1.- Kundalini planetaria

      Situémonos. La venda ha de caer de nuestros ojos, la ilusión de lo que no es imperecedero, ha de ser descubierta. Lo que somos y siempre fuimos, es mejor entenderlo.

      La criatura humana es mucho más que un cuerpo físico. Es un ser sagrado, que cumple con un plan evolutivo o, al menos, debería hacerlo.

      La criatura humana, está dotada, siempre lo estuvo, para alcanzar la trascendencia, distinto es no creer en ello, o darle la espalda.

     Todas las mujeres y hombres poseen en su naturaleza, una poderosa energía capaz de iluminarlos. ¿Qué quiere decir iluminarlos? Quiere decir que aquél o aquélla que despierte en su interior tal energía, conocerá, pues llegará a experimentar lo que existe. Sabrá todo sobre sí, cuáles fueron sus vidas anteriores, y cuáles serán sus vidas futuras. Entonces, se comprende.

     Se trata de la energía Kundalini. En el Oriente, también se le llamó desde antiguo, el dragón durmiente o la serpiente enroscada. Reside en la base de la columna. Cuando se despierta al dragón que duerme, o se despliega a la serpiente enroscada, en verdad, suceden cosas maravillosas, extraordinarias.

     La Kundalini duerme en el interior de todo ser humano, está reservada para la evolución del individuo, una vez se le despierta, se dividirá en dos, y subirá y bajará por la columna, ionizando el fluido espinal y cambiado su estructura molecular.

     Si alguna vez supiste de alguien que se sanó milagrosamente, sin ayuda médica, fue gracias al despertar de la Kundalini. Si esta energía sube, rodeando la columna y llega a la cabeza, cambiará el giro nucleico de todos los átomos que componen nuestro organismo, reorganizará el ADN.

     Muy pocos consiguieron hacerlo. No es algo baladí, ni puede lograrse, sin plena fe y convencimiento de nuestra naturaleza divina.

     Sobre la Kundalini, el lector interesado, podrá encontrar abundantes textos. El yoga, tratados hindúes, budistas y unos cuantos libros de autores occidentales, que se interesaron en esta energía iluminadora y esencialmente espiritual, servirán para ampliar información. Un libro básico para entender de lo que hablamos, es el titulado, Guía del Iniciado, de Ramtha.

     Ahora bien, así como existe la energía Kundalini en el interior de cada ser humano, también habita, poderosa, magnetizadora, en el interior de nuestro planeta.

     Lo primero, se supo y se divulgó, con más o menos profundidad. Lo segundo se mantuvo en secreto, pues eran muy pocos los que conocían tal realidad, y prefirieron callarlo.

     La Kundalini de la Tierra, también llamada Serpiente de Luz, busca, atrae, magnetiza y llama en sutil reclamo, a los buscadores espirituales del planeta. Esta energía secreta, cuyo tiempo de ser revelado es el nuestro, está conectada con los corazones de los hombres y mujeres que habitan el planeta.

     La Kundalini de la Tierra, reside en un punto concreto y en él permanece, por un largo período de casi 13.000 años, concretamente, durante 12.920 años. Pasado este tiempo se mueve y busca una nueva ubicación, para allí residir otros 12.920 años. A tales ciclos temporales o movimientos, se les conoce como precesión de los equinoccios. En cada uno de sus formidables desplazamientos, la Kundalini planetaria, consigue que cambie y se transmute, lo que significa el hecho espiritual para la humanidad.

     Lo espiritual, se manifiesta en conformidad y armonía, con las nuevas energías del ciclo que se inicia, a objeto de conducir a los habitantes de la Tierra a un camino más elevado.

     La Kundalini de la Tierra, tiene dos polos, uno está anclado justo en el centro del planeta. El otro, se mueve para ubicarse en cualquier zona de la superficie. En cuanto a esto, hay algo sumamente importante. Es la conciencia de los que habitan los distintos continentes, la que decide donde se ubicará ese segundo polo en la superficie.

     La Kundalini de la Tierra se ha desplazado recientemente. Lo que implica entrar en un nuevo ciclo de evolución espiritual, un ciclo donde el secretismo no sirve, siendo preciso divulgar lo que acaece.

     La Kundalini de la Tierra durante todo el largo ciclo anterior estuvo ubicada en el Tibet. Allí se encargó de forjar una sociedad eminentemente espiritual que, organizada en torno a su Dalai Lama, término que significa Océano de Sabiduría, creció en la búsqueda del ser y en la compasión, alcanzando niveles tanto de amor como de conocimiento antes no logrados en lo trascendental.

     También India recibió una poderosa magnetización de la Kundalini terrestre durante todo el ciclo anterior.

     Sin embargo, el alimento espiritual y la divulgación del mismo, por parte de las culturas tibetanas e hindú, ha concluido. Pues la poderosa energía, fiel a su recorrido en el tiempo, comenzó su nuevo desplazamiento, coincidiendo con la invasión China al Tibet, por 1959, y viajó por la práctica totalidad de los países, hasta asentarse en Chile y en Perú, donde, actualmente, está ubicada.

     Allí donde se sitúa la Kundalini de la Tierra, se produce un despertar y aumento de conciencia sorprendente de muchas personas que habitan en ese punto sagrado. Aunque la Kundalini, no sólo actúa en el lugar donde reside, pues emana una frecuencia de redes electromagnéticas, que rodean por completo al planeta.

     Las escasas personas, que son conscientes de lo que sucede, son regaladas con una sabiduría que culmina en un proverbial estado de paz interna. La cual, es absolutamente necesaria, pues, estas personas, que conocen del acontecimiento cósmico sagrado, han de erradicar por completo el miedo, para, sin él, enfrentar con éxito, el profundo cambio venidero, que vendrá precedido de guerras, plagas, desastre ambiental generalizado, caos y derrumbamiento de valores morales.

     Este estado de paz interior donde no ha lugar para el miedo, se convierte en la llave que abre la puerta de la transformación del individuo. Así ha ocurrido con la Kundalini de la Tierra, y sucede ahora, en este tiempo convulso que apenas ha comenzado a mostrar las primeras señales anunciadoras.

      La Kundalini, implícita en la naturaleza humana, funciona como combustible que impulsa y hace posible la iluminación personal. La Kundalini del planeta, trae los cambios de ciclo, para que, lo que entendemos por espiritualidad, evolucione.

      Vivimos una época determinante. Lo que llega es grandioso, a todo punto maravilloso y sublime. Lo que acaecerá tiene relación con los nuevos cielos y la nueva tierra que se profetizaron. En verdad, así será, pues nuestro mundo, tal y como lo conocemos, dejará de existir, y otro más pleno, regalado en su trascendencia, se impondrá con la fuerza del dragón, ya despierto, y la serpiente, ahora completamente desplegada.

      Hay que entender y no perder de vista, que el ser humano y el planeta que habita, crecen conforme a un plan establecido, ese plan demanda una transformación radical, para hacer posible la evolución. Saber lo que está pasando en nuestro tiempo, nos dará la opción de sumarnos a ese cambio de conciencia o de rechazarlo, eligiendo la inmovilidad.

      Hay que entender y no perder de vista, que cuando los que habitamos un planeta no damos la talla como colectividad, se impone el ciclo del mundo en cuestión.

      El cambio venidero, que ya acaece, no se da por la evolución de la raza humana que ahora habita la superficie de la Tierra, es el ciclo del planeta el que se impone. No perdamos esto de vista, pues es importante verlo para decidir sumarse armónicamente a la nueva vibración.

      Aquello que hagamos, será lo que encontremos, pues se impondrán la justicia y retribución cósmicas.

      Ahora, hoy, crece en Chile y en Perú, un reino de espiritualidad, pues esta tierra periférica meridional de América, es la elegida como lugar de residencia por la Kundalini del planeta. Es lugar sagrado. Y es allí, en el sur de Chile, donde crece día a día una fraternidad de luz liderada por la Maestra Ximena.

         

2.- Señales y catástrofes

      Se hace necesario entender que la Tierra, nuestro planeta, no es un mundo aislado, vibra y late dentro de un Sistema, orbitando en torno a un Sol. Pero nuestro Sol y Sistema, a su vez, están conectados con el resto de la galaxia. Y ésta, desde su centro, desde la constelación de Pléyades, y desde su sol central, Alción, emana una vibración concreta y especial que también recibe nuestro planeta, una vibración que terminará cambiando el latido de la vida en la Tierra.

      Se hace necesario entender que pronto acaecerá una especie de amanecer de la galaxia, y en él y por él, sobrevendrán conmociones estelares.

      Pero, concretamente, ¿de qué estamos hablando?

      Entenderlo, pasa por mencionar una realidad que actualmente afecta a todos y a cada uno de los habitantes de nuestro planeta, a la vida que reside en él. Entenderlo, nos lleva a hablar, irremediablemente, de la relación que existe entre la materia y la energía.

      La ciencia que estudia la relación entre la materia y la energía, se llama Cimática, y esta ciencia sabe que el mayor o menor grado de complejidad molecular y evolutiva de un ser, depende de las frecuencias de energía que reciba su cuerpo.

      Entendamos que una dimensión es la amplitud determinada de frecuencias vibratorias, que producen en la materia un diseño particular de patrones biológicos. Cambiar la frecuencia de vibración, supondrá que el cuerpo mute en forma correspondiente.

      Precisamente esto, hoy, y desde hace un tiempo, es lo que está sucediendo en nuestro planeta, pues la Tierra, está siendo literalmente bombardeada por energía de gran frecuencia que procede del sol central galáctico.

      Sabemos que desde 1987 se ha incrementado en la Tierra el impacto de fotones de luz de altísima frecuencia, procedentes del centro galáctico.

      No olvidemos que el fotón es la partícula más pequeña de energía con una masa igual a cero, sin carga eléctrica y con una duración indefinida de vida. La carencia de carga eléctrica y la longevidad hacen que la existencia dentro de la Banda de Fotones sea magnética y eterna.

      Al penetrar el Sol y el Sistema en el Cinturón de Fotones, son excitadas las moléculas y átomos de todo cuerpo existente, lo cual, producirá en la materia una transformación de estructuras impensadas, pues se acelera toda partícula de este planeta.

