tolera, ama sin pedir a cambio, y espera de nosotros que
contribuyamos a la primera causa, una vez entendamos que no disponemos sólo
de este tiempo, sino que este mundo es una especie de vientre, donde el alma
se prepara para ver luego la vida de una forma más plena, conforme llegue
la muerte física y nos enfrentemos a lo superior, al nexo divino que disponemos
con la Fuente de la que todos partimos.
Nos
sobra enjuiciamientos y nos falta capacidad de perdón. Llamamos a los
errores pecados y exigimos penitencias, cuando para salir del error en el que
caemos o permanecemos, todo lo que nos hace falta es darnos cuenta de que actuamos
erróneamente. No hay más culpas, ni son necesarias tiránicas
penitencias, basta con rectificar, con perdonarse y con saber perdonar a los
demás.
El
semejante es nuestro mejor espejo. En él nos reflejamos, odiarle, sea
cual sea el error que cometa, es equivocarse. Pensemos en el asesino, en el terrorista,
en el déspota, pensemos en la acción más monstruosa que
podamos imaginar. Lo hacemos y nos decimos: tal persona merece el peor castigo.
Es justo que exista la pena de muerte. Tenemos que defendernos contra los malvados.
Algunos merecen el desprecio y el rechazo de la mayoría.
Pero,
cuando pensamos así, movidos por el dolor que nos causa las acciones de
otros, nos alejamos del fluir que todo lo sostiene. El amor divino, al cual pertenecemos,
cuando nos regala de nuestro libre albedrío, tolera, no impide que suceda
lo que nuestra voluntad apetece. Si somos creadores, debemos crear, si fuimos
creados a imagen y semejanza, debemos participar. Y participar acertadamente,
es latir en la causa primera. Mientras no afinamos esa vibración en la
vida, caminamos haciéndonos daño y haciendo daño por la
existencia.
Sin
embargo, el conocimiento, el pensamiento ilimitado, y la adecuada vibración
en el amor, aleja la desgracia cuando la transmuta en experiencia. Venimos a
realizar una misión. Somos libres. Experimentamos, y sólo así atesoramos
sabiduría. La eternidad nos alumbra. Lo hace porque parte de nosotros,
queda arriba, en planos superiores. Aquí en este plano de la forma, nos
manifestamos. A veces oímos a la parte animal, otras, a la parte divina.
Lo que llamamos el Yo, no es una unidad. Lo que llamamos la vida, es mucho más
complejo de lo que explica la medicina y la biología. Nuestro destino
es a todo punto milagroso y maravilloso.
En
el semejante está nuestro espejo porque como nuestro semejante, hemos
encarnado para experimentar situaciones distintas que requeríamos vivenciar
para aprender. Él, somos nosotros, porque recorre un mismo camino, sin
importar la apariencia del papel que se interprete. Al margen del personaje,
a todos nos hermana la postrera enseñanza. Venimos a este mundo para aprender
que nuestra voluntad cuenta, y cuenta porque siendo como somos hijos de la vida,
también somos hijos del Creador de la misma. Criaturas invitadas a crear
a voluntad. En nuestra libertad lo hacemos. Experimentamos para aprender.
En
muchas ocasiones perdemos el camino, nos alejamos de la primera causa, creamos
un karma con nuestros errores y éste nos obliga a mejorar. Es el sobre
esfuerzo de la evolución. Nadie queda exento de él. Darle la espalda
sólo es postergar lo inevitable. La eternidad no tiene ninguna prisa.
Las
relaciones con nuestros semejantes es terreno sagrado, debe serlo si cuando interactuamos
y nos comunicamos, todos estamos inmersos en un proyecto divino que señala
inexorablemente a la grandeza de nuestra naturaleza. Las relaciones con
nuestros semejantes será siempre la mejor escuela.
Es
cierto que cada uno de nosotros es un ser independiente, pensante. No somos objetos,
sino sujetos, experimentando y respondiendo al mundo que nos rodea. Pero el camino
es idéntico, por más que el ritmo de cada uno se respete. Venimos
de la Fuente y caminamos a ella para reencontrarnos con lo que somos, mientras
crecemos en conciencia y conocimiento de nosotros mismos. Por ello el semejante
es nuestro propio reflejo, una prolongación del empeño evolutivo
que todos compartimos.
9.- Entidades evolucionadas
Como
dijimos, la Kundalini terrestre, en su formidable desplazamiento, buscó su
nueva ubicación, y con el movimiento, comenzó una nueva era de
profunda transformación para el planeta, y de profunda transformación
para la espiritualidad de los hombres y mujeres que en él habitan.
Hace
pocos años, apenas se hablaba de Maestros Ascendidos. Hace pocos siglos,
hacerlo, en la mayoría de los países, hubiese significado la muerte
en la hoguera o, cuando menos, la privación de libertad y el castigo por
parte de los poderes establecidos.
Hoy,
más allá de los postulados ortodoxos de algunas religiones, hablar
de entidades evolucionadas que ayudan a la humanidad, se ha convertido en algo
familiar y cotidiano, para los que abrazaron la nueva energía espiritual
que emana y transmite el planeta. En los tiempos que corren, ni siquiera será necesario
explicar con detenimiento, que muchas de las entidades que vivieron en este planeta,
y se entregaron a la grandeza del Amor, comprendiendo que éste era el
gran camino, tras su muerte física, adquirieron el privilegio de pertenecer
a la evolución celeste. Pues, cuando el alma y el espíritu inmortal
que habitan en todo hombre y mujer, alcanza el nivel pertinente, la sabiduría
adecuada y el grado de Amor necesario, ya no regresa para vestir la carne y la
sangre, ya no viene nuevamente a la vida física utilizando la vía
del nacimiento. Lo que tenía que aprender, en este plano de la reproducción
y la supervivencia, lo aprendió, trascendiéndolo y superándolo.
Cuando
sucede, a estas entidades, los llamamos Maestros Ascendidos. Porque han alcanzado
la maestría, y porque han ascendido evolutivamente. Desde los planos superiores
donde habitan, desde la dimensión de vida más alta que disfrutan,
siguen entregados al Amor y ayudan a los que todavía estamos inmersos
en la evolución humana.
Jesús,
es un Maestro Ascendido. Quien fuese su madre, María, es una Maestra Ascendida.
Francisco de Asís, lo es. La hermana Clara, su compañera y fundadora
de las Clarisas, también lo es. La lista es inmensa, pues nuestro planeta
ha sido testigo del pasar de muchas generaciones de hombres y mujeres. Pero no
es un privilegio ni de judíos, ni de budistas, ni de cristianos, ni de
musulmanes. Tales divisiones no existen en la trascendencia. Pues no hay un cielo
para judíos, otro para budistas, otro para cristianos y otro para musulmanes.
Tales disputas teológicas no existen en la evolución celeste.
Arriba,
son todos hermanos, unidos en el Amor. Arriba, no hay lugar para tales divisiones.
La evolución celeste, ayuda a la evolución humana. Lo hace día
a día, denodadamente, aunque los hombres y mujeres que vestimos carne
y sangre, somos libres, y en nuestra libertad, hacemos, decidimos, deshacemos,
y tantas veces malogramos las ayudas celestiales con nuestro proceder. Ayudas
que nunca pueden ser impuestas, pues evolucionar, pasa por experimentar desde
el libre albedrío, y experimentar con libertad, es elegir de continuo:
un camino, una forma de vida, un derrotero existencial.
Así,
que hay Maestros, unos, ya ascendidos, en la evolución celeste, pasaron
por la evolución humana. Otros, como veremos pronto, nunca nacieron, ni
pertenecen en origen, a nuestro planeta. Como la lista sería interminable,
nos servirán, para darnos perfecta cuenta de lo que hablamos, dos Maestros
Ascendidos de la evolución celeste, que pasaron por la evolución
humana. Y otras dos Maestras, que nunca pertenecieron a la humanidad terráquea,
y cuyos orígenes, debemos situarlos en lugares distantes de nuestro planeta.
Haciéndolo de modo equilibrado, en el primer caso, hablaremos de un Maestro
muy conocido, y de otro, que lo es menos. También así lo haremos
en el segundo caso, con las dos Maestras que nunca pasaron por la evolución
humana.
¿Quién
no ha oído hablar de Sant Germain? Entre los buscadores de la nueva espiritualidad,
entre los que se apartaron de postulados religiosos dogmáticos, tal nombre
resulta querido y familiar. Sobre Sant Germain se han escrito algunas biografías.
Unos, sitúan su última encarnación en España, otros
lo hacen en Italia, y algunos en Polonia. Hay quien le atribuye obras maestras
de la literatura universal, un papel relevante durante la Revolución Francesa,
y también se habla de él como fundador de logias y hermandades
dedicadas al estudio de lo superior y lo espiritual. Pero, sin abrir ahora un
debate innecesario sobre tal entidad, sólo nos ocuparemos de dos de las
aportaciones más notables de este Maestro a la humanidad. La llama violeta
y la Presencia Yo Soy.
Son
cientos de miles, las personas que, día a día, encienden una luminaria
de color violeta, a objeto de transmutar lo negativo en positivo, tanto en sus
vidas, como en la del planeta. Para cambiar lo limitado por lo ilimitado, San
Germain regaló este sencillo y cotidiano rito, en el que tantos y tantos
hombres y mujeres, ponen fe hoy por hoy, en numerosos países del mundo.
El color violeta, es el de la transmutación, es uno de los siete rayos
evolutivos, y aquel que hay que utilizar para disipar lo que nos aflige y debilita,
convirtiéndolo en la alegría y la fortaleza necesarias que nos
ayuden a encarar los nuevos tiempos con la disposición adecuada.
La llama
violeta. ¿Qué hay que explicar sobre ella que hoy no se sepa? Fue
y es, obra y legado de Sant Germain. Cualquiera que lo desee puede comprobarlo,
pues es un hecho sumamente divulgado y conocido. Igual sucede con la presencia
Yo Soy. No es un conocimiento nuevo, pero sí se había olvidado,
como tantas otras cosas que tenían relación con el espíritu.
Así, gracias a este Maestro Ascendido, el mundo moderno, volvió a
oír, que, tantos hombres como mujeres, son dioses. De que todo ser humano
es un ser divino, y que en él habita la poderosa Presencia Yo Soy. Esta
revelación espiritual, este modo de extirpar miedos y limitaciones del
ser humano, tiene el sello y la impronta de Sant Germain. En la actualidad, muchos
decretos y afirmaciones, se basan en tal conocimiento regalado, aunque, deberíamos
decir, en tal convencimiento. Actuar y conducirnos como los dioses que, en verdad
somos, nos otorga un alcance y una visión que ninguna relación
guarda con el que el mundo de la carne y la sangre ha venido defendiendo de continuo.
