El Advenimiento de la Cuarta Dimensión

Prólogo

      Místicos, visionaros y profetas, hombres y mujeres, en todo tiempo y época, de todas las religiones y fuera de éstas, pronosticaron lo venidero, las más de las veces, hablando en símbolos, parábolas y herméticamente. Hoy, no queda tiempo para el subterfugio ni el adorno, ni lugar para temer persecución alguna, pues los habitantes del planeta, estamos llamados a posicionarnos. Es la última rebusca, la postrera llamada; el final de un tiempo se acerca, otro nuevo y espléndido está por llegar de forma inminente. El tiempo que transcurre es resumen de vaticinios anteriores. Es hora de hablar con claridad extrema.

    Llega un cambio de vibración, pasaremos de vivir en una realidad tridimensional, a disfrutar de otra tetradimensional. El planeta en su conjunto, con la vida que alberga, reinos mineral, vegetal, animal y humano, sufrirá una tremenda transformación. Es inminente, y el que nos separa de los nuevos cielos y la nueva tierra, será un tiempo de penuria, como se predijo inspiradamente desde antiguo. Desastres naturales, guerras, desórdenes. Mientras el planeta se alinea.

      No se trata de sobrevivir, más bien de trascender. También es necesario entender que sólo existe la muerte física. El alma y el espíritu son inmortales. Sería erróneo hablar de destrucción, pues de lo que tratamos, es de una minuciosa y evolutiva selección. Los que no se alineen con la nueva realidad, serán sacados del planeta. Una vez revisados en la luz, repetirán nuevamente en el mundo físico, sin memoria, como se entra a experimentar y aprender en la tridimensionalidad, para continuar su andadura en otros planetas. Hay muchos donde podrían hacerlo en la galaxia, y otros incontables en el Universo. Los que estén facultados para recibir el advenimiento de la cuarta dimensión, permanecerán aquí, gozarán de una existencia más plena, fruto de una profunda transformación.

      Pero nadie será obligado a nada, la gracia, nunca obliga, sólo invita. Dios nos quiere felices, pero somos nosotros los que hemos de esculpir y construir nuestra propia felicidad. No queda lugar para el aplazamiento. La raza, sin el nuevo orden venidero, de seguir manteniendo el actual estado de cosas, probablemente se destruiría. Lo cual no puede suceder.

     Creados a imagen y semejanza, la Fuente Madre/Padre a la que pertenecemos, se dispone a ofrecer una lección magistral; la asistencia no es obligada, pero sí aconsejable.

                                                                                                                                                                                                                                Puerto Montt, 17 de Agosto, 2008

 

 

PRIMERA PARTE

Un mundo renovado por su nivel evolutivo

1.- Siempre estuvieron

      La historia que nos contaron respecto al principio, lo que nos dijeron en cuanto a cómo brotó y apareció la vida en nuestro planeta, la versión del hecho que ofrece la religión, y la otra que aporta la ciencia, son equívocas. Ambas se esculpieron para eludir verdades. La antigüedad de nuestro planeta es mucho mayor de lo que afirma la arqueología. Los actuales continentes no fueron los originales. La vida no se creó ni en siete, ni en catorce días. Simplemente, llegó de donde ya existía, del espacio exterior.

     Entre la mentira más o menos admitida, entre el dogma y la conveniencia, sobrevivieron las crónicas de la humanidad anterior. En milenarias culturas como la tibetana, que vivieron al margen de la vorágine del latir occidental, se custodió tales crónicas de lo antiguo, pues ellas conducían inexorables a lo venidero. No estamos aquí para nada, siempre hubo un propósito. La vida lo tiene. Seres más evolucionados, llegaron de otros puntos de la galaxia, y, a semejanza de jardineros, sembraron, produciendo la vida en este mundo, destinado a la experiencia tridimensional.

     Hoy, siguen estando, vigilan el tránsito, la transformación que ya ha comenzado. Hoy nos siguen vigilando con el mismo amor que siempre lo hicieron, respetando nuestro libre albedrío aún en la inminencia del cambio. Nunca se habló de un fin del mundo, si nos quedamos con el espíritu de las profecías y quitamos el miedo que todas ellas han producido en la neurótica humanidad, comprenderemos, que todos los Apocalipsis y las ulteriores revelaciones, hablaban de una transformación, nunca de un final. La vida no lo tiene. La vida nunca se detiene, se abre camino, es su milagro. Nuestro mundo no se encamina a un fin, más bien a un nuevo principio, que así de grande es la maravilla de lo creado.

      Vinieron, de lejanos rincones del cosmos. Sembraron como jardineros, con ellos, el hombre prosperó en el planeta. Hubo otras épocas. Continentes hundidos. Guerras desoladoras, como las de hoy. Hubo guerras, porque llegaron de lejanos rincones del cosmos, nos sólo los primeros, los benignos jardineros que hicieron posible la vida, también arribaron a nuestro planeta otras entidades, opuestas a la luz, rebeldes a la evolución, entidades inmersas en el ideal de poder, expolio y dominación. Así nacieron las iglesias organizadas, así vinieron los pecados, los infiernos, todos los miedos que acompañan a la raza desde su inicio.

     Esto, donde estamos, ha sido y será, hasta que nuestro mundo quede debidamente sanado, un campo de batalla. Y hay dos bandos, los que desean a toda costa una situación mejor desde el desarrollo espiritual e integral de la vida, y los otros, los que desean y pugnan por mantener el actual estado de cosas, que es, por difícil que resulte creerlo, lo que conviene a los que han decidido dominarnos y hacernos perder el camino de la superación y de la bondad.

      Dos bandos. Pero ellos, los primeros, los que sembraron la vida en el planeta, siguen ahí, cerca, observando, desde la atalaya de lo invisible, donde nuestros radares y artilugios técnicos, no podrán descubrirlos. Tan cerca y tan lejos, tan patentes para muchos y tan increíbles para la mayoría. Nos custodian desde otra dimensión, inmersos en otro tiempo al fisiológico.

      El sistema de cosas que por todos los medios quiere esconder la sencilla realidad, nos enseñó a pensar que este planeta que habitamos era el centro del universo. Incluso, durante una época, se pensó que la vida sólo podía darse en este lugar donde nos encontramos. Pero no estamos solos. Ni el mundo que percibimos con los ojos de la carne y la sangre, es el único existente.

      El tiempo que acaece es en el que han de revelarse grandes enigmas. El hermetismo, las ocultas claves, ya no tienen ningún sentido. Hoy, este tiempo, es un periplo de luz y revelación, y la humanidad, conforme pasen los años, se verá convulsionada al enfrentar realidades que poco tiempo atrás sólo se contemplaban como ficción. Ni estamos solos, ni este que transcurre es tiempo de ocultismo. Las puertas de ese Reino de Dios tantas veces anunciado se han abierto, y nuestro planeta entrará de lleno en una nueva era, en un orden distinto al conocido, pasando por una transformación completa, elevándose a cuarta dimensión y abandonando la tercera que hoy disfruta.

      Viene un tiempo sorprendente. Una de las sorpresas más significativas, será lo realmente fácil que resultará para muchos, si así lo quieren, situarse, tomar conciencia cabal de lo que sucede en el ahora que les ha tocado vivir. Resultará fácil, porque nuestro mundo está aumentando su vibración, se alinea paulatina y lentamente para latir y exhalar un aliento existente concreto. Sucederá, porque existen dos realidades en nuestro tiempo. A saber, estamos en la era de Acuario, y ésta es una era de luz.

      Veamos. Una era dura aproximadamente dos mil años, mientras el Sol se desplaza en su ruta cósmica por la faja zodiacal de las constelaciones. En este momento, nuestro sistema, ya ha ingresado en el campo de la influencia de la constelación de Acuario, que se encuentra dentro de la Banda de Fotones. No olvidemos que el fotón es la partícula más pequeña de energía con una masa igual a cero, sin carga eléctrica y con una duración indefinida de vida. La carencia de carga eléctrica y la longevidad hacen que la existencia dentro de la Banda de Fotones sea magnética y eterna. La Banda de Fotones a la que nos referimos, se detectó por primera vez en 1961, gracias a un satélite.

      Al penetrar el Sol y todo el sistema planetario en el Cinturón de Fotones, son excitadas las moléculas y átomos de todo cuerpo existente, lo cual, producirá en la materia una transformación de estructuras impensadas, pues se acelera toda partícula de este planeta. Así, lo viejo y rígido se desintegra, y lo nuevo se manifiesta de manera veloz y sutil. Conforme el Sol y el sistema van ingresando en este campo de Luz Total, comenzamos a ver el nuevo orden emergente. Esta luz que nos baña cósmicamente, permitirá apreciar conocimientos, desarrollar habilidades psicológicas de percepción plena, comprender el por qué y para qué de esta existencia, y en definitiva, traerá un estado de conciencia más claro y sentimientos más poderosos. O sea, la irradiación continuada de la Banda de Fotones, de manera silenciosa, irá limpiando y transmutando todo cuerpo denso. E irá abriendo y liberando lo escondido y reprimido.

        De tal modo, esa potente energía, desintegrará con sus efectos todo aquello que se resista al cambio. Pero los que armonicen en sus inquietudes, pensamientos y sentimientos con ese fluir de Luz Total, necesariamente entenderán, y lo harán con extremada facilidad. Es algo inevitable, el regalo implícito de nuestra era acuriana.

       Claro que llegaron desde mundos más evolucionados trayendo la vida al nuestro. Por supuesto, pero eso ya no es noticia, ni hay que acudir a exclusivos tratados para defenderlo, o a evidencias célebres como las pistas y dibujos de Nazca, en Perú, sólo visibles desde el aire. Ya no es noticia, la verdadera, lo importante, es que este mundo al que un día lejano se trajo la vida para que en él evolucionase, cambiará de vibración, se elevará dimensionalmente, en su conjunto, todos sus reinos, también el humano. La noticia es el cambio. El hecho incontestable, es que nunca estuvimos solos en el universo.

      Sorpresas. Tiempo de maravilla y convulsión. Es nuestra época, no apta para el misterio, todos terminan ahora, tampoco es hora de ficción, la realidad supera todas las inventadas. Un tiempo se ha consumado, otro nuevo acaece, ya se vislumbra en el horizonte de edades y generaciones. En realidad, los que leemos estas palabras, los que habitamos el planeta en este preciso momento, somos seres privilegiados. Pues podremos elegir, entre repetir en mundos tridimensionales, o elevarnos con este planeta a cuarta dimensión.

       Cuando se alcance tal estatus, se tendrá plena conciencia y comunicación con mundos exteriores, de hecho, el nuestro, por más que se empeñe en colonizar planetas o satélites, difícilmente consolidaría tal afán, pues realmente no dispone del permiso pertinente que se necesita para ello. No se trata de tecnología, se trata de evolución. No se trata de que el planeta sea una realidad aparte, sino de que existe una Confederación Interplanetaria perfectamente organizada de mundos superiores donde el conocimiento pasa por el desarrollo espiritual o esencial de los individuos. Hablamos de razas humanas y hablamos de otras razas.

       Ellos, en realidad, siempre estuvieron, porque todos los mundos tridimensionales, de un modo u otro, son continuamente guiados, tutelados a pesar de que se respete el libre albedrío, encauzados hacia la inevitable evolución, hacia la continuidad en positivo de lo que Es, Fue y siempre Será. Ellos, esperarán el momento adecuado para hacerse notar a las naciones de la Tierra, en un contacto que sólo será continuación de otros anteriores, pero con la singularidad de que sucederá por el cambio dimensional. La hora está próxima y no es nada nuevo, siempre estuvieron.

      Por ello, toca hablar y entender algunas cosas. Toca hablar y entender de ellos, que siempre estuvieron y custodian mundos como el nuestro. De ellos, y de los que se oponen a ellos, de los otros, que tampoco pertenecen a nuestro mundo pero han hecho de él poco menos que su cortijo, dominándolo al propiciar frecuencias colectivas de pensamientos basados en miedos, supersticiones y fanatismos. Toca entender ese cambio y plena transformación que se acerca. Hablar de las ayudas que dispondremos para abrazarlo, de entidades maravillosas que llevan siglos ayudando a la raza humana. Toca hablar y entender finalmente, algo del Plan Divino, de lo que se espera de nosotros, y de la que tendrá que ser nuestra elección frente a los tiempos que corren. Toca hablar y entender unas cuantas cosas, que en otras épocas se ocultaron y que ahora, saldrán a la luz con la fuerza imparable de lo inevitable.   

       Estamos en tiempo de revelación. Los que tengan oídos que oigan. Ya no es algo que tendrán que enfrentar las generaciones venideras, es algo que nos toca enfrentar a nosotros, a nuestra generación, puede que tengamos, cuarenta, cincuenta, tal vez sesenta o más años, pero el cambio es algo implícito, propio de nuestra generación.

      Es tiempo pues, de ceñirse los lomos, y, como los héroes, enfrentar los riesgos y esfuerzos que se requieran, entendiendo, que no hay mayor peligro, que seguir inmerso en la ignorancia y el desconocimiento.

 

2.- Velando el cambio

      Claro que siempre estuvieron, y, por supuesto, claro que hay más mundos habitados además del nuestro. A muchos, lo siguiente, seguramente, les parecerá de película de ciencia ficción. Pero no es ficción. Existe La Confederación Interplanetaria, donde se agrupan muchos de los mundos de nuestro sector del espacio. Pero también existe la Confederación Galáctica de planetas, donde se agrupan un número mayor de mundos habitados por distintas razas. Y, existe, La Federación Interdimensional de los Mundos Libres. Organización de mayor calado que las anteriores.

      Están. Velan el cambio. Por fortuna no estamos solos. El universo está dividido en diferentes sectores del espacio, como también, por supuesto, está el reconocimiento de diferentes dimensiones de la realidad. Si la Tierra no está entre los planetas confederados, sólo es por su retraso espiritual.

       Es curioso, como muchas personas, que son aficionados a la ufología y a los avistamientos, no se consideran personas espirituales, y no lo es menos, el hecho de que muchas personas que se consideran espirituales, no crean en la existencia de extraterrestres. Cuando lo cierto es que hablamos de una misma realidad. Es decir, lo seres que velan actualmente el cambio dimensional de la Tierra, son nuestros hermanos mayores, espiritualmente hablando. Seres más evolucionados que trabajan en estrecha relación con Maestros Ascendidos.

    La Tierra sólo pertenecerá a la Federación Interdimensional de los Mundos Libres, o a las otras Confederaciones mencionadas, una vez limpie las vibraciones egocéntricas, materialistas y militaristas que hoy desprenden la mayoría de las naciones de nuestro planeta. En otros mundos, se comprendió que el Amor era la primera causa de lo creado. Y a esa causa sus habitantes se vincularon vibrando en tal realidad. Cuando esto sucede, el mundo en cuestión se eleva dimensionalmente, y ese es el destino de nuestro planeta.

       En ocasiones, se impone la vibración colectiva de amor de los habitantes de un mundo, y en otros casos, si esto no se da, se impone el ciclo del planeta. Es lo que ocurre hoy en la Tierra, y es por ello por lo que en este tiempo, y mientras tenga lugar la transformación, se producirá una selección de individuos.

        Habrá muchas salidas de plano. Muertes repentinas, enfermedades y dolencias que se mostrarán incurables. No vibrar adecuadamente, en la dirección exigida, es sinónimo de invitación de salida. Recordaremos una vez más que sólo existe la muerte física. El espíritu y el alma son inmortales, no pueden morir, siempre serán. La entidad que sale, llega, con más o con menos fluidez, dependiendo de su nivel de conocimiento y evolución, a la revisión de la luz, en el quinto plano, pero ya no regresa al planeta nuevamente encarnado, no, a menos que su vida sea fugaz, pues el tiempo no da ya para nacer, crecer, reproducirse, ver vástagos, hacerse abuelo, y volver a salir de plano, antes que nuestro mundo pase a cuarta dimensión.

       Los que salgan ahora, serán revisados, y continuarán con su recorrido existencial evolutivo en otros mundos que, como el nuestro hoy, siguen en tercera dimensión. A menos, claro está, que decidan no utilizar el canal del nacimiento y seguir vinculados a este mundo, ejerciendo como guías, de personas que viven en él, para lo cual, antes, serán revisados en la luz.

    Es el cambio dimensional lo que precisamente nos impide ver a los extraterrestres que nos custodian, a menos que ellos así lo decidan. Sus cuerpos son etéricos. Viven en planos más sutiles, vibran de manera más ligera. Ellos han transcendido al mundo material gracias al grado evolutivo y espiritual que han obtenido. Ellos, no están para dañarnos, como mil veces hemos visto en mil películas que no hacen otra cosa que alimentar la histeria de los pueblos.

      La mayoría de la vida en otros planetas de nuestro sistema solar es de naturaleza etérica. Por esta razón estos seres son llamados eterianos. No serán considerados desencarnados. Están en un estado de evolución como nosotros, y su vida en su plano no es muy diferente a la nuestra, excepto que han transcendido mucho del ser inferior y del deseo astral con el que la gente de la Tierra lucha con tanta frecuencia. Ellos nos ayudan, y hoy nos preparan, a muchos de nosotros y a nuestro mundo, mientras éste va inexorablemente alineándose para el cambio.

      Hacen más cosas por nosotros de las que podamos imaginar. Comenzaron a hacerse notar cuando el hombre produjo las primeras explosiones atómicas. Las grandes potencias saben que el armamento nuclear no es una ventaja. Por suerte para los habitantes del planeta, los hermanos superiores de otros mundos más evolucionados que nos custodian, no permitirán que se utilicen hasta el punto de causar una total destrucción.

      Lo dicho no es una especulación. Los mandatarios más poderosos de las naciones más influyentes lo saben. Los periódicos lo han comentado con total naturalidad. Como ocurrió en la India. El Diario “India Dailey”, lo contaba el domingo 20 de Febrero del 2005.

Un nuevo hallazgo científico en la India: Los ovnis extraterrestres tienen la capacidad de desactivar todos los misiles nucleares del mundo, incluyendo a los de la India, Pakistán y China

        Los ovnis tienen capacidad de desactivar todos los artefactos nucleares del mundo. Los científicos están comprendiendo lentamente que los extraterrestres tienen un poder muy único para atascar las características operativas de cualquier dispositivo hecho por los seres humanos. Si desean pueden inutilizar cualquier equipo instantáneamente.

       Esa puede ser una de las razones de por qué los ovnis nunca se cogen en una cámara auténtica no manipulada que pueda realmente probar su existencia. Pueden atascar fácilmente las operaciones de cualquier misil nuclear del mundo incluyendo el de la India, Pakistán y China. Ellos pueden haber informado lo mismo a todos los poderes nucleares del mundo y esa puede ser una de las razones por las cuales los poderes importantes comprenden que la posesión de armas nucleares no supone ninguna ventaja estratégica especial.

      En días recientes, cuando hubo una escalada en las tensiones fronterizas entre la India y Pakistán ambos países tuvieron dificultad en comprender por qué sus misiles nucleares cargados fueron inutilizados. Los estadounidenses y los rusos han experimentado el mismo fenómeno varias veces en los últimos sesenta años. Los chinos han experimentado el efecto y han sospechado en el pasado que los estadounidenses y otros causaban el problema.

        Ellos han trasladado su modo de teatro operativo nuclear debajo de la superficie de la tierra, pero el efecto de atasco no ha salido. Según científicos hindúes, si los extraterrestres consiguieran saber alguna vez que un país trata de utilizar sus misiles nucleares que impactarán sobre todo el mundo a un grado catastrófico, ellos inutilizarán inmediatamente los artefactos nucleares.

        Informes británicos dicen que los extraterrestres conocen muy bien cada instalación nuclear y su localización exacta en el mundo. Las razones principales por las cuales estos ovnis robotizados sin nombre visitan tantos lugares en la Tierra, es para localizar todos los artefactos nucleares que los seres humanos están haciendo, incluyendo los hechos y llevado por los terroristas como bombas atómicas de maleta.

         Según fuentes informativas, todos los gobiernos con capacidades nucleares saben que sus sistemas de entrega se pueden inhabilitar por estos extraterrestres y eso es una preocupación importante para ellos.

      No deja de ser curioso que esta información, se ofrezca a los lectores con total naturalidad en la India. Un conocido Maestro Ascendido, Ramtha, aseguró que es el único gobierno que no pertenece a la oligarquía de banqueros que dominan al resto de los países y a sus mandatarios, controlando lo medios de comunicación.

      No estamos solos. Ellos velan el cambio. Están pendientes de nuestros errores. No dejarán que cometamos uno irreparable que condene a la humanidad a un desastre completo. Respetarán nuestra libertad, pero no hasta el punto de permitir la destrucción de tantos millones de inocentes. Habitar un mundo de almas que experimentan para lograr su evolución requiere mucha programación sublime, mucho trabajo celestial en planos superiores. No es algo que se pueda quebrantar fácilmente cuando se trata de millones y millones de almas.

      Pero no sólo velan para que no se utilicen las armas de destrucción masiva. Realizan otras labores de salvaguarda para la humanidad actual.