      Conforme el Sol y el Sistema van ingresando en este campo de Luz Total, comenzamos a ver el nuevo orden emergente. Esta luz que nos baña cósmicamente, permitirá apreciar conocimientos, desarrollar habilidades psicológicas de percepción plena, comprender el por qué y para qué de esta existencia, y en definitiva, traerá un estado de conciencia más claro y sentimientos más poderosos.

       O sea, la irradiación continuada de la Banda de Fotones, de manera silenciosa, irá limpiando y transmutando todo cuerpo denso. E irá abriendo y liberando lo escondido y reprimido. De tal modo, esa potente energía, desintegrará con sus efectos todo aquello que se resista al cambio.

       Pero ello, será al final del proceso, al que aún no hemos llegado. Ahora, sólo se están produciendo señales y efectos de lo que decimos. Por ejemplo, sucede que el tiempo tiende a acelerarse más cada día. Ciertamente, parece transcurrir más rápido, porque nuestras células han acelerado su pulso, para adaptarse al incremento del pulso de la Tierra.

        La llamada resonancia Schumann, o pulso de la Tierra, antes era una constante de 7.8 hertzios, ahora ha subido a 12, y tendrá todavía que elevarse a 13 hertzios. Cuando alcance esta medida, llegará al umbral donde nos estabilizaremos en una octava superior de frecuencia, y se iniciará otra etapa de la creación, en una realidad diferente.

       Tanto si nos gusta como si nos disgusta, hoy por hoy, vivimos la transición entre el tiempo lineal, y el infinito del eterno “ahora”.

       Ya hay personas, jóvenes y mayores, no es una cuestión de edad, que están presentando trastornos de memoria. Esto se debe a la caída acelerada del campo magnético de la Tierra, que produce ese efecto, porque el magnetismo es el adherente que atrapa los recuerdos.

       De hecho, habrá personas que no puedan concentrarte, que les resulte imposible hacerlo. Pero esto, sólo es debido a que nuestros cuerpos se están adaptando a los cambios del planeta, a que nuestros cerebros y sistemas nerviosos están en fase de reconstrucción. Asimilar lo nuevo, y por decirlo de un modo entendible, pasa por desconectar el disco duro de nuestro computador interno, y encenderlo nuevamente.

       La remodelación del ADN también produce oleadas de fatiga y dolor. Hay un período agudo, cuando las frecuencias más altas impactarán en nuestro cuerpo, seguido de un tiempo más suave de asimilación.

       Durante el ciclo agudo habrá necesidad de dormir y descansar más. Aunque hay que advertir que todos estos síntomas son temporales, durarán mientras la Tierra completa su trabajo de parto.

       La mejor forma de comprender el proceso es tomando en consideración que, a nivel molecular, el cuerpo físico contiene ondas de energía que responden de inmediato a la interacción con frecuencias más elevadas, adaptándonos a ellas haciendo cambios en nuestros patrones biológicos.

       En realidad, el proceso es simple. Se trata de entender que las frecuencias elevadas, que están llegando a la Tierra, activan y aceleran la vibración de nuestras células, y ellas reaccionan irradiando calor hacia los espacios vacíos que la rodean. Esta implosión despierta algunos códigos dormidos del ADN, y expande la información nueva hacia los núcleos de otras células, las que también se activan. Así, nuestro cuerpo, es el escenario de un reordenamiento, que dará lugar a una tremenda expansión de conciencia, correspondiente con una forma material más sutil.

      La conciencia es la posibilidad de comprender el sentido de la vida, según un determinado nivel de percepción, para los ciudadanos de la Tierra, la interpretación de la realidad ha estado hasta ahora firmemente anclada en la Tercera Dimensión, o capacidad para percibir sólo una franja muy estrecha de la creación (el 10%), que fluctúa entre las frecuencias superior al infra-rojo y por debajo del ultra-violeta.

       Por eso el cerebro del hombre, que funciona como una caja de resonancia, ha activado sólo ese 10% de su capacidad; mientras duermen el 90% restante de sus posibilidades, porque corresponden a frecuencias de otras dimensiones de luz, que no estamos afinados todavía para experimentar.

       Lo que define cuál ha de ser la matriz de conciencia de una unidad, llámese planeta, o ser humano, es la energía de luz que estamos capacitados para asimilar. En la Tercera Dimensión percibimos esa energía como dos ondas con propiedades diferentes: electricidad y magnetismo. La porción eléctrica provee la información de los códigos de creación, y la magnética es el aspecto que los estabiliza. En esta forma las dos polaridades actúan coordinadamente para mantener ese nivel de realidad. Las frecuencias de luz se producen como pulsaciones, y el ritmo de las mismas condiciona los ciclos.

        La Tierra, es vulnerable a las emisiones electromagnéticas de las explosiones solares que recibe cada once años, cuando el Sol completa un ciclo y pulso.

        También existen ciclos galácticos, y cuando uno de ellos termina, nuestro centro galáctico pulsa, disparando energías de frecuencias electromagnéticas altísimas, que cambian las matrices de vida en toda la galaxia.

        Estas frecuencias viajan como ondas, llevando paquetes de información nueva, que provocan un ordenamiento más complejo en todos los niveles, desde el solar y planetario, hasta el molecular, con el consiguiente salto cuántico en la apertura de conciencia y la evolución de la vida.

        Si comprendemos esto, estaremos ubicándonos dentro de la situación planetaria que vivimos actualmente.

        También hay ya confirmación científica de que, tal vez debido a este bombardeo de energía, algunas constantes planetarias, como el magnetismo y la frecuencia Schumann (pulsación de la Tierra), han estado cambiando. De hecho estamos ya muy cerca de un acontecimiento espectacular, que el hombre no conoce: se calcula que antes de finalizar el año 2012 el magnetismo haya alcanzado el punto cero, y la resonancia base de la Tierra, o frecuencia Schumann, haya subido de 7.8 a 13 Hz.

         En el momento crítico que esto suceda, tendremos la oportunidad de vivir un cambio dimensional que pondrá fin a nuestras limitaciones como seres humanos.

         Pero atención a lo que sigue. El primer movimiento hacia establecer un nuevo orden, es el caos, y es lo que estamos experimentando ahora.

        Todos los paradigmas existentes: a nivel de gobierno, las instituciones, las religiones y creencias, los sistemas sociales, familiares, de salud, están resquebrajándose para finalmente sucumbir.

         Paralelamente, el clima, los elementos y la geología de la Tierra también están convulsionados. Desde el 13 de abril del año 2002 la nueva matriz de creación, o rejilla energética, está ya completa, y gracias a eso, la nueva información puede fluir, despertando la afinidad de quienes estén listos para  asumir su destino como seres humanos más completos.

         Es por tanto una información nueva con experiencias vibratorias diferentes, incluyendo además nuevos paradigmas geológicos y climáticos.

        Todos los calendarios: mayas, tibetanos, chinos, egipcios, coinciden en que, en la época en que vivimos hoy, se dará un cambio definitivo en la vida en la Tierra. Es pues, este tiempo, único en la historia de la humanidad.

        Participar en semejante y gran aventura, pasa por conectarse con la  nueva realidad, pasa por abrirse hacia el espíritu, reconociendo, asumiendo y vivenciando nuestra verdadera naturaleza como seres de luz, que además sirve como frecuencia de acceso a la supervivencia.

       Vivimos ahora los tiempos de un gran cambio, un salto cuántico a nivel de la conciencia colectiva como especie humana.

      Pero, recordemos, todas las señales que se están produciendo, vienen de la mano con un cúmulo de catástrofes inevitables. Pues, el planeta, como ente vivo, también recibe este cambio potente de vibración y responde realineando sus fuerzas. Es lo que actualmente sucede con el Cinturón de Fuego, que es una especie de cremallera que da la vuelta a nuestro mundo. De hecho, la actividad de las placas tectónicas o cremalleras es lo que permite que la Tierra tenga una evolución progresiva. A medida que las placas se mueven hacia la superficie exterior de la Tierra, experimentan un cambio y un nuevo vigor. En este momento, todos los continentes están en movimiento en una forma tan rápida que nunca antes había sido registrado. Las masas de tierra flotan de acuerdo con el movimiento de las cremalleras.

      Precisamente por esto, vivir sobre una placa tectónica, supone arriesgar la vida, lo mismo que vivir en zonas de costa o cerca de los mares y océanos, pues no sólo están activas las placas conocidas, existen otras debajo del mar que igualmente están en movimiento y no tardarán en producir grandes y devastadoras olas.

      A ello habría que sumarle el paulatino y continuo derretimiento de los polos. La masa polar del sur ya se está derritiendo; la del norte, igualmente, lo hace lentamente. Grandes glaciares se han separado y navegan por los océanos evidenciando el calentamiento del agua a nivel planetario.

      Sucede que la Tierra está cambiando y seguirá haciéndolo porque está luchando por su propia supervivencia. Por eso se están produciendo lluvias venenosas que se precipitan sobre Europa y el litoral oriental de los EE.UU. destruyendo los recursos naturales, los bosques y las tierras así como toda la vida que depende del agua.

      Sucede que la Tierra, inmersa en su propia evolución, en su necesidad de continuar viviendo, de sostenerse, camina irremediablemente hacia un terrible choque contra la humanidad. Lo cual nos obliga a asumir el tiempo que nos toca vivir, pues, hacer oídos sordos, empeñarse en quedarnos en los lugares que presentan mayor riesgo, supondrá sufrir una oposición violenta por parte de la naturaleza.

      El mayor número de habitantes de nuestro planeta, se hacina en grandes ciudades, urbes que dentro de pocos meses, se convertirán en los peores lugares para la supervivencia. De hecho, la humanidad, por su modo de vivir, abandonando la tierra buscando una mejor calidad de vida en las metrópolis, se ha colocado en la posición más vulnerable de todos los tiempos. El sueño de alcanzar una civilización avanzada, pasará su inevitable y dura factura, cuando toda la tecnología que el mundo actual necesita para sostenerse, quede dañada o inservible.

      Se precipitan tiempos muy difíciles, que lo serán más para muchos, si no toman las medidas necesarias antes de que sobrevengan los grandes desastres naturales, que, sin embargo, debemos agradecer a pesar de todo el daño que causen, pues cuando las aguas se eleven, cuando estallen los volcanes, cuando se desaten las grandes e implacables tormentas, cuando la tierra tiemble y lo construido se derrumbe, tendremos que pensar que todo ello esta permitiendo que la naturaleza se regenere por medio de sus placas y su consiguiente movimiento.