Actuar dentro de tal convencimiento, otorga al ser humano, una dimensión
existencial que lo sitúa en el umbral de la nueva era por llegar, y se
anuncia con tanta fuerza desde tantas partes y lugares del mundo convergentes
en una misma inquietud.
Ni que
decir tiene que, si el mundo occidental, al que se le dio el rito de la luminaria
violeta, y el conocimiento Yo Soy, hubiese contado con una espiritualidad óptima
y satisfactoria, nunca hubiese abrazado con tanta fuerza tales revelaciones.
Pero, nuestro mundo, carente de valores, enfermo en su trascendencia institucionalizada
y dogmática, pronto adoptó tales regalos, sediento y deseoso, como
estaba y sigue estando, de prosperar en lo sutil y espiritual. Sea como sea,
nadie podrá negar que ambos regalos hechos a la humanidad por este Maestro
Ascendido, se han convertido, en parte de la vida de muchos creyentes, que se
sirven de ambos, como herramientas en su diario trabajo, en la búsqueda
y la consolidación del Ser Superior que son y desean manifestar en sí mismos.
No hacen falta más datos ni referencias, pues, como se dijo, nadie que
lo desee, tendrá el menor problema en ampliar sobre cualquier aspecto
del legado que la humanidad ha recibido de Sant Germain, sin duda, uno de los
Maestros Ascendidos más conocidos.
Hablemos
de otra entidad evolucionada que habita en planos superiores, que pertenece a
la evolución celeste, y cuya pasión es la medicina. Su última
encarnación la vivió en la antigua Arabia. Fue discípulo,
desde los quince años, de un eminente médico. El doctor se llamaba
Karuff. No era su padre. Pero cuando su maestro falleció, quien estuvo
con él aprendiendo largos años, adoptó su nombre, y se hizo
llamar Sin-All-Karuff. Hijo de Karuff. El Maestro Ascendido Karuff vivió su última
encarnación física en la dilatada Arabia en el mil quinientos antes
de Cristo. Hace ahora más de tres mil quinientos años. Durante
treinta y cinco siglos se ha dedicado a la medicina etérica, desde la
evolución celeste. Domina todas las especialidades. Ha conseguido curaciones
milagrosas. Trabaja con entidades de este y de otros planos. En su equipo hay
grandes doctores. Una mujer chilena cuya vida será pertinentemente divulgada
en el momento preciso, pertenece a su equipo médico. Por su consulta han
pasado más de quince mil pacientes durante los últimos lustros.
El
Maestro Ascendido Karuff ha ganado sobradamente su ingreso en dimensiones superiores,
pero se mantiene en su puesto, ayudando a hombres, mujeres y niños, conmovido
por el dolor que éstos padecen cuando llega la enfermedad. Madres sin
esperanza parieron hijos sanos. Niños torturados por el cáncer,
recobraron la salud. Hombres desahuciados, regresaron al latir de la vida en
nuestro plano. El equipo médico dirigido por el Maestro Ascendido Karuff,
opera en el plano etérico. Interviene en el cuerpo sutil, la curación
se plasma luego en el cuerpo físico. La salud se recobra. El hombre es
mucho más que el cuerpo de mono que pueden apreciar los ojos. El hombre
posee bandas y cuerpos sutiles que rodean al otro denso de la carne.
El Maestro Ascendido
Karuff y los logros conseguidos, junto a su equipo, es una magnífica y
sorprendente realidad apenas conocida por unas cuantas personas en el sur de
Chile. Ni siquiera todos los pacientes atendidos llegan a entender cómo
se restablecieron. La mujer chilena que trabaja con él, sólo explica,
a los que una vez sanados, se interesan y desean crecer.
Al
Maestro Ascendido Karuff se le pide salud y sabiduría del alma. Especial
mención merecen las curaciones que su equipo médico ha conseguido
con niños que enfermaron y a los que la medicina desahució por
completo. Esos niños y otros que nacieron de madres enfermas, son los
hijos de Karuff. Los hijos del Maestro Ascendido, pues sin su amor y conocimiento
médico, habrían abandonado el plano o no habrían entrado
en él.
En
el sur de Chile, concretamente en la ciudad de Puerto Montt, en una consulta
médica, hay un templo en su honor. Una pintura del Maestro preside el
lugar. Con su turbante blanco, en el que no falta el zafiro azul de entidad ascendida
en mitad de su frente, con su poblaba barba morena y su amorosa sonrisa que ilumina
la calmada mirada.
En
el sur de Chile, concretamente en la ciudad de Puerto Montt, el Maestro Ascendido
Karuff y el equipo de medicina etérica que dirige, trabaja consiguiendo
curaciones que tendríamos que catalogar necesariamente de milagrosas.
La
evolución celeste se ocupa de la evolución humana. Pero dijimos
que no estamos solos en el universo, y no todos los Maestros que ayudan a la
humanidad, fueron hombres o mujeres, pues son originarios de otros planetas o
sistemas.
Es el caso
de dos Maestras. La primera, Lady Venus, asiste a la Tierra desde Venus, irradiando
Amor y estimulando a los que la convocan hacia el despertar espiritual. Célebre
es su belleza, dulce y serena la radiación que transmite; su influencia
transforma bello, lo que distaba de serlo. Lady Venus insiste en que nuestro
viaje por el sendero de la vida sería mucho más hermoso realizado
con un sentimiento de Amor. Es el propósito sagrado, pues hemos de convertirnos
en testigos vivientes de la luz. Ella explica que a través del Amor la
Tierra puede ser elevada a la conciencia de Dios y a la presencia divina. Ella
aseguró de que abrazando el Amor, nuestro planeta sería transformado
y la luz que fluiría en hombres y mujeres quedaría conectada con
lo divino. Ella nos acompaña día a día si decidimos convocarla
para intentar ser el Amor en acción. Desde el pensamiento, desde la palabra,
desde el hecho. Desde Venus, esta Maestra, mantiene encendidos los fuegos de
la ascensión terráquea. Nuestro mundo goza de su protección,
Amor y pedagogía.
Hablemos
ahora de una Maestra menos conocida, que no pertenece a nuestro sistema. Amaya.
Es de Sirio. Del sistema vecino más cercano. Asistió a una reunión
de la Confederación Interplanetaria hace un tiempo. En esa reunión
se trataba el cambio dimensional que pronto sucedería en nuestro planeta.
Amaya no tenía que trabajar en él, acudió a la convocatoria
como invitada. Pero nuestro planeta azul la conmovió. Amaya es Maestra
de Sirio y pertenece a la jerarquía azul. El azul es el color evolutivo
de la voluntad. Se implicó en nuestro cambio. Hoy, nos ayuda. A
la Maestra Amaya se le pide Amor, Armonía y Vida Plena. Entre los muchos
apoyos y asistencias que actualmente regala, está la inspiración
de este libro que lees. Cuando la Tierra entre en cuarta dimensión, percibiremos
a la Maestra Amaya, pues en Sirio, de cuya afamada universidad hablaremos, también
están en cuarta dimensión.
Así como
el hombre es mucho más que su cuerpo físico, y en estos tiempos
y a estas alturas nadie debiera cuestionarlo, también sucede que no estamos
solos en el universo. Hay muchas razas tanto humanas como no humanas que pueblan
infinidad de planetas alumbrados por infinitos soles en distintas dimensiones.
La Maestra Amaya , Lady Venus, el Maestro Ascendido Karuff y Sant Germain, así como
un número incontable de entidades evolucionadas, esperan para ser requeridos,
convocados, esperan para que se les demande una ayuda que pocos saben pedir,
por la sencilla razón de que desconocen la existencia de los Maestros.
Si el miedo
genera algo, es necesariamente ignorancia. Temer es dar nuestra energía
a lo que tememos. Temer es convocar lo que nos aterra. Nos da miedo la muerte,
quedarnos sin trabajo, enfermar, nos da miedo las guerras, los desastres naturales,
que nos asalten en la calle y los accidentes. Y nuestros miedos, bien alimentados
con constantes frecuencias de pensamientos colectivos, terminan creando para
hacer realidad nuestros temores. Los miedos nos impiden mirar adentro, en nuestro
interior, pues sitúa siempre nuestra atención en lo que nos rodea,
y lo que nos rodea no es más que una plataforma, el escenario dimensional
adecuado donde se experimenta, se aprende y el espíritu inmortal crece
y se curte. Lo exterior no es más que la ilusión y apariencia del
plano.
En
estos días, un gran número de naves de la Confederación
vigilan la Tierra. Nuestros sistemas y satélites no las detectan, porque
la flota está en cuarta dimensión. Vigilan el planeta en este tiempo
importante de cambio. Ningún gobierno, ningún mandatario político,
ningún ejército, o arsenal nuclear, conseguirá destruir
el planeta. Por suerte no estamos solos. Por suerte se nos cuida porque se nos
ama.
Quien
desee pedir, hablar, comunicarse con estas entidades superiores evolucionadas,
con las mencionadas y otras tantas existentes, sólo debe hacerlo a través
de su pensamiento. En el universo todo lo es, en cuarta dimensión seremos
telépatas. Hoy, todavía, tendremos que conformarnos con ser psíquicos,
con enfocar nuestro pensamiento y darle a éste toda la energía
posible. Los Maestros están, escuchan, contestan. Todo es pensamiento.
El miedo lo enturbia. Y lo más curioso es que no hay ninguna razón
para tenerlo. Somos inmortales. La muerte no existe, es la ilusión de
las ilusiones. Sólo es una salida para entrar en otro estadio de existencia,
más pleno, más placentero.
La
Maestra Amaya gusta decir que nunca somos más sabios que en el invierno.
El invierno es la época en que solemos pasar más tiempo recogidos
en casa. El frío, la lluvia, lo desapacible del clima nos invita a permanecer
refugiados. La Maestra Amaya, nos invita a buscar en nuestro interior la gran
verdad que nos habita. Pero nadie puede hacer tal labor por nadie. Es quehacer
intransferible, pues evolucionar es tarea y responsabilidad de cada uno. Aunque
hay ayudas, muchas. Siendo el Amor el gran motor de los distintos universos existentes,
no podía ocurrir de modo distinto.
