1.- Desdeñando revelaciones limitadoras

    La devoción es algo natural en el hombre, como lo es la mística y la creencia suprema. Durante siglos, llegaron libros, manifiestos sagrados que se fueron recopilando en civilizaciones y pueblos concretos, a fin de dirigir la espiritualidad humana.

    Pero, las más de las veces, se mató al espíritu de la palabra inspirada, y se le convirtió en letra de muerte, de miedo, en ley de represión y horror, en vez de amor y libertad.

    No haremos ahora un repaso largo y enfadoso por las distintas religiones. La mayoría de las oficiosas y ortodoxas han fracasado, como otras más modernas, que nacieron de escisiones de las anteriores, y en rebelde latir, buscaron afines y seguidores, denunciando mentiras, para crear otras nuevas, quizá más graves y hórridas.

    En toda época hubo revelaciones, destellos místicos, maravillosos Maestros, seres magníficos que de manera genial, bella, inspirada, ofrecieron mensajes de luz. Todos estos Maestros fueron luego traicionados con el paso del tiempo, por discípulos que pretendieron el poder entre los hombres, la magnificencia a toda costa, respaldados por honores, que poco o en nada, tenían relación con el origen y los pilares de los originales discursos.

    Pero, como dijimos, no haremos ahora un repaso por las distintas religiones que confunden a tantos millones de personas, cuya sed espiritual, nunca fue saciada, y en vez de agua de vida, recibieron miedo, limitación y proscripción.

    Pecados. Infierno. Diablos. Sanciones, ejecuciones, lamentos y abusos. Siempre hubo la suficiente religión en el mundo para que por ellas nacieran terribles guerras, pero nunca se fomentó la suficiente devoción para evitarlas en nombre de la fraternidad, el respeto y el amor.

    Jamás quiso comprenderse que la humanidad como raza crecía, y se hacía absolutamente inevitable eludir el dogma para abrazar la continuidad implícita en la evolución. Se abrazó el dogma, y se despreció avanzar permaneciendo el estancamiento.

     Pero Dios no sólo está fuera de nosotros, como nos enseñaron tantas veces desde tantos púlpitos para atemorizarnos. Dios también está en cada uno de los seres que viven y laten en nuestro planeta y en otros tantos del universo. Dios tampoco es un ser sancionador, un juez implacable, un torturador de masas. Es la Fuente dadora de luz y amor de la que partimos y a la que nos dirigimos, y nos regaló con lo más grande, con nuestro libre albedrío, permitiendo que hiciéramos todo, y precisamente por ello, de todo encontramos en el mundo.

     El pecado no existe. Es un invento salvaje, represor y engañoso. Existe la experimentación, y existen los errores. Pero si alguien se equivoca, porque tenía que aprender algo concreto, lo único que tenía que hacer era rectificar, y nunca asumir ninguna de las terribles penitencias que nos impusieron los que, en nombre de un Dios inventado, nos dominaron, o lo intentaron durante tantos siglos.

     La figura más sobresaliente de Occidente, Jesús, no vino a salvarnos, ni nos salvará. Vino a decirnos cuál era el camino de la plenitud, si es que estábamos dispuestos a emularlo. Porque nadie necesita ser salvado. En la eternidad todos aprenderemos, evolucionaremos, creceremos. Él fue un magnífico ejemplo de camino, verdad y vida. Pero los próceres de la Iglesia, utilizaron sus dichos y hechos para matar el amor y crear el dogma.

      Satanás no existe. Ni existen otros demonios que no sean la negatividad mental que el hombre, como ser creativo y creador puede convocar. Tenemos que darnos cuenta de que lo que llamamos bien y lo que llamamos mal, todo existe, porque Dios lo permite, todo sucede en el perímetro sagrado de la vida, porque todo tiene una razón pedagógica.

      Experimentamos. A veces, nos llenamos de odio, de rencor, de nuestros íntimos demonios, y así nos conducimos por la existencia, llenando todo lo que hacemos de oscuridad. Otras veces, por desgracia, las menos, nos influye el amor, la bondad, la generosidad, y caminamos por la vida, generando un dechado magnífico de espiritualidad y luz.