      El regreso a la Madre tierra sostenedora se hará inevitable, pues sólo en ella, se encontrará cobijo cuando se desaten las fuerzas naturales que golpearán en tantos lugares creando confusión y caos.

      Por esto, la Maestra Ximena y su fraternidad de hermanos y hermanas, se preparan para atrincherarse en el campo, en la parcela llamada Campo Victoria. En el próximo capítulo, veremos algunos de los preparativos que allí se están organizando, pensando en este tiempo inminente y venidero que será tan difícil para una humanidad golpeada de continuo por una naturaleza que se realinea, obligada a sobrevivir, y recibe el cambio de vibración, como ente vivo que es, limpiándose de tantas impurezas con las que la humanidad la manchó, para armonizar con la realidad venidera.

     Nuestro planeta, se prepara para recibir el mundo nuevo que se acerca, y también la humanidad que la habita, debería hacerlo, de hecho, sólo será posible sobrevivir perteneciendo a esa nueva humanidad. Y hacerlo, supone adquirir, obtener, convocar, una nueva conciencia.

3.- Planes de espera

      ¿Qué ocurrirá cuando el sistema, que sostiene la mal llamada y pretendida sociedad del bienestar, que en realidad, es la sociedad de la tontedad, caiga y se derrumbe?

     ¿Qué sucederá cuando la economía, a nivel mundial, tras engañosos atisbos de recuperación, se hunda definitivamente?

    ¿Cómo asimilarán los millones y millones de seres humanos que habitan el planeta el hecho de que los Estados se desmoronen?

    Habrá desordenes, guerras cruentas, luchas salvajes por controlar los escasos recursos naturales. Habrá terremotos, maremotos, volcanes que despertarán para expulsar fuego y lava a los cuatro vientos. Se romperán los embalses, se perderán las centrales eléctricas, se destruirán las centrales nucleares sumando más daño. Se perderá la tecnología, nos quedaremos sin computadores, sin laboratorios, sin hospitales, sin escuelas, sin policías, sin ejércitos. Colapsará el sistema, el papel moneda sólo servirá de recuerdo para los nostálgicos. Sin bancos, sin iglesias, sin medicinas, sin seguros ni subvenciones... sin Estados.

     ¿Qué sucederá cuando el hombre del siglo veintiuno mire a su alrededor y compruebe que las grandes ciudades se han convertido en selvas donde se expolia y abusa sin autoridad alguna?

     Sin grandes superficies, sin fábricas que produzcan bienes de consumo, sin mercado ni comercio. Sin solidaridad entre las naciones, porque todas estarán rotas, desgajadas, abrumadas por las pérdidas, por el caos, por el torbellino incontrolable de acontecimientos.

     ¿Qué ocurrirá cuando las aguas queden envenenadas en la mayor parte del planeta, cuando el aire de los países industrializados sea irrespirable a causa de la contaminación de sus centrales atómicas destruidas, cuando la mayor parte de las extensiones de cultivo actuales queden improductivas, sin generar fruto?

     ¿Quién podrá detener la fuerza de mares y océanos cuando gigantescas olas azoten y desbaraten lo mucho que se ha construido en las costas? ¿Cuántas grandes y ricas ciudades en los cinco continentes se levantan junto a mares y océanos, a cuántos millones de seres albergan?

     ¿A quién acudiremos entonces? ¿Qué políticos, qué partidos, qué grupos de poder o instituciones vendrán a ayudarnos? ¿Qué líder espiritual de los actuales podrá consolarnos, qué iglesia de las que hoy confunden a las masas se ocuparán de reconducir una situación que escapa enteramente de sus manos y control, generada por un amanecer de alcance planetario y galáctico?

    ¿Qué diremos a los niños del mundo que sobrevivan a tantos desastres cuando pidan comida, cobijo, educación, medicina, sostén y aliento?

    ¿Cómo lo hallaremos nosotros?

    Y ni siquiera tendremos derecho a quejarnos. Porque se nos ha avisado. Porque la mayoría no quiso entender ni asumir lo que se vaticinaba apoyado en sólidos y contundentes argumentos. Porque era más fácil decir que lo dicho tenía que ver con milenaristas exaltados, con sectas, con grupos donde cundía la histeria y un modo de vida antisistema.

    Ni siquiera tendremos derecho a quejarnos. Cuando acaeció el hundimiento de la Atlántida, sobrevino en un día y en una noche. Cuando sobrevenga el desbaratamiento de nuestra destructiva y competitiva civilización, la misma, se habrá anunciando durante docenas de años.

    Todo el movimiento de la Nueva Era, tantas canalizaciones de numerosas personas en lugares distantes del planeta. Calendarios de civilizaciones antiguas que desvelaron coincidiendo el desastre venidero. Escuelas de filosofía, fraternidades de luz, profetas de nuestro tiempo, evidencias científicas y comprobables, señales y más señales que, sin embargo, la mayoría se negaron a oír, para seguir empeñados en tener, dejando de ser, en poseer, a cambio de perderse lo esencial que eran, enquistados en el afán material y desdeñando la esencia espiritual que serán siempre.

     No tendremos derecho a quejarnos, porque tuvimos tiempo de convocar, asumir y trabajar para adquirir una nueva conciencia, la necesaria que nos preparase para la gran transformación mil veces y hasta la saciedad anunciada desde tantas y tantas atalayas.

     Cuántos Maestros, cuánto despliegue y anuncio. Pero el mundo se negó a oír. Sólo unos pocos lo hicieron. Sólo unos cuantos entendieron que el actual sistema, en realidad, ya no existe, apenas se debate en sus postreros estertores mientras la mayoría aún se dejan deslumbrar por él.

     Sin aviones, sin combustibles, sin movilidad, sin posibilidad de cruzar los mares. ¿Qué quedará entonces? ¿Cómo sobrevivir a tanto caos y a tanto desastre?

      Quedará la tierra, el campo, la Madre sostenedora. Tal vez este libro, sea uno de los últimos intentos bendecidos desde arriba para informar una vez más, para advertir, para llamar a la nueva conciencia. Ya no estamos en tiempo de enseñar. Ahora, es tiempo de trabajar, tiempo de preparar la supervivencia. Los que tengan oídos que oigan.

      Alejarse de las costas, de las zonas asentadas sobre placas tectónicas. Abandonar las grandes urbes, regresar al campo, a la Madre naturaleza. Amarla, entenderla, cuidarla, disfrutarla haciendo crecer sus frutos sin afán de especulación ni enriquecimiento.

      Formar las comunidades, que deben funcionar como unidades, bajo la guía de Maestros humanos, guiados a su vez por Maestros celestiales. Evolución humana y evolución celeste caminando juntos, formando una unidad amorosa para entender los tiempos magníficos pero difíciles a los que nos enfrentamos, y saltar de la mano con el planeta hacia la transformación imparable que se nos avecina.

      Preparar lugares como Campo Victoria, previendo el sostenimiento integral de la comunidad. La tierra habrá que generar su fruto. Pero no sólo bastará con la alimentación. Habrá que prever la educación de los pequeños, salvaguardar libros, piezas valiosas en un mini museo, la salud de todos.

      La medicina magnética, regenerará el cuerpo energético. La medicina etérica, limpiará el alma actuando en los cuerpos sutiles. Sin necesidad de fármacos, de antibióticos. De las plantas, de sus flores, con la ayuda celestial alquímica pertinente, como vimos en el capítulo titulado Laboratorio, también llegará el regalo de la salud y el sostenimiento de la misma.

      Tampoco será acertado aislarse en demasía, pues en la más perdida montaña no será posible el trueque, el canje, el único comercio del futuro. Hay que hallar zonas alejadas de las costas, donde no falte el agua, ni la protección celestial convocada por los miembros de una comunidad espiritual que haya abrazado la nueva conciencia, el camino de la luz que el sistema que creó la sociedad de la tontedad y el consumo, nunca quiso ni supo fomentar.

      En Campo Victoria, se realizan preparativos. Se cosecha, se comienza a almacenar no sólo comida, también lo más valioso, las semillas. Se forma una comunidad, que sepa funcionar como una unidad, voluntariosa, disciplinada, verdaderamente solidaria, donde no cundan las nostalgias de lo que fue, ni existan otros liderazgos que los establecidos por las evolucionadas entidades celestiales que son, en realidad, los que dirigen y organizan tales comunidades, que son, en justicia, los mentores de este esfuerzo de divulgación e invitación a abrazar la nueva conciencia.

       El futuro está en el campo, en la tierra, en cosechar, guardando el tesoro que suponen las semillas, en plantar árboles frutales, no importa que algunos no sean autóctonos de zonas concretas, el clima cambiará, el clima conocido y acostumbrado, dejará de ser lo que es, como tantas otras cosas. Hay que plantar árboles que generen frutos, hay que organizar la supervivencia.

       Pero, además, hay que prever la falta de fabricación, de electricidad, la imposibilidad de adquirir en el exterior lo que se necesite en el interior. Por ello, se necesitarán los medios artesanales, los humildes pero efectivos talleres que permitan confeccionar el utillaje necesario, sin confundir lo que es básico con lujos y caprichos.

       Por lo mismo, habrá que darse prisa aprovechando el poco tiempo que nos queda hasta finales del año 2012, y hacer acopio de lo imprescindible, mientras se almacena el fruto de cosechas abundantes que tardarán años en repetirse.        

       La nueva conciencia invita, aún hoy, a los que dudan en abandonar su estatus, ocupación y lugar de residencia. Los humildes atenderán. Los que se encuentran en la cresta de la ola, inmersos en sus ganancias, negocios y especulaciones, seguramente no lo harán, o lo harán demasiado tarde.

      Nuevas comunidades, autosuficientes, en el campo; grupos humanos que desarrollen el espíritu, guiados y bendecidos por evolucionadas entidades que actuarán como mentores y tutores de sus hermanos menores durante el tiempo del caos, del inevitable tránsito, mientras el planeta se recompone y adapta a la tremenda transformación que nos llevará de Tercera a Cuarta Dimensión.

      El Maestro llega cuando el discípulo está preparado. Las ayudas llegarán a las comunidades que, dispuestas y seguras, hayan hecho sus deberes.         