10.- Ciudades Etéricas
Hablar
de la existencia de ciudades de luz de índole etérica, es hablar
de una realidad superior, que ya hoy, se está divulgando con naturalidad,
en este tiempo en el que los misterios han de ser revelados. Existen gran cantidad
de ciudades de luz a lo largo y ancho de nuestro planeta. Son lugares sagrados,
de alta vibración y frecuencia. Estas ciudades están situadas sobre
montañas, lagos, sobre la superficie de la tierra. Algunas también
existen bajo el mar, y otras, por increíble que pudiera parecernos, se
encuentran situadas en el interior del planeta.
El nuestro, como
todos, está hueco. De hecho, en el interior del planeta, hay una gran
ciudad madre conectada con otras menores pertenecientes todas ellas a una antigua
civilización que no tardará en tomar contacto con los habitantes
de la superficie.
Son
muchas las ciudades etéricas sobre la superficie terráquea. Las
hay en América, en Europa, y en el resto de los continentes. Algunas personas,
pueden, mediante la canalización y el psiquismo, comunicarse con los seres
de luz que las habitan. Precisamente por ello, hoy se conocen la mayoría
de las existentes. Citaremos algunas de inmediato. Pero, ahora, la pregunta es, ¿qué seres
ocupan, habitan estas ciudades invisibles a los ojos de la carne, y solo percibidas
por aquellos que son capaces de aumentar la frecuencia de su vibración?
En
algunas, viven espíritus de la naturaleza. Claro que existen los gnomos,
los elfos, las hadas y duendes. Estos seres están relacionados con los
elementos. La tierra, el aire, el fuego y el agua. Claro que existen las ondinas.
La mitología, que en tantos casos, encierra un cúmulo de verdades
que se disfrazó de la fantasía para ofrecerse en símbolo
como conocimiento únicamente a los iniciados, está plagada de estos
seres que viven en plena armonía con la naturaleza, algo que la raza humana,
por desgracia, ha logrado en muy pocas ocasiones. A estas ciudades, habitadas
también por almas descarnadas, acudimos la mayoría de los hombres
y mujeres del planeta durante el sueño, cuando nos desenvolvemos en el
tiempo psicológico. Sólo que son pocos, los que logran atesorar
el recuerdo de tal experiencia.
Las
mencionadas, son ciudades de luz, inferiores en dimensión, hay otras,
más elevadas, en dimensiones más altas. En ellas, encontraríamos
a los Maestros Ascendidos, y a las entidades angélicas. A espíritus
que consiguieron elevar su conciencia hasta comprender y vivenciar la unidad
con el Todo. En tales ciudades, existen viviendas, pero también templos
y centros donde se imparten conocimientos y sabiduría, siempre enfocados
a conseguir la elevación de conciencia que conduce a la felicidad y a
la plenitud.
De
estas ciudades, nos llegan las ayudas que recibimos al plano físico. Así,
tantas inspiraciones, mensajes, regalías, y ayudas de toda índole,
bajan de continuo desde dimensiones más altas en pro de nuestro desarrollo
y crecimiento. Lo que se pretende, más que nunca, en este tiempo de cambio
y transformación, es la elevación colectiva de la conciencia planetaria
y su consiguiente ascensión.
Debemos
entender, que así como el ser humano, posee chakras principales en su
cuerpo físico, también la Tierra los tiene. Son lugares sagrados.
Sobre ellos, y también bajo ellos, quedan situadas distintas ciudades
etéricas o cristalinas.
Seguramente,
una de las más conocidas, sea la ciudad de Sambalah, una ciudad de luz
venusiana. Pero hay otras. Está la de Machu Pichu, en Perú; la
del monte Kilauea, en la gran isla de Hawai; otra importante la hallaremos justo
en el centro geográfico de Australia; hay otra situada sobre la gran pirámide
de Giza, en El Cairo; otra muy conocida sería la de El Tor, en Gastonbury,
Inglaterra, donde quedaba ubicado el mítico y antiguo Avalón. Una
más existe en Palenque, en Méjico. Otra, ciertamente importante,
sería la que existe bajo las aguas del lago Titicaca. Es significativa
por ser el cuartel general de la Federación Intergaláctica de Luz.
En ella encontraríamos a pleyadianos, sirianos, andromedanos…,
a seres cuyo origen habría que situarlo en lejanos planetas alumbrados
por distantes soles.
Pero no son
las únicas. Hay otras. Enumerarlas todas resultaría cansino, innecesario,
y tampoco descubriríamos nada que ya hoy no se sepa. Las revelaciones
son continuas, y, según se acerca el tiempo de la renovación, de
la transformación; según va estableciéndose la Era Dorada
y el advenimiento de la cuarta dimensión, los seres evolucionados superiores
continúan ayudando a los habitantes del planeta, a la vez que se nos van
ofreciendo nuevos datos.
Hay
una ciudad cristalina justo encima de la ciudad de Zaragoza, Altamur. Otra, encima
de los Pirineos, Dhalsivia Una más al sur, sobre las aguas de Mediterráneo,
Thymulf. Esto, sólo a lo que España se refiere. Muchos buscadores
de lo trascendente, algunos videntes, que han podido apreciar la magnificencia
de alguna de estas ciudades mencionadas u otras existentes, dijeron de ellas
que más parecían ciudades espaciales que de luz. En realidad, son
ambas cosas, pues, elevadas a la dimensión pertinente, son lugares de
continua salida y entrada de seres de otros puntos de nuestra galaxia y otras
alejadas.
Estos
lugares tienen relación directa con el hecho de que el hombre, desde la
noche de los tiempos, se haya dirigido a determinados sitios para conectar con
la divinidad. Se les ha denominado lugares sagrados, de iluminación y
comunicación con lo superior. Siempre existieron. En épocas pasadas,
unos pocos privilegiados atesoraron tal conocimiento apenas divulgado. En este
tiempo, serán muchos los que rechazarán tal realidad, pero, a pesar
de ello, es algo que debe ser difundido.
Para
los que decidan acercarse a estos lugares mencionados y otros muchos existentes,
les será necesario saber un par de cosas, sumamente importantes. Todos
los lugares sagrados o de poder, tienen sus custodios. Hay que pedir ser aceptado,
nadie puede estropear la vibración de los mismos. La persona ha de pedir
el ingreso. Si no haya respuesta, debe desistir, es señal de que aún
no ha llegado su momento, o de que el lugar concreto, no es al que debe dirigirse.
La
vibración y frecuencia es algo fundamental cuando hablamos de ciudades
de luz. Según la geobiología todo cuerpo en el planeta Tierra emite
vibraciones, llamémoslas frecuencias o longitudes de onda. Los conocidos
investigadores franceses Bovis y Simonetón observando las vibraciones
que emiten los lugares crearon el biómetro de Bovis, que consiste en una
regla graduada estableciendo las medidas óptimas por la que guiarnos para
conocer el poder de un lugar.
A
un ser humano sano le corresponde estar entre las 7.000 y 8.000 unidades Bovis.
Un ser que dé por debajo de 5.000 unidades está enfermo. Será mayor
el riesgo cuanto más bajo esté en la escala, en los momentos previos
al fallecimiento se baja a unas 1.000 unidades Bovis. Esto en lo que respecta
al ser humano físico que se encuentra entre 0 y 10.000 unidades Bovis.
El cuerpo etéreo oscila entre los 11.000 y los 13.000 U. B. (Unidades
Bovis) La medida entre 13.500 y 18.000 U. B., corresponde al plano de la conciencia
y del espíritu.
Un
ser humano que se encuentre en un punto bajo de unidades puede compensarlo penetrando
en un lugar que esté cargado de un alta vibración. En un lugar
de poder todo es posible, las experiencias y los conocimientos hallados sólo
dependerán de nuestra acertada elección del lugar y de la honestidad
y apertura con la que entremos en él.
TERCERA PARTE
Diálogos con Amaya
11.- Amaya habló en Osorno (Chile).
Canalización,
3 del 9, de 1999.
En
estas clases, siempre hemos hablado de qué es la simpleza. En general,
es donde está la fuerza. En todo, en el centro, en el origen y en Dios,
que es el Ser Supremo que está en todo. Los universos son seres vivos
y activos de este gran cielo luminoso que es el Cosmos. Están a millones
de años luz.
Sin
embargo, el tiempo de la Tierra es relativo como dicen los científicos
y es relativo a las dimensiones de las cosas, son tridimensionales. Los tiempos
pránicos están relacionados con las energías. Está el
tiempo fisiológico, el tiempo psicológico. Siguiendo el tiempo
mental, está el akásico relacionado con los mundos de las causas
que también es tiempo. Hay cuatro estados de tiempos: El Tiempo Divino
que es un estado del alma que se une con el éter, el Tiempo Sagrado. Por
eso el tiempo es relativo, depende de la evolución. Cambia de acuerdo
al estado de los seres (físico, mental, de ánimo). Pero el Tiempo
Divino es el más sagrado, el más grandioso porque es permanente,
eterno. Los seres lo viven cuando la han transcendido. Nosotros tenemos experiencias.
Por ejemplo, cuando ustedes son sanados por el Maestro Sim-All-Karuff en Tiempo
Divino, es una ascensión.
Y
así, si observamos las estrellas que brillan en el Universo, estas estrellas
majestuosas, en realidad, están en el pasado. También el Cosmos
es pasado. Lo que veis está a muchos millones del pasado y esa estrella,
en el hoy, seguramente ya no existe. Los tiempos son relativos, también
en los nidos de galaxias hasta llegar a cada planeta que también tienen
su tiempo. En Saturno hoy el tiempo es más largo, es el más largo
del Sistema Solar. Todo depende de la radiación del disco solar, de acuerdo
a la gravedad, a la rotación y a la traslación, a la elíptica.
El Tiempo es desconocido a nivel (…) a tiempos dimensionales. El Tiempo
es totalmente indefinido, cósmico. Está la Primera, la Segunda,
la Tercera, Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima dimensión, y por última,
la Octava.
Hay
dimensiones que están relacionadas en todos los sistemas, que es el tiempo
estándar, que es la unión, la trascendencia después de los
siete planos, y así muchos planetas están relacionados de acuerdo
a estas Dimensiones (entre ellos pueden comunicarse). Por ejemplo, la Tercera
dimensión pertenece a los tiempos primitivos, la cual hace difícil
la comunicación. La Tierra es de Tercera Dimensión, no tiene sistema
comunicativo, no tiene noticias de otros universos, hay mucha lejanía,
no hay elementos y no está permitido porque no han madurado la esencia,
menos la tecnología. En la Cuarta Dimensión pueden comunicarse
con otros planetas. El Ser se convierte en un Ser más divino. La Cuarta
Dimensión tiene permiso para comunicarse con otros sistemas estelares,
con otras dimensiones, así como en la universidad todos se juntan en una
clase, no existen las distancias, y los tiempos son otros no involucrados a la
estática. No existe tiempo y espacio que son la prisión de los
seres, y no pueden salir más de ahí.