      Somos dioses, creados a imagen y semejanza de la Fuente Dadora de vida, del Dios Padre/Madre que nos regaló la existencia. Somos inmortales, eternos y divinos. Somos, por tanto, los únicos responsables de nuestros actos. Los pecados no existen, sólo los errores. El infierno es el más burdo de los engaños que para dominarnos pudo inventarse. Existe el plano del miedo y el dolor, donde las almas menos refinadas, repletas de errores, aprenden que podían haberlo hecho mejor, que pudieron aprovechar la oportunidad de vida terrenal que dispusieron para dar, en vez de tomar, para permitir, en vez de prohibir, para amar, en vez de odiar.

      Y las grandes enseñanzas, se manipularon, se escondieron, se adulteraron, siempre con el mismo objeto. Esconder la verdad liberadora, para ofrecer la mentira que oprimía.

       Miremos de nuevo la colosal figura de Jesús. Le seguimos manteniendo en su madero de tormento. Sangrante, afligido, torturado. Pero él vino a mostrar que existía la vida más allá de la vida física, quiso que el descreído pueblo de Israel lo comprobase. Sin embargo, ni Israel toleró ni abrazó tal enseñanza, ni los países que luego dijeron abrazar el cristianismo, supieron vindicar la plenitud de la resurrección. Prefieren mantenerlo sangrante, afligido y torturado en el madero, porque eso genera culpa, dolor y miedo. Porque así le es más fácil a los que dirigen la Iglesia dominar a los fieles.

       Grandes Maestros. Jesús, Mahoma, Buda. Tantos otros, profetas de tantos pueblos. Muchos generaron religiones que olvidaron la gran verdad: somos eternos, inmortales, divinos. Dios nos ama y nos amará siempre, sin importar lo que hagamos, pues Dios sabe, que en la eternidad, donde no hay principio ni fin, sólo la continuidad y el devenir, finalmente creceremos, evolucionaremos, nos acercaremos a la Fuente, ya purificados, ya limpios, ya habiendo aprendido en la debida experimentación haciendo inevitablemente uso de nuestro sagrado libre albedrío.

        En los tiempos que corren, si hay una necesidad imperiosa, es alejarse de las religiones que niegan la luz y el libre albedrío, que niegan la divinidad de la persona humana, que rechazan la idea de que el pecado, Satanás, los demonios y el infierno no existen.

        En los tiempos que corren, se hace perentorio, fundamental, dar de lado a todas estas religiones que lo único que pretenden y consiguen, además de confundir y llenar de miedos a sus fieles, es limitar sus mentes.

        La maravilla de la vida, de la existencia humana, sólo puede ser palpada, disfrutada, cuando quebramos los límites que las religiones mayoritarias nos imponen, cuando realizamos el acto sagrado de pensar ilimitadamente para ver más allá, de forma más ancha, vislumbrando nuevos horizontes que los miedos impiden atisbar.

        La raza, enajenada a golpe de dogmas, ha de renunciar definitivamente a ellos. Dar la espalda a tantas organizaciones, cuyas suciedades y mezquindades saldrán necesariamente a la luz en estos tiempos donde no caben los secretos ni lo hermético. La raza, que fue limitada, a la que se le prohibió hacer uso de su libre albedrío a golpe de sanciones, ha de rebelarse contra tanto disparate y, sencillamente, gozar de las grandes verdades, de los pilares del universo mismo, de los cimientos de la divinidad.

       Uno, somos eternos, divinos e inmortales, la muerte no existe, seguiremos viviendo después de esta vida.

       Dos, el amor, y no el miedo, es lo que conduce a la luz, al encuentro con la divinidad interior, a la expansión de conciencia y a la armonía con el nuevo mundo que se avecina.

       Tres, un ser divino, eterno, inmortal, no puede pensar de manera limitada, ha de hacerlo de modo ilimitado, trascendiendo a su realidad celular, asumiendo su grandeza y vivenciándola a toda costa.