      ¿Qué ocurrirá cuando el sistema, que sostiene la mal llamada y pretendida sociedad del bienestar, que en realidad, es la sociedad de la tontedad, caiga y se derrumbe?

      ¿Qué sucederá cuando la economía, a nivel mundial, tras engañosos atisbos de recuperación, se hunda definitivamente?

     ¿Cómo asimilarán los millones y millones de seres humanos que habitan el planeta el hecho de que los Estados se desmoronen?

     Una nueva conciencia, que nos saque de la tontedad establecida, de la vulnerabilidad acuciante de las ciudades, que sea la base de comunidades agrícolas espirituales, dirigidas por entidades evolucionadas. Comunidades que provean salud, educación, cobijo y alimentos a todos sus miembros, que se encarguen de sostener a cada uno de los suyos aportándoles la fe, esperanza y amor necesarios para crecer, aprender y evolucionar en armonía con el tiempo que han de enfrentar.

 

4.- Tutela extraterrestre

        Es curioso, como muchas personas, que son aficionados a la ufología, no se consideran personas espirituales, y no lo es menos, el hecho de que muchas personas que se consideran espirituales, no crean en los extraterrestres. Cuando lo cierto, es que hablamos de una misma realidad. Es decir, lo seres que velan actualmente el cambio dimensional de la Tierra, son nuestros hermanos mayores, espiritualmente hablando. Seres más evolucionados que trabajan en estrecha relación con Maestros Ascendidos.

        Pero, ¿son los extraterrestres, Maestros Ascendidos? Sí y no. Es decir, los Maestros Ascendidos, son entidades que vivieron como hombres y mujeres en este planeta, crecieron, aprendieron, comprendieron practicando el amor para trascender a dimensiones más altas y sutiles. Por lo tanto, ya no necesitan regresar a nuestro mundo, utilizando para ello el canal del nacimiento y encarnar. Pero, no viven en la Tierra, no tienen cuerpos físicos, y, en este sentido, sí podrían ser llamados extraterrestres, pues gozan de vida etérica y sublime. Aunque, insistimos, quedan vinculados a nuestra raza y planeta, porque pertenecieron a nuestra evolución humana, antes de trascender a la evolución celeste.

       Sin embargo, cuando nos referimos a entidades que no son humanas, nos estamos refiriendo a seres cuya evolución pertenecen a otros planetas, a otros sistemas, a mundos distintos y distantes del nuestro. Mundos que, hoy por hoy, están en gran número, ayudando a la Tierra, en este tiempo de profundo cambio y transformación.

       Por ejemplo, el centro administrativo de la transformación y cambio al que nos venimos refiriendo, no está en nuestro planeta. Se ha situado en Sirio, en nuestro vecino sistema binario. Desde allí, se supervisa con detalle numerosas situaciones que tienen relación con nuestro planeta.

      De hecho, Sirio ha sido visitado por humanos para obtener formación en distintas disciplinas. Obviamente, estos humanos, han visitado Sirio, no con naves espaciales, sino con la esencia y lo nuclear que poseen, es decir, con su Espíritu. Por ejemplo, cuando contamos que a la hermana Ximena se le entregó su cuerpo de luz y comenzó a vestirlo, quedando preparada para asistir a las clases de medicina que se imparten arriba, no desvelamos entonces, siendo pertinente hacerlo ahora, que donde iba a recibir esas clases de medicina etérica, era a Sirio.

      ¿Por qué a Sirio?

     Porque allí existe una conocida, celebrada y respetada Universidad, donde se imparten conocimientos a seres evolucionados de la galaxia sobre Medicina, Dimensiones, Fraternidad, Organización Estelar, Cuidado de Medios Ambientes Naturales, Eternidad e Inefabilidad, Viajes Galácticos y otras enseñanzas.

      La Universidad de Sirio, tan celebrada y respetada en numerosos lugares y dimensiones, ha formado a grandes y eminentes Maestros que, diseminados en infinidad de mundos, hoy ayudan a planetas inmersos en la tridimensionalidad, para subir su nivel evolutivo, así como aportando su valiosa experiencia en otros mundos más avanzados, donde ejercen de guías con su ejemplo.

      En Sirio, no se conocen emociones como la rabia, el odio, la envidia o la rivalidad. De hecho, a partir de Cuarta Dimensión, el pensamiento subyuga al espacio en función del tiempo psicológico que se disfruta. Es decir, la movilidad en los desplazamientos se consigue utilizando el pensamiento, y el mismo contiene una fuerza creadora que hay que dominar equilibradamente para el uso armonioso de la misma.

      El planeta Tierra, una vez en Cuarta Dimensión, podrá disponer a muchos de sus habitantes, para el ingreso en la Universidad de Sirio, donde serán, debida y correctamente formados en las distintas disciplinas que elijan. Después, una vez preparados, podrán regresar a la Tierra y ayudar a sus semejantes, o marchar a otros mundos que precisen de sus conocimientos.

      Pero, los oriundos de Sirio, no son los únicos que se esfuerzan en ayudar a nuestro planeta en este momento crucial de su Historia. Hay otras muchas entidades que proceden de numerosos y distintos lugares del cosmos. Siendo los más conocidos, los vernáculos de las Pléyades y de Orión. 

      Los mensajes que llegan de las Pléyades, están cargados de conocimiento, suelen ser simbólicos, sutiles, poseen una acentuada cadencia femenina y parecen hablar directamente a lo nuclear de los hombres y mujeres que les prestan atención.

      Los mensajes que se canalizan de los hermanos más evolucionados de Orión, tienen otra cadencia, tal vez más masculinos, más directos, son menos sutiles y menos simbólicos. De hecho, Orión, ha influido desde hace siglos en nuestro planeta. Antiguas civilizaciones fueron guiadas por los hermanos de está constelación, por más que esto sea una realidad poco divulgada. Los egipcios, los griegos y los romanos, entre otros, recibieron la impronta de Orión.

      Hoy por hoy, en la Tierra, no sólo hay humanos encarnados, también existen entidades en nuestro planeta que proceden de las Pléyades, Orión, y de otros lugares de la galaxia. Ellos, experimentan en este tiempo de cambio y transformación, atesorando aprendizaje, y cumpliendo con misiones guías específicas. De tal realidad, hablaremos en los dos capítulos siguientes.

      Lo importante, es entender que no estamos solos, ni aislados, y que nuestro planeta no es una realidad apartada del cosmos, pertenece a él y son muchas voluntades evolucionadas, unidas en un plan amplio y armónico, las que hoy por hoy se empeñan en minimizar los daños en este tránsito de Tercera a Cuarta Dimensión en el que está inmerso el planeta. 

      Entendamos que el universo está dividido en diferentes sectores del espacio, como también, por supuesto, está el reconocimiento de diferentes dimensiones de la realidad. De todo ello, la Tierra tendrá plena conciencia como planeta confederado, cuando solucione su tremendo retraso espiritual.

       La pregunta que se hacen muchos es, pero, entonces, si nos custodian, si tan atentos están de la transformación y el consiguiente cambio vibracional de la Tierra, ¿cómo es que no vemos sus naves?, ¿cómo es que son tan pocas personas las que aseguran haber sido testigos de avistamientos y encuentros con extraterrestres?

       La respuesta es que ellos, aunque, efectivamente nos custodian y están atentos a lo que sucede en nuestro planeta, lo hacen desde su dimensión, es decir, es el cambio dimensional lo que nos impide ver a los extraterrestres, a menos que ellos decidan lo contrario, pues viven en planos más sutiles, vibran de manera más ligera. Han transcendido al mundo material gracias al grado evolutivo y espiritual que han obtenido.

       Entendamos que la mayoría de la vida extraterrestre es de naturaleza etérica. Precisamente por esto se les llama eterianos. No serán considerados desencarnados. Están en un estado de evolución como nosotros, y su vida en su plano no es muy diferente a la nuestra, excepto que han trascendido mucho del ser inferior y del deseo astral con el que la gente de la Tierra lucha con tanta frecuencia.

       Y algo sumamente importante, ellos, que comenzaron a hacerse notar de forma notoria cuando el hombre produjo las primeras explosiones atómicas, no están para dañarnos, como mil veces hemos visto en mil películas que no hacen otra cosa que alimentar la histeria de los pueblos. Nos ayudan, y nos preparan, a nosotros y a nuestro mundo, mientras éste va inexorablemente alineándose para el cambio.

      Las grandes potencias saben que el armamento nuclear no es una ventaja. Por suerte para los habitantes del planeta, los hermanos superiores de otros mundos más evolucionados que nos custodian, no permitirán que se utilicen hasta el punto de causar una total destrucción.

      Lo dicho no es una especulación. Los mandatarios más poderosos de las naciones más influyentes lo saben. Los periódicos lo han comentado con total naturalidad. Como ocurrió en la India. El Diario “India Dailey”, lo contaba el domingo 20 de Febrero del 2005.

      Un nuevo hallazgo científico en la India: Los ovnis extraterrestres tienen la capacidad de desactivar todos los misiles nucleares del mundo, incluyendo a los de la India, Pakistán y China

      Los ovnis tienen capacidad de desactivar todos los artefactos nucleares del mundo.

      Los científicos están comprendiendo lentamente que los extraterrestres tienen un poder muy único para atascar las características operativas de cualquier dispositivo hecho por los seres humanos. Si desean pueden inutilizar cualquier equipo instantáneamente. Esa puede ser una de las razones de por qué los ovnis nunca se cogen en una cámara auténtica no manipulada que pueda realmente probar su existencia.

      Pueden atascar fácilmente las operaciones de cualquier misil nuclear del mundo incluyendo el de la India, Pakistán y China. Ellos pueden haber informado lo mismo a todos los poderes nucleares del mundo y esa puede ser una de las razones por las cuales los poderes importantes comprenden que la posesión de armas nucleares no supone ninguna ventaja estratégica especial.

       En días recientes, cuando hubo una escalada en las tensiones fronterizas entre la India y Pakistán ambos países tuvieron dificultad en comprender por qué sus misiles nucleares cargados fueron inutilizados. Los estadounidenses y los rusos han experimentado el mismo fenómeno varias veces en los últimos sesenta años. Los chinos han experimentado el efecto y han sospechado en el pasado que los estadounidenses y otros causaban el problema. Ellos han trasladado su modo de teatro operativo nuclear debajo de la superficie de la tierra, pero el efecto de atasco no ha salido.