Un
discípulo debería estar trabajando en la Cuarta Dimensión;
me refiero a los Centros Internos. Y en la Quinta Dimensión es más
fácil, es mucho más avanzado y puede comunicarse con otras cosas
donde existe la relación de traslado y elegir sistemas estelares para
estudiar y actividades. Son mundos peligrosos, como dice el Maestro Terrier,
pues en la Tercera dimensión hay planetas que son destructivos. Para pasar
a la Cuarta Dimensión hay que encontrar equilibrio. Algunos pasan a la
Cuarta Dimensión, otros pasan a repetir curso a la Tercera Dimensión.
Si los de Cuarta no pasan a Quinta, repiten el curso. El resto es derivado a
otro sistema. Si la Tierra pasa a Cuarta Dimensión son trasladados a otros
sistemas y todo se relaciona con el crecimiento del planeta; es igual con la
Quinta Dimensión, y así es el Universo hasta que lleguen a la Octava
Dimensión que es la unión con Dios, con lo sagrado, donde ya no
existe la forma, donde comienza la mayor que impulsa a los seres a ser estrellas
que evolucionan en otro estadio, en otro tiempo más sagrado aún
y así hacia arriba que es el Universo.
¿Cuáles
son los límites del Universo? En realidad el hombre es un grano de arena
en este Universo. Apenas puede atisbar. No ve estos sistemas que existen para
vivirlos, pero hay que merecerlos. Uno llega allí por evolución
porque es allí donde existe el origen de causa y efecto, el origen de
la evolución, de sus amarras con sus esposas y esposos, el origen de sus
encarnaciones, la prueba que son hijos divinos. El hombre da vueltas y vueltas,
y no busca en el origen de la razón de su existencia en la Humanidad.
Hay seres planetarios que los guían a la Cuarta Dimensión donde
se respeta la voluntad del Hombre. La evolución de los Maestros y de los
seres galácticos. Simplemente se aplica lo que es Justicia. Los seres
son sacados y llevados de acuerdo a la evolución donde hay otras vidas
y allí está la vía de los Ángeles cuyas primeras
manifestaciones son las aves de la Tierra que van por el camino divino. Están
los Devas, otro tipo de evolución, los seres del mar que son el principio
de esta cadena, y así son 7 u 8 sistemas de evolución. Están
también los Jardineros del Universo, quienes conviven en Concordia con
la Naturaleza. En los mundos superiores se conoce el origen que en esa primera
etapa está evolucionando; que es la línea de los Dioses porque
Dioses van a ser en el futuro. Y así es la cadena, es la larga evolución
de los sistemas estelares. Todo tiene un por qué, y así también
cuando el Universo duerme, se llama Pralaya. Son millones y millones de años
en que el Universo duerme y que también evoluciona de otro sistema mayor,
por una unificación de otro sistema que es concebible. Después
aparece el Big-Bang, la gran explosión como la mañana que también
corresponde a millones de años, y eso se llama Mambatara. Todo es cíclico,
el retorno eterno de las cosas. Como se aburren de su rutina también empiecen
a aburrirse con el Universo.
Todos
los planetas existen para su causa, para cumplir su deber, para eso se necesita
más sabiduría. El sol es un gran señor. Es uno de los más
jóvenes, pero muy gallardo y resolutivo. Le llaman el Primigenio de los
Dioses. Este sistema es uno de los más jóvenes y poco respetados.
Aquí se acogieron grandes sistemas que también fueron soles y fueron
castigados. Ellos también se equivocan como nosotros y en el Universo
Mambatara también se está sujeto a la Ley de Acción y Reacción,
este es un estado conocido en la Tercera Dimensión como Karma. Después
de la Cuarta Dimensión son otros los sistemas en el Universo. Hay otra
forma de percibir las cosas, pero el Universo se mueve como debe ser. Vosotros
no sospecháis la cantidad de cosas que se hacen por ustedes. Por ejemplo,
la Universidad de Sirio, una de las más valoradas donde existen el amor
verdadero, las misiones, el trabajo, la transparencia, el logro común.
No existe la rabia, el odio, nada que opaque el Sistema Solar, la luz. Este sistema
está ampliado a Cuarta Dimensión. Y así, está la
Quinta, la Sexta, hay para todos los gustos. El Universo es algo sensacional,
maravilloso como también lo es la misión en la Tierra.
El
Maestro Terrier de Lisieux ha estado trabajando en este conocimiento y se ha
contactado. Gracias a estas amistades ha sido posible su investigación
en otros planos, donde es posible comunicarse a través del amor, que es
una energía de tiempo y espacio, más eficiente y más veraz,
que son reflejos de una gran profundidad porque en realidad nada está lejos
ni cerca, se puede estar preparado para pasar a la Cuarta Dimensión porque
es un ser autónomo para conocer y superar y evolucionar. Si siguieron
sus hijos son reconocidos cuando ascienden a Cuarta Dimensión. Todas las
razas humanas son altamente competitivas hasta la Tercera Dimensión y
la más difícil de pasar, por eso es que es muy difícil que
tengan contacto con seres extraterrestres que son de la Jerarquía Interplanetaria,
de otras galaxias, en realidad son otros seres que no conciben el usufructo de
la estupidez humana. En la Tercera Dimensión viven custodios, no están
solos porque en cualquier momento aprietan el botón, son muy peligrosos
en el manejo de sus leyes, y esas leyes difieren tanto una de la otra, son totalmente
diferentes. Nunca las leyes del Universo son cambiables. No son diferentes para
cada estado. La evolución, en general, es dolorosa, aún para los
soles. Siempre existe más, es un sobre esfuerzo, pero el Universo sabe
que tienen que evolucionar. Sólo se vive y como ley, salvo para aquellos
que la pueden asimilar. Sólo aquel que ha evolucionado sabe lo que significa,
no se explica, sólo se vive unificado con Dios, con el corazón,
con el servicio, en el Tiempo Sagrado, sin egoísmo, con amor profundo,
con consagración. Entonces muchas de las cosas jamás las podrían
comprender mientras tengan la mente que tienen, salvo que hayan transcendido
y puedan comprender otras realidades.
Así,
el mundo evoluciona, despierta y se duerme. El Universo es una constante viva,
las estrellas viven su propia historia, las estrellas no están colgadas
para mirarlas. Viven, viven su propia evolución y su muerte. Todos los
seres, hasta llegar a la esfera que es la octava dimensión, viven y mueren,
ya sea en galaxias o nidos de galaxias. Así que póngale cálculo
a su orgullo. Empiecen por crecer, piensen humildemente en su imperfección
y no tengan orgullo de lo material. No se puede comparar la magnitud y la trascendencia
de los mundos contra las perfecciones humanas de Tercera Dimensión. Sólo
sabemos una cosa: nuestra alma busca la octava perfecta. De eso estén
seguros. Para alguna vida será. Cuando se cansen de tanta miseria, de
tanto dolor que no cesa de girar, de cobrar que no cesa de pagar, cuando ya se
puedan retirar de esta rueda, su alma estará feliz porque ha vencido la
miseria, el dolor… porque se ha vencido a sí misma. Cuando ese
día llega, el Universo se conmueve, hay trompetas, hay ángeles.
Es muy hermosa la trascendencia. Pero cuánto cuesta abrir los ojos para
que se den cuenta de que nada de lo que tienen es propio… Ni sus cuerpos.
Que es el alma que aspira a la fuente primera o a la octava perfecta y pueden
trascender. En vuestro egoísmo no dejáis que vuestra alma pueda
trascender y así, pueden pasar miles y miles de vidas y tendrán
que cumplir en otra esfera tridimensional. Y así es la evolución,
que es una ley simple de enseñar.
Lo
que he contado es verdad, es así. Si vuestra alma quisiese contar este
concepto, adelante pues, que lo más hermoso está por vivirse, que
el tiempo más bello está por descubrirse, que todo está latente,
todo vive, y así todos los que de alguna manera ayudamos, queremos llegar
a esa perfección. Y en esto existen dos bandos: los que manejan la rueda
conocen las leyes, siguen una y otra vez. Finalmente son dueños de la
rueda kármica, son los señores de la ilusión y ellos hacen
que la rueda gire y gire de tal manera que el ser no se puede librar porque esa
es su función. Los demás, siguen dando vueltas en la rueda de las
causas y los efectos, siguen siendo esclavos hasta que cumplen su función,
los demás siguen dando vuelta en la rueda. Y así, hay mundos, estados,
conciencias y miles de cosas. Así que, cuando miren las estrellas, piensen
en los seres que han muerto, en todos esos grandes seres que dejaron su sello,
su luz radiante, su deber cumplido para todos los seres que quieren cumplir con
el Plan Divino.
Bien,
en nombre de todos los hermanos celestes les dejamos la enseñanza de la
primera ley, la evolución. Nosotros siempre hemos estado. El hombre no
nos ve pues está tan ocupado trabajando arreglando su rueda, y, mientras
más la arregla, más la estropea. No tiene tiempo de ver las estrellas,
no tiene tiempo para ver su alma, para ser más grande. Dios mediante esperamos
que vosotros entendáis, no con la mente, sino con el corazón. De
mi corazón a tu corazón.
12.- Amaya habló en Puerto Montt (Chile).
Canalización
agosto-septiembre, 2008.
1.- ¿Por qué en la simpleza
está la fuerza?
En lo simple está la verdad. Lo vemos
en los niños, en su cándida inocencia. En ellos, reside la esperanza
y la promesa de futuro para la raza. La hallamos, en el simple hecho de abrir
los ojos, lo cual, permite disfrutar de la maravilla del color, percibir lo creado
y el milagro de la vida. Lo encontramos en el sencillo hecho de respirar, algo
tan fácil cuando se goza de salud, y que reporta la existencia misma y
tantos dones. En lo simple está lo incontestable, lo que no admite duda
ni debate. Hallamos lo que es. Recordemos al sorprendido Moisés frente
a la zarza ardiente, cuando preguntó el Nombre de Quién le hablaba.
Entonces oyó, como toda respuesta: “Yo Soy el que Soy”. Lo
simple es, sin más, como Dios mismo.
2.- ¿De qué manera está el
Ser Supremo en todo?