       Así, se esfuerzan en mantener la estabilidad del eje polar de la Tierra, como las condiciones astrofísicas y geofísicas que afectan a nuestro planeta y a otros de este sistema solar y galaxia.

      Inspiran la expansión espiritual de la conciencia que permite un mayor entendimiento de la Divinidad multidimensional. Para lo cual salvaguardan e inspiran a millones de representantes a lo largo y ancho del planeta.

      Por imposible que pudiera parecer, vigilan, debidamente preparados, para evacuar a la entera población mundial, si así se requiriese, por algún peligro o catástrofe de índole geofísica o astrofísica.

      Supervisan la creación de templos educacionales basados en un sistema de geometría sagrada, para apoyar los procesos en curso de iniciación y ascensión.

      Son muchos los servicios que actualmente prestan a la humanidad estos hermanos más evolucionados, uno de los más perentorios, es sanar al mismo planeta que sostiene nuestra vida. Pues la Tierra está cubierta de unos meridianos energéticos en la misma forma que nosotros, como humanos, tenemos meridianos de acupuntura. Hay ciertos puntos en la rejilla de la Tierra similar a nuestros puntos de acupuntura en nuestros cuerpos físicos. Cuando uno de estos puntos se bloquea en nuestro cuerpo físico hay un estancamiento del flujo de la energía que finalmente lleva a la enfermedad. Lo mismo pasa en el planeta Tierra.

    Ciertamente, son muchos los servicios que prestan a la humanidad estos hermanos más evolucionados venidos de otros puntos lejanos de la galaxia. Sus servicios, los quehaceres que realizan, irán saliendo a la luz conforme pasen los meses, según nos adentremos en la era que transcurre.

      No estamos solos, y es hora de asumirlo, como importante comprender que a un nivel cada planeta tiene su propia Jerarquía Espiritual al igual que cada sistema solar tiene su propia Jerarquía Solar, y así hacia arriba en la escalera por toda la galaxia y los universos. Estas jerarquías trabajan en armonía con confederaciones y federaciones.

    Ellos, velan, pero no intervendrán respetando nuestro libre albedrío, a menos que utilizando bombas atómicas y de hidrógeno, podamos dañar irreparablemente el planeta y causar daños en nuestro sistema. Si eso estuviese cerca de ocurrir, entonces intervendrían. Cuando el planeta alcance el estatus espiritual que le corresponda por haberse elevado a cuarta dimensión, nos dirigiremos en vez de con una actitud mundial, aún no lograda, a una actitud de sistema solar, de galaxia, de universo. Y en la Tierra, ya no se hablará de Naciones Unidas, sino de ser parte de la Federación de los Mundos Unidos.

       Se acerca la hora, y hay que ser consciente de algo importante. Debido a la terminación de la Era de Piscis y otros ciclos planetarios y solares, en este momento, están aumentando las comunicaciones síquicas y las canalizaciones. Es decir, nuestros hermanos más evolucionados de la galaxia comienzan a contactar con sus representantes encarnados. Sólo una tercera parte de estos representantes encarnados han despertado aún para asumir plenamente su misión. Vivimos un tiempo espléndido en el que pronto seremos profusamente regalados y sorprendidos.

       Se acerca la hora.

3.- Los otros y sus aliados terráqueos

       Hay muchas civilizaciones extraterrestres por toda la galaxia, y en otras vecinas, pues ancho e insondable es el universo en sus distintas dimensiones. Algunas de los miembros de estas civilizaciones, han venido a la Tierra para recoger datos y desarrollar experimentos para sus propios propósitos egoístas. No están aquí para servir. Por lo mismo, tendríamos que decir de ellos que son de naturaleza neutral; pero otros, están sirviendo a Fuerzas Oscuras. Los últimos, son extraterrestres negativos que se oponen de manera abierta a la Gran Hermandad Blanca. Se apoderarían del planeta y tomarían el control si pudieran. Por suerte para los humanos, son reprimidos, y luego escoltados fuera de nuestro sistema por los distintos comandos que hoy vigilan el cambio dimensional por llegar.

       Entendamos agradecidos, que nuestros hermanos evolucionados de las estrellas, hacen las veces de policías del espacio. Por suerte, el número de extraterrestres negativos es pequeño comparado al otro de extraterrestres positivos. Hay un dato curioso, pero cierto, como regla general, las naves OVNI de forma de cigarro son potencialmente los extraterrestres peligrosos. Hay unas pocas excepciones a esta regla.

      Estos extraterrestres negativos, hace ya muchos siglos que visitaron nuestro planeta. De hecho, las antiguas batallas entre los hombres y el dragón se encuentran en la memoria de casi todos los pueblos como mitos. Y este mito, como tantos otros, encierra una preocupante verdad. En realidad, hablamos de un conflicto entre dos especies, reptilianos y humanos.

      Las dificultades entre reptilianos y los humanos, comenzaron en la estrella Vega de la constelación Lyra, en un planeta llamado Avyon donde se originaron los primeros humanos. La raza humana fuimos el logro genético más celebrado, pues en nosotros, se combinaban los mejores rasgos de todas las formas de vida que el “Padre” había encontrado en sus muchos eones de existencia. Toda la creación se sintió complacida con el nacimiento de la nueva y maravillosa especie.

      En el origen, nos fue permitido evolucionar libres de influencias, y dispusimos de la opción de colonizar otros lugares en el universo respetando y armonizando con otros tipos de vidas. Así, logramos trasladarnos a otros planetas, llevando en el interior de nuestro corazón, la semilla del compromiso sagrado de honrar todo tipo de vida. Aprendimos la Ley del Uno, entendimos que todas las razas del universo estaban conectadas con el fluido de energía que partía del Todo.

    Tiempo después, llegó una especie diferente. La Reptiliana, una raza poderosa, agresiva y fuerte. Los reptilianos albergaban en su corazón, la certeza de tener propiedad sobre el universo por derecho divino, y por lo mismo, sentían el derecho de destruir la vida de cualquier planeta que colonizaran, lo cual era contrario a la naturaleza de la creación de todas las galaxias.

       Esta raza aguerrida y conquistadora provenía de la constelación de Orión. Sin embargo, el primer contacto entre las dos razas, no fue violento, pues los humanos tuvieron la fortuna de encontrar a reptilianos rebeldes a sus propios líderes. El encuentro fue pacífico y los humanos recibieron el conocimiento de los reptilianos de tecnologías muy avanzadas, lo que les sirvió para expandirse por sistemas estelares distantes.

     Las dos especies dieron un salto evolutivo, pero en los humanos fue mayor, ya que poseían un cuerpo emocional sensible totalmente desarrollado, algo que no poseían los Reptilianos, quienes eran totalmente militares y mentales, lo cual le reportó una evolución más lenta.

      Aunque durante un largo período se realizó un intercambio racial y muchas modificaciones en las posiciones de poder, finalmente estallaron sucesivas luchas entre los reptilianos en Avyon, nuevos colonizadores se levantaron contra sus dirigentes, porque éstos no eran destructores de los humanos, y en vez de exterminarlos, les ayudaban en su evolución, lo cual era contrario a las militaristas leyes de su raza.

    Se esparció el terrible virus del racismo. Lo que generó odio entre las especies y la ruptura de los linajes mixtos entre ambas razas. Ambas especies han llevado la memoria de dicha destrucción racial en el ADN. Y este mismo desafuero, conflicto, verdadero drama, es el que seguimos viviendo en este tiempo de cambio.

     Por inverosímil que resulte, algunos reptilianos, se ocultan bajo rostros altivos actualmente entre nosotros. Sus hermanos y aliados, les ayudan desde otra dimensión, a objeto de destruirnos. Ellos son los Nefilines. Esos seres que llegaron desde lejanos lugares del cosmos, ávidos de poder y dominio. Y el que sigue, es su terrible ideario.

    “Nos convertiremos en seres inexistentes, en una ilusión tan grande, inmensa, que escapará a la percepción. Aquéllos que la vean serán acusados de dementes. Crearemos frentes separados para impedirles ver la conexión entre nosotros. Nuestro objetivo se logrará gota a gota, de tal manera que jamás seremos objeto de sospechas. Siempre estaremos arriba de su relativo campo de experiencia, porque nosotros conocemos los Secretos del Absoluto. Trabajaremos juntos siempre y permaneceremos unidos por la sangre y el secreto. La muerte vendrá para quien hable. Mantendremos breves sus esperanzas de vida y sus mentes debilitadas. Usaremos nuestro conocimiento de ciencia y tecnología en forma sutil de tal forma que ellos jamás verán lo que está pasando. Usaremos los metales, aceleradores de envejecimiento y sedativos en la comida, el agua y también en el aire. Ellos se cubrirán por venenos por todas partes, hacia donde se vuelvan. Los venenos se absorberán por su piel y sus bocas, ellos destruirán sus mentes y sus sistemas reproductores. Por todo esto, sus niños nacerán muertos, y nosotros ocultaremos esta información. Los venenos se esconderán en todo lo que los rodea, en lo que ellos beban, coman, respiren y vistan. Les enseñaremos que los venenos son buenos, con imágenes divertidas y tonos musicales. Verán nuestros productos usándose en las películas, crecerán acostumbrados a ellos y nunca sabrán su verdadero efecto. Comenzaremos temprano, cuando sus mentes son jóvenes, tendremos a los niños como objetivo, con lo que ellos más aman, las cosas dulces. Les haremos dóciles y débiles ante nosotros, mediante nuestro poder. Crecerán deprimidos, lentos y obesos, y cuando ellos vengan a nosotros por ayuda, les daremos más venenos. Nosotros enfocaremos su atención hacia el dinero y cosas materiales, así jamás se conectarán con su Yo Interno. Les distraeremos con la fornicación, los placeres externos y juegos para que jamás puedan ser uno con la Unidad del TODO. Sus mentes nos pertenecerán y harán todo aquello que digamos. Si ellos se negasen, encontraremos maneras de usar técnicas de alteración de la mente en sus vidas. Usaremos el miedo como nuestra arma. Estableceremos sus Gobiernos y estableceremos la oposición a sus Gobiernos. Poseeremos ambos lados. Siempre esconderemos nuestros objetivos, pero llevaremos a cabo nuestro plan. Realizarán la labor para nosotros y prosperaremos de su trabajo. Nuestras familias nunca se mezclarán con las suyas. Nuestra sangre deberá ser pura, siempre, esa es la fórmula. Nosotros les haremos matarse entre ellos cuando nos convenga. Les mantendremos separados de la Unidad por el dogma y la religión. Controlaremos todos los aspectos de sus vidas, les diremos cómo y qué pensar. Les guiaremos suave y amablemente dejándoles pensar que se guían a sí mismos. Nosotros fomentaremos la animosidad entre ellos a través de nuestras facciones. Cuando una luz brille entre ellos, la extinguiremos por medio del ridículo, o la muerte, lo que nos satisfaga mejor. Les haremos rasgar los corazones de sus pares y matar a sus propios niños. Nosotros lograremos esto usando el odio como nuestro aliado, la ira como nuestro amigo. El odio les cegará totalmente y nunca verán que desde sus conflictos saldremos como sus gobernantes. Estarán demasiado ocupados matándose uno al otro. Se bañarán en su propia sangre y matarán a sus vecinos hasta el momento que lo consideremos propicio para nuestro ataque. Nos beneficiaremos enormemente de esto, porque no nos verán, porque no pueden vernos. Continuaremos prosperando de sus guerras y sus muertes. Repetiremos esto una y otra vez hasta que nuestra última meta sea lograda. Continuaremos haciéndoles vivir en medio del miedo y de la ira mediante las imágenes y sonidos. Usaremos todas las herramientas que tenemos para lograr esto. Las herramientas serán proporcionadas por su propio trabajo. Les haremos odiarse a sí mismos y a sus vecinos. Siempre esconderemos la Verdad Divina ante ellos: que nosotros SOMOS TODOS UNO. Ellos nunca deberán saber que el color es una ilusión, siempre deberán pensar que ellos no son iguales entre sí. Gota a gota, gota a gota, avanzaremos hacia nuestra meta. Tomaremos sus tierras, sus recursos y riquezas para ejercer el control total sobre ellos. Les engañaremos para aceptar leyes que robarán la pequeña libertad que tendrán. Estableceremos un sistema de dinero que les encarcelará para siempre, manteniéndoles a ellos y sus niños en deuda. Cuando ellos logren aunarse, les acusaremos de crímenes y presentaremos una historia diferente al mundo, porque nosotros poseeremos todos los medios de comunicación. Los usaremos para controlar el flujo de información y su sentimiento en nuestro favor. Cuando ellos luchen en contra nuestra, les aplastaremos como insectos, porque son menos que eso. Reclutaremos algunos de los suyos para llevar a cabo nuestros planes, les prometeremos la vida eterna, pero vida eterna que ellos nunca tendrán porque ellos no son de nosotros. Los miembros de estos grupos pensarán que ellos son uno con nosotros. Nunca sabrán la verdad. Ellos nunca deberán aprender esta verdad, de lo contrario se volverán en contra nuestra. Por su trabajo se les premiará con cosas terrenales y grandes títulos, pero nunca se nos unirán, nunca recibirán la Luz, ni viajarán a las estrellas. Ellos nunca alcanzarán los reinos más altos, los crímenes contra su propio género impedirán el paso al reino del esclarecimiento. La Verdad se ocultará en sus rostros, tan cerca que serán incapaces de enfocar hacia ella hasta cuando ya sea demasiado tarde. Tan grande será la ilusión de libertad, que nunca sabrán que son nuestros esclavos. Cuando todo esté en su lugar, la realidad que nosotros habremos creado para ellos, los poseerá. Esta realidad será su prisión. Ellos vivirán en el auto-engaño. Cuando nuestra meta esté cumplida, una nueva era de dominación comenzará. Sus mentes se limitarán por sus creencias, las creencias que nosotros hemos establecido desde tiempo inmemorial. Ellos nunca deben averiguar lo que nosotros hemos hecho, porque si lo hacen, no tendremos lugar para correr. Para ellos será fácil ver quiénes somos una vez que el velo que tienen se ha caído. Éste es el Pacto Secreto por el cual nosotros viviremos el resto de nuestro presente y las futuras vidas. Porque esta realidad trascenderán muchas generaciones y esperanzas de vida. Este convenio se sella por sangre, nuestra sangre”.

      El terrible ideario, que nunca debía ser revelado, no logra sin embargo, permanecer en secreto en este tiempo de luz y revelación inevitables.

       Pero lo peor es que esta raza infiltrada desde antaño, ha logrado gran parte de sus objetivos, gracias a sus aliados humanos. Existen, y también hoy, en este tiempo de esclarecimiento, han de ser denunciados.

       Se trata de familias muy pudientes. Inmensamente ricas, que, con la ayuda de los reptilianos, han conseguido medrar mediante la explotación de las masas, el dominio de la mayoría de los gobiernos, y la manipulación de la práctica totalidad de los medios de comunicación que, al igual que la industria cinematográfica, les pertenece.

    Son trece familias corporativas. Están los Rockefellers, los Rothschilds, los Morgans…, en definitiva, los apellidos que, actualmente, son dueños de la Reserva Federal de los países más ricos del mundo. Ellos son los llamados Iluminati. Son los que forman la Kábala Oculta. Son, los dueños de los gobiernos más poderosos, y los que han decidido implantar el nuevo Orden Mundial. Han organizado guerras, expolios, y financiado a grupos de sanguinarios terroristas. Ellos quieren un gobierno mundial basado en el súper capitalismo.

    Estas familias Illuminati, trabajan para extraterrestres llamados Zetas Grises, los que a su vez, están a las órdenes de los reptilianos. Y han utilizado armas verdaderamente poderosas a fin de conseguir sus objetivos, como las piscotrónicas, que logran cambiar la manera de pesar de la gente, es decir, influir en sus pensamientos, por medio de la conversión del sonido en frecuencias electromagnéticas, las que hasta pueden causar terremotos mediante ondas escalares. De hecho, estas armas fueron utilizadas para ocasionar el terremoto de Kobe en Japón en 1994. O sea, más de 30.000 personas fueron asesinadas.

     Muchos gobiernos usan armas psicotrónicas de control mental y lo han hecho desde hace años. A pesar de todo lo dicho, los Illuminati son dignos de compasión, pues, en realidad, no son más que peones. De hecho, jamás conocieron la agenda completa de los Grises, y nunca se les informó de la existencia de los reptilianos. Obviamente, tales cosas jamás se han desvelado en los corruptos medios de comunicación capitalistas de occidente, porque, todos, son propiedad de los Iluminati. Tanto así, que esta Kábala Oculta, posee el noventa y siete por ciento de todos los activos de capital de occidente, controlando el complejo militar, industrial y de entretenimiento del mundo que cree ser libre y no lo es.

      Así, la influencia de estas trece familias y sus tentáculos de poder, se expande a lo largo y ancho del planeta. Por ejemplo, el gran barón de los medios, Rupert Murdoch, es apoyado financieramente por el Chase Maniatan, quien es propiedad de la familia Rockefeller, poseedora de la compañía más grande del mundo, la Exxon Oil. También la conocida familia Bush está íntimamente ligada a los Illuminati mediante años de tratos y negociaciones. El apremio de la Administración Bush en Irak es principalmente el trabajo de los Illuminati, los que también organizaron la terrible tragedia del 11 de Septiembre.

      Dominio y poder, sin importar el daño que éste puede causar. Codicia en estado puro. Baste con mencionar lo siguiente. Más de 40.000 niños mueren diariamente por la deuda del Tercer Mundo como resultado de la guerra que los Iluminati sostienen contra la gente común. Son los dueños del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.

      Sin embargo, las cosas, y como veremos de inmediato, han cambiado dramáticamente en los últimos años. Ahora, hoy, los Iluminati, saben que sus días de abundancia y expolio terminan. Están desesperados y serán capaces de cualquier cosa con tal de mantener el status que durante tiempo han disfrutado.

 

4.- Kundalini planetaria

    Situémonos. La venda ha de caer de nuestros ojos, la ilusión de lo que no es imperecedero, ha de ser descubierta. Lo que somos y siempre fuimos, es mejor entenderlo. La criatura humana es mucho más que un cuerpo físico. Es un ser sagrado, que cumple con un plan evolutivo o, al menos, debería hacerlo. La criatura humana, está dotada, siempre lo estuvo, para alcanzar la trascendencia, distinto es no creer en ello, o darle la espalda.

    Todas las mujeres y hombres poseen en su naturaleza, una poderosa energía capaz de iluminarlos. ¿Qué quiere decir iluminarlos? Quiere decir que aquél o aquélla que despierte en su interior tal energía, conocerá, pues llegará a experimentar lo que existe. Sabrá todo sobre sí, cuáles fueron sus vidas anteriores, y cuáles serán sus vidas futuras. Entonces, se comprende. Se trata de la energía Kundalini. En el Oriente, también se le llamó desde antiguo, el dragón durmiente o la serpiente enroscada. Reside en la base de la columna. Cuando se despierta al dragón que duerme, o se despliega a la serpiente enroscada, en verdad, suceden cosas maravillosas, extraordinarias.

       La Kundalini duerme en el interior de todo ser humano, está reservada para la evolución del individuo, una vez se le despierta, se dividirá en dos, y subirá y bajará por la columna, ionizando el fluido espinal y cambiado su estructura molecular. Si alguna vez supiste de alguien que se sanó milagrosamente, sin ayuda médica, fue gracias al despertar de la Kundalini. Si esta energía sube, rodeando la columna y llega a la cabeza, cambiará el giro nucleico de todos los átomos que componen nuestro organismo, reorganizará el ADN.

      Muy pocos consiguieron hacerlo. No es algo baladí, ni puede lograrse, sin plena fe y convencimiento de nuestra naturaleza divina. Sobre la Kundalini, el lector interesado, podrá encontrar abundantes textos. El yoga, tratados hindúes, budistas y unos cuantos libros de autores occidentales, que se interesaron de esta energía iluminadora y esencialmente espiritual, servirán para ampliar información. Un libro básico para entender de lo que hablamos, es el titulado, Guía del Iniciado, de Ramtha.

      Ahora bien, así como existe la energía Kundalini en el interior de cada ser humano, también habita, poderosa, magnetizadora, en el interior de nuestro planeta. Lo primero, se supo y se divulgó, con más o menos profundidad. Lo segundo se mantuvo en secreto, pues eran muy pocos los que conocían tal realidad, y prefirieron callarlo.

         La Kundalini de la Tierra, busca, atrae, magnetiza y llama en sutil reclamo, a los buscadores espirituales del planeta. Esta energía secreta, cuyo tiempo de ser revelado es el nuestro, está conectada con los corazones de los hombres y mujeres que habitan el planeta.

        La Kundalini de la Tierra, reside en un punto concreto y en él permanece, por un largo período de casi 13.000 años, concretamente, durante 12.920 años. Pasado este tiempo se mueve y busca una nueva ubicación, para allí residir otros 12.920 años. A tales ciclos temporales o movimientos, se les conoce como precesión de los equinoccios. En cada uno de sus formidables desplazamientos, la Kundalini planetaria, consigue que cambie y se transmute, lo que significa el hecho espiritual para la humanidad. Lo espiritual, se manifiesta en conformidad y armonía, con las nuevas energías del ciclo que se inicia, a objeto de conducir a los habitantes de la Tierra a un camino más elevado.