       Según científicos hindúes, si los extraterrestres consiguieran saber alguna vez que un país trata de utilizar sus misiles nucleares que impactarán sobre todo el mundo a un grado catastrófico, ellos inutilizarán inmediatamente los artefactos nucleares.

       Informes británicos dicen que los extraterrestres conocen muy bien cada instalación nuclear y su localización exacta en el mundo. Las razones principales por las cuales estos ovnis robotizados sin nombre visitan tantos lugares en la Tierra, es para localizar todos los artefactos nucleares que los seres humanos están haciendo, incluyendo los hechos y llevado por los terroristas como bombas atómicas de maleta.

      Según fuentes informativas, todos los gobiernos con capacidades nucleares saben que sus sistemas de entrega se pueden inhabilitar por estos extraterrestres y eso es una preocupación importante para ellos.

       No estamos solos. Velan el cambio. No están dispuestos a permitir que cometamos un error irreparable que condene a la humanidad a un desastre completo. Respetarán nuestra libertad, pero no hasta el punto de permitir la destrucción de tantos millones de inocentes.

       Habitar un mundo de almas que experimentan para lograr su evolución requiere mucha programación sublime, mucho trabajo celestial en planos superiores. No es algo que se pueda quebrantar fácilmente cuando se trata de millones y millones de almas.

        Pero no sólo velan para que no se utilicen armas de destrucción masiva. Realizan otras labores de salvaguarda para la humanidad actual.

        Así, se esfuerzan en mantener la estabilidad del eje polar de la Tierra, como las condiciones astrofísicas y geofísicas que afectan a nuestro planeta y a otros de este sistema solar y galaxia.

       Inspiran la expansión espiritual de la conciencia que permite un mayor entendimiento de la Divinidad multidimensional. Para lo cual salvaguardan e inspiran a millones de representantes a lo largo y ancho del planeta.

       Por imposible que pudiera parecer, vigilan, debidamente preparados, para evacuar a la entera población mundial, si así se requiriese, por algún peligro o catástrofe de índole geofísica o astrofísica.

       Supervisan la creación de templos educacionales basados en un sistema de geometría sagrada, para apoyar los procesos en curso de iniciación y ascensión.

        Unos de los servicios más importantes que prestan, es el de sanar al planeta que nos sostiene. Pues la Tierra, está cubierta de unos meridianos energéticos, en la misma forma que nosotros, como humanos, tenemos meridianos de acupuntura.

        Hay ciertos puntos en la rejilla de la Tierra similar a nuestros puntos de acupuntura en nuestros cuerpos físicos. Cuando uno de estos puntos se bloquea en nuestro cuerpo físico hay un estancamiento del flujo de la energía que finalmente lleva a la enfermedad. Lo mismo pasa en el planeta Tierra.

         Ciertamente, son muchos los servicios que prestan a la humanidad estos hermanos más evolucionados venidos de otros puntos lejanos de la galaxia. Sus servicios, los quehaceres que realizan, irán saliendo a la luz conforme pasen los meses, según nos adentremos en la era que transcurre.

         No estamos solos, y es hora de asumirlo, como importante comprender que a un nivel cada planeta tiene su propia Jerarquía Espiritual al igual que cada sistema solar tiene su propia Jerarquía Solar, y así hacia arriba en la escalera por toda la galaxia y los universos. Las jerarquías trabajan en armonía con confederaciones y federaciones.

         Ellos, velan, pero no intervendrán respetando nuestro libre albedrío, a menos que, utilizando armas de destrucción masiva, podamos dañar irreparablemente el planeta y causar daños en nuestro sistema. Si eso estuviese cerca de ocurrir, intervendrían.      

         Cuando el planeta alcance el estatus espiritual que le corresponda por haberse elevado a Cuarta Dimensión, nos dirigiremos en vez de con una actitud mundial, aún no lograda, a una actitud de sistema solar, de galaxia, de universo. Y en la Tierra, ya no se hablará de Naciones Unidas, sino de ser parte de la Federación de los Mundos Unidos.

         Se acerca la hora, y hay que ser consciente de algo importante. Debido a la terminación de la Era de Piscis y otros ciclos planetarios y solares, en este momento, están aumentando las comunicaciones síquicas y las canalizaciones. Es decir, nuestros hermanos más evolucionados de la galaxia, comienzan a contactar con sus representantes encarnados. Sólo una tercera parte de estos representantes encarnados han despertado aún para asumir plenamente su misión. Vivimos un tiempo espléndido en el que pronto seremos profusamente regalados y sorprendidos.

          Se acerca la hora.

          De momento, queda mucho por ver y aún más por aprender. Cerremos este capítulo con una anécdota que le ocurrió a la hermana Ximena cuando estudiaba medicina etérica en Sirio.

         Nos cuenta que, en mitad de una de las clases, y mirando hacia el exterior del aula, contempló un árbol de bellísimos colores. Ella, amante de los bosques, de las plantas y las flores, no supo reprimir la atención al árbol que la fascinaba. Por aquel entonces, no era, precisamente, veterana, ni como alumna de la Universidad de Sirio, ni como viajera dimensional utilizando su cuerpo de luz.

         Tanto captó aquella vida vegetal su atención, que, sin darse cuenta, se salió del aula, y terminó junto al tronco de aquel hermoso árbol cuyos colores nunca había visto en su planeta.

          Una vez reparó en lo ocurrido, regresó a clase apresurada, pero, esto, no le libró de la consiguiente reprimenda que recibió por parte del profesor, quien le pidió que enfocase debidamente su atención.

        Dijimos, que en Sirio, al igual que sucede en todos los mundos y sistemas elevados a Cuarta Dimensión, no se conocen emociones como la rabia, el odio, la envidia o la rivalidad. Es así, pues, como demuestra la anécdota, a partir de Cuarta Dimensión, el pensamiento subyuga al espacio en función del tiempo psicológico que se disfruta. Es decir, la movilidad en los desplazamientos se consigue utilizando el pensamiento, y el mismo contiene una fuerza creadora que es imprescindible dominar equilibradamente para hacer un uso armónico de la misma.

       De esta fuerza del pensamiento creador, de nuestra voluntad que será soberana una vez nos elevemos a Cuarta Dimensión, hablaremos con más detenimiento en el último capítulo de este tercer tomo.

 

5.- Salidas de plano

      Dijimos en su momento que cambiar la frecuencia de vibración, supondrá que el cuerpo mute en forma correspondiente. Digamos ahora, que son grandes e importantes, los cambios que se están produciendo en el sustrato de nuestras células, pues a nivel subatómico, nuestros cuerpos están siendo profundamente afectados por las energías que emanan de un gran conjunto de influencias celestes, las que aportan información en forma de frecuencias codificadas de luz. Códigos energéticos que aparecen para elevar el nivel de conciencia.

      El objetivo de esta realidad es que se liberen energías retenidas, tanto psíquicas como emocionales, de nuestros códigos de ADN que, a su vez, atraen a nuestra vida los asuntos que tienen que ser resueltos. Esos asuntos se manifestarán en la realidad, porque, mientras la gran transformación de la conciencia se está escenificando en las líneas del tiempo, los cuerpos físicos se convierten en terrenos de sanación a todos los niveles.

      Situémonos, el cuerpo humano funciona de manera aún desconocida por la medicina científica. Se nos ha convencido de que somos menos de lo que realmente somos, y es hora de revelarse contra tamaño engaño y robo.

      El cuerpo humano es un aparato excelente de lecturas de frecuencias. Ocupamos un cuerpo físico en Tercera Dimensión, ya que es el método, el protocolo fundamental, para poder experimentar y explorar los matices de lo físico. El así llamado mundo material se basa en una vibración energética específica y es el perfeccionamiento de nuestras percepciones lo que sostiene el acuerdo colectivo. 

      Pero la continua presión de la aceleración de la energía afecta a nuestra conciencia mental, emocional, psíquica, espiritual y cósmica. Pensemos en los dedos de una mano, por sí solos son capaces de generar movimientos, pero resultan más eficaces cuando trabajan cooperando con el resto del cuerpo; y así sucede con cada área de nuestro ser, puede funcionar de manera separada, pero lo hará mucho mejor cuando lo hace coordinadamente con el resto del ser, de lo que somos en conjunto.

      Entre los diversos niveles de experiencia, las emociones ejercen el mayor impacto sobre nuestro personal estado de bienestar. Nuestras emociones nos hacen únicos. Ahora bien, sepamos y asumamos, que existe una línea directa entre emociones, actividad cerebral y el modo en que funciona nuestro cuerpo.

      Así, un ser humano despierto, de vibrante salud, será señal de poder personal, felicidad y de paz, que serían los elementos más importantes a nivel emocional para conseguir y mantener un bienestar excelente, tanto a nivel físico como mental.

       El bienestar emocional hace que el cerebro humano, mediante frecuencias, envíe mensajes positivos al resto del cuerpo, para que se emitan combinaciones químicas precisas desde la farmacopea interna con el fin de fortalecer y cuidar nuestro sistema inmunológico. Es decir, cuando estamos emocionalmente equilibrados, nuestro vehículo físico está más preparado para interpretar las conexiones entrelazadas con otros niveles de experiencia, y también está más protegido contra todo tipo de potenciales enfermedades.

       Es hora de decir que nuestro ordenador biológico es más sofisticado que cualquier tecnología manufacturada, porque la complejidad sinfónica de las respuestas emocionales ante la vida nos influye directamente.

       Lo que hay que comprender, es que la salud, en definitiva, es un estado mental. Y que la decisión de ver la vida como algo lleno de sentido, y percatarnos de que todo ocurre por buenas razones, serían los resultados positivos de nuestro poder personal. Nadie debe olvidar que la salud es un bien preciado, y que un correcto sistema inmunológico es la clave para protegerla, siendo la felicidad, la herramienta más sencilla para mantenerlo en óptimo estado.

       La transformación de la conciencia humana viene a recordarnos algo básico: debemos aceptar la responsabilidad personal de nuestra salud y de nuestra sanación, pues nadie, salvo nosotros mismos, estamos a cargo y al cuidado de nuestros cuerpos y de nuestras vidas.

       Por eso es importante señalar que la habilidad tanto de dar como de recibir amor, en sus múltiples variantes de esplendor, es la verdadera clave de la salud.