       Cuatro, somos creadores, es un regalo de nuestra naturaleza. Podemos crear nuestra felicidad o nuestra infelicidad. Podemos abrazar nuestra sublime naturaleza o negarla. Podemos dejar que nos torturen o negarnos a ello. Tenemos el poder de crear un nuevo mundo o conformarnos con el que otros, y para dominarnos, crearon para nosotros.

       Cinco, somos hijos de Dios, y él nos ama, más de lo que alcanzamos a imaginar. Y todo aquel que reclame la ayuda a la que tiene derecho, que la pida desde la luz interior que lo alienta, la encontrará.

       Seis, nadie es responsable, salvo nosotros mismos, de lo que nos sucede. El tiempo de sentirse víctima ha fenecido. Somos creadores.

       Siete, el único infierno que encontraremos, lo hallaremos en el interior de aquellos que lo defienden. Otro no existe, Dios nos ama, nunca habría creado algo semejante para torturarnos.

       Ocho, nuestro despertar dependerá de nosotros mismos, del empeño que pongamos en amarnos y en amar a nuestro semejante.

       Nueve, sin el amor a nosotros, no podremos amar al semejante. Ya se dijo, ama a tu hermano como a ti mismo. Los cimientos siempre estuvieron claros, de otro modo, era absolutamente imposible construir nada que se sostuviese en pie.

       Diez, Dios nunca castiga, sólo dispone el teatro y el atrezzo necesario para que aprendamos haciendo uso de nuestra sagrada libertad, y jamás deberíamos tener miedo a disfrutarla oyendo los mandatos de nuestro corazón.

       No son mandamientos. No son consejos. Son pilares, sirven para construir al nuevo ser humano que tendrá que habitar un nuevo mundo.

       La vida no es una religión, fue, ha sido y seguirá siendo, una filosofía. Un pensamiento ilimitado, pues todo es mente y pensamiento en el universo. Precisamente por esto, entre los esfuerzos que en la fraternidad de luz, que bajo la tutela y dirección de la hermana Ximena, se llevan a cabo, en el sur de Chile, están las clases de filosofía que ella misma imparte.

       Nos enseñaron a pensar que éramos mucho menos de lo que somos. Ese y no otro fue el gran engaño, el gran robo de las religiones. Nos robaron a nosotros mismos. Es tiempo de recuperarnos, para trascender como lo hará pronto nuestro planeta.

        Es tiempo de desdeñar toda revelación limitadora.

 

2.- Universo y Plan Divino

        El universo está dividido en diferentes sectores del espacio,  como también, por supuesto, está el reconocimiento de diferentes dimensiones de la realidad. Si la Tierra no está entre los planetas confederados, sólo es por su retraso espiritual.

        A muchos, lo siguiente, seguramente, les parecerá de película de ciencia ficción. Pero no es ficción. Existe La Confederación Interplanetaria, donde se agrupan muchos de los mundos de nuestro sector del espacio. Pero también existe la Confederación Galáctica de planetas, donde se agrupan un número mayor de mundos habitados por distintas razas. Y, existe, La Federación Interdimensional de los Mundos Libres. Organización de mayor calado que las anteriores.

        La Tierra sólo pertenecerá a la Federación Interdimensional de los Mundos Libres, o a las otras Confederaciones mencionadas, una vez limpie las vibraciones egocéntricas, materialistas y militaristas que hoy desprenden la mayoría de las naciones de nuestro planeta. En otros mundos, se comprendió que el Amor era la primera causa de lo creado. Y a esa causa sus habitantes se vincularon vibrando en tal realidad. Cuando esto sucede, el mundo en cuestión se eleva dimensionalmente, y ese es el destino de nuestro planeta.

        El universo no tiene límites, es ilimitado. Lo iremos comprendiendo conforme avancemos en las dimensiones evolutivas. De momento, baste con decir, que es absolutamente y por siempre ilimitado.

        Por ello, podríamos hablar de universos, más que de universo, y decir que cada universo percibirá el cosmos, en función de la dimensión en la que exista, así, habrá tantos universos como dimensiones, y todos diferirán entre sí. De tal modo, lo que para la humanidad es el universo, no es el universo, es sólo su universo, el que percibe en función de la dimensión en que se encuentra.