El Ser Supremo está en todo, porque
todo lo que existe, es un regalo, Su regalo, y sin esa dádiva grandiosa,
nada sería. El Ser Supremo está en todo, porque todo tiene una
razón de ser en su naturaleza. El Ser Supremo está en todo, porque
da mucho más de lo que alcanzamos a comprender. Así, la actual
ciencia analiza realidades, sin poder explicar su origen. Analiza, disecciona
y sopesa la vida, incluso llega a clonar células, cuerpos. Pero, es incapaz
de crear aquello que sustenta la vida. La ciencia no puede crear el Espíritu
inmortal y divino, y en su arrogancia, da la espalda al Hacedor del mismo. Pero
Dios está en todas las cosas, alienta los distintos reinos, vegetal, mineral,
humano. Alienta lo visible y lo invisible. Lo tangible y lo sutil. Así,
el Ser Supremo, está en todo y todo le rinde alegre tributo en su alegría
por su existencia. Pero, ¿qué hay de aquellos que no exaltan al
Ser Supremo en su alegría de vivir? Que caen en la tristeza, en el abatimiento,
y en la oscuridad del alma al negarla. Que malviven, cuando deberían vivir;
que odian, cuando deberían amar; que quitan, cuando debería dar;
que sufren, cuando deberían ser felices. El Ser Supremo está en
todo, también en la libertad que otorga, incluso, para ser despreciado.
Pues, en su visión eterna, ve que antes o después, los que le rechazan,
le abrazarán; los que se alejan, regresarán; los que maldicen,
bendecirán; los que hurtan, regalarán y dispensarán. La
paciencia del Ser Supremo ninguna relación tiene con la otra de los hombres,
ni su alcance ni visión. Pero, también en la limitación
está Dios, pues en ella y en su simplicidad, reside la semilla que mañana
germinará en lo ilimitado. El Ser Supremo está en todas las cosas,
espacios y tiempos, por los siglos de los siglos. La oscuridad de hoy, será el
resplandeciente amanecer del mañana, el iluminado presente venidero. Dios
lo ve. Pero, muchos humanos, se empeñan en caminar a ciegas, en un acto
de infantil rebeldía. Sin embargo, en un futuro crecerán, y entonces
comprenderán.
3.- ¿Los universos? ¿Por qué los
universos?
Cada Universo percibirá el cosmos,
en función de la dimensión en la que exista, así, habrá tantos
universos como dimensiones, y todos diferirán entre sí. De tal
modo, lo que para la humanidad es el Universo, no es el Universo, es sólo
su Universo, el que percibe en función de la dimensión en que se
encuentra. En un mismo sistema pueden existir y, de hecho existen, distintas
dimensiones. Así, los que están en la dimensión más
alta (cuarta o quinta), podrán percibir a los que están en una
dimensión más baja (tercera), pero los que viven en una dimensión
más baja, no percibirán a los que viven en otra más alta.
En Venus, viven los hermanos de las ciencias, en quinta dimensión. Ellos
pueden percibir el mundo humano, pero los hombres no pueden percibir a los venusianos.
Cada raza, por tanto, vivirá en su propio Universo, aún cuando
comparten un mismo sistema, pero en mundos que vibran a distinta velocidad evolutiva.
Para entenderlo, pensemos en una caja. Los que viven en una dimensión
y rata vibratoria más baja, son los que habitan en el interior de la imaginaria
caja. Su mundo es limitado, pues su tecnología y conocimiento evolutivo,
sólo les deja ver el horizonte del interior del receptáculo donde
viven. Sin embargo, aquellos que viven en el exterior de la caja, sí podrán
acceder al espacio que les rodea, y también, si así lo desean,
al interior de la caja donde viven los seres de la raza dimensionalmente menos
desarrollada. De tal forma, los venusianos, logran desplazarse por la galaxia,
y los mundos exteriores al sistema donde queda ubicado el planeta en el que se
encuentran. Pero, los terráqueos, apenas han puesto los pies en su satélite
y observado los planetas mas cercanos. Con todo, no debe pensarse que hablamos
de una cuestión de tecnología, más bien de evolución.
A los mundos que no han superado la Tercera Dimensión, que son destructivos
y no han avanzado en el entendimiento del Amor, no se les permite colonizar nuevos
mundos por más que se empeñen. La evolución no es fruto
de una tecnología determinada, más bien lo es del crecimiento espiritual.
En función de este crecimiento se disfruta de una dimensión determinada,
y en función de esta percibiremos el Universo de un modo limitado (interior
de la caja), o ilimitado (exterior de la caja), y así, necesariamente,
tendremos que hablar de universos, y no de Universo.
4.- ¿El tiempo es relativo a las
dimensiones de las cosas?
Cada dimensión disfruta de un tiempo
concreto y determinado, porque cada una disfruta de una realidad concreta y determinada.
Así, se medirá el tiempo en función de la realidad dimensional
en la que se vive. Siendo el único absoluto, el tiempo sagrado. Pero,
si el tiempo es relativo, también lo será el espacio, y por lo
mismo, la distancia. A un tiempo más lento, propio de unan vibración
más baja y densa, mayor será el espacio y también la distancia.
A un tiempo más rápido, propio de una vibración más
ligera o una dimensión más alta, menor será el espacio y
también la distancia. Precisamente por esto hay que hablar de universos
y no de universo. Precisamente por esto, si los hombres que viven en Tercera
Dimensión, llegasen a Venus, donde viven en Quinta, los primeros, no lograrían
detectar a los segundos, ni atisbar señal alguna de los venusianos, pues
les separarían el tiempo dimensional, y ni siquiera podría decirse
que habían llegado al mismo espacio, ya que ambas razas existirían
en tiempos distintos y distantes, siendo así imposible la coexistencia
entre ambas.
5.- Cuando sana el Maestro Ascendido Sim-All-Karuf
es una ascensión.
Cuando hay un contacto con seres evolucionados,
nuestro Espíritu inmortal se eleva, disfrutamos de las vibraciones superiores
y nuestro Espíritu se vivifica. Cuando estés hoy con el Maestro
Karuff sentirás que el tiempo no transcurre igual (día de la operación
etérica). Sentirás que tu Espíritu se siente impregnado
de un profundo y magnífico Amor. Es el Amor de los planos etéricos,
que se acerca a este plano, para que en él os deis cuenta, percibáis,
de que las realidades superiores existen.
6.- ¿Por qué las estrellas
que vemos están en el pasado, y seguramente ya no existen? ¿Por
qué el cosmos que percibimos es pasado?
Tú estás inmerso en la tridimensionalidad,
y desde ella sólo percibes lo que puedes ver desde la realidad de tu dimensión.
Pero esas estrellas, los mundos que alumbran, han evolucionado, están,
en su mayoría, en otras dimensiones. Lo que ven los astrónomos,
no es la realidad actual de esas estrellas, es la realidad de su pasado. Es lo
que podéis percibir desde la realidad del tiempo fisiológico en
el que os encontráis. Así, nunca podréis alcanzarlas desde
vuestra dimensión. Son mundos vedados para la humanidad, en vuestro tiempo
lento, no podéis acceder a los tiempos más plenos y etéricos.
Es como si vieses el resplandor de un fuego. La verdadera llama no es lo que
ves, sólo la luz que desprenden. Las estrellas, el Cosmos están
ahí y por eso lo veis, pero sólo veis el resplandor, no la esencia
luminosa que las habitan. Lo que veis es la reminiscencia de lo que fueron. Y
lo que es o son no alcanzáis a verlo, porque tampoco estáis capacitados
para alcanzarlo. Pero, si pasarais de la Tercera a la Cuarta Dimensión,
entonces os acercaríais al presente del Cosmos, a la llama y luz actual
y presente que las habita. A él y a las estrellas.
7.- ¿Cada planeta tiene su propia
dimensión? ¿Todos están habitados?
Cada planeta tiene su tiempo en función
de la rotación, la traslación, la elíptica del planeta y
dependiendo de la radiación del disco solar. Pero la dimensión
de los planetas dependerá de sus habitantes y la evolución de éstos.
Todos los planetas están habitados. No es necesario para el libro saber
de las distintas razas que habitan el Sistema Solar.
8.- ¿Los planos o niveles de conciencia
o entendimiento, son igual a dimensiones?
Una cosa son los planos de entendimiento
o conciencia, y otra bien distinta, las dimensiones de evolución. Los
planos son realidades de conciencia relacionados con la humanidad. Mientras que,
las dimensiones evolutivas, están relacionadas con toda la vida del Universo.
Confundir los unos con las otras es un grave error. Porque, insisto, los planos
son algo que tienen que ver con la humanidad, y las dimensiones evolutivas atañen
a todas las razas y formas de vida del Universo.
9.- Háblame del tiempo estándar,
al que llamas la unión, y la trascendencia.
El tiempo estándar no es el Tiempo
Divino, corresponde, al psicológico, el tiempo del pensamiento. Todo es
pensamiento en el Universo. Cuando el pensamiento de las distintas razas, se
depuran en el Amor, estas razas quedan facultadas para comunicarse con sus vecinos
de otros planetas o mundos. Esa facultad o desarrollo del pensamiento es lo que
da acceso al tiempo estándar. El tiempo estándar es aquel en el
que las razas del Universo acuerdan viajar unificando el pensamiento de todas
ellas, es como una norma de tráfico interplanetario. Nadie va a mayor
o menor velocidad. Es como una unidad de criterio de todas las razas confederadas,
para asumir en orden los desplazamientos.
10.- En la cuarta dimensión ya hay
permiso para comunicarnos con otros mundos.
El ser se convierte en más divino.
Tendréis otros cuerpos bien distintos, más ligeros, vibrando en
un tiempo nuevo que no queda limitado por el espacio. Es decir, un cuerpo capaz
y adaptado, para sobrevivir en un medio ambiente más ligero y no anclado
en la inmovilidad. Vuestros cuerpos en la Cuarta Dimensión serán
como el mío. La humanidad, ya no será una realidad celular. No
existirá el homo sapiens, el hombre de carne y sangre fenece, en el sentido
simbólico, pues trasciende en una nueva corporeidad, cuya esencia será más
densa, y cuya forma, será más plena, pues se dará un paso
gigante hacia la divinidad, los hombres y mujeres seréis más dioses.
Así poseeréis un cuerpo celestial y espiritual, y quedaréis
facultados para, venciendo los límites del tiempo y el espacio tridimensional,
viajar por la galaxia sirviéndoos de vuestro pensamiento. Vuestras naves,
que os llevarán de una constelación a otra, también poseerán
una tecnología de Cuarta Dimensión, se acabarán los metales
y las aleaciones, porque la “tecnología”, quedará vinculada
a la creatividad y al espíritu, y será
vuestro pensamiento, generador de realidades, el que haga funcionar, todas y
cada una de las “máquinas”, que ya no lo serán, pues
como vuestros cuerpos, como vuestro mundo, como todo lo que os rodee, obedecerán
al orden espiritual y no al carnal.