       Lo contrario, dejarse inundar de emociones de soledad, impotencia, desesperación, enfado, resentimiento, celos, avaricia y miedo, hará que nuestro cerebro transmita mensajes negativos que causarán una disonancia en el funcionamiento físico del cuerpo. Pues, las actitudes negativas, atraerán inevitablemente, efectos negativos en nuestra salud.

      Ser consciente de todo lo anterior, asumirlo y llevarlo a la práctica, es, en el tiempo que vivimos, sinónimo de eludir la muerte física, o lo que es lo mismo, salir de plano. Recordemos que la muerte física y biológica en realidad es la única que existe, dado que lo esencial que somos, nuestro Yo superior o espiritual, seguirá viviendo, existiendo, pues su naturaleza es inmortal, eterna y divina.

       Sin embargo, son muchos, los que rechazarán tal realidad, pues seguirán pensando que la salud depende de terceros, de circunstancias incontrolables, de cuidados ajenos a ellos mismos. Y tal actitud, en este tiempo de cambio y transformación, es, además de errónea y equivocada, pasaporte seguro para salir de plano, pues, si nos empeñamos en no armonizar con las nuevas energías que bañan el planeta, nos alejaremos del futuro que desde el presente se expande a marchas forzadas, seleccionando individuos para habitar el nuevo mundo que ya emerge de las cenizas del antiguo.

      Ya dijimos que el planeta se realinea, busca y consigue adaptarse al cambio que se produce. Digamos ahora que el calentamiento global y la destrucción de la capa de ozono, están aumentado los niveles y diversidad de cáncer, así como la proliferación de virus y pandemias.

      ¿Y quiénes serían los grupos de riesgo? ¿Quiénes las personas con mayor posibilidad de contraer cáncer, virus, o enfermar contrayendo cualquiera de las pandemias conocidas y desconocidas que se sucederán como paso previo a la transformación?

       Precisamente, los que rechacen las energías que bañan el planeta y nos llegan desde el centro de la galaxia, los que rechacen la nueva realidad, aquellos que culpan a los demás de lo que les disgustan o sucede, los que caen en el auto engaño, en la auto compasión, y los que, en definitiva, convocan en su interior emociones negativas que tienen que ver con el miedo y todos sus hijos, en vez de con el amor y su progenie.

      Los nuevos virus, como el de la Gripe A, mundialmente conocida y declarada pandemia, atacarán directamente al ADN. No podemos engañarnos, enfermar o morir en este tiempo, no será una cuestión ni de edad, ni de herencia genética. Se ha dicho hasta la saciedad que el cáncer, se produce debido a una heredad genética, pero eso es incierto, el cáncer (proliferarán muchos que se desarrollarán precipitadamente), es una realidad celular, no genética.

       Recordemos, nuestra felicidad y equilibrio emocional, hace que nuestro cerebro, mediante frecuencias, genere y envíe mensajes a nuestro cuerpo físico, que al recibirlos reforzará el sistema inmunológico librándonos de ser presa de enfermedades. Recordemos, lo que está ocurriendo en este tránsito de Tercera a Cuarta Dimensión en el que nos encontramos inmersos, no es otra cosa que una selección de individuos. Se busca, se capta, se selecciona a los que habitarán el nuevo mundo que se acerca.

       Potencialmente, y debido a sus emociones, más del noventa por ciento de la población mundial podría enfermar de cáncer. En las grandes ciudades, superpobladas, repletas de competitividad, de pensamientos negativos, de densidad energética y oscuridades del alma, las enfermedades campearán a sus anchas.  Ya se dijo, que el campo y el contacto con la Madre naturaleza, y la construcción de comunidades espirituales agrícolas, eran las claves para armonizar con lo venidero.

       Lo cierto es, que las proféticas palabras del Maestro Jesús, nunca tuvieron mayor vigencia que en estos tiempos: “Entonces estarán dos en el campo; a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán. Estarán dos mujeres moliendo juntas; a una se la llevarán y a la otra la dejarán” (Mt 24, 40-41).

        Lo que se toma es el espíritu. La esencia divina de cada individuo, que será trasladada a otro lugar.

        Tal realidad no puede ser catalogada de crueldad. Y los que así lo piensen, debieran sopesar el futuro de la Tierra, desde el presente de las naciones y sus actuales gobiernos. Sin intervención de poderes superiores, nadie escaparía a una completa destrucción; mientras que, lo venidero, será, simplemente, una selección, y nadie, perderá la vida, más allá de lo físico.

        Los que salgan de plano, tras pasar la pertinente revisión en la luz, y ser ayudados (el lector debe recordar el capítulo titulado Más allá de la vida física), irán a otros planetas, utilizando para ello el canal del nacimiento. Nacerán en mundos tridimensionales donde continuarán con su evolución. Donde tendrán que aprender lo que ahora rechazaron, no queriendo salir de la realidad material que tanto les complace, desdeñando la espiritualidad, que será la tónica en la Tierra, una vez se eleve a Cuarta Dimensión. 

       En suma, lo que más nos ayudará a mantener la salud y la vida, será el conocimiento aplicado de forma consciente. En un intento de ofrecer ese necesario conocimiento que despertará a muchos haciéndoles entender la grandeza que son, haciéndoles creadores de su realidad en vez de víctimas miedosas, desvelaremos ahora algo que poca gente conoce y sucedió en el año 2000.

      Entonces, se efectuó en los planos sutiles y superiores, una completa revisión de conciencia a nivel evolutivo de todos los que habitaban este planeta. O, dicho de otro modo, se revisó los archivos akásicos y el nivel vibratorio de toda persona viva en la Tierra.

       Se hizo tal cosa, a fin de ayudar a los que poseían un potencial interior, pero estaban perdidos; se realizó tamaña y magna labor, con objeto de orientar y ayudar a la evolución de los que lo merecieran, acelerando el desarrollo de conciencia, desde entonces, hasta el momento del advenimiento de la Cuarta Dimensión.

       Lo perentorio era rescatar a los hermanos perdidos, despertarles con rapidez para que asumieran el tiempo precioso en el que habían encarnado en el planeta y actuasen debida y consecuentemente.

       Poco o nada se pudo ayudar a los que vibraban en la densidad más absoluta, a los que se empeñaban en negarse a ellos mismos, y, por tanto, a la espiritualidad implícita en sus vidas. Aquellos que siguieron y siguen dando más importancia a lo material, al tener más que al ser, siendo adeptos del miedo en vez de al amor, se condenaron por sí solos, y fueron, desde ese año, saliendo paulatina y progresivamente de plano.

        Se dispararán los índices de mortandad por cáncer, por enfermedades víricas y pandemias. Tales índices, irán creciendo conforme nos acerquemos al establecimiento de la Cuarta Dimensión en nuestro planeta.

        Dijimos en el capítulo anterior que, hoy por hoy, en la Tierra, no sólo hay humanos encarnados, también existen entidades que proceden de las Pléyades, Orión, y de otros lugares de la galaxia. Dijimos que ellos, experimentan en este tiempo de cambio y transformación, atesorando aprendizaje, y cumpliendo con misiones guías específicas.

        Es momento de hablar de estas entidades que comparten espacio y tiempo con los humanos, que poseen cuerpos humanos y están encarnados como tales en el planeta. A éstos, en la revisión completa de conciencia y nivel evolutivo, efectuada desde los planes sutiles y superiores en el año 2000, se les ayudó a despertar, a asumir las misiones concretas con las que vinieron a nuestro planeta. Tienen cosas que hacer, siempre relacionadas con el hecho de que sean más cada día las personas que asuman la realidad de este tiempo de cambio y transformación.

       Estos misioneros o guías, a causa de sus recuerdos del universo y de su origen, que cada día serán más nítidos y estarán más presentes en sus vidas, han sido y son distintos a la mayoría de personas que le rodeaban. Siempre han sentido un deseo agudo e intenso de buscar y conocer en el mundo invisible, alejándose del mundo material. Nunca se sintieron satisfechos con ellos mismos. Tuvieron problemas en su entorno, al relacionarse con la gente, con sus familias y amigos. También mantuvieron una actitud de rechazo hacia la autoridad y el orden en el mundo físico.

        La mayoría de estos misioneros o guías, están despertando, y lo harán en plenitud, cuando comiencen a misionar, es decir, cuando sea que cada uno de ellos asuma la encomienda concreta que vinieron a realizar en nuestro planeta. Entonces, abrazarán con alegría el trabajo personal que han de hacer, y no vacilarán. Para ellos, habrá terminado la insatisfacción interna que arrastraron durante su vida, porque sabrán quiénes son y lo que tienen que hacer. O sea, encontraran el cabal y pertinente sentido a sus existencias, lo que les llenará de calma y gozo.

        El que transcurre es tiempo de revelación. Ya no caben los misterios, ni ha lugar para lo esotérico ni hermético. Es tiempo de respuestas.

      Todavía nos queda algo por revelar, antes de cerrar este capítulo. Los seres más espirituales, no están exentos, como podría deducirse por todo lo dicho, de contraer enfermedades, de salir de plano o morir. La Maestra Ximena, hace hincapié en ello, desea dejar constancia que los seres espirituales, de hecho, se enferman el doble que otras personas, pues sus códigos requieren de una pureza mayor. Y algunos de estos seres preciosos, han absorbido mucha negatividad de la colectividad empeñados en abrir nuevos conceptos, en caminar hacia un nuevo horizonte, siendo dechados de la actitud que se necesita para el mundo que nos llega.

       También es cierto que muchos de estos seres espirituales obtendrán mayor ayuda y protección que otras personas que se empeñen en rechazar la luz, pero, no están exentos de enfermar e, incluso, de morir.

       Sea como sea, lo que es del todo incontestable y nadie podrá cuestionar, es que, debido al calentamiento global, a la destrucción de la capa de ozono, y a la sublime revisión de los archivos akásicos y pertinente nivel de vibración de los habitantes del planeta realizada en el año 2000, han aumentado las tasas de mortandad por cáncer, éstos han proliferado en su diversidad, número y rápido desarrollo, así como también se han incrementado las enfermedades víricas y las pandemias.

       Todo esto, más que para lamentarnos o confundirnos, debiera servir, para asumir la época en la que vivimos, la transformación en la que estamos inmersos, y despertar aumentando nuestra vibración y conciencia en armonía con el nuevo mundo que se avecina.