        La Kundalini de la Tierra, tiene dos polos, uno está anclado justo en el centro del planeta. El otro, se mueve para ubicarse en cualquier zona de la superficie. En cuanto a esto, hay algo sumamente importante. Es la conciencia de los que habitan los distintos continentes, la que decide donde se ubicará ese segundo polo en la superficie.

       La Kundalini de la Tierra se ha desplazado recientemente. Lo que implica entrar en un nuevo ciclo de evolución espiritual, un ciclo donde el secretismo no sirve, siendo preciso divulgar lo que acaece.

        La Kundalini de la Tierra durante todo el largo ciclo anterior estuvo ubicada en el Tibet. Allí se encargó de forjar una sociedad eminentemente espiritual que, organizada en torno a su Dalai Lama, término que significa Océano de Sabiduría, creció en la búsqueda del ser y en la compasión, alcanzando niveles tanto de amor como de conocimiento antes no logrados en lo trascendental. También India recibió una poderosa magnetización de la Kundalini terrestre durante todo el ciclo anterior.

        Sin embargo, el alimento espiritual y la divulgación del mismo, por parte de las culturas tibetanas e hindú, ha concluido. Pues la poderosa energía, fiel a su recorrido en el tiempo, comenzó su desplazamiento, viajó por la práctica totalidad de los países, hasta asentarse en Chile y en Perú, donde, actualmente, está ubicada.

        Allí donde se sitúa la Kundalini de la Tierra, se produce un despertar y aumento de conciencia sorprendente de muchas personas que habitan en ese punto sagrado. Aunque la Kundalini, no sólo actúa en el lugar donde reside, pues emana una frecuencia de redes electromagnéticas, que rodean por completo al planeta.

      Las escasas personas, que son conscientes de lo que sucede, son regaladas con una sabiduría que culmina en un proverbial estado de paz interna. La cual, es absolutamente necesaria, pues, estas personas, que conocen del acontecimiento cósmico sagrado, han de erradicar por completo el miedo, para, sin él, enfrentar con éxito, el profundo cambio venidero, que vendrá precedido de guerras, plagas, desastre ambiental generalizado, caos y derrumbamiento de valores morales. Este estado de paz interior donde no ha lugar para el miedo, se convierte en la llave que abre la puerta de la transformación del individuo.

    Así ha ocurrido con la Kundalini de la Tierra, y sucede ahora, en este tiempo convulso que apenas ha comenzado a mostrar las primeras señales anunciadoras.

      La Kundalini, implícita en la naturaleza humana, funciona como combustible que impulsa y hace posible la iluminación personal. La Kundalini del planeta, trae los cambios de ciclo, para que, lo que entendemos por espiritualidad, evolucione.

      Vivimos una época determinante. Lo que llega es grandioso, a todo punto maravilloso y sublime. Lo que acaecerá tiene relación con los nuevos cielos y la nueva tierra que se profetizaron. En verdad, así será, pues nuestro mundo, tal y como lo conocemos, dejará de existir, y otro más pleno, regalado en su trascendencia, se impondrá con la fuerza del dragón, ya despierto, y la serpiente, ahora completamente desplegada.

        Hay que entender y no perder de vista, que el ser humano y el planeta que habita, crecen conforme a un plan establecido, ese plan demanda una transformación radical, para hacer posible la evolución. Saber lo que está pasando en nuestro tiempo, nos dará la opción de sumarnos a ese cambio de conciencia o de rechazarlo, eligiendo la inmovilidad.

       Hay que entender y no perder de vista, que cuando los que habitamos un planeta no damos la talla como colectividad, se impone el ciclo del mundo en cuestión. El cambio venidero, que ya acaece, no se da por la evolución de la raza humana que ahora habita la superficie de la Tierra, es el ciclo del planeta el que se impone. No perdamos esto de vista, pues es importante verlo para decidir sumarse armónicamente a la nueva vibración. Aquello que hagamos, será lo que encontremos, pues se impondrán la justicia y retribución cósmicas.

        Ahora, hoy, crece en Chile y en Perú, un reino de espiritualidad, pues aquella porción de tierra periférica del sur de América es la elegida como lugar de residencia por la Kundalini del planeta. Es lugar sagrado.

 

5.- La transformación

     Para entender la realidad venidera, tendremos que comprender antes, donde nos encontramos ahora. Nuestro mundo se basa y sostiene en la tridimensionalidad. Es decir, estamos sujetos a tres medidas, a saber: largo, ancho y profundo. A éstas, una vez se manifieste lo nuevo, habrá que añadir otro elemento, con el que se establecería la tetradimensionalidad.

      Los mundos tridimensionales son atrasados y rudimentarios. Vivimos atrapados en la forma y el peso físico, por lo cual, apenas disponemos de movilidad, fuera de nuestro planeta. Éste, como todos los que existen, inmersos en un orden tridimensional, es un mundo de escaso nivel evolutivo, donde apenas se ha avanzado en lo referente a la espiritualidad y al amor.

     Los mundos tridimensionales, son aquellos, en los que habitarán las almas menos pulidas, refinadas y experimentadas. Estas entidades, se agruparán constituyendo una peligrosa convivencia, no exenta de conflictos y disputas, fruto del escaso crecimiento colectivo y del exacerbado predominio e importancia que se le conceden a lo material e individualizado. O sea, en mundos como el nuestro, ni sobra, ni podremos encontrar, mucho entendimiento.

    Veamos ahora, que otro elemento hay que añadir a los tres anteriores que conforman nuestra cotidiana realidad, para poder hablar de tetradimensionalidad, en vez de tridimensionalidad. El nuevo elemento que se suma a la tríada, es el tiempo. Aunque no existe el tiempo o un tiempo único. Más bien, existen los tiempos pránicos. Y tampoco sería desacertado decir, que el tiempo, como valor absoluto, es algo irreal e inexistente.

      El prana es el Amor de Dios que sostiene la vida. Y el Amor de Dios, tiene tiempos distintos, según los estados evolutivos y el nivel dimensional de cada lugar. Hablar de tiempos pránicos, es hablar de cómo el Amor de Dios, se adapta a cada estado y a cada necesidad. Pues, el Ser Supremo, ciertamente, está en todas las cosas. En todos los tiempos, momentos evolutivos, en todas las dimensiones. Así, diremos que el tiempo pránico, es el que corresponde a cada lugar o realidad en función de su desarrollo. Y, siempre, quedan relacionados con las energías, según éstas se manifiestan.

      La diferencia entre prana y energía es: prana es el Amor de Dios, y energía es la manifestación de ese Amor, procurando y sosteniendo la vida. O sea, prana es el origen, y la energía, su hija amada, que se complace en realizar la labor creadora del origen.

       Ahora, los distintos tiempos existentes.

      El primer tiempo del que hablaremos, es el tiempo fisiológico. Como su nombre indica, es el tiempo de lo físico, el tiempo de la carne y la célula. También podríamos definirlo, como el intervalo que necesita el cuerpo físico mientras existe, para ir, paulatinamente, deteriorándose.

      Existe, igualmente, el tiempo psicológico, que es el que tiene relación con las ideas, con el pensamiento. Es distinto al otro fisiológico, más rápido, obedece a otro orden, pero también es tiempo. Éste, es el vehículo que utilizamos cuando desencarnamos, siendo eficaz, para batir las enormes distancias que, físicamente, resultarían insalvables. Mientras lo fisiológico envejecería enfrentando un viaje entre sistemas, el tiempo psicológico permite tal desplazamiento. Es el que se emplea para transitar por la galaxia. Todo es pensamiento, viajar en él, supone entrar en un orden dimensional distinto al tridimensional.

      También, podríamos utilizar el tiempo mental, que siguiéndolo, conduce al tiempo akáshico. Es el que gozaríamos en caso de hacer una regresión para obtener información sobre nuestras vidas pasadas. Así, si el tiempo fisiológico es lento, y el psicológico rápido. El último, el mental, que siguiéndolo, da el tiempo akáshico, es lento y rápido, dependerá de cómo nos recreemos en las experiencias de nuestras vidas anteriores. Pero no son los únicos.

        Aún queda por mencionar el Tiempo Divino, la permanencia. Es la vida en sí misma. En él, ya no hay muerte, aunque sería más pertinente, decir retiro. En el Tiempo Divino se vibra a igual velocidad que el Creador, la Fuente. El Tiempo Divino es el que no conoce lo corrupto. Se disfruta cuando se ha alcanzado un grado superior de evolución. En el Tiempo Divino, todo es creatividad, luz, magnificencia. En él se comprende la Divinidad de la que se forma parte. Todo es gozo y felicidad. No existe la más tenue sombra de rivalidad o destrucción. El Amor se respira, te rodea, te envuelve. En el Tiempo Divino, se aprende algo fundamental: Tú eres Dios, y Él te amará siempre. Allá todo es simple y grande a la vez, el tiempo no existe en realidad, pues sólo existe lo continuamente permanente y, por tanto, la eternidad.

        Vistos los distintos tiempos, cuando llegue la cuarta dimensión, ¿qué tiempo será el que se sume como cuarto elemento a nuestra realidad? No será el Tiempo Divino, pues éste se reserva para dimensiones más altas. El que se añadirá, es el tiempo psicológico.

         Así, con el advenimiento de la cuarta dimensión, no sólo tendremos un tiempo nuevo, también habrá un espacio nuevo. Las leyes físicas se transmutarán en leyes metafísicas, y viviremos en el tiempo del pensamiento. Los desplazamientos interplanetarios, serán una satisfactoria realidad, pues se habrá llegado a una nueva era. Una era, que podríamos catalogar como la de la divinidad en la Tierra. Precisamente por ello, ya no tendremos lo cuerpos actuales que ahora vestimos, sino otros bien distintos, más ligeros, vibrando en un tiempo nuevo. Un cuerpo capaz y adaptado para vivir en un medio ambiente más ligero.

         Dicho con claridad, en la cuarta dimensión, la humanidad, ya no será una realidad celular. El hombre de carne y sangre de hoy, quedará transformado mañana, trascenderá en una nueva corporeidad, pues se dará un paso gigante hacia la divinidad. Los hombres y mujeres, seremos más dioses. Poseeremos un cuerpo espiritual, y nos desplazaremos utilizando la fuerza y empuje de nuestro pensamiento y voluntad, en vez de la otra, mecánica o muscular.

         Y éste, es el gran escollo. Es decir, pasar de la tercera a la cuarta dimensión, resultará difícil para muchos. Lo será, porque, para hacerlo, se necesita creer en la vida más allá del reino de la forma tangible. Hay que poner fe en lo que los ojos de la carne no están facultados para ver. Así, se necesitará mucha fe y valentía para dar el paso, pues, por desgracia, el ser humano, ha sido educado para creer sólo en lo que puede ver, y le cuesta demasiado tener certeza de lo intangible.

        Por todo, de lo que se habla, es de dar un gran salto en la evolución, de enfrentar una gran prueba. Cuando los que habitan un mundo tridimensional, no consiguen dar, por sí mismos ese paso, se acelera el proceso, seleccionando a los individuos. Se impone el ciclo del planeta, para así salvar a la totalidad del horroroso e inútil padecimiento de la destrucción, como sucedería en el caso de la Tierra.

       La humanidad actual, sin intervención de seres evolucionados, se autodestruiría sin remedio en continuas guerras y conflictos que llenaría el planeta de un sufrimiento insoportable. El sufrimiento colectivo del planeta colma ya su medida. La Historia, así lo confirma, y al planeta, no se le concederán, nuevos aplazamientos. Y esto, no siendo el que transcurre un tiempo para andarse con rodeos, supondrá la muerte de todo aquel que no pueda vibrar en consonancia, con la nueva forma de concebir la existencia. Pues los que no acepten o estén preparados para el cambio y el advenimiento de la cuarta dimensión, efectivamente serán trasladados a mundos tridimensionales.

         Hallarán, por tanto, la muerte física, e irán, tras pasar la pertinente revisión en la luz, y ser ayudados, a otros planetas, utilizando para ello el canal del nacimiento. Es decir, nacerán en mundos tridimensionales donde continuarán con su evolución. Lo que en principio pudiera resultar cruel e inaceptable, no lo es en absoluto, si no perdemos de vista que la muerte, sólo afecta a lo físico, pues el alma y el espíritu son ciertamente inmortales en su divina naturaleza.

        Precisamente, este hecho perentorio, que hoy la mayoría no quiere asumir ni aceptar, es el principal freno de la evolución de tantos. Pero, el momento se acerca, el mundo cambia. Se selecciona ya a los individuos, y sólo permanecerán en cuarta dimensión, aquellos que crecen en armonía con el nuevo estado de cosas. Sucederá como en la parábola que el Maestro Jesús ofreció hace tanto tiempo a sus sorprendidos discípulos y oyentes: “Entonces estarán dos en el campo; a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán. Estarán dos mujeres moliendo juntas; a una se la llevarán y a la otra la dejarán” (Mt 24, 40-41).

        Lo que se toma es el espíritu. La esencia divina de cada individuo, que será trasladada a otro lugar. Hay que insistir en que lo que vendrá no es una crueldad. Y los que así lo piensen, debieran sopesar el futuro de la Tierra, desde el presente de las naciones y sus actuales gobiernos. Sin intervención de poderes superiores, nadie escaparía a una entera y completa destrucción; mientras que, lo venidero, será, simplemente, una selección, y nadie, perderá la vida, más allá de lo físico.

        Así, unos repetirán en tercera dimensión, en otros planetas, naciendo de nuevo. Otros, gozarán de la cuarta dimensión en la Tierra, disfrutando de un mundo renovado por su nivel evolutivo. Y, ¿cómo se consigue el nivel evolutivo que se requiere para vibrar en armonía con la nueva realidad, que se precipita a nuestro planeta? Sólo, alcanzando el equilibrio que está en el interior de nosotros mismos. Porque sólo, cuando nos sintamos dioses, seremos capaces. Y sentirse dios, es, simplemente, desdeñar y superar los miedos.

        Son éstos, los profundos miedos que padecen tantos hombres y mujeres, los que alejan de Dios, del alma y de la espiritualidad. Por eso, en los tiempos que corren, es tan importante entender nuestra naturaleza, lo que somos, lo que seremos, conforme vayamos acercándonos en evolución a la Fuente de la que partimos.

       Vivir, es hacer un recorrido evolutivo como alabanza del Creador, en una continua acción de agradecimiento por la existencia. Aprendemos, mientras crecemos, para ganar un lugar en la dignidad que nos espera y corresponde. Alcanzar el equilibrio que se requiere para armonizar en cuarta dimensión, es aceptar nuestra eternidad por los siglos de los siglos, desterrando todas las oscuridades que el miedo, y sólo el miedo a ser lo que somos, puede generar y de hecho genera.

       Pero, recuerden, el equilibro que se precisa, se encuentra en nuestro interior, nunca en el exterior. Pues, ese equilibrio, no es otra cosa que la paz que genera saberse inmortal a pesar de todas las apariencias. Sólo con tal certeza, vivenciando tal realidad, quedaremos preparados para pasar y tener un lugar en cuarta dimensión. Sólo con tal conciencia. Pues nuestra vibración de Amor será lo suficientemente fuerte y rotunda como para dar el correspondiente y significativo paso evolutivo.

     O, dicho de un modo más simple y entendible. Se está facultado para ser parte integrante del mundo venidero cuando la espiritualidad es mayor que la carnalidad, cuando el alma, rechaza al fin la ilusión de la materia, y percibe el mundo superior.

SEGUNDA PARTE

La Gran Hermandad Blanca

6.- El Maestro de vida

      Todo nacido de mujer, llega al mundo de la forma, al plano de la reproducción y la supervivencia, con la compañía de un Maestro de vida. Nadie recuerda al llegar, lo que acaeció, hizo, padeció o disfrutó en vidas anteriores. Nadie recuerda al llegar, lo que aceptó hacer, en qué consistirán las líneas maestras de la experiencia existencial en su nueva encarnación. El alma sí lo recuerda. Pero entramos en un cuerpo, habitamos en él. Nuestro cuerpo dispone de un cerebro, y es necesario que éste parta de cero, creciendo desde la experiencia, conforme se producen las emociones que nos reportan nuestro entorno inmediato y las circunstancias en las que nos desenvolvemos.

      Todo nacido de mujer, está acompañado. La nuestra, es la evolución humana. Quien nos acompaña, pertenece a la evolución celeste. Es decir, pasó por la experiencia de la carne y la sangre, tantas veces fue necesario, vivió como hombre o como mujer, evolucionó, creció espiritualmente, y ya no precisa utilizar nuevamente el canal del nacimiento, para regresar a la evolución humana. Transcendió el plano de la forma, e ingresó en el mundo superior del Espíritu. Desde el lugar que le corresponde, el Maestro de vida ayudará a la persona humana a quien acompaña.

         Todo nacido de mujer, cuando es niño, y hasta que su fontanella se cierra, está en contacto con realidades superiores, no físicas ni propias de este plano. ¿Quién no ha oído hablar de los amigos invisibles de los niños? Muchos de estos amigos, en realidad, son sus Maestros de vida. Cuando cumplimos los nueve años, se cierra la fontanella, y las realidades superiores se alejan en espera de que una vez seamos adultos, y de forma consciente, deseándolo, volvamos a restablecer ese contacto.

        Todos tenemos un Maestro. Conforme crecemos y avanzamos en edad, el Maestro de vida se esforzará por ayudarnos haciéndonos entender el camino que debemos tomar en función de lo que necesitamos aprender para seguir evolucionando. El Maestro nos conoce de vidas anteriores. Tenemos un vínculo de amor con él. Nos ama. En el pasado, en anteriores experiencias vitales en el mundo de la forma, nos relacionamos con nuestro Maestro, que entonces, aún, como nosotros ahora, estaba inmerso en la evolución humana. Como entidad pasó a la evolución celeste. Pero no nos olvida. Su afán es ayudarnos. Sin embargo, no puede imponernos su ayuda. Siempre respetará nuestro libre albedrío.

       Siempre tenemos que elegir. Es necesario. La elección no puede eliminarse. Sin ella, no caminamos, y la experiencia necesita de caminos. Cuando se elige algo, implícitamente, se renuncia a otras cosas, posibilidades, otros caminos.

        Con nuestro Maestro de vida tuvimos relación en el pasado. Hubo amor y ese amor perduró en el tiempo, más allá de las salidas y entradas en este plano. La muerte no existe. Sólo muere el cuerpo físico. El espíritu es inmortal y el alma eterna. Habitan en el cuerpo, sobreviven a él. Es la esencia divina de lo que somos. Y a esa esencia es a la que el Maestro de vida trata de ayudar. Perduró el amor más allá de la distancia de los distintos planos, y la otra, de las distintas evoluciones. Pero se respetará siempre el libre albedrío.

        Por eso, es necesario recordar que, con nuestras acciones, con nuestras decisiones, podemos contribuir a alejar o a acercar a nuestro Maestro de vida. Las preguntas inevitables, son: ¿cómo nos ayuda nuestro Maestro de vida? ¿Cuándo contribuimos a su acercamiento o a su alejamiento?

          El Maestro nos ayuda inspirándonos pensamientos. Mejor que nosotros mismos, sabe lo que nos conviene, y nos aconseja para que acertemos en nuestras decisiones, siempre en función de que hagamos aquello que nos beneficiará respecto a nuestra evolución. Por lo tanto, hablamos de una comunicación sutil, a través del pensamiento, lo cual nos obliga a hacer uso de nuestra facultad psíquica. Lo somos, psíquicos. Es algo que la mayoría de las personas no creen, y por lo mismo, se pierden el desarrollo de tal facultad al negarla.

       Uno de los siete principios elementales es el Mentalismo. Todo es Mente en el Universo. Es decir, todo se sostiene en la creatividad del pensamiento. Dios Padre/Madre, Fuente de todo lo creado y existente, no creó el mundo con la Palabra, lo hizo con el Pensamiento. El nuestro, es y será tan divino como estemos convencidos de tal realidad. Quien piense que no es psíquico, no lo será. Quien no crea en sí mismo, no podrá crecer. Quien no deposite confianza en su Maestro, atienda sus consejos, dude de su existencia, inevitablemente, lo alejará de sí.

        Para escuchar los consejos de nuestro Maestro de vida, es necesario mirar adentro, no prestar atención a las distracciones que nos vienen de lo exterior. Es necesario centrarnos en nuestro pensamiento. Es necesario decir que nuestro cerebro, más que emisor, es receptor, de pensamientos. Es necesario entender que lo que llamamos inspiración, la venida de una idea más o menos brillante, es algo mucho más natural y sencillo de lo que nos enseñaron. Somos psíquicos, es algo implícito en nuestra naturaleza. Aceptarlo es el primer paso para desarrollar tal facultad.