11.-.- ¿Será un proceso o un
cambio radical? ¿Qué ocurrirá con el reino mineral y animal,
con el agua del planeta, en cuarta dimensión?
No será de un día para otro,
será un proceso, pero no demasiado largo. Es aquello que se dijo de que
habrá dolores de parto. El embarazo, la gestación, está madura.
El momento del alumbramiento llegará pronto. El niño nacerá,
conforme lo haga, todo se transmutará. Los vegetales, el reino animal,
el agua del planeta. Los distintos reinos, igual que el humano, se transformarán,
todo lo existente y creado en la faz de la Tierra, pasará a Cuarta dimensión,
a un tiempo nuevo, a una vibración y realidad, hoy desconocidas. Está muy
cerca, pues es inminente, sin embargo, queda el tiempo justo, para hacer la última
rebusca, para conseguir que la conciencia de muchos se alinee con el cambio por
llegar. Así, todo será más divino. El Amor es la llave que
abre todas y cada una de las puertas de la evolución. Tu mundo será menos
tangible desde la perspectiva de la carne y la sangre, pero más asequible,
desde la óptica espiritual venidera. Será por tanto un proceso,
pero acelerado y contundente.
12.- ¿Cuáles son los límites
del universo?
El Universo no tiene límites, es ilimitado.
Lo iremos comprendiendo conforme avancemos en las dimensiones evolutivas. Ahora,
lo que hay que decir, es que es, absolutamente y por siempre ilimitado.
13.- Háblame del origen de causa y
efecto. Del origen de la evolución.
Hay una causa, que es la vida. Hay un efecto,
que es como se emplea la misma. Si la vida es un milagro regalado, y lo es, ha
de ser empleada por y para el Amor; si esto no se hace, los efectos que genera
lo contrario, han de ser depurados hasta regresar a la causa primera: el milagro
regalado del Amor. Por tanto, un mundo como la Tierra, repleto de causas contrarias
al Amor, ha de ser revisado y reconducido, ha de ser depurado y encaminado hacia
la primera causa, el Amor.
14.- ¿Quiénes son los seres
planetarios que nos guían a cuarta dimensión?
Seres evolucionados que motivados por el
Amor a los hombres, les inspiran pensamientos y acciones amorosas que sirvan
de ejemplo en el marco de una sociedad desviada del Espíritu y carente
de valores. Estos seres evolucionados pertenecen a razas distintas del Universo.
En mi nombre, daremos homenaje a todos ellos en el libro.
15.- ¿Se respeta siempre la voluntad
del hombre?
Por encima de cualquier ayuda exterior, está el
libre albedrío. Sólo actuamos cuando el hombre, el ser humano,
nos llama y convoca. En este sentido, has de hacer un llamamiento. Da mi nombre
y origen. Di que los que quieran convocarme lo hagan. Que me pidan Amor, Armonía
y Vida Plena. Yo les enviaré mensajeros, hermanos evolucionados que les
inspirarán, a los que así lo deseen, la preparación necesaria,
para recibir la llegada de la Cuarta Dimensión. Esto es muy importante.
Pedid y se os dará.
16.- ¡La evolución de los Maestros
y los seres galácticos! ¿Te refieres a lo que los hombres llegarán
a ser?
Los que pasen a la Cuarta Dimensión,
se convertirán en Maestros de aquellos que viven inmersos en la Tercera
Dimensión. Podrán ser si así lo desean, sus mentores e inspiradores,
en el desarrollo espiritual de aquéllos.
17.- ¿Qué es la vía
de los ángeles? Cuyas primeras manifestaciones son las aves de la Tierra
que van por el camino divino.
Los ángeles custodian el camino de
los que viajan de una dimensión a otra. Son seres magnánimos, cuidan
de los peregrinos en su evolución, los protegen y guían. Están
prefigurados en las aves de la Tierra que surcan los cielos, como ellas, poseen
alas majestuosas. La vía de los ángeles es la que comienzan a utilizar
los que transcienden evolutivamente. Quien camine en tales senderos, está en
el camino de la luz y el desarrollo evolutivo, está custodiado e ingresará en
un nuevo orden de valores que hará más plena y luminosa su existencia.
18.- Los Devas, seres del mar, principio
de la cadena evolutiva. ¿Por qué Devas?
Son el principio de la cadena evolutiva por
el agua. Sin el agua este planeta maravilloso, no sería lo que es. Ellos
son los seres más antiguos que habitan el planeta. Ellos serán
los primeros en recibir la Cuarta Dimensión. El día que no se encuentre
vida en los océanos, el día que no se hallen en los mares a sus
moradores, ese día, se habrá dado la primera gran señal
para el advenimiento de la Cuarta Dimensión. Devas, porque vivieron el
principio. Devas, porque serán los primeros en recibir el nuevo orden.
Devas, porque preanunciarán el cambio. Los grandes mamíferos marinos,
son espíritus hermanos de los hombres, son antiguos hermanos, que eligieron
el mar en vez de la Tierra. Por eso, cuando les llega el final, buscan la Tierra,
se encallan en las playas. Porque sus espíritus recuerdan el origen. Por
difícil que resulte creerlo, estos grandes mamíferos están
más cerca del reino humano que del animal. Los devas, como raza primigenia,
preanunciarán el final de la Tercera Dimensión. Serán la
primera gran señal de lo venidero.
19.- ¿Quiénes son los Jardineros
del Universo, que viven en concordia con la Naturaleza?
Seres evolucionados, que ya están
regenerando el planeta, maltrecho por el hacer irracional de la humanidad. Así,
los ríos contaminados, el deshielo de los polos, las grandes superficies
arbóreas calcinadas, la tala iracunda en las selvas, ya se están
regenerando, pero en Cuarta Dimensión. Es como adelantar el trabajo o
realizarlo para el mañana venidero.
20.- Se necesita más sabiduría.
Por supuesto, sin ella, no salimos de lo
animal. La sabiduría es la luz que lleva al ser a la unión con
la Fuente, con Dios, que lo hace grande, aún en su pequeñez, inmerso
en el mundo de la forma, de lo físico y tridimensional. La sabiduría
es el camino que se emprende cuando el Ser desea fervorosamente hallar su origen.
Entonces, comienza a caminar, y ya no se detiene, sean cuales sean los impedimentos
que encuentre en su camino. La sabiduría es motor y combustible de la
evolución, convocarla es el primer paso de los que buscan lo superior.
Sin ella no puede ni podrá existir la evolución. Ser sabio es igual
a prosperar sorteando obstáculos. Es igual a ser valientes, a no tener
miedos. Ser sabios es necesario si queremos y deseamos conocernos para entender
la divinidad que nos habita y en esencia somos.
21.- El nuestro es un sistema joven y poco
respetado, ¿por qué?
La juventud no va en el tiempo. Además, ¿de
qué tiempo nos serviríamos para medir? La juventud a la que me
refiero está relacionada con la realidad dimensional. La Tierra es el único
planeta del sistema que, todavía, vibra en Tercera Dimensión. Esto,
impregna al resto de planetas en una frustración evolutiva, por más
que el resto de mundos habitados del sistema, estén disfrutando de dimensiones
superiores. Mercurio, Marte, Júpiter, Neptuno, Saturno y Plutón,
están en Cuarta Dimensión. Venus, en Quinta. Urano, en Sexta. Esto
alcanza a los satélites de cada planeta. Sólo la Tierra sigue en
Tercera Dimensión, lo cual es algo así como un borrón para
todo el Sistema Solar. Pero se acerca la hora del cambio. Cuando el planeta alcance
la Cuarta Dimensión, habrá alegría en todo el sistema, en
toda la galaxia. Entonces, este mundo, dejará de ser joven, y también
el sistema al que pertenece. Se hallará y alcanzará una madurez
que hoy no disfruta a causa de la tridimensionalidad de la Tierra. Tratar ahora
de hablar y describir de la vida y civilizaciones del Sistema Solar al que pertenece
la Tierra, sería tan impropio como tratar de hablar a un niño de
física nuclear. Sin embargo, son muchos hombres y mujeres, muchos humanos
terráqueos, alertados psíquicamente por sus guías y Maestros,
los que intuyen, que algo grande se acerca y está por llegar. El colosal
movimiento espiritual denominado Nueva Era, que sería en realidad, la
Era Eterna, a pesar de no quedar exento de charlatanes y fraudes, de oportunistas
y agoreros, nutre ya hoy a legiones de hombres y mujeres cuyos corazones palpan
e intuyen lo venidero. En ellos, se derramará el Espíritu y la
Gracia profetizados. Ellos serán una gran señal del advenimiento
de la Cuarta Dimensión; ellos, heredarán la Tierra nueva y los
nuevos cielos. Si perseveran en su búsqueda, en el tiempo de pruebas y
crisis continuas que será el prólogo de lo que ha de acontecer,
serán, pues hoy ya lo son, los llamados y elegidos.
22.- Después, en cuarta dimensión,
se perciben las cosas de otra manera.
Dijimos que la Causa era la vida, y el efecto
en cómo se emplea la misma. Dijimos que la vida es un milagro regalado,
y que ha de ser empleada por y para el Amor, y que si no se hacía, se
generaba el efecto contrario, el cual debía ser reparado hasta regresar
a la causa primera. Pero, si la causa primera se emplea adecuadamente, es decir,
si, el regalo amoroso de la vida, se emplea para generar y multiplicar el Amor,
ya no hablamos de Causa y Efecto, se rompe la terrible rueda, y hablamos de Causa
que genera la Causa Consumada. Así se evoluciona, se elude las vueltas
y vueltas, las innumerables reencarnaciones en el orden tridimensional, y se
llega al avance de la tetradimensionalidad. Se pasa de nivel, y se deja atrás,
para siempre, la rueda de las Causas y los Efectos. Ya no hay nada que reparar,
y la raza, el resto resultante de esta selección en el Amor, caminará al
fin en la Causa Consumada y asumida del gozo y la indagación del Amor,
subiendo de este modo un importante peldaño en la evolución espiritual,
y aquel que se supera, ya no se baja jamás. El avance es difícil,
pero no imposible, muchos mundos lo hicieron, y el día que la Tierra se
sume a ellos, queda próximo y cercano vislumbrándose ya en el horizonte.
23.- Háblame de la Universidad de
Sirio.