      Señales. Hay que despertar para entenderlas. Enfermedades. Entendamos que las mismas, comienzan en el alma, luego se manifiestan físicamente, pero comienzan en el alma. Dos motores que mueven la vida. Miedo y amor. Amor y miedo. Hay que elegir, y hacerlo adecuadamente. El hecho de acertar o errar, en buena medida, nos mantendrá o nos sacará de este plano de la reproducción y la supervivencia donde nos encontramos.

6.-  Señales y revelaciones

      Señales. Hay que despertar para entenderlas.

      Ya hemos hablado de la realidad y de las señales que se están produciendo en el planeta. También hemos ofrecido otras, que tienen relación con la humanidad actual. Pero hay más, las mencionadas no son las únicas.

       Y también hay más, respecto a preciosos seres, cuyo origen pertenece a otros planetas, y viven entre los terráqueos, en este tiempo de cambio.

       ¿Quién no ha oído hablar de los llamados niños índigos? Se les denomina así, porque sus auras poseen un nítido tono azul, tal y como pueden apreciar las personas videntes.

       El azul, es el color evolutivo de la voluntad, de la tenacidad. Estos niños, que comenzaron a nacer en las últimas décadas, son tremendamente especiales.

       Tienen la misión de hacer aumentar la conciencia de las personas con las que se relacionan. Lo cual, en ocasiones, les crea problemas en su familia, en la escuela, en su entorno. Son niños, que al hablar sorprenden a la mayoría, pues muestran una madurez y conocen aspectos relacionados con la ciencia y la astronomía que quedan fuera del alcance infantil. Del mismo modo, hacen gala de un interés y un nivel de compromiso más allá de lo común por asuntos relacionados con la ecología, la preservación planetaria y la ética de las personas. Como decimos, son niños muy especiales. Cuyo origen pertenece a otros lugares y planetas de nuestra galaxia, y que han sido enviados en este tiempo de transformación a la Tierra para hacer despertar a los que le rodean.

       Estos niños índigos, también gozan de un privilegio que es una constante en todos ellos: nacen protegidos doblemente tanto en su ADN como en sus sistemas inmunológicos. Vienen a nuestro mundo, pertrechados genéticamente para rechazar el embate de las pandemias y virulentas enfermedades que se producirán conforme se acerque el momento del cambio y la transformación.

      Así que, si algunos de nuestros lectores, es padre o madre de uno de estos niños tan peculiares, les aconsejamos que no le lleve ni al médico ni al psiquiatra, y se limiten a atenderle con sumo amor, y a escucharlo con suma atención. Digamos, por decirlo de un modo jocoso, que ya tienen el psicólogo y el consejero en casa. Digamos, por decirlo de un modo más serio, que han sido bendecidos por el cielo.

      Señales. Hay que estar despiertos para entenderlas.

     Habrá personas, ya les está ocurriendo a muchas, que, de repente, cuando estén sentadas, o tendidas, sientan como un terremoto. Mirarán alarmados los muebles que le rodeen, tocarán las paredes, temerosos, para comprobar si tiemblan. Pero ni muebles ni paredes se moverán. Son ellos. Les sucederá, ya está sucediendo a muchos, que, debido a su aumento de vibración, sentirán ese particular balanceo, la sensación de que todo se mueve a su alrededor, siendo ellos mismos los que lo hacen.

      Señales.

      También llegarán sueños. Los niños índigos tendrán muchos, pero no sólo soñarán ellos. Gran cantidad de personas poblarán sus sueños con catástrofes, con visiones terribles de acontecimientos nefastos. Muchos de esos sueños tendrán que ver con el agua, con mares que golpean salvajemente las costas repletas de población, con ríos que se salen de su cauce e inundan grandes extensiones, con lluvias torrenciales que destruyen cultivos y viviendas.

      Más señales.

     Aumentará el psiquismo, se incrementará la intuición. Hombres, mujeres y niños, sabrán, de manera misteriosa, extraordinaria, lo que habrá de acontecer, lo sabrán sin que puedan explicarlo; lo explicarán una vez haya sucedido, y casi nadie los creerá. Pero sucederá, ya está sucediendo.

      Señales y revelaciones.

      Oiremos de forma constante, de personas conocidas que, de manera repentina, sin explicación médica, hayan sufrido un fulminante y terrible infarto. Escucharemos alarmados cómo aumenta el número de personas que salen de plano, sin estar enfermas, porque su corazón dejó de latir cuando no padecían de él ni presentaban otros síntomas que hicieran temer por su salud.

      Igualmente, proliferarán las enfermedades mentales. Serán más de las deseadas, las personas que no soportarán el cambio, la sensación interior de que algo se está transmutando con fuerza en lo más neto y nuclear. Serán individuos que no tengan antecedentes de este tipo de patologías. Ni sufrieron de enfermedades mentales ni tampoco hallarán casos similares en su familia. Pero sucederá. Porque no habrá ni el suficiente conocimiento ni la mínima disposición para aceptar lo que sucede, se perderá el norte, el control, se caerá en la confusión y ésta robará el raciocinio inevitablemente.

     Señales. Penosas y continuas.

     Habrá un estallido de la delincuencia. Los índices de robos, crímenes, desordenes  e insumisión ante la autoridad se dispararán de manera alarmante. Sobre todo en las grandes ciudades. Sucederá, ya está sucediendo, porque hay personas que no sólo no se plantean lo que acaece, sino que se revelan a todo ello, que no quieren ni oír hablar de semejante cambio. El mundo que conocen ya les está bien. Es un mundo débil, un sistema donde la ley y el orden hace aguas desde hace mucho tiempo, donde se sienten cómodos para delinquir y lo seguirán haciendo con mayor ansiedad si cabe.

      Las calles dejarán de ser seguras, la autoridad se sentirá desbordada, y ninguna campaña preventiva o cívica enfocada para mermar los índices de delincuencia, servirá para atajar lo que convertirá la convivencia en algo imposible en algunos lugares del planeta.

      Señales. La transformación comenzaba con el caos, y éste traerá de la mano desordenes severos y grandes lamentos como consecuencia de los mismos.

     Algo que también se producirá, que ya se produce con absoluta normalidad y aceptación de la mayoría, es un tremendo aumento de la pornografía. Y será una pornografía que buscará lo extremo, lo prohibido, alimentar los deseos más enfermizos y degradantes. Abusos de menores, de adolescentes a los que se usarán como ganado. Zoofilia, aberraciones de todo tipo, lo imaginado y visto, y lo no imaginado y aún no visto. Hoy por hoy, sólo hay que buscar páginas de sexo en la red de redes para verificar lo que decimos. El deseo carnal mas extremo y enfermizo servido en vídeos y fotografías de forma gratuita o pagando cómodamente con cualquiera de las tarjetas conocidas. Y aumentará, irá a más, sin que nadie haga nada para detenerlo. Se entenderá que es algo implícito, propio de nuestra sociedad de consumo, y se tolerará como se toleran otras tantas cosas.

      Señales. Venideras y otras que se dan entre nosotros.

      También saldrán a la luz actividades ilícitas. Se descubrirán a las mafias, sus oscuros y sangrientos negocios. Todo lo putrefacto, la purulencia social quedará a la vista de los ciudadanos. El fraude, la extorsión, el chantaje, el engaño y el crimen. Nada quedará oculto. Son los nuestros tiempos en los que la raza tendrá que asumir los errores colectivamente cometidos, la falta de luz y camino espiritual serán evidentes, dolorosamente evidentes.

     Señales, revelaciones que se darán para que la mayoría tenga opción a despertar.

     Tampoco quedará exento de denuncia, las artimañas y suciedades del poder. Cada uno de sus trapos sucios y todo lo que albergan las alcantarillas de los distintos  Estados,  también se divulgarán, se conocerán, se publicitaran a los cuatro vientos y puntos cardinales, una vez más, para que los que tengan oídos, oigan y logren despertar realizando el esfuerzo que se requiere.

     Señales. Tiempo de tempestades, de convulsiones, de zozobra para todos aquellos que no vibren en armonía con lo nuevo, con lo que nos llega desde el centro de la galaxia. Fenecen los enigmas, todo lo oculto deja de serlo, ningún misterio tendrá vigencia ni protagonismo.

      Antes de la luz, el caos. Con el caos, la evidencia. Con la evidencia, la vergüenza de lo que colectivamente hemos permitido, mirando para tantas partes, no queriendo ver lo que ocurría, lo que sucedía en nuestras narices, y permitiendo que todo ello fuera el mundo de nuestros hijos.

      Antes de la luz, el caos, para, como raza, entender la razón del cambio y de la gran transformación.

 

7.- La gran transformación

      Entender la venidera realidad, pasa necesariamente, por comprender antes, dónde nos encontramos ahora.

      Nuestro mundo se basa y sostiene en lo tridimensional. Es decir, estamos sujetos a tres medidas, a saber: largo, ancho y profundo. A éstas, una vez se manifieste lo nuevo, habrá que añadir otro elemento, con el que se establecerá lo tetradimensional.

      Los mundos tridimensionales viven atrapados en la forma y el peso físico, por lo cual, disponen de una movilidad limitada.

      El nuestro, como todos los mundos existentes, inmersos en un orden tridimensional, posee un escaso nivel evolutivo, pues apenas se ha avanzado en lo referente a la espiritualidad y al amor.

     Los mundos tridimensionales, son en los que habitan las almas menos refinadas y experimentadas. Estas entidades, se agrupan constituyendo una peligrosa convivencia, no exenta de conflictos y disputas, fruto del escaso crecimiento colectivo y del exacerbado predominio e importancia que se le conceden a lo material e individualizado.

     O sea, en mundos como el nuestro, ni sobra, ni podremos encontrar, mucho entendimiento.

     Pero, ¿qué otro elemento se añade a los tres anteriores para poder hablar de tetradimensionalidad, en vez de tridimensionalidad?

     El nuevo elemento que se suma a la tríada, es el tiempo. Aunque no existe el tiempo o un tiempo único. Más bien, existen los tiempos pránicos. Y tampoco sería desacertado decir, que el tiempo, como valor absoluto, es algo irreal e inexistente. Veamos.