         Conoceremos los pensamientos de nuestro Maestro de vida, por la paz que aportan, también por lo original de la visión, pues nos ofrecerá casi siempre una visión distinta, más rica, a la otra más sesgada que teníamos sobre el asunto que nos ocupe. Pero, tengamos presente, que el Maestro, sólo ha de llegar, cuando el discípulo está preparado. Por eso, los consejos del Maestro de vida, si nuestra actitud no es la debida, podría deslumbrarnos, asombrarnos o aturdirnos. Hablar con él, comunicarse con él mediante el pensamiento, supone asumir que el mundo y la vida es mucho más de lo que alcanzan a ver los ojos de nuestro cuerpo físico.

        En muchas ocasiones, por desgracia, asumir tal realidad, nos resulta enfadoso, o nos produce una pereza insuperable. Pero él nos ama. Es nuestra familia más directa, nuestro amigo más fiel, nuestro guardián, y también nuestro consejero más cercano. Por ello, y para lograr el mejor y mayor acercamiento posible con él, es necesario que despleguemos una actitud de amor y un talante de agradecimiento.

     Somos amados más de lo que alcanzamos a imaginar. Nos torturan realidades que otros crearon para dominarnos pero que no existen en realidad. No existe un Dios torturador del hombre. No existe el infierno, ni siquiera el pecado, sólo los errores. Experimentamos y aprendemos, evolucionamos o involucionamos, eso es todo. No hay otro misterio.

     Tenemos un gran aliado que conocemos de vidas anteriores, ese aliado es nuestro Maestro. Él aceptó cuidarnos, tutelarnos desde su evolución superior. Elegimos, es cierto, pero no debemos hacerlo precipitadamente. Nuestra voluntad es soberana, pero también es creadora. Por eso sería sensato detenernos, escuchar, tener en cuenta lo que nos dice nuestro Maestro de vida. Se trata de cometer los menos errores posibles; el primero grave sería alejar a nuestro mejor aliado desdeñando sus consejos, su misión y existencia.

        Nadie podrá negar que alguna vez, casi siempre en los peores momentos, cuando más lo necesitaba, se sintió acompañado, asesorado, comprendido y amado. Nadie podrá negar que alguna vez, casi siempre cuando más lo necesitó, recibió una idea genial, que lo sacó del atolladero, e incluso otros celebraron al conocerla. Nadie podrá negar que alguna vez, casi siempre después de ser injusto con alguien, de entender el error cometido con otra persona, sintió cómo si una voz interior le exhortase, invitándole a pedir perdón, a enmendar la injusticia cometida.

      En todas estas ocasiones, ocurrió que sentimos cerca la presencia de nuestro Maestro de vida. Cuando hablamos de la existencia, misión y forma de comunicarse del Maestro de vida, no hablamos de creer o no creer. En realidad, hablamos de ser o de no ser, es decir, de desear entender y asumir lo que somos, o de vivir dando la espalda a nuestra verdadera naturaleza.

       ¿Por qué tenemos un Maestro de vida? Como dijimos, porque se nos ama. ¿Por qué lo necesitamos? Como dijimos, porque estamos en evolución. ¿Qué significa estar en evolución? Significa estar en continuo aprendizaje y crecimiento. No hay un principio, no hay fin. Dios Padre/Madre Fuente de todo lo creado y existente, ni tiene principio ni tiene fin. Dios sólo Es. Su creación también Es. La vida se transmuta, se adapta a nuevos estadios de tiempo y espacio, pero no se destruye. Nosotros somos parte de tal milagro y maravilla. Siempre seremos.

       Entre otras cosas, cuando comprendemos, una vez superamos la evolución humana y pasamos a formar parte de la evolución celeste, es porque ya hemos aprendido que somos el siempre jamás, eternos, y que en la eternidad, no hay ni principio, ni habrá fin, pues siempre y continuamente será.

          Nuestro Maestro de vida nos perturbará a poco que le prestemos atención, pues su misión es ilimitada, y esa visión es la que tratará que abracemos. Crecer significa avanzar, no permanecer estancados, no aferrarse a la comodidad ni enquistarse en la pereza. El Maestro de vida nos espoleará, nos invitará a crecer abriéndonos los ojos respecto a muchos esquemas que nos idiotizan.

          La llamada sociedad del bienestar, lo es realmente de la tontedad. En este plano, en esta plataforma donde las almas y espíritus inmortales han de experimentar y aprender, no llegamos para eludir el padecimiento. Eso es imposible. Al menos lo es, en primera instancia. Es decir, necesitamos el padecimiento para superarlo, trascenderlo, lo necesitamos hasta que comprendemos que el padecimiento es una ilusión, que forma parte del plano, de la carne, de la sangre, de la tragedia de la limitación que nos imponen nuestros esquemas y los otros muchos sociales que nos obligan a aceptar.

        Padecemos hasta que dejamos de sufrir porque nuestra naturaleza nos hace más grandes que cualquier sufrimiento. Realmente padecemos hasta que desarrollamos nuestra voluntad. Es creadora. Hasta el punto de crear la salud, hasta el punto de crear la enfermedad. Hasta el punto de asumir nuestra naturaleza, y hasta el punto de desdeñarla.

          Son muchas las personas que alejan a sus Maestros de vidas incapaces de atender los pensamientos que éstos les inspiran. Lo cual se debe al miedo atroz que tienen a despertar, pues para ello han de eludir los roles asumidos impuestos por nuestra educación. En este plano nos educan desde la competencia, se nos llena de pensamientos limitadores, se nos enseña a rendir culto a la parte física de lo que somos. Adoramos a la forma. Del espíritu, se encargan instituciones enquistadas en el dogma y el afán de dominación de las masas, que ofrecen incongruencias y miedos como letras sagradas e infalibles.

         A la postre, en este plano, se nos roba nuestra divinidad extirpándola de nuestro pensamiento. Restaurar tal ideal es el cometido del Maestro de vida. Por ello sus pensamientos y consejos inspirados, romperán esquemas, miedos, y castigarán las barreras de lo limitado, invitando de continuo a disponer de una visión ilimitada. Hablar con nuestro Maestro de vida requiere indagar en lo más neto de lo que somos. Hablar con él, disponer de su ayuda, consejo y guía, es un lujo al que no deberíamos renunciar a poco que deseemos lo mejor para nosotros mismos.

         En ocasiones, el Maestro de vida se presenta con su nombre. No lo vemos. Lo sentimos cerca. Y en nuestro pensamiento oímos un nombre, el suyo. Otras veces, el Maestro de vida está alejado. Hay que convocarlo, llamarlo, requerir su presencia. La oración, el recogimiento, pensar en él, lo acercará. Algunos le dan un nombre. Le llaman según lo sienten o desean sentirlo y le dan un nombre. El que les gusta para el mejor de los amigos.

       Todo nacido de mujer dispone de la ayuda de su Maestro de vida. Y todo nacido de mujer, como veremos pronto, ha llegado a este mundo con una misión asumida, aceptada, pactada. Siempre hay algo que hacer. Estar aquí es sinónimo de quehaceres pendientes. No hemos venido a hacerlo todo porque no da tiempo a ello. Pero sí hay cosas concretas que debemos hacer y se espera de nosotros para nuestro desarrollo y crecimiento.

        El Maestro de vida tratará en todo momento de que no desviemos el camino. Pero, recuerda, si no hablas con él, si no le dedicas tiempo, si no tienes en consideración sus consejos, el Maestro de vida se alejará, y así permanecerá hasta que no cambies de actitud y regreses a lo que más te conviene y viniste a realizar para realizarte.

 

7.- Nuestra elección

          Lo que somos, en buena medida, lo hemos elegido, antes de llegar a este mundo. Nadie nos obliga a nada, se respeta el ritmo evolutivo de cada entidad. Así, cuando estamos en el mundo físico de la forma, padecemos y experimentamos. Cuando salimos de él, descansamos y aprendemos.

        En el quinto nivel de conciencia o entendimiento, se nos habla de todas nuestras vidas anteriores, se nos dice lo que necesitamos, y se nos presentan opciones que nos ayudarán a crecer; son posibles nacimientos, en lugares concretos. Pero nosotros elegimos. Dios nos hizo libres. Nadie nos obliga a aceptar ésta o aquélla encarnación. El tránsito de las almas y espíritus inmortales es continuo. Unos nacen, otros mueren. Se entra y se sale de plano, hasta que queda culminada la evolución humana. Entonces, estamos capacitados para comenzar la siguiente, la evolución celeste. Cuando sucede, ya somos Maestros; mientras eso llega, mientras vamos ganando el lugar más elevado, hemos de experimentar.

        De tal modo, elegimos a nuestros padres, el lugar, ciudad, país, del que seremos ciudadanos. En definitiva, la opción que nos hará aprender lo necesario. Se pacta arriba, allá se asume, cuando estamos desencarnados. Todo queda establecido después de la revisión de la luz. Entonces nacemos. Pero ocupamos un cuerpo, venimos sin memoria, aunque nos acompaña nuestro Maestro de vida.

      Por lo mismo, es erróneo lamentarse de ser pobre o rico, de ser alto o bajo, de haber nacido en un país sin oportunidades o haberlo hecho en otro repleto de ellas. Lamentarse no conduce a ninguna parte. Lamentarse no es sinónimo de conocimiento. Somos lo que elegimos ser. Nuestra alma, que archiva el conjunto de vidas, nuestro pasado completo, lo sabe.

      De ahí que sea tan necesario, recomendable, el diálogo interior, pues la persona que se acostumbre a mirar adentro, desde una visión ilimitada, entendiendo que a imagen y semejanza de Dios fue creado, y que es eterno e inmortal, transcenderá al sentimiento de ser víctima, lo que tanto daño puede hacernos. Cuidado con lo que pensamos, es lo que somos.

        Mucha gente sólo cree que existe la realidad que puede tocar, palpar, medir. Pero hay otras realidades que la mayoría no comprenden, aunque existen, y está a nuestro alcance abrazarlas desde el discernimiento inspirado.

         Nadie debería decir que nació en lugar equivocado, que sus padres no son las personas idóneas o desearía, que le gustaría tener otros hermanos, o ser súbdito de otro país. Estamos exactamente donde elegimos, y saberlo, nos ayudará a entender que es el mejor lugar para nuestro desarrollo como entidades en continua evolución.

      Somos el resultado de un pasado más basto de lo que en principio alcanzamos a imaginar. Nuestras anteriores experiencias nos situaron en el lugar donde nos encontramos, por ello, no cabe el lamento, ni el desánimo. Cuando hay mucha tristeza, cuando el individuo se siente solo y desgraciado, debe reflexionar en lo mucho que es y en realidad tiene. Lo material es solo ilusión, nuestra mayor riqueza es y será siempre nuestra propia naturaleza.

         Recorremos un camino en distintas etapas y la vida, el milagro de la existencia, nunca se acaba. Después de lo dicho, se entenderá que se insista tanto en el ideal de pensamiento ilimitado. En la costumbre de valorar las cosas desde esta actitud. Esto, donde estamos, lo que vemos, nuestro mundo tridimensional de la forma y los cuerpos, es una plataforma de experimentación, pero hay mundos superiores, planos de entendimiento o conciencia más elevados, de vibración más sutil, donde tenemos otros cuerpos, energéticos, esenciales, sencillamente divinos.

       Aquí, sin memoria de todo lo anterior, sin el recuerdo de haber sido revisados y de que asumimos una misión o un camino concreto, caemos las más de las veces tanto en el desánimo como en el error. No en vano, estamos rodeados por un mundo cuyos valores no son los correctos ni espirituales.

        Pero, si no se pierde la verdadera perspectiva, si no nos dejamos confundir por el atrezzo que nos rodea, comenzaremos, poco a poco al principio, de un modo más intenso conforme se camine, a vislumbrar la grandeza de la existencia, y a disfrutar en ella de modo distinto. Nos sentiremos partícipes de algo grande, majestuoso, tan misterioso como insondable. Comenzaremos a sentirnos dioses, sin merecer ser quemados en ninguna hoguera.

        Todo esto que a nosotros se nos escapa, lo sabe el Maestro de vida, inmerso en una realidad más plena, sutil y superior, y todo ello, irá desvelando a la persona a la que asiste, aconseja y cuida, conforme ésta vaya creciendo y esté dispuesta a dar pasos de entendimiento.

       Son muchas entidades, las que eligen volver a nacer dentro del seno de la familia que tuvieron en otras existencias. Así, se dan casos, en que los nietos, son padres de entidades que anteriormente fueron sus abuelos. Sucede porque muchos se sienten más cómodos regresando en su propia línea de ADN, perteneciendo a lo que ya perteneció y contribuyó a crear.

      En muchas ocasiones, venimos con destrezas aprendidas de vidas anteriores. Hay personas que aman la poesía antes de escribir el primer verso, o están capacitadas para realizar con gran eficacia quehaceres complicados tal y como si lo hubiesen hecho siempre. Hemos venido antes a este mundo, lo conocemos. Hemos pactado hacer, para aprovechar la nueva oportunidad existencial en este plano tridimensional, algo que nos ayudará a nuestro desarrollo.

       ¿Cómo saber lo que más nos conviene hacer? Es tarea del Maestro desvelarlo. Algunas veces no hace falta preguntarlo. En muchas ocasiones, desde niño, la persona siente un profundo anhelo por realizar tal o cual tarea laboral. Es la vocación, o dicho de otro modo, la voluntad del alma de llevar a efecto lo que dijo que haría aprovechando está oportunidad de vida asumida.

       Pero no todo el mundo tiene una vocación clara, ni se encuentra capacitada para ver cuál es su camino. A veces, las dificultades nos confunden con demasiada facilidad y nos sentimos desorientados y también fracasados. Cuando la entidad siente que sus días pasan sin hallar satisfacciones o sentirse realizado, es síntoma de que se ha errado el camino. Cuando suceda, nos queda la sencilla conversación psíquica con nuestro Maestro de vida. Si no le hemos puesto nombre todavía, tal vez fuera el momento de hacerlo. Si aún no lo hemos convocado, es mejor no seguir esperando.

       Muchas veces nos deslumbran metas que no son las que nos convienen alcanzar. Muchas veces, queremos ser lo que no pactamos hacer. No todos vinieron para acumular riquezas, celebridad o prestigio. De hecho, necesitamos ser reyes y también ser mendigos. Sentir la polaridad de la escasez y de la abundancia. Necesitamos amar y conocer el desamor. Necesitamos ser hijos y padres, mezquinos y generosos…

         Necesitamos experimentar para, en la forja de la existencia, aprender, crecer, y trascender, entendiendo que esto es simplemente la plataforma, el trampolín, desde donde se suben escalones en la evolución; errar, supondrá que bajamos en esa misma escalera. En ocasiones, nos engaña la vanidad y en otras la codicia. Pero, recordemos, no todos vinieron a disponer de riquezas ni de fama, perseguirlas, por sistema, en un orden de cosas y vida que desdeña la espiritualidad, es un error que muchos cometen.

         En realidad no es más rico el que más tiene, lo es, aquél o aquélla que más acierta en función de lo que vino a realizar en esta vida, pues esta entidad, en su acierto, habrá caminado más lejos, subido más alto, experimentado más y mejor que otra que, equivocando su camino, no haya aprovechado fecundamente la oportunidad.

          La causa primera de la vida es el amor. En el pensamiento amoroso del Padre/Madre Dios, creador de todo lo existente, se sostienen los distintos planos de conciencia y entendimiento, y las distintas dimensiones donde se desarrolla la vida en función de la evolución de las entidades. Dar la espalda a esa primera causa, creará el efecto contrario al debido, creará por tanto un karma, un error, que, tendremos que enmendar en otra vida, en otra oportunidad existencial en el mundo de la forma física tridimensional.

        Recordemos, aquí, se experimenta y se padece. Arriba, cuando salimos de plano, se descansa y aprende. Pero venimos sin memoria aunque con una misión o varias asumidas, aceptadas, pactadas. Por ello, para no errar el camino a seguir, para sacar todo el rendimiento posible a la experiencia, para que finalmente valga la pena, deberíamos contar con el concurso y ayuda de nuestro Maestro de vida, él, nos irá desvelando conforme a nuestro crecimiento respecto a todo aquello que más nos convenga.

          Importa nuestro nivel de conciencia, el otro de compromiso, y aún, el de valentía, que sepamos mantener. Debemos ampliar nuestra conciencia. Discernir. Debemos ver más allá de lo cotidiano. No hemos venido a cumplir horarios, ni a pagar deudas después de contraerlas; tampoco hemos venido a trabajar como esclavos ni a mirar a los demás como contrarios y competidores. Nada de esto es el amor. Son exigencias de la realidad en la que nos manifestamos creativamente, donde deberíamos manifestarnos creativamente, aunque las más de las veces, esas exigencias son toda nuestra vida y nada más que nuestra vida.

          Sin embargo, hay más. Y sólo lo palpamos, adentrándonos en ello, cuando comenzamos a ampliar nuestra conciencia. Hacerlo, ver más allá, disponer de una visión de mayor alcance, exige un compromiso, disciplina. Mantener en el tiempo el esfuerzo, que al poco resultará placer, generará el fruto inevitable. Lo que se halla, es nuestra naturaleza. Comprometernos con ella supone vivir en armonía con las demandas de nuestro espíritu. Ciertamente, hay que convocar valentía para mantener tal actitud y alimentarla cada día.

      En la valentía que se necesita no podemos invitar a la temeridad, pues mejor será acompañarla de la prudencia. Habrá muchos, desgraciadamente la mayoría, que desearán, desviarnos del camino emprendido. Las exigencias del mundo, sus inevitables apremios y argumentos, intentarán disuadirnos. Así funciona. El decorado donde nos desenvolvemos es completamente adverso al conocimiento, siempre empeñado en idiotizarnos. Así es, pero también así resulta más emocionante. Pues resulta mayor reto, y mayor logro, una vez se consigue alcanzar la visión, el nivel de conciencia, compromiso y valentía suficientes para seguir caminando contra la corriente.

         El mundo tratará de detener a la entidad que en este plano evidencie la maravilla de lo creado. Lo llamará loco, irresponsable, le tildará con mil adjetivos desmerecedores. Por eso se recomienda la prudencia. Pero quien busca, no debe desistir, ni quedar mermado por los apremios y argumentos del mundo. Quien busca debe continuar sin perder la alegría sorteando las pruebas y obstáculos que se presentan en el camino.

       Nosotros y sólo nosotros elegimos nuestra familia, el lugar donde nacemos, y las circunstancias que nos rodearán en nuestros primeros años de vida. Luego seguimos eligiendo, siempre lo hacemos. El milagro se sustenta en la continuidad.

          El ser humano debe despertar. Aumentar en conciencia desterrando definitivamente todos los miedos que lo anulan y todos los esquemas que lo oprimen. El atrezzo tratará incansablemente de disuadirnos. No ceder a sus exigencias, será el mérito que alcanzará el buscador que no pierda el verdadero camino, el mismo que conduce a territorio sagrado y divino, al Dios que es, cada uno de nosotros.

 

8.- El semejante

        Tú eres el semejante, y el semejante eres tú. Todos formamos parte de un mismo proyecto de amor, un proyecto de amor donde se respeta el ritmo de cada uno y la libertad de elección. Si algo nos daña en este mundo que habitamos, es la individualidad. Si algo se fomenta en este mundo que habitamos, es la individualidad. Se nos educa en el afán de ser distintos, originales, únicos. Pero formamos parte de un todo, de un enorme milagro que apenas atisbamos empeñados en actuar al margen de lo global.

        Se nos educa para que defendamos nuestra parcela, nuestro carácter, nuestro terreno, y convertimos el mundo en una selva repleta de rencores, rencillas, odios y venganzas. Primero cerramos la puerta de nuestra casa, a cal y canto, y sólo intimamos con nuestra familia. Después nos enseñan a sentirnos parte de lo nuestro, nos identificamos con símbolos e íconos locales, regionales, nacionales. Luego cerramos las fronteras territoriales de los países, el extranjero es el extraño, el nacido en otro continente lo es, nos circunscribimos en demarcaciones lingüísticas, culturales. Pero todo ello obedece a intereses materiales, nunca espirituales.

           Las mismas iglesias, durante siglos, se distanciaron, inmersas en postulados irreconciliables. En el fondo, en la forma, los pueblos, se fanatizan. El fanatismo fomenta los límites, impone el tope, no podemos llegar más allá, porque para hacerlo, habría que romper los esquemas colectivamente asumidos, los mismos que nos impiden el desarrollo como seres espirituales e inmortales.

         El semejante merece de nosotros, todo el amor que recibe del Padre/Madre Dios. El semejante, como nosotros, está en evolución y busca realizar la misión aceptada antes de nacer mientras va consumiendo sus días en este mundo. El semejante, sin importar su nacionalidad, raza o creencia, es nuestro hermano, porque todos, somos hijos de la vida, y estamos inmersos en una misma y única nave. Compartimos un planeta, una realidad de plano, y también una meta idéntica: crecer en nuestro entendimiento.

            Curiosamente, la familia, la pareja, el ser hijos y padres, lejos de fomentar el amor al semejante, las más de las ocasiones, lo estorba. Decimos mi esposa, mi esposo, mis padres, mis hijos; decimos mis amigos y mis parientes, y los demás, son el resto, extraños, como mucho paisanos, todo lo más compatriotas, lo que queda, más allá de esas miras estrechas, en potencia, son contrarios, posibles enemigos, personas con las que no encontramos vínculo alguno.