Para hacerte una idea de lo que será la
Tierra una vez llegue la Cuarta Dimensión y se otorguen los permisos de
contacto y comunicación con otras razas y habitantes, tanto del Sistema
Solar como de otros de la galaxia, será bueno, hablar de la Universidad
de Sirio. En el vecino sistema binario de Sirio, en uno de sus planetas, existe
una conocida, celebrada y respetada Universidad en Cuarta Dimensión, donde
se imparten a seres evolucionados de la galaxia conocimientos sobre Medicina,
Dimensiones, Fraternidad, Organización Estelar, Cuidado de Medios Ambientes
Naturales, Crecimiento y Desarrollo del Ser, Eternidad e Inefabilidad, Viajes
Galácticos y otras enseñanzas que redundan en el crecimiento y
sostenimiento de las razas de los universos, así como en la concordia
y armónica relación de los mismos. La Universidad de Sirio, tan
celebrada y respetada en numerosos lugares y dimensiones, ha formado, a grandes
y eminentes Maestros que, diseminados en infinidad de mundos, hoy ayudan a los
planetas inmersos en la tridimensionalidad, para subir su nivel evolutivo, así como
aportando su valiosa experiencia en otros mundos y planetas más avanzados,
donde ejercen de guías con su ejemplo. En Sirio, no se conocen emociones
como la rabia, el odio, la envidia o la rivalidad. De hecho, a partir de Cuarta
Dimensión, el pensamiento subyuga al espacio en función del tiempo
psicológico que se disfruta. Es decir, la movilidad en los desplazamientos
se consigue utilizando el pensamiento, y el mismo contiene una fuerza creadora
que hay que dominar equilibradamente para el uso armonioso de la misma. El planeta
Tierra, una vez en Cuarta Dimensión, podrá disponer a muchos de
sus habitantes, para el ingreso en la Universidad de Sirio, donde serán,
debida y correctamente formados en las distintas disciplinas que elijan. Para
luego, una vez preparados, regresar a la Tierra y ayudar a sus semejantes, o,
marchar a otros mundos que así precisen de sus conocimientos. La Universidad
de Sirio, conocida y respetada en tantos mundos, es la más cercana e importante
que, en Cuarta Dimensión, espera a los terrícolas que, en la selección
por venir, pasen de la tridimensionalidad a la tetradimensionalidad, y deseen
formarse. O sea, es la Universidad, donde esos terrícolas evolucionados
ingresarán, para luego, debidamente formados, regresar al planeta Tierra,
donde se instalarían universidades similares a la de Sirio.
24.- Háblame de la maravilla del Universo.
El Universo, que como sabes, es plural, es
a todo punto maravilloso. Es el campo, la extensión del Amor de Dios.
Es donde se manifiesta la vida de tantas formas y maneras diferentes como la
imaginación humana alcance a vislumbrar. El Universo es testigo de la
grandeza de nuestro Creador, Padre/Madre de todo lo existente. El Universo soy
yo, eres tú, en él estamos todos. Todo lo que fue, es y será.
El Universo es maravilloso, porque no tiene fin ni lo tendrá jamás.
Tampoco tuvo un principio, pues El Que Es, fue y lo será por la eternidad.
Haces bien en preguntarlo, pues esa maravilla ha de inundarte, traspasarte, poseerte,
y debes sentirlo para desear compartirlo. Siéntelo ahora. En cada movimiento,
en cada parpadeo, cada vez que inhalas y exhalas, encuentras el Universo y te
encuentras siendo parte de él. El Universo eres tú, y tú eres
el Universo, es la maravilla. Pero no se intelectualiza, se siente y se disfruta,
sobran las palabras. El Universo es terreno sagrado para la vivencia.
25.- Amor. Energía de tiempo y espacio.
Nada está ni cerca ni lejos. El Amor
unifica tiempos y espacios. Es la energía más poderosa, fecunda
y constructiva del Universo. Quien camina adentrándose en el Amor, camina
en Él y en El se plantea objetivos, concluirá con éxito
sus investigaciones y cometidos. El Amor te hace vibrar en dimensiones más
altas, te eleva, te acerca a Dios. El Amor te hace grande, desde la humildad,
cuando reconoces que eres parte de un plan armónico y colosal, y percibes
que la soledad no existe, pues siempre hay, dados por el Amor que Dios te tiene
y dispensa, ayudas pertinentes, fieles compañías de protección
y formativas, que te conducen al Ser Superior y a las verdades superiores. Si
caminas en el Amor, será como si avanzaras montando aquel caballo mítico
de los dioses, aquel Pegaso, blanco corcel volador que surcaba los aires. De
este modo, las distancias desaparecen, se transmutan, ceden ante el empuje del
Amor. Nada resulta imposible para la maravilla del Amor, capaz de crearlo, entenderlo
y dispensarlo todo. La magia existe cuando el corazón es maravilloso y
late al ritmo sublime del Amor.
26.- Los hijos serán reconocidos.
Sólo aquellos que no tengan edad de
discernimiento. Los hijos adultos, como tales, son responsables de su propia
evolución. Pero los pequeños, se verán beneficiados de la
gracia alcanzada por sus padres. Pero la gracia es la de la unidad de la pareja.
No basta con que un padre o una madre, individualmente, alcancen la evolución
necesaria, ha de funcionar como unidad, para así, legar lo alcanzado al
fruto de ambos.
27.- Todas las razas humanas. ¿Cuántas
hay y dónde se encuentran?
La humanidad es una variada y ramificada
raza extendida por distintas galaxias en los distintos universos y mundos. Si
tuviésemos que hablar de todas las familias humanas existentes, harían
falta mil libros y faltaría espacio. Hay humanos muy avanzados en la evolución
dimensionalmente hablando, y otros que no han salido de la Tercera Dimensión.
Los mundos que habitan son incontables. Pero no es la única raza variada
y ramificada en los distintos universos. Hay otras razas, que ninguna relación,
guardan con la humanidad, y, en apariencia, son muy similares a hombres y mujeres.
Pero las razas del Universo, no es el tema de este libro, nos interesa, únicamente,
el advenimiento a la Tierra de la Cuarta Dimensión
28.- Jerarquía interplanetaria. ¿Son
humanos, otras razas?
La Jerarquía Interplanetaria está formada
por representantes de mundos y pueblos altamente evolucionados. Hay entre ellos,
humanos, y también miembros de otras razas del Universo. Ellos se encargan
de supervisar la armónica y constructiva relación entre los mundos,
y de ayudar a otros que, como la Tierra, sufre un considerable atraso evolutivo.
29.- No conciben el usufructo de la estupidez
humana.
No alientan ni pueden alentar las formas
de hacer las cosas en la Tierra. Estando muy por encima del egoísmo estúpido
que impera en el planeta, se alejan con su forma de actuar de tales presupuestos
y no reconocen ni pueden reconocer a los gobernantes e instituciones que dominan
y explotan a pueblos y países. Los organismos internacionales del planeta
Tierra no están en manos de personas evolucionadas. Son puestos que se
disputan desde el afán de poder, conseguidos con la mentira disfrazada
y autorizada de la publicidad institucional, y el consiguiente aleccionamiento
inmoral de las masas. La Jerarquía Interplanetaria no reconoce a los actuales
gobernantes terráqueos, prueba de ello es que en ningún país
de la Tierra, ningún gobernante o mandatario, ha sido contactado ni aleccionado
en tiempo alguno.
30.- Custodios de la Tercera Dimensión.
Botón nuclear.
A la humanidad no sólo acecha el
peligro nuclear. Hay otros, la amenaza química, las armas de destrucción
masiva, planes secretos contaminantes y otros vigentes que, continuamente son
desbaratados por los custodios. Es una ayuda continua y necesaria para el mantenimiento
de la vida en el planeta. Pero, desde luego, la amenaza mayor, es la nuclear.
Hoy, en la Tierra, hay un arsenal de armas nucleares capaz de destruirla por
completo varias veces. Con tal perspectiva, que no mejora con el tiempo, es imposible
conceder nuevos aplazamientos.
31.- Las leyes del universo no son cambiables.
El Universo se rige por leyes inmutables,
eternas. Cuando la Causa primera, el regalo de la vida, no se convierte en Causa
Consumada por y para el Amor, la rebeldía de los pueblos en Tercera Dimensión,
llega incluso a desear abolir leyes universales inamovibles. Es el caso de la
Tierra en su empeño por conquistar nuevos mundos de su sistema. No tienen
permiso para ello por no haber alcanzado el grado de evolución suficiente.
Pero en su tozudo afán destructivo, ni siquiera caen en la cuenta de esto.
32.- El dolor implícito en la evolución.
El sobreesfuerzo que conlleva. ¿Qué significa evolucionar?
La evolución sólo resulta agradable
cuando se sube el pertinente peldaño, mientras éste se sube es
arduo, un esfuerzo, un trabajo que hay que realizar. El ser, también el
humano, gusta de la comodidad, la busca. Pero la comodidad cansa y entristece
a la larga, pues llega el tedio, la certeza interior de que malgastamos la vida
sin aprender lo que debemos. Así, evolucionar cuesta, pero no es menos
doloroso, no evolucionar, sólo que el dolor llega más tarde y en
pequeñas dosis, mientras que, cuando se evoluciona, mientras se sube el
peldaño, el dolor es grande y llega de manera intensa, todo al mismo tiempo.
El sobre esfuerzo que se pide, es luego, generosamente recompensando. Pero, para
vislumbrar tal realidad venidera, se necesita de la fe. y la fe es un valor apenas
existente en tu planeta. Hace falta fe y afán de superación en
lo que se refiere a lo espiritual. Tu mundo sólo valora lo material, y
desdeña lo que tiene relación con el Espíritu. Eso lo hace
más difícil y complicado, pero doblemente, más valioso.
De ahí el dicho, muchos son los llamados, pero pocos los elegidos. La
mayoría se cansa en cuanto comienzan las dificultades, pero toda superación
las tiene, sin ellas, no existirán la superación ni la evolución
en sí. Evolucionar es pulir y refinar el Espíritu, es vivir en
el interior, para el interior, sin dar tanta importancia a lo exterior. Evolucionar
es encontrar la eternidad que existe en nosotros, venciendo al miedo, a la muerte
y al dolor. No es fácil, pero tampoco es imposible, se consigue desde
la fe y el Amor al Ser, que desea encontrar la verdad que la habita y le sostiene
en la vida.
33.- Vida y muerte hasta llegar a la Octava
Dimensión, la esfera, donde ya no hay muerte, mejor “retiro”.
Se sale y se entra a la vida de continuo,
pero, cuando salimos, en la salida, no morimos. Cuando se está en la vida
de Tercera Dimensión, encarnando un cuerpo, se sufre y se experimenta,
cuando se abandona el cuerpo, se descansa y se aprende. Es el ciclo del ir y
del venir, y así sucede en todas las dimensiones, menos en la Octava.