     El prana es el Amor de Dios que sostiene la vida. Y el Amor de Dios, tiene tiempos distintos, según los estados evolutivos y el nivel dimensional de cada lugar. Hablar de tiempos pránicos, es hablar de cómo el Amor de Dios, se adapta a cada estado y a cada necesidad. Pues, el Ser Supremo, ciertamente, está en todas las cosas. En todos los tiempos, momentos evolutivos, en todas las dimensiones.

       Así, diremos que el tiempo pránico, es el que corresponde a cada lugar o realidad en función de su desarrollo. Y, siempre, quedan relacionados con las energías, según éstas se manifiestan.

       Pero, ¿qué tiempos existen?

       El primer tiempo del que hablaremos, es el tiempo fisiológico. Como su nombre indica, es el tiempo de lo físico, el tiempo de la carne y la célula. También podríamos definirlo, como el intervalo que necesita el cuerpo físico mientras existe, para ir, paulatinamente, deteriorándose.

       Existe, igualmente, el tiempo psicológico, que es el que tiene relación con las ideas, con el pensamiento. Es distinto al otro fisiológico, más rápido, obedece a otro orden, pero también es tiempo. Éste, es el vehículo que utilizamos cuando desencarnamos, siendo eficaz, para batir las enormes distancias que, físicamente, resultarían insalvables. Mientras lo fisiológico envejecería enfrentando un viaje entre sistemas, el tiempo psicológico permite tal desplazamiento. Es el que se emplea para transitar por la galaxia. Todo es pensamiento, viajar en él, supone entrar en un orden dimensional distinto al tridimensional.

       También, podríamos utilizar el tiempo mental, que siguiéndolo, conduce al tiempo akáshico. Es el que gozaríamos en caso de hacer una regresión para obtener información sobre nuestras vidas pasadas.

       Así, si el tiempo fisiológico es lento, y el psicológico rápido. El último, el mental, que siguiéndolo, da el tiempo akáshico, es lento y rápido, dependerá de cómo nos recreemos en las experiencias de nuestras vidas anteriores.

       Pero no son los únicos. Aún queda por mencionar el Tiempo Divino, la permanencia. Es la vida en sí misma. En él, ya no hay muerte, aunque sería más pertinente, decir retiro. En el Tiempo Divino se vibra a igual velocidad que el Creador, la Fuente. El Tiempo Divino es el que no conoce lo corrupto. Se disfruta cuando se ha alcanzado un grado superior de evolución. En el Tiempo Divino, todo es creatividad, luz, magnificencia. En él se comprende la Divinidad de la que se forma parte. Todo es gozo y felicidad. No existe la más tenue sombra de rivalidad o destrucción. El Amor se respira, te rodea, te envuelve. En el Tiempo Divino, se aprende algo fundamental: Tú eres Dios, y Él te amará siempre. Allá todo es simple y grande a la vez, el tiempo no existe en realidad, pues sólo existe lo continuamente permanente y, por tanto, la eternidad.

      Vistos los distintos tiempos, cuando llegue la Cuarta Dimensión, ¿qué tiempo será el que se sume como cuarto elemento a nuestra realidad? 

      No será el Tiempo Divino, pues éste se reserva para dimensiones más altas. El que se añadirá, es el tiempo psicológico.

      Así, con el advenimiento de la Cuarta Dimensión, no sólo tendremos un tiempo nuevo, también habrá un espacio nuevo. Las leyes físicas se transmutarán en leyes metafísicas, y viviremos en el tiempo del pensamiento. Los desplazamientos interplanetarios, serán una satisfactoria realidad, pues se habrá llegado a una nueva era. Una era, que podríamos catalogar, como la de la divinidad en la Tierra.

      Precisamente por ello, ya no tendremos lo cuerpos actuales que ahora vestimos, sino otros bien distintos, más ligeros, vibrando en un tiempo nuevo. Un cuerpo capaz y adaptado para vivir en un medio ambiente más ligero.

      Dicho con claridad, en Cuarta Dimensión, la humanidad, ya no será una realidad celular. El hombre de carne y sangre de hoy, quedará transformado mañana, trascenderá en una nueva corporeidad, pues se dará un paso gigante hacia la divinidad. Los hombres y mujeres, seremos más dioses. Poseeremos un cuerpo espiritual, y nos desplazaremos utilizando la fuerza y empuje de nuestro pensamiento y voluntad, en vez de la otra, mecánica o muscular.

       Y, ¿cómo se consigue el nivel evolutivo para vibrar en armonía con la nueva realidad que se precipita a nuestro planeta?

       Sólo, alcanzando el equilibrio que está en el interior de nosotros mismos. Porque sólo, cuando nos sintamos dioses, seremos capaces. Y sentirse dios, es, simplemente, desdeñar y superar los miedos. Son éstos, los profundos miedos que padecen tantos hombres y mujeres, los que alejan de Dios, del alma y de la espiritualidad. Por eso, en los tiempos que corren, es tan importante entender nuestra naturaleza, lo que somos y seremos, conforme vayamos acercándonos en evolución a la Fuente de la que partimos.

      Vivir, es hacer un recorrido evolutivo como alabanza del Creador, en una continua acción de agradecimiento por la existencia. Aprendemos, mientras crecemos, para ganar un lugar en la dignidad que nos espera y corresponde. Alcanzar el equilibrio que se requiere para armonizar en Cuarta Dimensión, es aceptar nuestra eternidad por los siglos de los siglos, desterrando todas las oscuridades que el miedo, y sólo el miedo a ser lo que somos, puede generar y de hecho genera.

      Pero, recuerden, el equilibro que se precisa, se encuentra en el interior, nunca en el exterior. Pues, ese equilibrio, no es otra cosa que la paz que genera saberse inmortal a pesar de todas las apariencias.

      Sólo con tal certeza, vivenciando tal realidad, quedaremos preparados para elevarnos y tener un lugar en Cuarta Dimensión. Sólo con tal conciencia. Pues nuestra vibración de Amor será lo suficientemente fuerte y rotunda como para dar el correspondiente y significativo paso evolutivo. O, dicho de un modo más simple y entendible: se está facultado para ser parte integrante del mundo venidero, cuando la espiritualidad es mayor que la carnalidad, cuando el alma, rechaza al fin la ilusión de la materia, y percibe el mundo superior.

      Ahora bien, ¿cómo llegará esta realidad que mencionamos? ¿Acaecerá en un segundo, en un minuto, de un día para otro?

      No. Llegará en ondas expansivas. Pues los grandes cambios cósmicos, son como mareas, fluctuaciones cíclicas. Es decir, la onda se expande, trae un aumento de vibración. Llega una estabilización. En su momento, se produce otra onda, otra gran fluctuación, otra gran expansión.

     No sucederá de un día para otro ni de manera repentina. Será progresivo, con sus períodos concretos. Expansión. Estabilización. Expansión. Las ondas podrían compararse a olas, que vienen y van, con sus tiempos de calma y estabilidad.

      En tales expansiones se dará el aumento de conciencia para aquellos que se abran a ella. En el oleaje cósmico fluctuante muchos despertarán, otros no lo conseguirán, porque caerán presa del miedo, aferrándose a viejos esquemas que ya no sirven, que perdieron toda vigencia. El mundo y el tiempo de la carne fenecen. El orbe y el tiempo del espíritu, es lo que llega, constante, continuamente.

       Así, muchos sentirán que se encuentran sobre una gran Madre Tierra que se mueve, adapta y busca su propio desarrollo. Sentirán que existe un gran Padre Sol que es un ser cósmico, vivo, radiante, maravilloso, generador de calor y vida. En definitiva, tendrán constancia del cosmos, de que están inmerso en el universo, de que formamos parte de él, y en él nos desarrollamos como entidades partícipes del gran milagro.

       Nuestro planeta es un lugar apto para adquirir máxima conciencia y experimentar aceleradamente. Todos sus habitantes forman parte de un gran ciclo de eventos cósmicos. De un gran plan que se irá desvelando y que iremos entendiendo si nos abrimos a la gran verdad que nos habita y nos rodea.

       Será como un gran amanecer de la galaxia. Será un tiempo de luz total, de absoluta revelación.

       Para que nos hagamos una idea de hasta dónde llegarán las cosas, así como en su momento, se habló del cuerpo de luz que a la hermana Ximena le hizo falta obtener para viajar con él en dimensiones sutiles, toca decir ahora, que también nuestro planeta, dispondrá de su maravilloso cuerpo de luz, el que necesita para ingresar en una dimensión superior.

       Se trata de una gran transformación, de un cambio sin precedentes en los anales de nuestra Historia.

        Precisamente por eso, se producirán tantas convulsiones en la naturaleza, en la humanidad. Todo se transforma, el reino animal, el reino vegetal, el mineral. El cambio llega a cada rincón de nuestro mundo, lo hace otro, uno nuevo, más lumínico, trascendente, elevado en su vibración y en su conciencia de ser.

      Pero, recordemos, los acontecimientos se irán produciendo, irán llegando, de forma gradual y progresiva. En ondas expansivas, en un oleaje cósmico donde también habrán períodos de estabilización entre ola y ola, entre onda y onda.

      Algunos lo conseguirán, se adaptarán a lo venidero.

      Es tiempo de luz y revelación, el velo ha de caer de nuestros ojos, el Apocalipsis ha llegado, pero no será un final absoluto. Se trata, lo diremos una vez más, de una transformación. La vida siempre se abre camino, se eleva, evoluciona.

      Será un cambio radical, y, desde hace años, se selecciona a los individuos en función de su vibración y del nivel de conciencia que posean.

      Sobran los miedos, las nostalgias de lo anterior, los intentos vanos de mirar en otras direcciones; sobran los agoreros y los descreídos; no caben los que desprecian la bendita luz que poseen como entidades eternas, inmortales y divinas que son.

       Los que abracen la nueva realidad tendrán ayudas, valiosas asistencias celestiales. Ya se dijo que no estamos solos. En el último bloque hablaremos de la Confederación interplanetaria que nos cuida en este tiempo de tránsito, evolución y desarrollo.

      Fluir en armonía con el plan previsto, es ganar un lugar en el nuevo mundo que florecerá en cada onda, en cada ola, según se produzca la imparable, gradual y progresiva expansión cósmica que elevará toda la vida del planeta dimensionalmente.

        No hay lugar para la disidencia.