          Pero, la verdad, es que todos somos por igual hijos de la vida, y los lazos familiares a los que tanta importancia damos y nos separan del resto, sólo son trabas que, como otras muchas que tienen relación con esquemas y miedos, tendremos que superar desde la trascendencia. Todos somos hermanos, pues todos vinimos a este mundo de la misma Fuente. No se trata de genética, apellidos, naciones; no se trata del color de la raza a la que pertenezcamos, más bien, hablamos de la gran familia espiritual que somos y seremos siempre.

           El semejante es una prolongación de nuestra propia naturaleza. En los mundos tridimensionales como el nuestro, ni brilla el conocimiento ni el grado de comunicación o acuerdo entre sus habitantes. Pero hay otros mundos donde viven seres que disfrutan de dimensiones más altas, donde el grado de comunicación o acuerdo entre sus habitantes es fruto de la mayor evolución colectiva de los mismos.

           Hoy nos comunicamos con la palabra, mañana lo haremos con el pensamiento. Hoy vivimos en un tiempo fisiológico, en el futuro, el tiempo será el psicológico. Los mundos y planetas, así como los individuos, tienen su propia evolución, no sólo existen mundos y planetas tridimensionales, hay otras dimensiones superiores, donde se refina el conocimiento, las relaciones, y los vínculos entre los individuos.

         Debemos entender que nuestro presente, es ciertamente dantesco, pero nadie, salvo nosotros mismos somos responsables de tal realidad. Claro que las iglesias tratan de dominarnos, claro que los gobiernos nos oprimen. Sin embargo, somos nosotros, los que renunciando a ver más allá, a mirar a nuestro interior y a convocar la grandeza que somos, lo permitimos.

         Mientras veamos a los extranjeros como extraños, a los individuos de otras razas como potenciales enemigos o contrarios. Mientras en los países unas regiones estén en pugna con otras, mientras se luche por territorios, riquezas o por imponer criterios, no habremos entendido, los anteriores, serán síntomas inequívocos de que nos puede el atrezzo, la ilusión del plano, todo lo que no perdura ni, en esencia, es realmente importante.

             El semejante será el examen permanente, el barómetro que medirá de forma continua nuestro grado de amor. Y, por más que unos estén más cerca de lo inefable, o en su experimentación hayan llegado más alto en la comprensión de la vida, todos somos iguales, pues en la eternidad, nadie quedará atrás ni tampoco nadie será menos respecto a otro.

            Creemos en un fin, porque creemos que todo comienza cuando nacemos. Creamos enemistades, porque no sabemos convocar y esculpir la verdadera amistad desde el respeto y el amor. Fomentamos guerras, desastres y abusos, porque nos empeñamos en imponer nuestros criterios limitados a toda costa. Enjuiciamos, de continuo, tanto a nosotros como al semejante. En demasiadas ocasiones, de manera despiadada, sin el menor atisbo o esfuerzo de comprensión, sin tolerar en otros errores que solemos cometer nosotros, pero no sabemos reconocer.

              Cuando enjuiciamos al semejante, nos alejamos de la primera causa. El amor sostiene la vida. Dios permite la existencia, alienta la existencia de la persona santa y de la persona que no lo es, del tenido por honesto y del otro tenido por delincuente. Dios sostiene la vida, tolera, ama sin pedir a cambio, y espera de nosotros que contribuyamos a la primera causa, una vez entendamos que no disponemos sólo de este tiempo, sino que este mundo es una especie de vientre, donde el alma se prepara para ver luego la vida de una forma más plena, conforme llegue la muerte física y nos enfrentemos a lo superior, al nexo divino que disponemos con la Fuente de la que todos partimos.

           Nos sobra enjuiciamientos y nos falta capacidad de perdón. Llamamos a los errores pecados y exigimos penitencias, cuando para salir del error en el que caemos o permanecemos, todo lo que nos hace falta es darnos cuenta de que actuamos erróneamente. No hay más culpas, ni son necesarias tiránicas penitencias, basta con rectificar, con perdonarse y con saber perdonar a los demás.

          El semejante es nuestro mejor espejo. En él nos reflejamos, odiarle, sea cual sea el error que cometa, es equivocarse. Pensemos en el asesino, en el terrorista, en el déspota, pensemos en la acción más monstruosa que podamos imaginar. Lo hacemos y nos decimos: tal persona merece el peor castigo. Es justo que exista la pena de muerte. Tenemos que defendernos contra los malvados. Algunos merecen el desprecio y el rechazo de la mayoría.

             Pero, cuando pensamos así, movidos por el dolor que nos causa las acciones de otros, nos alejamos del fluir que todo lo sostiene. El amor divino, al cual pertenecemos, cuando nos regala de nuestro libre albedrío, tolera, no impide que suceda lo que nuestra voluntad apetece. Si somos creadores, debemos crear, si fuimos creados a imagen y semejanza, debemos participar. Y participar acertadamente, es latir en la causa primera. Mientras no afinamos esa vibración en la vida, caminamos haciéndonos daño y haciendo daño por la existencia.

        Sin embargo, el conocimiento, el pensamiento ilimitado, y la adecuada vibración en el amor, aleja la desgracia cuando la transmuta en experiencia. Venimos a realizar una misión. Somos libres. Experimentamos, y sólo así atesoramos sabiduría. La eternidad nos alumbra. Lo hace porque parte de nosotros, queda arriba, en planos superiores. Aquí en este plano de la forma, nos manifestamos. A veces oímos a la parte animal, otras, a la parte divina. Lo que llamamos el Yo, no es una unidad. Lo que llamamos la vida, es mucho más complejo de lo que explica la medicina y la biología. Nuestro destino es a todo punto milagroso y maravilloso.

          En el semejante está nuestro espejo porque como nuestro semejante, hemos encarnado para experimentar situaciones distintas que requeríamos vivenciar para aprender. Él, somos nosotros, porque recorre un mismo camino, sin importar la apariencia del papel que se interprete. Al margen del personaje, a todos nos hermana la postrera enseñanza. Venimos a este mundo para aprender que nuestra voluntad cuenta, y cuenta porque siendo como somos hijos de la vida, también somos hijos del Creador de la misma. Criaturas invitadas a crear a voluntad. En nuestra libertad lo hacemos. Experimentamos para aprender.

         En muchas ocasiones perdemos el camino, nos alejamos de la primera causa, creamos un karma con nuestros errores y éste nos obliga a mejorar. Es el sobre esfuerzo de la evolución. Nadie queda exento de él. Darle la espalda sólo es postergar lo inevitable. La eternidad no tiene ninguna prisa.

         Las relaciones con nuestros semejantes es terreno sagrado, debe serlo si cuando interactuamos y nos comunicamos, todos estamos inmersos en un proyecto divino que señala inexorablemente a la grandeza de nuestra naturaleza.  Las relaciones con nuestros semejantes será siempre la mejor escuela.

           Es cierto que cada uno de nosotros es un ser independiente, pensante. No somos objetos, sino sujetos, experimentando y respondiendo al mundo que nos rodea. Pero el camino es idéntico, por más que el ritmo de cada uno se respete. Venimos de la Fuente y caminamos a ella para reencontrarnos con lo que somos, mientras crecemos en conciencia y conocimiento de nosotros mismos. Por ello el semejante es nuestro propio reflejo, una prolongación del empeño evolutivo que todos compartimos.

 

9.- Entidades evolucionadas

             Como dijimos, la Kundalini terrestre, en su formidable desplazamiento, buscó su nueva ubicación, y con el movimiento, comenzó una nueva era de profunda transformación para el planeta, y de profunda transformación para la espiritualidad de los hombres y mujeres que en él habitan.

           Hace pocos años, apenas se hablaba de Maestros Ascendidos. Hace pocos siglos, hacerlo, en la mayoría de los países, hubiese significado la muerte en la hoguera o, cuando menos, la privación de libertad y el castigo por parte de los poderes establecidos.

        Hoy, más allá de los postulados ortodoxos de algunas religiones, hablar de entidades evolucionadas que ayudan a la humanidad, se ha convertido en algo familiar y cotidiano, para los que abrazaron la nueva energía espiritual que emana y transmite el planeta. En los tiempos que corren, ni siquiera será necesario explicar con detenimiento, que muchas de las entidades que vivieron en este planeta, y se entregaron a la grandeza del Amor, comprendiendo que éste era el gran camino, tras su muerte física, adquirieron el privilegio de pertenecer a la evolución celeste. Pues, cuando el alma y el espíritu inmortal que habitan en todo hombre y mujer, alcanza el nivel pertinente, la sabiduría adecuada y el grado de Amor necesario, ya no regresa para vestir la carne y la sangre, ya no viene nuevamente a la vida física utilizando la vía del nacimiento. Lo que tenía que aprender, en este plano de la reproducción y la supervivencia, lo aprendió, trascendiéndolo y superándolo.

           Cuando sucede, a estas entidades, los llamamos Maestros Ascendidos. Porque han alcanzado la maestría, y porque han ascendido evolutivamente. Desde los planos superiores donde habitan, desde la dimensión de vida más alta que disfrutan, siguen entregados al Amor y ayudan a los que todavía estamos inmersos en la evolución humana.

           Jesús, es un Maestro Ascendido. Quien fuese su madre, María, es una Maestra Ascendida. Francisco de Asís, lo es. La hermana Clara, su compañera y fundadora de las Clarisas, también lo es. La lista es inmensa, pues nuestro planeta ha sido testigo del pasar de muchas generaciones de hombres y mujeres. Pero no es un privilegio ni de judíos, ni de budistas, ni de cristianos, ni de musulmanes. Tales divisiones no existen en la trascendencia. Pues no hay un cielo para judíos, otro para budistas, otro para cristianos y otro para musulmanes. Tales disputas teológicas no existen en la evolución celeste.

         Arriba, son todos hermanos, unidos en el Amor. Arriba, no hay lugar para tales divisiones. La evolución celeste, ayuda a la evolución humana. Lo hace día a día, denodadamente, aunque los hombres y mujeres que vestimos carne y sangre, somos libres, y en nuestra libertad, hacemos, decidimos, deshacemos, y tantas veces malogramos las ayudas celestiales con nuestro proceder. Ayudas que nunca pueden ser impuestas, pues evolucionar, pasa por experimentar desde el libre albedrío, y experimentar con libertad, es elegir de continuo: un camino, una forma de vida, un derrotero existencial.

        Así, que hay Maestros, unos, ya ascendidos, en la evolución celeste, pasaron por la evolución humana. Otros, como veremos pronto, nunca nacieron, ni pertenecen en origen, a nuestro planeta. Como la lista sería interminable, nos servirán, para darnos perfecta cuenta de lo que hablamos, dos Maestros Ascendidos de la evolución celeste, que pasaron por la evolución humana. Y otras dos Maestras, que nunca pertenecieron a la humanidad terráquea, y cuyos orígenes, debemos situarlos en lugares distantes de nuestro planeta. Haciéndolo de modo equilibrado, en el primer caso, hablaremos de un Maestro muy conocido, y de otro, que lo es menos. También así lo haremos en el segundo caso, con las dos Maestras que nunca pasaron por la evolución humana.

           ¿Quién no ha oído hablar de Sant Germain? Entre los buscadores de la nueva espiritualidad, entre los que se apartaron de postulados religiosos dogmáticos, tal nombre resulta querido y familiar. Sobre Sant Germain se han escrito algunas biografías. Unos, sitúan su última encarnación en España, otros lo hacen en Italia, y algunos en Polonia. Hay quien le atribuye obras maestras de la literatura universal, un papel relevante durante la Revolución Francesa, y también se habla de él como fundador de logias y hermandades dedicadas al estudio de lo superior y lo espiritual. Pero, sin abrir ahora un debate innecesario sobre tal entidad, sólo nos ocuparemos de dos de las aportaciones más notables de este Maestro a la humanidad. La llama violeta y la Presencia Yo Soy.

        Son cientos de miles, las personas que, día a día, encienden una luminaria de color violeta, a objeto de transmutar lo negativo en positivo, tanto en sus vidas, como en la del planeta. Para cambiar lo limitado por lo ilimitado, San Germain regaló este sencillo y cotidiano rito, en el que tantos y tantos hombres y mujeres, ponen fe hoy por hoy, en numerosos países del mundo. El color violeta, es el de la transmutación, es uno de los siete rayos evolutivos, y aquel que hay que utilizar para disipar lo que nos aflige y debilita, convirtiéndolo en la alegría y la fortaleza necesarias que nos ayuden a encarar los nuevos tiempos con la disposición adecuada.

       La llama violeta. ¿Qué hay que explicar sobre ella que hoy no se sepa? Fue y es, obra y legado de Sant Germain. Cualquiera que lo desee puede comprobarlo, pues es un hecho sumamente divulgado y conocido. Igual sucede con la presencia Yo Soy. No es un conocimiento nuevo, pero sí se había olvidado, como tantas otras cosas que tenían relación con el espíritu. Así, gracias a este Maestro Ascendido, el mundo moderno, volvió a oír, que, tantos hombres como mujeres, son dioses. De que todo ser humano es un ser divino, y que en él habita la poderosa Presencia Yo Soy. Esta revelación espiritual, este modo de extirpar miedos y limitaciones del ser humano, tiene el sello y la impronta de Sant Germain. En la actualidad, muchos decretos y afirmaciones, se basan en tal conocimiento regalado, aunque, deberíamos decir, en tal convencimiento. Actuar y conducirnos como los dioses que, en verdad somos, nos otorga un alcance y una visión que ninguna relación guarda con el que el mundo de la carne y la sangre ha venido defendiendo de continuo. Actuar dentro de tal convencimiento, otorga al ser humano, una dimensión existencial que lo sitúa en el umbral de la nueva era por llegar, y se anuncia con tanta fuerza desde tantas partes y lugares del mundo convergentes en una misma inquietud.

       Ni que decir tiene que, si el mundo occidental, al que se le dio el rito de la luminaria violeta, y el conocimiento Yo Soy, hubiese contado con una espiritualidad óptima y satisfactoria, nunca hubiese abrazado con tanta fuerza tales revelaciones. Pero, nuestro mundo, carente de valores, enfermo en su trascendencia institucionalizada y dogmática, pronto adoptó tales regalos, sediento y deseoso, como estaba y sigue estando, de prosperar en lo sutil y espiritual. Sea como sea, nadie podrá negar que ambos regalos hechos a la humanidad por este Maestro Ascendido, se han convertido, en parte de la vida de muchos creyentes, que se sirven de ambos, como herramientas en su diario trabajo, en la búsqueda y la consolidación del Ser Superior que son y desean manifestar en sí mismos. No hacen falta más datos ni referencias, pues, como se dijo, nadie que lo desee, tendrá el menor problema en ampliar sobre cualquier aspecto del legado que la humanidad ha recibido de Sant Germain, sin duda, uno de los Maestros Ascendidos más conocidos.

       Hablemos de otra entidad evolucionada que habita en planos superiores, que pertenece a la evolución celeste, y cuya pasión es la medicina. Su última encarnación la vivió en la antigua Arabia. Fue discípulo, desde los quince años, de un eminente médico. El doctor se llamaba Karuff. No era su padre. Pero cuando su maestro falleció, quien estuvo con él aprendiendo largos años, adoptó su nombre, y se hizo llamar Sin-All-Karuff. Hijo de Karuff. El Maestro Ascendido Karuff vivió su última encarnación física en la dilatada Arabia en el mil quinientos antes de Cristo. Hace ahora más de tres mil quinientos años. Durante treinta y cinco siglos se ha dedicado a la medicina etérica, desde la evolución celeste. Domina todas las especialidades. Ha conseguido curaciones milagrosas. Trabaja con entidades de este y de otros planos. En su equipo hay grandes doctores. Una mujer chilena cuya vida será pertinentemente divulgada en el momento preciso, pertenece a su equipo médico. Por su consulta han pasado más de quince mil pacientes durante los últimos lustros.

        El Maestro Ascendido Karuff ha ganado sobradamente su ingreso en dimensiones superiores, pero se mantiene en su puesto, ayudando a hombres, mujeres y niños, conmovido por el dolor que éstos padecen cuando llega la enfermedad. Madres sin esperanza parieron hijos sanos. Niños torturados por el cáncer, recobraron la salud. Hombres desahuciados, regresaron al latir de la vida en nuestro plano. El equipo médico dirigido por el Maestro Ascendido Karuff, opera en el plano etérico. Interviene en el cuerpo sutil, la curación se plasma luego en el cuerpo físico. La salud se recobra. El hombre es mucho más que el cuerpo de mono que pueden apreciar los ojos. El hombre posee bandas y cuerpos sutiles que rodean al otro denso de la carne.

       El Maestro Ascendido Karuff y los logros conseguidos, junto a su equipo, es una magnífica y sorprendente realidad apenas conocida por unas cuantas personas en el sur de Chile. Ni siquiera todos los pacientes atendidos llegan a entender cómo se restablecieron. La mujer chilena que trabaja con él, sólo explica, a los que una vez sanados, se interesan y desean crecer.

         Al Maestro Ascendido Karuff se le pide salud y sabiduría del alma. Especial mención merecen las curaciones que su equipo médico ha conseguido con niños que enfermaron y a los que la medicina desahució por completo. Esos niños y otros que nacieron de madres enfermas, son los hijos de Karuff. Los hijos del Maestro Ascendido, pues sin su amor y conocimiento médico, habrían abandonado el plano o no habrían entrado en él.

          En el sur de Chile, concretamente en la ciudad de Puerto Montt, en una consulta médica, hay un templo en su honor. Una pintura del Maestro preside el lugar. Con su turbante blanco, en el que no falta el zafiro azul de entidad ascendida en mitad de su frente, con su poblaba barba morena y su amorosa sonrisa que ilumina la calmada mirada.

         En el sur de Chile, concretamente en la ciudad de Puerto Montt, el Maestro Ascendido Karuff y el equipo de medicina etérica que dirige, trabaja consiguiendo curaciones que tendríamos que catalogar necesariamente de milagrosas.

        La evolución celeste se ocupa de la evolución humana. Pero dijimos que no estamos solos en el universo, y no todos los Maestros que ayudan a la humanidad, fueron hombres o mujeres, pues son originarios de otros planetas o sistemas.

       Es el caso de dos Maestras. La primera, Lady Venus, asiste a la Tierra desde Venus, irradiando Amor y estimulando a los que la convocan hacia el despertar espiritual. Célebre es su belleza, dulce y serena la radiación que transmite; su influencia transforma bello, lo que distaba de serlo. Lady Venus insiste en que nuestro viaje por el sendero de la vida sería mucho más hermoso realizado con un sentimiento de Amor. Es el propósito sagrado, pues hemos de convertirnos en testigos vivientes de la luz. Ella explica que a través del Amor la Tierra puede ser elevada a la conciencia de Dios y a la presencia divina. Ella aseguró de que abrazando el Amor, nuestro planeta sería transformado y la luz que fluiría en hombres y mujeres quedaría conectada con lo divino. Ella nos acompaña día a día si decidimos convocarla para intentar ser el Amor en acción. Desde el pensamiento, desde la palabra, desde el hecho. Desde Venus, esta Maestra, mantiene encendidos los fuegos de la ascensión terráquea. Nuestro mundo goza de su protección, Amor y pedagogía.

        Hablemos ahora de una Maestra menos conocida, que no pertenece a nuestro sistema. Amaya. Es de Sirio. Del sistema vecino más cercano. Asistió a una reunión de la Confederación Interplanetaria hace un tiempo. En esa reunión se trataba el cambio dimensional que pronto sucedería en nuestro planeta. Amaya no tenía que trabajar en él, acudió a la convocatoria como invitada. Pero nuestro planeta azul la conmovió. Amaya es Maestra de Sirio y pertenece a la jerarquía azul. El azul es el color evolutivo de la voluntad. Se implicó en nuestro cambio. Hoy, nos ayuda.  A la Maestra Amaya se le pide Amor, Armonía y Vida Plena. Entre los muchos apoyos y asistencias que actualmente regala, está la inspiración de este libro que lees. Cuando la Tierra entre en cuarta dimensión, percibiremos a la Maestra Amaya, pues en Sirio, de cuya afamada universidad hablaremos, también están en cuarta dimensión.

        Así como el hombre es mucho más que su cuerpo físico, y en estos tiempos y a estas alturas nadie debiera cuestionarlo, también sucede que no estamos solos en el universo. Hay muchas razas tanto humanas como no humanas que pueblan infinidad de planetas alumbrados por infinitos soles en distintas dimensiones. La Maestra Amaya , Lady Venus, el Maestro Ascendido Karuff y Sant Germain, así como un número incontable de entidades evolucionadas, esperan para ser requeridos, convocados, esperan para que se les demande una ayuda que pocos saben pedir, por la sencilla razón de que desconocen la existencia de los Maestros.