Se entra para experimentar y sufrir abrazando el sobre esfuerzo evolutivo, y
se sale para aprender y descansar. En Cuarta Dimensión también
sucede, aunque en un tiempo más dilatado, en otro orden de cosas, pero
sucede. Dependiendo de los logros del ser en su última experiencia vital,
se sale para ir a un plano de conciencia, que no dimensional, acorde con el alcance
de cada uno. No hablaremos ahora de los planos de conciencia de la Cuarta Dimensión,
salvo para decir que ya no hay, como ocurre en la Tercera, Miedo y Dolor, ni
tampoco Poder, tales densidades vibratorias han quedado atrás. La muerte,
a partir de un buen entendimiento de la misma, habría que denominarla
retiro, donde el Espíritu repasa su Historia, en una revisión de
ella, en una revisión de luz, y se prepara para regresar al mundo de las
acciones y experimentar. Así, podemos decir, que la vida, en todas sus
dimensiones, salvo en la Octava, tiene un activo, que sería vivir experimentando,
y tiene un pasivo, que sería descansar y aprender sin experimentar, es
lo que sería la muerte, que había que llamar, de forma más
pertinente, retiro. Este, insistamos, sucede en todas las dimensiones, salvo
en la Octava. Pues, a partir de la Cuarta, es el ser mismo, el que pide su retiro,
para ser revisado y seguir aprendiendo, para obtener claves que le permitan crecer
en la trascendencia. La edad, tal como la conoces, al no haber un tiempo fisiológico,
no existe tal como la conocemos, en Cuarta Dimensión, el tiempo es otro,
y siempre, en todas las dimensiones, donde se marchen al pasivo, se van al Tiempo
Divino, a la continuidad permanente. ¿Ves, qué maravilla
es el Universo? A partir de Cuarta Dimensión, los seres piden y buscan
su propio retiro para crecer. En la Octava, donde se está de continuo
en Tiempo Divino, no hay ya retiro. Porque es en el Tiempo Divino donde se aprende
y crece, mientras que en la activa, experimentamos otros tiempos pránicos
para actuar, y ser luego revisados. Nuestro crecimiento se verá consolidado
y confirmado en el otro lado o Tiempo Divino. ¿Muy difícil? No,
es simple. En la última dimensión, en la Octava, no hay retiro
o muerte, porque vivimos de continuo en el Tiempo Divino. Así que, la
muerte, el mayor y más grande de los temores, es en realidad, la mayor
y más grande de las bendiciones, pues vas al Tiempo Divino, al no dolor,
al solaz. Aunque, haciendo uso del libre albedrío, el cual nunca pierdes,
puedes rebelarte de algún modo a tal estado, y tu Espíritu insistir
en sus miedos, dolores o apegos, que es lo que les ocurre a los que salen de
la Tercera Dimensión y no encuentran la revisión ingresando en
planos inferiores. Bien, resumiendo: La muerte, esa realidad que tanto tememos,
es una bendición, pues vamos al Tiempo Divino. En la existencia hay un
activo y un pasivo. Activo: Experimentamos, sufrimos y nos esforzamos. Pasivo:
Descansamos y aprendemos. En Tercera Dimensión, existen siete planos de
conciencia o entendimiento. Los inferiores del Miedo y Dolor o Poder, ya no están
en Cuarta Dimensión. Tales actitudes y densidades vibratorias han sido
superadas. En Tercera Dimensión, a pesar del Tiempo Divino al que vamos
al salir de la vida activa encarnada, puede existir el padecimiento, si no somos
conscientes de la grandeza de la vida e insistimos en el dolor, en los miedos
y apegos, haciendo uso de nuestro libre albedrío. A partir de Cuarta Dimensión,
donde ya se han superado los miedos y bajas actitudes vibratorias, existen otros
planos de conciencia para el retiro. El retiro no existe en Octava Dimensión,
pues en ella se vive de continuo en Tiempo Divino. Cuando se pasa de una dimensión
a otra no es necesario retiro alguno, sólo la trascendencia. Los nuevos
nacidos en la Cuarta Dimensión son los que trascienden de la Tercera.
34.- Buscamos la Octava perfecta.
Lo hacemos. Nuestra alma y espíritu
inmortal, ansían llegar lo más cerca posible a la Fuente de donde
partieron. La Octava Dimensión es el Tiempo de Dios, su cadencia, su aliento,
el ritmo espléndido de su respiración. La Octava Dimensión
es la más alta, la cumbre evolutiva. Allí todo es luz, gozo, sentimiento
de Amor, solaz. Ningún sentimiento, dolor o angustia habita tal dimensión.
Allí el Espíritu se vivifica y conoce los altos secretos que le
son revelados. Luego, todo lo que hay es Ser Dios, en Dios, con Dios.
35.- Nada es propio, ni el cuerpo. ¿Y
el alma, y el espíritu, nos pertenecen?
Vivimos en una maravilla que es prestada
y regalada. Pero a la vez, somos parte de lo que Es. Y mientras más queramos
ser nosotros, aparte de todo y de todos, menos tendremos, y así, mientras
más queramos ser nosotros para ser parte de todo y de todos, más
tendremos, pues la vida y su milagro nos pertenecerán por completo. Seremos,
cuando nos demos cuenta de que nuestra grandeza, está en ser parte de
todo, y no un fragmento separado y enojado, con la totalidad. La vida es un regalo,
tú espíritu pertenece a Dios, pero él quiere que compartas
con Él el proyecto más grande jamás soñado, ser Dios
en Él y con Él, creador en Él y con Él, divino con Él
y con Él, inmortal por siempre en Él y con Él.
36.- Miles y miles de vidas.
Tantas como sean necesarias. En la eternidad
siempre hay más, nuevos mundos por habitar, nuevos cuerpos que nacerán,
nuevos dolores que padecer, nuevos padres, hermanas, esposos e hijos. En la eternidad,
cabe el aprendizaje sin importar cuantas veces sean las que se repiten para lograrlo
y asumir vuestra verdadera naturaleza.
37.- El tiempo más hermoso está por
vivirse.
Cuando llegue la Cuarta Dimensión,
no seréis pasto de los miedos, ni os amenazarán las epidemias,
ni desastres ecológicos, ni la falta de agua, ni el incremento de los
precios o la caída de la productividad. No habrá dinero, ni pobres
ni ricos, ni intereses, ni tiranos ni víctimas. Ni cárceles, ni
asesinatos, ni robos, ni drogas, ni nadie os envidiará ni envidiaréis
ni habrá desigualdades. Cuando llegue la Cuarta Dimensión, la Tierra
conocerá la edad de Oro, la edad de Dios, la edad de la verdad, y lo pasado
habrá prescrito para siempre, como los sufrimientos de la carne, el odio,
la mentira, las religiones que oprimen y todo lo que hoy os separa de la verdad
y la luz. Cuando llegue la Cuarta Dimensión, cada cual ocupará el
lugar que le corresponde en función de su desarrollo, y nadie deseará el
lugar de nadie, porque todos asumirán lo que son y lo que desean llegar
a ser. Cuando llegue la Cuarta Dimensión, toda lágrima será desterrada,
y una alegría hoy inimaginable alborozará los espíritus
de aquellos que conocerán los nuevos cielos y la nueva tierra que están
por llegar.
38.- Dos bandos: los que manejan la rueda.
Y los que siguen dando vueltas en ella.
Los que manejan la rueda, son los que salen
de la Causa y Efecto. Los que comprenden que no es necesario dañar ni
dejarse dañar. Los que entienden que en la trascendencia está el
dejar de girar, los que asumen que el mundo tridimensional, el de la forma física,
ya no tiene nada para ellos, y buscan, como tú buscas, hacia arriba, enfocando
su energía en lo superior, suspirando y rogando para hallar conocimiento,
para salir de la rueda y sus giros. Finalmente, la manejan, la detienen, se salen
de ella. Los otros, los que no lo ven, deberán verlo, pero antes, girarán,
y girarán, y conforme más crean arreglar las cosas, más
efectos crearán que serán adversos, y les obligarán a nuevos
nacimientos en Tercera Dimensión.
39.- Plan Divino.
El Plan Divino es el gozo y la felicidad
de sus seres creados a través del oportuno crecimiento desde la libre
experimentación. Ese y no otro es el único Plan Divino. Ampliemos.
Dios quiere tu felicidad, pero desea que sea tu felicidad, no te la impone, más
bien al contrario, se complace en que te rodee la ilusión de la infelicidad
para que llegues a desarrollar la verdad de la inmortalidad en ti. La muerte,
es relativa, no existe en realidad. El dolor, es pasajero, no perdura, como sí lo
hace lo divino que hay en ti. Si estás triste, es que puedes, con la misma
energía invertida, estar contento. La fe en ti y en tu Dios, es la fuente
segura de la felicidad, y entenderlo es el principio de abrazar el Plan Divino.
Dios te quiere valiente, capaz, entiende que no puedes perder la vida y que tienes
todo el tiempo del mundo para comprenderlo, los peligros y las dificultades,
pasan a ser, simplemente, las lecciones pedagógicas de la vida. No te
apegues a nada que no sea lo divino que eres. No temas a nada, pues todo es superable
desde el cabal conocimiento de las leyes del Universo. Tu Dios nunca te falla.
Eres tú quien puedes fallarle a él y a su Ley de infinito Amor,
si te alejas de su dar continuo. El Plan de Dios es tu felicidad presente y futura
si decides, de una vez por todas, Ser antes que tener, Ser, por encima de toda
dificultad. Ser por siempre y para Siempre en el milagro creado del Amor continuo
y permanente. El Plan de Dios, es que tú seas Dios en él, entenderlo,
sólo requiere desear entenderlo. Conseguirlo, sólo necesita de
tu disposición para hacerlo. Dios siempre está, y todas sus ayudas,
esperando ser convocadas. Pero si no lo crees, si no lo pides, si te sientes
mal, en vez de sentirte bien, entonces vives al margen del milagro, a la orilla
del Plan de Dios, pero siempre hay puente tendidos, que puedes cruzar una vez
adiestras tu voluntad y tu conocimiento. El Plan Divino eres tú y tu desarrollo.
Es el Universo y su desarrollo, es el Amor infinito y el Siempre jamás.
40.- Entender con el corazón.
Entender con el corazón, es entender
desde la certeza que otorga el sentimiento de Amor y ser amado por lo inefable.
Entender desde el corazón es entender desde la verdad inquebrantable que
te habita.
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