      Si el miedo genera algo, es necesariamente ignorancia. Temer es dar nuestra energía a lo que tememos. Temer es convocar lo que nos aterra. Nos da miedo la muerte, quedarnos sin trabajo, enfermar, nos da miedo las guerras, los desastres naturales, que nos asalten en la calle y los accidentes. Y nuestros miedos, bien alimentados con constantes frecuencias de pensamientos colectivos, terminan creando para hacer realidad nuestros temores. Los miedos nos impiden mirar adentro, en nuestro interior, pues sitúa siempre nuestra atención en lo que nos rodea, y lo que nos rodea no es más que una plataforma, el escenario dimensional adecuado donde se experimenta, se aprende y el espíritu inmortal crece y se curte. Lo exterior no es más que la ilusión y apariencia del plano.

          En estos días, un gran número de naves de la Confederación vigilan la Tierra. Nuestros sistemas y satélites no las detectan, porque la flota está en cuarta dimensión. Vigilan el planeta en este tiempo importante de cambio. Ningún gobierno, ningún mandatario político, ningún ejército, o arsenal nuclear, conseguirá destruir el planeta. Por suerte no estamos solos. Por suerte se nos cuida porque se nos ama.

          Quien desee pedir, hablar, comunicarse con estas entidades superiores evolucionadas, con las mencionadas y otras tantas existentes, sólo debe hacerlo a través de su pensamiento. En el universo todo lo es, en cuarta dimensión seremos telépatas. Hoy, todavía, tendremos que conformarnos con ser psíquicos, con enfocar nuestro pensamiento y darle a éste toda la energía posible. Los Maestros están, escuchan, contestan. Todo es pensamiento. El miedo lo enturbia. Y lo más curioso es que no hay ninguna razón para tenerlo. Somos inmortales. La muerte no existe, es la ilusión de las ilusiones. Sólo es una salida para entrar en otro estadio de existencia, más pleno, más placentero.

          La Maestra Amaya gusta decir que nunca somos más sabios que en el invierno. El invierno es la época en que solemos pasar más tiempo recogidos en casa. El frío, la lluvia, lo desapacible del clima nos invita a permanecer refugiados. La Maestra Amaya, nos invita a buscar en nuestro interior la gran verdad que nos habita. Pero nadie puede hacer tal labor por nadie. Es quehacer intransferible, pues evolucionar es tarea y responsabilidad de cada uno. Aunque hay ayudas, muchas. Siendo el Amor el gran motor de los distintos universos existentes, no podía ocurrir de modo distinto.

10.- Ciudades Etéricas

          Hablar de la existencia de ciudades de luz de índole etérica, es hablar de una realidad superior, que ya hoy, se está divulgando con naturalidad, en este tiempo en el que los misterios han de ser revelados. Existen gran cantidad de ciudades de luz a lo largo y ancho de nuestro planeta. Son lugares sagrados, de alta vibración y frecuencia. Estas ciudades están situadas sobre montañas, lagos, sobre la superficie de la tierra. Algunas también existen bajo el mar, y otras, por increíble que pudiera parecernos, se encuentran situadas en el interior del planeta.

      El nuestro, como todos, está hueco. De hecho, en el interior del planeta, hay una gran ciudad madre conectada con otras menores pertenecientes todas ellas a una antigua civilización que no tardará en tomar contacto con los habitantes de la superficie.

          Son muchas las ciudades etéricas sobre la superficie terráquea. Las hay en América, en Europa, y en el resto de los continentes. Algunas personas, pueden, mediante la canalización y el psiquismo, comunicarse con los seres de luz que las habitan. Precisamente por ello, hoy se conocen la mayoría de las existentes. Citaremos algunas de inmediato. Pero, ahora, la pregunta es, ¿qué seres ocupan, habitan estas ciudades invisibles a los ojos de la carne, y solo percibidas por aquellos que son capaces de aumentar la frecuencia de su vibración?

         En algunas, viven espíritus de la naturaleza. Claro que existen los gnomos, los elfos, las hadas y duendes. Estos seres están relacionados con los elementos. La tierra, el aire, el fuego y el agua. Claro que existen las ondinas. La mitología, que en tantos casos, encierra un cúmulo de verdades que se disfrazó de la fantasía para ofrecerse en símbolo como conocimiento únicamente a los iniciados, está plagada de estos seres que viven en plena armonía con la naturaleza, algo que la raza humana, por desgracia, ha logrado en muy pocas ocasiones. A estas ciudades, habitadas también por almas descarnadas, acudimos la mayoría de los hombres y mujeres del planeta durante el sueño, cuando nos desenvolvemos en el tiempo psicológico. Sólo que son pocos, los que logran atesorar el recuerdo de tal experiencia.

          Las mencionadas, son ciudades de luz, inferiores en dimensión, hay otras, más elevadas, en dimensiones más altas. En ellas, encontraríamos a los Maestros Ascendidos, y a las entidades angélicas. A espíritus que consiguieron elevar su conciencia hasta comprender y vivenciar la unidad con el Todo. En tales ciudades, existen viviendas, pero también templos y centros donde se imparten conocimientos y sabiduría, siempre enfocados a conseguir la elevación de conciencia que conduce a la felicidad y a la plenitud.

        De estas ciudades, nos llegan las ayudas que recibimos al plano físico. Así, tantas inspiraciones, mensajes, regalías, y ayudas de toda índole, bajan de continuo desde dimensiones más altas en pro de nuestro desarrollo y crecimiento. Lo que se pretende, más que nunca, en este tiempo de cambio y transformación, es la elevación colectiva de la conciencia planetaria y su consiguiente ascensión.

           Debemos entender, que así como el ser humano, posee chakras principales en su cuerpo físico, también la Tierra los tiene. Son lugares sagrados. Sobre ellos, y también bajo ellos, quedan situadas distintas ciudades etéricas o cristalinas.

           Seguramente, una de las más conocidas, sea la ciudad de Sambalah, una ciudad de luz venusiana. Pero hay otras. Está la de Machu Pichu, en Perú; la del monte Kilauea, en la gran isla de Hawai; otra importante la hallaremos justo en el centro geográfico de Australia; hay otra situada sobre la gran pirámide de Giza, en El Cairo; otra muy conocida sería la de El Tor, en Gastonbury, Inglaterra, donde quedaba ubicado el mítico y antiguo Avalón. Una más existe en Palenque, en Méjico. Otra, ciertamente importante, sería la que existe bajo las aguas del lago Titicaca. Es significativa por ser el cuartel general de la Federación Intergaláctica de Luz. En ella encontraríamos a pleyadianos, sirianos, andromedanos…, a seres cuyo origen habría que situarlo en lejanos planetas alumbrados por distantes soles.

      Pero no son las únicas. Hay otras. Enumerarlas todas resultaría cansino, innecesario, y tampoco descubriríamos nada que ya hoy no se sepa. Las revelaciones son continuas, y, según se acerca el tiempo de la renovación, de la transformación; según va estableciéndose la Era Dorada y el advenimiento de la cuarta dimensión, los seres evolucionados superiores continúan ayudando a los habitantes del planeta, a la vez que se nos van ofreciendo nuevos datos.

           Hay una ciudad cristalina justo encima de la ciudad de Zaragoza, Altamur. Otra, encima de los Pirineos, Dhalsivia Una más al sur, sobre las aguas de Mediterráneo, Thymulf. Esto, sólo a lo que España se refiere. Muchos buscadores de lo trascendente, algunos videntes, que han podido apreciar la magnificencia de alguna de estas ciudades mencionadas u otras existentes, dijeron de ellas que más parecían ciudades espaciales que de luz. En realidad, son ambas cosas, pues, elevadas a la dimensión pertinente, son lugares de continua salida y entrada de seres de otros puntos de nuestra galaxia y otras alejadas.

              Estos lugares tienen relación directa con el hecho de que el hombre, desde la noche de los tiempos, se haya dirigido a determinados sitios para conectar con la divinidad. Se les ha denominado lugares sagrados, de iluminación y comunicación con lo superior. Siempre existieron. En épocas pasadas, unos pocos privilegiados atesoraron tal conocimiento apenas divulgado. En este tiempo, serán muchos los que rechazarán tal realidad, pero, a pesar de ello, es algo que debe ser difundido.

            Para los que decidan acercarse a estos lugares mencionados y otros muchos existentes, les será necesario saber un par de cosas, sumamente importantes. Todos los lugares sagrados o de poder, tienen sus custodios. Hay que pedir ser aceptado, nadie puede estropear la vibración de los mismos. La persona ha de pedir el ingreso. Si no haya respuesta, debe desistir, es señal de que aún no ha llegado su momento, o de que el lugar concreto, no es al que debe dirigirse.

            La vibración y frecuencia es algo fundamental cuando hablamos de ciudades de luz. Según la geobiología todo cuerpo en el planeta Tierra emite vibraciones, llamémoslas frecuencias o longitudes de onda. Los conocidos investigadores franceses Bovis y Simonetón observando las vibraciones que emiten los lugares crearon el biómetro de Bovis, que consiste en una regla graduada estableciendo las medidas óptimas por la que guiarnos para conocer el poder de un lugar.

          A un ser humano sano le corresponde estar entre las 7.000 y 8.000 unidades Bovis. Un ser que dé por debajo de 5.000 unidades está enfermo. Será mayor el riesgo cuanto más bajo esté en la escala, en los momentos previos al fallecimiento se baja a unas 1.000 unidades Bovis. Esto en lo que respecta al ser humano físico que se encuentra entre 0 y 10.000 unidades Bovis. El cuerpo etéreo oscila entre los 11.000 y los 13.000 U. B. (Unidades Bovis) La medida entre 13.500 y 18.000 U. B., corresponde al plano de la conciencia y del espíritu.

            Un ser humano que se encuentre en un punto bajo de unidades puede compensarlo penetrando en un lugar que esté cargado de un alta vibración. En un lugar de poder todo es posible, las experiencias y los conocimientos hallados sólo dependerán de nuestra acertada elección del lugar y de la honestidad y apertura con la que entremos en él.

 

TERCERA PARTE

Diálogos con Amaya

11.- Amaya habló en Osorno (Chile). 

                                                                                                                                Canalización, 3 del 9, de 1999.

                En estas clases, siempre hemos hablado de qué es la simpleza. En general, es donde está la fuerza. En todo, en el centro, en el origen y en Dios, que es el Ser Supremo que está en todo. Los universos son seres vivos y activos de este gran cielo luminoso que es el Cosmos. Están a millones de años luz.

                Sin embargo, el tiempo de la Tierra es relativo como dicen los científicos y es relativo a las dimensiones de las cosas, son tridimensionales. Los tiempos pránicos están relacionados con las energías. Está el tiempo fisiológico, el tiempo psicológico. Siguiendo el tiempo mental, está el akásico relacionado con los mundos de las causas que también es tiempo. Hay cuatro estados de tiempos: El Tiempo Divino que es un estado del alma que se une con el éter, el Tiempo Sagrado. Por eso el tiempo es relativo, depende de la evolución. Cambia de acuerdo al estado de los seres (físico, mental, de ánimo). Pero el Tiempo Divino es el más sagrado, el más grandioso porque es permanente, eterno. Los seres lo viven cuando la han transcendido. Nosotros tenemos experiencias. Por ejemplo, cuando ustedes son sanados por el Maestro Sim-All-Karuff en Tiempo Divino, es una ascensión.

                Y así, si observamos las estrellas que brillan en el Universo, estas estrellas majestuosas, en realidad, están en el pasado. También el Cosmos es pasado. Lo que veis está a muchos millones del pasado y esa estrella, en el hoy, seguramente ya no existe. Los tiempos son relativos, también en los nidos de galaxias hasta llegar a cada planeta que también tienen su tiempo. En Saturno hoy el tiempo es más largo, es el más largo del Sistema Solar. Todo depende de la radiación del disco solar, de acuerdo a la gravedad, a la rotación y a la traslación, a la elíptica. El Tiempo es desconocido a nivel (…) a tiempos dimensionales. El Tiempo es totalmente indefinido, cósmico. Está la Primera, la Segunda, la Tercera, Cuarta, Quinta, Sexta, Séptima dimensión, y por última, la Octava.

                 Hay dimensiones que están relacionadas en todos los sistemas, que es el tiempo estándar, que es la unión, la trascendencia después de los siete planos, y así muchos planetas están relacionados de acuerdo a estas Dimensiones (entre ellos pueden comunicarse). Por ejemplo, la Tercera dimensión pertenece a los tiempos primitivos, la cual hace difícil la comunicación. La Tierra es de Tercera Dimensión, no tiene sistema comunicativo, no tiene noticias de otros universos, hay mucha lejanía, no hay elementos y no está permitido porque no han madurado la esencia, menos la tecnología. En la Cuarta Dimensión pueden comunicarse con otros planetas. El Ser se convierte en un Ser más divino. La Cuarta Dimensión tiene permiso para comunicarse con otros sistemas estelares, con otras dimensiones, así como en la universidad todos se juntan en una clase, no existen las distancias, y los tiempos son otros no involucrados a la estática. No existe tiempo y espacio que son la prisión de los seres, y no pueden salir más de ahí.

               Un discípulo debería estar trabajando en la Cuarta Dimensión; me refiero a los Centros Internos. Y en la Quinta Dimensión es más fácil, es mucho más avanzado y puede comunicarse con otras cosas donde existe la relación de traslado y elegir sistemas estelares para estudiar y actividades. Son mundos peligrosos, como dice el Maestro Terrier, pues en la Tercera dimensión hay planetas que son destructivos. Para pasar a la Cuarta Dimensión hay que encontrar equilibrio. Algunos pasan a la Cuarta Dimensión, otros pasan a repetir curso a la Tercera Dimensión. Si los de Cuarta no pasan a Quinta, repiten el curso. El resto es derivado a otro sistema. Si la Tierra pasa a Cuarta Dimensión son trasladados a otros sistemas y todo se relaciona con el crecimiento del planeta; es igual con la Quinta Dimensión, y así es el Universo hasta que lleguen a la Octava Dimensión que es la unión con Dios, con lo sagrado, donde ya no existe la forma, donde comienza la mayor que impulsa a los seres a ser estrellas que evolucionan en otro estadio, en otro tiempo más sagrado aún y así hacia arriba que es el Universo.

                 ¿Cuáles son los límites del Universo? En realidad el hombre es un grano de arena en este Universo. Apenas puede atisbar. No ve estos sistemas que existen para vivirlos, pero hay que merecerlos. Uno llega allí por evolución porque es allí donde existe el origen de causa y efecto, el origen de la evolución, de sus amarras con sus esposas y esposos, el origen de sus encarnaciones, la prueba que son hijos divinos. El hombre da vueltas y vueltas, y no busca en el origen de la razón de su existencia en la Humanidad. Hay seres planetarios que los guían a la Cuarta Dimensión donde se respeta la voluntad del Hombre. La evolución de los Maestros y de los seres galácticos. Simplemente se aplica lo que es Justicia. Los seres son sacados y llevados de acuerdo a la evolución donde hay otras vidas y allí está la vía de los Ángeles cuyas primeras manifestaciones son las aves de la Tierra que van por el camino divino. Están los Devas, otro tipo de evolución, los seres del mar que son el principio de esta cadena, y así son 7 u 8 sistemas de evolución. Están también los Jardineros del Universo, quienes conviven en Concordia con la Naturaleza. En los mundos superiores se conoce el origen que en esa primera etapa está evolucionando; que es la línea de los Dioses porque Dioses van a ser en el futuro. Y así es la cadena, es la larga evolución de los sistemas estelares. Todo tiene un por qué, y así también cuando el Universo duerme, se llama Pralaya. Son millones y millones de años en que el Universo duerme y que también evoluciona de otro sistema mayor, por una unificación de otro sistema que es concebible. Después aparece el Big-Bang, la gran explosión como la mañana que también corresponde a millones de años, y eso se llama Mambatara. Todo es cíclico, el retorno eterno de las cosas. Como se aburren de su rutina también empiecen a aburrirse con el Universo.

               Todos los planetas existen para su causa, para cumplir su deber, para eso se necesita más sabiduría. El sol es un gran señor. Es uno de los más jóvenes, pero muy gallardo y resolutivo. Le llaman el Primigenio de los Dioses. Este sistema es uno de los más jóvenes y poco respetados. Aquí se acogieron grandes sistemas que también fueron soles y fueron castigados. Ellos también se equivocan como nosotros y en el Universo Mambatara también se está sujeto a la Ley de Acción y Reacción, este es un estado conocido en la Tercera Dimensión como Karma. Después de la Cuarta Dimensión son otros los sistemas en el Universo. Hay otra forma de percibir las cosas, pero el Universo se mueve como debe ser. Vosotros no sospecháis la cantidad de cosas que se hacen por ustedes. Por ejemplo, la Universidad de Sirio, una de las más valoradas donde existen el amor verdadero, las misiones, el trabajo, la transparencia, el logro común. No existe la rabia, el odio, nada que opaque el Sistema Solar, la luz. Este sistema está ampliado a Cuarta Dimensión. Y así, está la Quinta, la Sexta, hay para todos los gustos. El Universo es algo sensacional, maravilloso como también lo es la misión en la Tierra.

                 El Maestro Terrier de Lisieux ha estado trabajando en este conocimiento y se ha contactado. Gracias a estas amistades ha sido posible su investigación en otros planos, donde es posible comunicarse a través del amor, que es una energía de tiempo y espacio, más eficiente y más veraz, que son reflejos de una gran profundidad porque en realidad nada está lejos ni cerca, se puede estar preparado para pasar a la Cuarta Dimensión porque es un ser autónomo para conocer y superar y evolucionar. Si siguieron sus hijos son reconocidos cuando ascienden a Cuarta Dimensión. Todas las razas humanas son altamente competitivas hasta la Tercera Dimensión y la más difícil de pasar, por eso es que es muy difícil que tengan contacto con seres extraterrestres que son de la Jerarquía Interplanetaria, de otras galaxias, en realidad son otros seres que no conciben el usufructo de la estupidez humana. En la Tercera Dimensión viven custodios, no están solos porque en cualquier momento aprietan el botón, son muy peligrosos en el manejo de sus leyes, y esas leyes difieren tanto una de la otra, son totalmente diferentes. Nunca las leyes del Universo son cambiables. No son diferentes para cada estado. La evolución, en general, es dolorosa, aún para los soles. Siempre existe más, es un sobre esfuerzo, pero el Universo sabe que tienen que evolucionar. Sólo se vive y como ley, salvo para aquellos que la pueden asimilar. Sólo aquel que ha evolucionado sabe lo que significa, no se explica, sólo se vive unificado con Dios, con el corazón, con el servicio, en el Tiempo Sagrado, sin egoísmo, con amor profundo, con consagración. Entonces muchas de las cosas jamás las podrían comprender mientras tengan la mente que tienen, salvo que hayan transcendido y puedan comprender otras realidades.

                   Así, el mundo evoluciona, despierta y se duerme. El Universo es una constante viva, las estrellas viven su propia historia, las estrellas no están colgadas para mirarlas. Viven, viven su propia evolución y su muerte. Todos los seres, hasta llegar a la esfera que es la octava dimensión, viven y mueren, ya sea en galaxias o nidos de galaxias. Así que póngale cálculo a su orgullo. Empiecen por crecer, piensen humildemente en su imperfección y no tengan orgullo de lo material. No se puede comparar la magnitud y la trascendencia de los mundos contra las perfecciones humanas de Tercera Dimensión. Sólo sabemos una cosa: nuestra alma busca la octava perfecta. De eso estén seguros. Para alguna vida será. Cuando se cansen de tanta miseria, de tanto dolor que no cesa de girar, de cobrar que no cesa de pagar, cuando ya se puedan retirar de esta rueda, su alma estará feliz porque ha vencido la miseria, el dolor… porque se ha vencido a sí misma. Cuando ese día llega, el Universo se conmueve, hay trompetas, hay ángeles. Es muy hermosa la trascendencia. Pero cuánto cuesta abrir los ojos para que se den cuenta de que nada de lo que tienen es propio… Ni sus cuerpos. Que es el alma que aspira a la fuente primera o a la octava perfecta y pueden trascender. En vuestro egoísmo no dejáis que vuestra alma pueda trascender y así, pueden pasar miles y miles de vidas y tendrán que cumplir en otra esfera tridimensional. Y así es la evolución, que es una ley simple de enseñar.

                     Lo que he contado es verdad, es así. Si vuestra alma quisiese contar este concepto, adelante pues, que lo más hermoso está por vivirse, que el tiempo más bello está por descubrirse, que todo está latente, todo vive, y así todos los que de alguna manera ayudamos, queremos llegar a esa perfección. Y en esto existen dos bandos: los que manejan la rueda conocen las leyes, siguen una y otra vez. Finalmente son dueños de la rueda kármica, son los señores de la ilusión y ellos hacen que la rueda gire y gire de tal manera que el ser no se puede librar porque esa es su función. Los demás, siguen dando vueltas en la rueda de las causas y los efectos, siguen siendo esclavos hasta que cumplen su función, los demás siguen dando vuelta en la rueda. Y así, hay mundos, estados, conciencias y miles de cosas. Así que, cuando miren las estrellas, piensen en los seres que han muerto, en todos esos grandes seres que dejaron su sello, su luz radiante, su deber cumplido para todos los seres que quieren cumplir con el Plan Divino.

                    Bien, en nombre de todos los hermanos celestes les dejamos la enseñanza de la primera ley, la evolución. Nosotros siempre hemos estado. El hombre no nos ve pues está tan ocupado trabajando arreglando su rueda, y, mientras más la arregla, más la estropea. No tiene tiempo de ver las estrellas, no tiene tiempo para ver su alma, para ser más grande. Dios mediante esperamos que vosotros entendáis, no con la mente, sino con el corazón. De mi corazón a tu corazón.

 

12.- Amaya habló en Puerto Montt (Chile).

                                                                                                                                                              Canalización agosto-septiembre, 2008.

1.- ¿Por qué en la simpleza está la fuerza?

En lo simple está la verdad. Lo vemos en los niños, en su cándida inocencia. En ellos, reside la esperanza y la promesa de futuro para la raza. La hallamos, en el simple hecho de abrir los ojos, lo cual, permite disfrutar de la maravilla del color, percibir lo creado y el milagro de la vida. Lo encontramos en el sencillo hecho de respirar, algo tan fácil cuando se goza de salud, y que reporta la existencia misma y tantos dones. En lo simple está lo incontestable, lo que no admite duda ni debate. Hallamos lo que es. Recordemos al sorprendido Moisés frente a la zarza ardiente, cuando preguntó el Nombre de Quién le hablaba. Entonces oyó, como toda respuesta: “Yo Soy el que Soy”. Lo simple es, sin más, como Dios mismo.

 

2.- ¿De qué manera está el Ser Supremo en todo?

El Ser Supremo está en todo, porque todo lo que existe, es un regalo, Su regalo, y sin esa dádiva grandiosa, nada sería. El Ser Supremo está en todo, porque todo tiene una razón de ser en su naturaleza. El Ser Supremo está en todo, porque da mucho más de lo que alcanzamos a comprender. Así, la actual ciencia analiza realidades, sin poder explicar su origen. Analiza, disecciona y sopesa la vida, incluso llega a clonar células, cuerpos. Pero, es incapaz de crear aquello que sustenta la vida. La ciencia no puede crear el Espíritu inmortal y divino, y en su arrogancia, da la espalda al Hacedor del mismo. Pero Dios está en todas las cosas, alienta los distintos reinos, vegetal, mineral, humano. Alienta lo visible y lo invisible. Lo tangible y lo sutil. Así, el Ser Supremo, está en todo y todo le rinde alegre tributo en su alegría por su existencia. Pero, ¿qué hay de aquellos que no exaltan al Ser Supremo en su alegría de vivir? Que caen en la tristeza, en el abatimiento, y en la oscuridad del alma al negarla. Que malviven, cuando deberían vivir; que odian, cuando deberían amar; que quitan, cuando debería dar; que sufren, cuando deberían ser felices. El Ser Supremo está en todo, también en la libertad que otorga, incluso, para ser despreciado. Pues, en su visión eterna, ve que antes o después, los que le rechazan, le abrazarán; los que se alejan, regresarán; los que maldicen, bendecirán; los que hurtan, regalarán y dispensarán. La paciencia del Ser Supremo ninguna relación tiene con la otra de los hombres, ni su alcance ni visión. Pero, también en la limitación está Dios, pues en ella y en su simplicidad, reside la semilla que mañana germinará en lo ilimitado. El Ser Supremo está en todas las cosas, espacios y tiempos, por los siglos de los siglos. La oscuridad de hoy, será el resplandeciente amanecer del mañana, el iluminado presente venidero. Dios lo ve. Pero, muchos humanos, se empeñan en caminar a ciegas, en un acto de infantil rebeldía. Sin embargo, en un futuro crecerán, y entonces comprenderán.

 

3.- ¿Los universos? ¿Por qué los universos?

Cada Universo percibirá el cosmos, en función de la dimensión en la que exista, así, habrá tantos universos como dimensiones, y todos diferirán entre sí. De tal modo, lo que para la humanidad es el Universo, no es el Universo, es sólo su Universo, el que percibe en función de la dimensión en que se encuentra. En un mismo sistema pueden existir y, de hecho existen, distintas dimensiones. Así, los que están en la dimensión más alta (cuarta o quinta), podrán percibir a los que están en una dimensión más baja (tercera), pero los que viven en una dimensión más baja, no percibirán a los que viven en otra más alta. En Venus, viven los hermanos de las ciencias, en quinta dimensión. Ellos pueden percibir el mundo humano, pero los hombres no pueden percibir a los venusianos. Cada raza, por tanto, vivirá en su propio Universo, aún cuando comparten un mismo sistema, pero en mundos que vibran a distinta velocidad evolutiva. Para entenderlo, pensemos en una caja. Los que viven en una dimensión y rata vibratoria más baja, son los que habitan en el interior de la imaginaria caja. Su mundo es limitado, pues su tecnología y conocimiento evolutivo, sólo les deja ver el horizonte del interior del receptáculo donde viven. Sin embargo, aquellos que viven en el exterior de la caja, sí podrán acceder al espacio que les rodea, y también, si así lo desean, al interior de la caja donde viven los seres de la raza dimensionalmente menos desarrollada. De tal forma, los venusianos, logran desplazarse por la galaxia, y los mundos exteriores al sistema donde queda ubicado el planeta en el que se encuentran. Pero, los terráqueos, apenas han puesto los pies en su satélite y observado los planetas mas cercanos. Con todo, no debe pensarse que hablamos de una cuestión de tecnología, más bien de evolución. A los mundos que no han superado la Tercera Dimensión, que son destructivos y no han avanzado en el entendimiento del Amor, no se les permite colonizar nuevos mundos por más que se empeñen. La evolución no es fruto de una tecnología determinada, más bien lo es del crecimiento espiritual. En función de este crecimiento se disfruta de una dimensión determinada, y en función de esta percibiremos el Universo de un modo limitado (interior de la caja), o ilimitado (exterior de la caja), y así, necesariamente, tendremos que hablar de universos, y no de Universo.

 

4.- ¿El tiempo es relativo a las dimensiones de las cosas?

Cada dimensión disfruta de un tiempo concreto y determinado, porque cada una disfruta de una realidad concreta y determinada. Así, se medirá el tiempo en función de la realidad dimensional en la que se vive. Siendo el único absoluto, el tiempo sagrado. Pero, si el tiempo es relativo, también lo será el espacio, y por lo mismo, la distancia. A un tiempo más lento, propio de unan vibración más baja y densa, mayor será el espacio y también la distancia. A un tiempo más rápido, propio de una vibración más ligera o una dimensión más alta, menor será el espacio y también la distancia. Precisamente por esto hay que hablar de universos y no de universo. Precisamente por esto, si los hombres que viven en Tercera Dimensión, llegasen a Venus, donde viven en Quinta, los primeros, no lograrían detectar a los segundos, ni atisbar señal alguna de los venusianos, pues les separarían el tiempo dimensional, y ni siquiera podría decirse que habían llegado al mismo espacio, ya que ambas razas existirían en tiempos distintos y distantes, siendo así imposible la coexistencia entre ambas.

 

5.- Cuando sana el Maestro Ascendido Sim-All-Karuf es una ascensión.

Cuando hay un contacto con seres evolucionados, nuestro Espíritu inmortal se eleva, disfrutamos de las vibraciones superiores y nuestro Espíritu se vivifica. Cuando estés hoy con el Maestro Karuff sentirás que el tiempo no transcurre igual (día de la operación etérica). Sentirás que tu Espíritu se siente impregnado de un profundo y magnífico Amor. Es el Amor de los planos etéricos, que se acerca a este plano, para que en él os deis cuenta, percibáis, de que las realidades superiores existen.

 

6.- ¿Por qué las estrellas que vemos están en el pasado, y seguramente ya no existen? ¿Por qué el cosmos que percibimos es pasado?

Tú estás inmerso en la tridimensionalidad, y desde ella sólo percibes lo que puedes ver desde la realidad de tu dimensión. Pero esas estrellas, los mundos que alumbran, han evolucionado, están, en su mayoría, en otras dimensiones. Lo que ven los astrónomos, no es la realidad actual de esas estrellas, es la realidad de su pasado. Es lo que podéis percibir desde la realidad del tiempo fisiológico en el que os encontráis. Así, nunca podréis alcanzarlas desde vuestra dimensión. Son mundos vedados para la humanidad, en vuestro tiempo lento, no podéis acceder a los tiempos más plenos y etéricos. Es como si vieses el resplandor de un fuego. La verdadera llama no es lo que ves, sólo la luz que desprenden. Las estrellas, el Cosmos están ahí y por eso lo veis, pero sólo veis el resplandor, no la esencia luminosa que las habitan. Lo que veis es la reminiscencia de lo que fueron. Y lo que es o son no alcanzáis a verlo, porque tampoco estáis capacitados para alcanzarlo. Pero, si pasarais de la Tercera a la Cuarta Dimensión, entonces os acercaríais al presente del Cosmos, a la llama y luz actual y presente que las habita. A él y a las estrellas.

 

7.- ¿Cada planeta tiene su propia dimensión? ¿Todos están habitados?

Cada planeta tiene su tiempo en función de la rotación, la traslación, la elíptica del planeta y dependiendo de la radiación del disco solar. Pero la dimensión de los planetas dependerá de sus habitantes y la evolución de éstos. Todos los planetas están habitados. No es necesario para el libro saber de las distintas razas que habitan el Sistema Solar.

 

8.- ¿Los planos o niveles de conciencia o entendimiento, son igual a dimensiones?

Una cosa son los planos de entendimiento o conciencia, y otra bien distinta, las dimensiones de evolución. Los planos son realidades de conciencia relacionados con la humanidad. Mientras que, las dimensiones evolutivas, están relacionadas con toda la vida del Universo. Confundir los unos con las otras es un grave error. Porque, insisto, los planos son algo que tienen que ver con la humanidad, y las dimensiones evolutivas atañen a todas las razas y formas de vida del Universo.

 

9.- Háblame del tiempo estándar, al que llamas la unión, y la trascendencia.

El tiempo estándar no es el Tiempo Divino, corresponde, al psicológico, el tiempo del pensamiento. Todo es pensamiento en el Universo. Cuando el pensamiento de las distintas razas, se depuran en el Amor, estas razas quedan facultadas para comunicarse con sus vecinos de otros planetas o mundos. Esa facultad o desarrollo del pensamiento es lo que da acceso al tiempo estándar. El tiempo estándar es aquel en el que las razas del Universo acuerdan viajar unificando el pensamiento de todas ellas, es como una norma de tráfico interplanetario. Nadie va a mayor o menor velocidad. Es como una unidad de criterio de todas las razas confederadas, para asumir en orden los desplazamientos.

 

10.- En la cuarta dimensión ya hay permiso para comunicarnos con otros mundos.

El ser se convierte en más divino. Tendréis otros cuerpos bien distintos, más ligeros, vibrando en un tiempo nuevo que no queda limitado por el espacio. Es decir, un cuerpo capaz y adaptado, para sobrevivir en un medio ambiente más ligero y no anclado en la inmovilidad. Vuestros cuerpos en la Cuarta Dimensión serán como el mío. La humanidad, ya no será una realidad celular. No existirá el homo sapiens, el hombre de carne y sangre fenece, en el sentido simbólico, pues trasciende en una nueva corporeidad, cuya esencia será más densa, y cuya forma, será más plena, pues se dará un paso gigante hacia la divinidad, los hombres y mujeres seréis más dioses. Así poseeréis un cuerpo celestial y espiritual, y quedaréis facultados para, venciendo los límites del tiempo y el espacio tridimensional, viajar por la galaxia sirviéndoos de vuestro pensamiento. Vuestras naves, que os llevarán de una constelación a otra, también poseerán una tecnología de Cuarta Dimensión, se acabarán los metales y las aleaciones, porque la “tecnología”, quedará vinculada a la creatividad y al espíritu, y será vuestro pensamiento, generador de realidades, el que haga funcionar, todas y cada una de las “máquinas”, que ya no lo serán, pues como vuestros cuerpos, como vuestro mundo, como todo lo que os rodee, obedecerán al orden espiritual y no al carnal.

 

11.-.- ¿Será un proceso o un cambio radical? ¿Qué ocurrirá con el reino mineral y animal, con el agua del planeta, en cuarta dimensión?

No será de un día para otro, será un proceso, pero no demasiado largo. Es aquello que se dijo de que habrá dolores de parto. El embarazo, la gestación, está madura. El momento del alumbramiento llegará pronto. El niño nacerá, conforme lo haga, todo se transmutará. Los vegetales, el reino animal, el agua del planeta. Los distintos reinos, igual que el humano, se transformarán, todo lo existente y creado en la faz de la Tierra, pasará a Cuarta dimensión, a un tiempo nuevo, a una vibración y realidad, hoy desconocidas. Está muy cerca, pues es inminente, sin embargo, queda el tiempo justo, para hacer la última rebusca, para conseguir que la conciencia de muchos se alinee con el cambio por llegar. Así, todo será más divino. El Amor es la llave que abre todas y cada una de las puertas de la evolución. Tu mundo será menos tangible desde la perspectiva de la carne y la sangre, pero más asequible, desde la óptica espiritual venidera. Será por tanto un proceso, pero acelerado y contundente.

 

12.- ¿Cuáles son los límites del universo?

El Universo no tiene límites, es ilimitado. Lo iremos comprendiendo conforme avancemos en las dimensiones evolutivas. Ahora, lo que hay que decir, es que es, absolutamente y por siempre ilimitado.

 

13.- Háblame del origen de causa y efecto. Del origen de la evolución.

Hay una causa, que es la vida. Hay un efecto, que es como se emplea la misma. Si la vida es un milagro regalado, y lo es, ha de ser empleada por y para el Amor; si esto no se hace, los efectos que genera lo contrario, han de ser depurados hasta regresar a la causa primera: el milagro regalado del Amor. Por tanto, un mundo como la Tierra, repleto de causas contrarias al Amor, ha de ser revisado y reconducido, ha de ser depurado y encaminado hacia la primera causa, el Amor.

 

14.- ¿Quiénes son los seres planetarios que nos guían a cuarta dimensión?

Seres evolucionados que motivados por el Amor a los hombres, les inspiran pensamientos y acciones amorosas que sirvan de ejemplo en el marco de una sociedad desviada del Espíritu y carente de valores. Estos seres evolucionados pertenecen a razas distintas del Universo. En mi nombre, daremos homenaje a todos ellos en el libro.

 

15.- ¿Se respeta siempre la voluntad del hombre?

Por encima de cualquier ayuda exterior, está el libre albedrío. Sólo actuamos cuando el hombre, el ser humano, nos llama y convoca. En este sentido, has de hacer un llamamiento. Da mi nombre y origen. Di que los que quieran convocarme lo hagan. Que me pidan Amor, Armonía y Vida Plena. Yo les enviaré mensajeros, hermanos evolucionados que les inspirarán, a los que así lo deseen, la preparación necesaria, para recibir la llegada de la Cuarta Dimensión. Esto es muy importante. Pedid y se os dará.

 

16.- ¡La evolución de los Maestros y los seres galácticos! ¿Te refieres a lo que los hombres llegarán a ser?

Los que pasen a la Cuarta Dimensión, se convertirán en Maestros de aquellos que viven inmersos en la Tercera Dimensión. Podrán ser si así lo desean, sus mentores e inspiradores, en el desarrollo espiritual de aquéllos.

 

17.- ¿Qué es la vía de los ángeles? Cuyas primeras manifestaciones son las aves de la Tierra que van por el camino divino.

Los ángeles custodian el camino de los que viajan de una dimensión a otra. Son seres magnánimos, cuidan de los peregrinos en su evolución, los protegen y guían. Están prefigurados en las aves de la Tierra que surcan los cielos, como ellas, poseen alas majestuosas. La vía de los ángeles es la que comienzan a utilizar los que transcienden evolutivamente. Quien camine en tales senderos, está en el camino de la luz y el desarrollo evolutivo, está custodiado e ingresará en un nuevo orden de valores que hará más plena y luminosa su existencia.

 

18.- Los Devas, seres del mar, principio de la cadena evolutiva. ¿Por qué Devas?

Son el principio de la cadena evolutiva por el agua. Sin el agua este planeta maravilloso, no sería lo que es. Ellos son los seres más antiguos que habitan el planeta. Ellos serán los primeros en recibir la Cuarta Dimensión. El día que no se encuentre vida en los océanos, el día que no se hallen en los mares a sus moradores, ese día, se habrá dado la primera gran señal para el advenimiento de la Cuarta Dimensión. Devas, porque vivieron el principio. Devas, porque serán los primeros en recibir el nuevo orden. Devas, porque preanunciarán el cambio. Los grandes mamíferos marinos, son espíritus hermanos de los hombres, son antiguos hermanos, que eligieron el mar en vez de la Tierra. Por eso, cuando les llega el final, buscan la Tierra, se encallan en las playas. Porque sus espíritus recuerdan el origen. Por difícil que resulte creerlo, estos grandes mamíferos están más cerca del reino humano que del animal. Los devas, como raza primigenia, preanunciarán el final de la Tercera Dimensión. Serán la primera gran señal de lo venidero.

 

19.- ¿Quiénes son los Jardineros del Universo, que viven en concordia con la Naturaleza?

Seres evolucionados, que ya están regenerando el planeta, maltrecho por el hacer irracional de la humanidad. Así, los ríos contaminados, el deshielo de los polos, las grandes superficies arbóreas calcinadas, la tala iracunda en las selvas, ya se están regenerando, pero en Cuarta Dimensión. Es como adelantar el trabajo o realizarlo para el mañana venidero.

 

20.- Se necesita más sabiduría.

Por supuesto, sin ella, no salimos de lo animal. La sabiduría es la luz que lleva al ser a la unión con la Fuente, con Dios, que lo hace grande, aún en su pequeñez, inmerso en el mundo de la forma, de lo físico y tridimensional. La sabiduría es el camino que se emprende cuando el Ser desea fervorosamente hallar su origen. Entonces, comienza a caminar, y ya no se detiene, sean cuales sean los impedimentos que encuentre en su camino. La sabiduría es motor y combustible de la evolución, convocarla es el primer paso de los que buscan lo superior. Sin ella no puede ni podrá existir la evolución. Ser sabio es igual a prosperar sorteando obstáculos. Es igual a ser valientes, a no tener miedos. Ser sabios es necesario si queremos y deseamos conocernos para entender la divinidad que nos habita y en esencia somos.

 

21.- El nuestro es un sistema joven y poco respetado, ¿por qué?

La juventud no va en el tiempo. Además, ¿de qué tiempo nos serviríamos para medir? La juventud a la que me refiero está relacionada con la realidad dimensional. La Tierra es el único planeta del sistema que, todavía, vibra en Tercera Dimensión. Esto, impregna al resto de planetas en una frustración evolutiva, por más que el resto de mundos habitados del sistema, estén disfrutando de dimensiones superiores. Mercurio, Marte, Júpiter, Neptuno, Saturno y Plutón, están en Cuarta Dimensión. Venus, en Quinta. Urano, en Sexta. Esto alcanza a los satélites de cada planeta. Sólo la Tierra sigue en Tercera Dimensión, lo cual es algo así como un borrón para todo el Sistema Solar. Pero se acerca la hora del cambio. Cuando el planeta alcance la Cuarta Dimensión, habrá alegría en todo el sistema, en toda la galaxia. Entonces, este mundo, dejará de ser joven, y también el sistema al que pertenece. Se hallará y alcanzará una madurez que hoy no disfruta a causa de la tridimensionalidad de la Tierra. Tratar ahora de hablar y describir de la vida y civilizaciones del Sistema Solar al que pertenece la Tierra, sería tan impropio como tratar de hablar a un niño de física nuclear. Sin embargo, son muchos hombres y mujeres, muchos humanos terráqueos, alertados psíquicamente por sus guías y Maestros, los que intuyen, que algo grande se acerca y está por llegar. El colosal movimiento espiritual denominado Nueva Era, que sería en realidad, la Era Eterna, a pesar de no quedar exento de charlatanes y fraudes, de oportunistas y agoreros, nutre ya hoy a legiones de hombres y mujeres cuyos corazones palpan e intuyen lo venidero. En ellos, se derramará el Espíritu y la Gracia profetizados. Ellos serán una gran señal del advenimiento de la Cuarta Dimensión; ellos, heredarán la Tierra nueva y los nuevos cielos. Si perseveran en su búsqueda, en el tiempo de pruebas y crisis continuas que será el prólogo de lo que ha de acontecer, serán, pues hoy ya lo son, los llamados y elegidos.

 

22.- Después, en cuarta dimensión, se perciben las cosas de otra manera.

Dijimos que la Causa era la vida, y el efecto en cómo se emplea la misma. Dijimos que la vida es un milagro regalado, y que ha de ser empleada por y para el Amor, y que si no se hacía, se generaba el efecto contrario, el cual debía ser reparado hasta regresar a la causa primera. Pero, si la causa primera se emplea adecuadamente, es decir, si, el regalo amoroso de la vida, se emplea para generar y multiplicar el Amor, ya no hablamos de Causa y Efecto, se rompe la terrible rueda, y hablamos de Causa que genera la Causa Consumada. Así se evoluciona, se elude las vueltas y vueltas, las innumerables reencarnaciones en el orden tridimensional, y se llega al avance de la tetradimensionalidad. Se pasa de nivel, y se deja atrás, para siempre, la rueda de las Causas y los Efectos. Ya no hay nada que reparar, y la raza, el resto resultante de esta selección en el Amor, caminará al fin en la Causa Consumada y asumida del gozo y la indagación del Amor, subiendo de este modo un importante peldaño en la evolución espiritual, y aquel que se supera, ya no se baja jamás. El avance es difícil, pero no imposible, muchos mundos lo hicieron, y el día que la Tierra se sume a ellos, queda próximo y cercano vislumbrándose ya en el horizonte.

 

23.- Háblame de la Universidad de Sirio.

Para hacerte una idea de lo que será la Tierra una vez llegue la Cuarta Dimensión y se otorguen los permisos de contacto y comunicación con otras razas y habitantes, tanto del Sistema Solar como de otros de la galaxia, será bueno, hablar de la Universidad de Sirio. En el vecino sistema binario de Sirio, en uno de sus planetas, existe una conocida, celebrada y respetada Universidad en Cuarta Dimensión, donde se imparten a seres evolucionados de la galaxia conocimientos sobre Medicina, Dimensiones, Fraternidad, Organización Estelar, Cuidado de Medios Ambientes Naturales, Crecimiento y Desarrollo del Ser, Eternidad e Inefabilidad, Viajes Galácticos y otras enseñanzas que redundan en el crecimiento y sostenimiento de las razas de los universos, así como en la concordia y armónica relación de los mismos. La Universidad de Sirio, tan celebrada y respetada en numerosos lugares y dimensiones, ha formado, a grandes y eminentes Maestros que, diseminados en infinidad de mundos, hoy ayudan a los planetas inmersos en la tridimensionalidad, para subir su nivel evolutivo, así como aportando su valiosa experiencia en otros mundos y planetas más avanzados, donde ejercen de guías con su ejemplo. En Sirio, no se conocen emociones como la rabia, el odio, la envidia o la rivalidad. De hecho, a partir de Cuarta Dimensión, el pensamiento subyuga al espacio en función del tiempo psicológico que se disfruta. Es decir, la movilidad en los desplazamientos se consigue utilizando el pensamiento, y el mismo contiene una fuerza creadora que hay que dominar equilibradamente para el uso armonioso de la misma. El planeta Tierra, una vez en Cuarta Dimensión, podrá disponer a muchos de sus habitantes, para el ingreso en la Universidad de Sirio, donde serán, debida y correctamente formados en las distintas disciplinas que elijan. Para luego, una vez preparados, regresar a la Tierra y ayudar a sus semejantes, o, marchar a otros mundos que así precisen de sus conocimientos. La Universidad de Sirio, conocida y respetada en tantos mundos, es la más cercana e importante que, en Cuarta Dimensión, espera a los terrícolas que, en la selección por venir, pasen de la tridimensionalidad a la tetradimensionalidad, y deseen formarse. O sea, es la Universidad, donde esos terrícolas evolucionados ingresarán, para luego, debidamente formados, regresar al planeta Tierra, donde se instalarían universidades similares a la de Sirio.

 

24.- Háblame de la maravilla del Universo.

El Universo, que como sabes, es plural, es a todo punto maravilloso. Es el campo, la extensión del Amor de Dios. Es donde se manifiesta la vida de tantas formas y maneras diferentes como la imaginación humana alcance a vislumbrar. El Universo es testigo de la grandeza de nuestro Creador, Padre/Madre de todo lo existente. El Universo soy yo, eres tú, en él estamos todos. Todo lo que fue, es y será. El Universo es maravilloso, porque no tiene fin ni lo tendrá jamás. Tampoco tuvo un principio, pues El Que Es, fue y lo será por la eternidad. Haces bien en preguntarlo, pues esa maravilla ha de inundarte, traspasarte, poseerte, y debes sentirlo para desear compartirlo. Siéntelo ahora. En cada movimiento, en cada parpadeo, cada vez que inhalas y exhalas, encuentras el Universo y te encuentras siendo parte de él. El Universo eres tú, y tú eres el Universo, es la maravilla. Pero no se intelectualiza, se siente y se disfruta, sobran las palabras. El Universo es terreno sagrado para la vivencia.

 

25.- Amor. Energía de tiempo y espacio.

Nada está ni cerca ni lejos. El Amor unifica tiempos y espacios. Es la energía más poderosa, fecunda y constructiva del Universo. Quien camina adentrándose en el Amor, camina en Él y en El se plantea objetivos, concluirá con éxito sus investigaciones y cometidos. El Amor te hace vibrar en dimensiones más altas, te eleva, te acerca a Dios. El Amor te hace grande, desde la humildad, cuando reconoces que eres parte de un plan armónico y colosal, y percibes que la soledad no existe, pues siempre hay, dados por el Amor que Dios te tiene y dispensa, ayudas pertinentes, fieles compañías de protección y formativas, que te conducen al Ser Superior y a las verdades superiores. Si caminas en el Amor, será como si avanzaras montando aquel caballo mítico de los dioses, aquel Pegaso, blanco corcel volador que surcaba los aires. De este modo, las distancias desaparecen, se transmutan, ceden ante el empuje del Amor. Nada resulta imposible para la maravilla del Amor, capaz de crearlo, entenderlo y dispensarlo todo. La magia existe cuando el corazón es maravilloso y late al ritmo sublime del Amor.

 

26.- Los hijos serán reconocidos.

Sólo aquellos que no tengan edad de discernimiento. Los hijos adultos, como tales, son responsables de su propia evolución. Pero los pequeños, se verán beneficiados de la gracia alcanzada por sus padres. Pero la gracia es la de la unidad de la pareja. No basta con que un padre o una madre, individualmente, alcancen la evolución necesaria, ha de funcionar como unidad, para así, legar lo alcanzado al fruto de ambos.

 

27.- Todas las razas humanas. ¿Cuántas hay y dónde se encuentran?

La humanidad es una variada y ramificada raza extendida por distintas galaxias en los distintos universos y mundos. Si tuviésemos que hablar de todas las familias humanas existentes, harían falta mil libros y faltaría espacio. Hay humanos muy avanzados en la evolución dimensionalmente hablando, y otros que no han salido de la Tercera Dimensión. Los mundos que habitan son incontables. Pero no es la única raza variada y ramificada en los distintos universos. Hay otras razas, que ninguna relación, guardan con la humanidad, y, en apariencia, son muy similares a hombres y mujeres. Pero las razas del Universo, no es el tema de este libro, nos interesa, únicamente, el advenimiento a la Tierra de la Cuarta Dimensión

 

28.- Jerarquía interplanetaria. ¿Son humanos, otras razas?

La Jerarquía Interplanetaria está formada por representantes de mundos y pueblos altamente evolucionados. Hay entre ellos, humanos, y también miembros de otras razas del Universo. Ellos se encargan de supervisar la armónica y constructiva relación entre los mundos, y de ayudar a otros que, como la Tierra, sufre un considerable atraso evolutivo.

 

29.- No conciben el usufructo de la estupidez humana.

No alientan ni pueden alentar las formas de hacer las cosas en la Tierra. Estando muy por encima del egoísmo estúpido que impera en el planeta, se alejan con su forma de actuar de tales presupuestos y no reconocen ni pueden reconocer a los gobernantes e instituciones que dominan y explotan a pueblos y países. Los organismos internacionales del planeta Tierra no están en manos de personas evolucionadas. Son puestos que se disputan desde el afán de poder, conseguidos con la mentira disfrazada y autorizada de la publicidad institucional, y el consiguiente aleccionamiento inmoral de las masas. La Jerarquía Interplanetaria no reconoce a los actuales gobernantes terráqueos, prueba de ello es que en ningún país de la Tierra, ningún gobernante o mandatario, ha sido contactado ni aleccionado en tiempo alguno.

 

30.- Custodios de la Tercera Dimensión. Botón nuclear.

A la humanidad no sólo acecha el peligro nuclear. Hay otros, la amenaza química, las armas de destrucción masiva, planes secretos contaminantes y otros vigentes que, continuamente son desbaratados por los custodios. Es una ayuda continua y necesaria para el mantenimiento de la vida en el planeta. Pero, desde luego, la amenaza mayor, es la nuclear. Hoy, en la Tierra, hay un arsenal de armas nucleares capaz de destruirla por completo varias veces. Con tal perspectiva, que no mejora con el tiempo, es imposible conceder nuevos aplazamientos.

 

31.- Las leyes del universo no son cambiables.

El Universo se rige por leyes inmutables, eternas. Cuando la Causa primera, el regalo de la vida, no se convierte en Causa Consumada por y para el Amor, la rebeldía de los pueblos en Tercera Dimensión, llega incluso a desear abolir leyes universales inamovibles. Es el caso de la Tierra en su empeño por conquistar nuevos mundos de su sistema. No tienen permiso para ello por no haber alcanzado el grado de evolución suficiente. Pero en su tozudo afán destructivo, ni siquiera caen en la cuenta de esto.

 

32.- El dolor implícito en la evolución. El sobreesfuerzo que conlleva. ¿Qué significa evolucionar?

La evolución sólo resulta agradable cuando se sube el pertinente peldaño, mientras éste se sube es arduo, un esfuerzo, un trabajo que hay que realizar. El ser, también el humano, gusta de la comodidad, la busca. Pero la comodidad cansa y entristece a la larga, pues llega el tedio, la certeza interior de que malgastamos la vida sin aprender lo que debemos. Así, evolucionar cuesta, pero no es menos doloroso, no evolucionar, sólo que el dolor llega más tarde y en pequeñas dosis, mientras que, cuando se evoluciona, mientras se sube el peldaño, el dolor es grande y llega de manera intensa, todo al mismo tiempo. El sobre esfuerzo que se pide, es luego, generosamente recompensando. Pero, para vislumbrar tal realidad venidera, se necesita de la fe. y la fe es un valor apenas existente en tu planeta. Hace falta fe y afán de superación en lo que se refiere a lo espiritual. Tu mundo sólo valora lo material, y desdeña lo que tiene relación con el Espíritu. Eso lo hace más difícil y complicado, pero doblemente, más valioso. De ahí el dicho, muchos son los llamados, pero pocos los elegidos. La mayoría se cansa en cuanto comienzan las dificultades, pero toda superación las tiene, sin ellas, no existirán la superación ni la evolución en sí. Evolucionar es pulir y refinar el Espíritu, es vivir en el interior, para el interior, sin dar tanta importancia a lo exterior. Evolucionar es encontrar la eternidad que existe en nosotros, venciendo al miedo, a la muerte y al dolor. No es fácil, pero tampoco es imposible, se consigue desde la fe y el Amor al Ser, que desea encontrar la verdad que la habita y le sostiene en la vida.

 

33.- Vida y muerte hasta llegar a la Octava Dimensión, la esfera, donde ya no hay muerte, mejor “retiro”.

Se sale y se entra a la vida de continuo, pero, cuando salimos, en la salida, no morimos. Cuando se está en la vida de Tercera Dimensión, encarnando un cuerpo, se sufre y se experimenta, cuando se abandona el cuerpo, se descansa y se aprende. Es el ciclo del ir y del venir, y así sucede en todas las dimensiones, menos en la Octava. Se entra para experimentar y sufrir abrazando el sobre esfuerzo evolutivo, y se sale para aprender y descansar. En Cuarta Dimensión también sucede, aunque en un tiempo más dilatado, en otro orden de cosas, pero sucede. Dependiendo de los logros del ser en su última experiencia vital, se sale para ir a un plano de conciencia, que no dimensional, acorde con el alcance de cada uno. No hablaremos ahora de los planos de conciencia de la Cuarta Dimensión, salvo para decir que ya no hay, como ocurre en la Tercera, Miedo y Dolor, ni tampoco Poder, tales densidades vibratorias han quedado atrás. La muerte, a partir de un buen entendimiento de la misma, habría que denominarla retiro, donde el Espíritu repasa su Historia, en una revisión de ella, en una revisión de luz, y se prepara para regresar al mundo de las acciones y experimentar. Así, podemos decir, que la vida, en todas sus dimensiones, salvo en la Octava, tiene un activo, que sería vivir experimentando, y tiene un pasivo, que sería descansar y aprender sin experimentar, es lo que sería la muerte, que había que llamar, de forma más pertinente, retiro. Este, insistamos, sucede en todas las dimensiones, salvo en la Octava. Pues, a partir de la Cuarta, es el ser mismo, el que pide su retiro, para ser revisado y seguir aprendiendo, para obtener claves que le permitan crecer en la trascendencia. La edad, tal como la conoces, al no haber un tiempo fisiológico, no existe tal como la conocemos, en Cuarta Dimensión, el tiempo es otro, y siempre, en todas las dimensiones, donde se marchen al pasivo, se van al Tiempo Divino, a la continuidad permanente. ¿Ves, qué maravilla es el Universo? A partir de Cuarta Dimensión, los seres piden y buscan su propio retiro para crecer. En la Octava, donde se está de continuo en Tiempo Divino, no hay ya retiro. Porque es en el Tiempo Divino donde se aprende y crece, mientras que en la activa, experimentamos otros tiempos pránicos para actuar, y ser luego revisados. Nuestro crecimiento se verá consolidado y confirmado en el otro lado o Tiempo Divino. ¿Muy difícil? No, es simple. En la última dimensión, en la Octava, no hay retiro o muerte, porque vivimos de continuo en el Tiempo Divino. Así que, la muerte, el mayor y más grande de los temores, es en realidad, la mayor y más grande de las bendiciones, pues vas al Tiempo Divino, al no dolor, al solaz. Aunque, haciendo uso del libre albedrío, el cual nunca pierdes, puedes rebelarte de algún modo a tal estado, y tu Espíritu insistir en sus miedos, dolores o apegos, que es lo que les ocurre a los que salen de la Tercera Dimensión y no encuentran la revisión ingresando en planos inferiores. Bien, resumiendo: La muerte, esa realidad que tanto tememos, es una bendición, pues vamos al Tiempo Divino. En la existencia hay un activo y un pasivo. Activo: Experimentamos, sufrimos y nos esforzamos. Pasivo: Descansamos y aprendemos. En Tercera Dimensión, existen siete planos de conciencia o entendimiento. Los inferiores del Miedo y Dolor o Poder, ya no están en Cuarta Dimensión. Tales actitudes y densidades vibratorias han sido superadas. En Tercera Dimensión, a pesar del Tiempo Divino al que vamos al salir de la vida activa encarnada, puede existir el padecimiento, si no somos conscientes de la grandeza de la vida e insistimos en el dolor, en los miedos y apegos, haciendo uso de nuestro libre albedrío. A partir de Cuarta Dimensión, donde ya se han superado los miedos y bajas actitudes vibratorias, existen otros planos de conciencia para el retiro. El retiro no existe en Octava Dimensión, pues en ella se vive de continuo en Tiempo Divino. Cuando se pasa de una dimensión a otra no es necesario retiro alguno, sólo la trascendencia. Los nuevos nacidos en la Cuarta Dimensión son los que trascienden de la Tercera.

 

34.- Buscamos la Octava perfecta.

Lo hacemos. Nuestra alma y espíritu inmortal, ansían llegar lo más cerca posible a la Fuente de donde partieron. La Octava Dimensión es el Tiempo de Dios, su cadencia, su aliento, el ritmo espléndido de su respiración. La Octava Dimensión es la más alta, la cumbre evolutiva. Allí todo es luz, gozo, sentimiento de Amor, solaz. Ningún sentimiento, dolor o angustia habita tal dimensión. Allí el Espíritu se vivifica y conoce los altos secretos que le son revelados. Luego, todo lo que hay es Ser Dios, en Dios, con Dios.

 

35.- Nada es propio, ni el cuerpo. ¿Y el alma, y el espíritu, nos pertenecen?

Vivimos en una maravilla que es prestada y regalada. Pero a la vez, somos parte de lo que Es. Y mientras más queramos ser nosotros, aparte de todo y de todos, menos tendremos, y así, mientras más queramos ser nosotros para ser parte de todo y de todos, más tendremos, pues la vida y su milagro nos pertenecerán por completo. Seremos, cuando nos demos cuenta de que nuestra grandeza, está en ser parte de todo, y no un fragmento separado y enojado, con la totalidad. La vida es un regalo, tú espíritu pertenece a Dios, pero él quiere que compartas con Él el proyecto más grande jamás soñado, ser Dios en Él y con Él, creador en Él y con Él, divino con Él y con Él, inmortal por siempre en Él y con Él.

 

36.- Miles y miles de vidas.

Tantas como sean necesarias. En la eternidad siempre hay más, nuevos mundos por habitar, nuevos cuerpos que nacerán, nuevos dolores que padecer, nuevos padres, hermanas, esposos e hijos. En la eternidad, cabe el aprendizaje sin importar cuantas veces sean las que se repiten para lograrlo y asumir vuestra verdadera naturaleza.

 

37.- El tiempo más hermoso está por vivirse.

Cuando llegue la Cuarta Dimensión, no seréis pasto de los miedos, ni os amenazarán las epidemias, ni desastres ecológicos, ni la falta de agua, ni el incremento de los precios o la caída de la productividad. No habrá dinero, ni pobres ni ricos, ni intereses, ni tiranos ni víctimas. Ni cárceles, ni asesinatos, ni robos, ni drogas, ni nadie os envidiará ni envidiaréis ni habrá desigualdades. Cuando llegue la Cuarta Dimensión, la Tierra conocerá la edad de Oro, la edad de Dios, la edad de la verdad, y lo pasado habrá prescrito para siempre, como los sufrimientos de la carne, el odio, la mentira, las religiones que oprimen y todo lo que hoy os separa de la verdad y la luz. Cuando llegue la Cuarta Dimensión, cada cual ocupará el lugar que le corresponde en función de su desarrollo, y nadie deseará el lugar de nadie, porque todos asumirán lo que son y lo que desean llegar a ser. Cuando llegue la Cuarta Dimensión, toda lágrima será desterrada, y una alegría hoy inimaginable alborozará los espíritus de aquellos que conocerán los nuevos cielos y la nueva tierra que están por llegar.

 

38.- Dos bandos: los que manejan la rueda. Y los que siguen dando vueltas en ella.

Los que manejan la rueda, son los que salen de la Causa y Efecto. Los que comprenden que no es necesario dañar ni dejarse dañar. Los que entienden que en la trascendencia está el dejar de girar, los que asumen que el mundo tridimensional, el de la forma física, ya no tiene nada para ellos, y buscan, como tú buscas, hacia arriba, enfocando su energía en lo superior, suspirando y rogando para hallar conocimiento, para salir de la rueda y sus giros. Finalmente, la manejan, la detienen, se salen de ella. Los otros, los que no lo ven, deberán verlo, pero antes, girarán, y girarán, y conforme más crean arreglar las cosas, más efectos crearán que serán adversos, y les obligarán a nuevos nacimientos en Tercera Dimensión.

 

39.- Plan Divino.

El Plan Divino es el gozo y la felicidad de sus seres creados a través del oportuno crecimiento desde la libre experimentación. Ese y no otro es el único Plan Divino. Ampliemos. Dios quiere tu felicidad, pero desea que sea tu felicidad, no te la impone, más bien al contrario, se complace en que te rodee la ilusión de la infelicidad para que llegues a desarrollar la verdad de la inmortalidad en ti. La muerte, es relativa, no existe en realidad. El dolor, es pasajero, no perdura, como sí lo hace lo divino que hay en ti. Si estás triste, es que puedes, con la misma energía invertida, estar contento. La fe en ti y en tu Dios, es la fuente segura de la felicidad, y entenderlo es el principio de abrazar el Plan Divino. Dios te quiere valiente, capaz, entiende que no puedes perder la vida y que tienes todo el tiempo del mundo para comprenderlo, los peligros y las dificultades, pasan a ser, simplemente, las lecciones pedagógicas de la vida. No te apegues a nada que no sea lo divino que eres. No temas a nada, pues todo es superable desde el cabal conocimiento de las leyes del Universo. Tu Dios nunca te falla. Eres tú quien puedes fallarle a él y a su Ley de infinito Amor, si te alejas de su dar continuo. El Plan de Dios es tu felicidad presente y futura si decides, de una vez por todas, Ser antes que tener, Ser, por encima de toda dificultad. Ser por siempre y para Siempre en el milagro creado del Amor continuo y permanente. El Plan de Dios, es que tú seas Dios en él, entenderlo, sólo requiere desear entenderlo. Conseguirlo, sólo necesita de tu disposición para hacerlo. Dios siempre está, y todas sus ayudas, esperando ser convocadas. Pero si no lo crees, si no lo pides, si te sientes mal, en vez de sentirte bien, entonces vives al margen del milagro, a la orilla del Plan de Dios, pero siempre hay puente tendidos, que puedes cruzar una vez adiestras tu voluntad y tu conocimiento. El Plan Divino eres tú y tu desarrollo. Es el Universo y su desarrollo, es el Amor infinito y el Siempre jamás.

 

40.- Entender con el corazón.

Entender con el corazón, es entender desde la certeza que otorga el sentimiento de Amor y ser amado por lo inefable. Entender desde el corazón es entender desde la verdad inquebrantable que te habita.