       En un mismo sistema pueden existir y, de hecho existen, distintas dimensiones. Así, los que están en la dimensión más alta (cuarta o quinta), podrán percibir a los que están en una dimensión más baja (tercera), pero los que viven en una dimensión más baja, no percibirán a los que viven en otra más alta.

       En Venus, viven los hermanos de las ciencias, en quinta dimensión. Ellos pueden percibir el mundo humano, pero los hombres no pueden percibir a los venusianos.

       Cada raza, por tanto, vivirá en su propio universo, aún cuando compartan un mismo sistema, pero en mundos que vibran a distinta velocidad evolutiva. Para entenderlo, pensemos en una caja. Los que viven en una dimensión y rata vibratoria más baja, son los que habitan en el interior de la imaginaria caja. Su mundo es limitado, pues su tecnología y conocimiento evolutivo, sólo les deja ver el horizonte del interior del receptáculo donde viven. Sin embargo, aquellos que viven en el exterior de la caja, sí podrán acceder al espacio que les rodea, y también, si así lo desean, al interior de la caja donde viven los seres de la raza dimensionalmente menos desarrollada.

       De tal forma, los venusianos, logran desplazarse por la galaxia, y los mundos exteriores al sistema donde queda ubicado el planeta en el que se encuentran. Pero, los terráqueos, apenas han puesto los pies en su satélite y observado los planetas mas cercanos.

       Con todo, no debe pensarse que hablamos de una cuestión de tecnología, sino más bien de evolución. A los mundos que no han superado la Tercera Dimensión, que son destructivos y no han avanzado en el entendimiento del Amor, no se les permite colonizar nuevos mundos por más que se empeñen.

       La evolución no es fruto de una tecnología determinada, más bien lo es del crecimiento espiritual. En función de este crecimiento se disfruta de una dimensión determinada, y en función de ella percibiremos el universo de un modo limitado (interior de la caja), o ilimitado (exterior de la caja), y así, necesariamente, tendremos que hablar de universos, y no de universo.

       En nuestro propio sistema, existen distintas realidades dimensionales, pues Mercurio, Marte, Júpiter, Neptuno, Saturno y Plutón, están en Cuarta Dimensión. Venus, como se ha dicho, en Quinta. Y Urano, en Sexta.

       Sólo la Tierra sigue en Tercera Dimensión, lo cual es algo así como un borrón para todo el sistema.

        Pero se acerca la hora del cambio. Cuando el planeta alcance la Cuarta Dimensión, habrá alegría en todo el sistema, en toda la galaxia.

       Tratar ahora de describir la vida y civilizaciones del sistema solar al que pertenece la Tierra, sería tan impropio como tratar de hablar a un niño de física nuclear. Sin embargo, son muchos hombres y mujeres, alertados psíquicamente por sus guías y Maestros, los que intuyen, que algo grande se acerca y está por llegar. El colosal movimiento espiritual denominado Nueva Era, que sería en realidad, la Era Eterna, a pesar de no quedar exento de charlatanes y fraudes, de oportunistas y agoreros, nutre ya hoy a ejércitos de hombres y mujeres cuyos corazones palpan e intuyen lo venidero. En ellos, se derramará el Espíritu y la Gracia profetizados. Ellos son una gran señal de la llegada de la Cuarta Dimensión. Si perseveran en su búsqueda, en el tiempo de pruebas y crisis continuas que será el prólogo de lo que ha de acontecer, se convertirán en los llamados y elegidos. Heredarán la Tierra nueva y los nuevos cielos.

         En su momento, cuando nos ocupamos de la gran transformación, se habló de los distintos tiempos, pero entonces no hablamos del tiempo estándar. Hablemos de él ahora para explicar de qué modo se comunican los mundos más desarrollados y evolucionados.

        El tiempo estándar no es el tiempo Divino, corresponde, al psicológico, al tiempo del pensamiento. Cuando el pensamiento de las distintas razas, se depuran en el Amor, estas razas quedan facultadas para comunicarse con sus vecinos de otros planetas o mundos. Esa facultad o desarrollo del pensamiento es lo que da acceso al tiempo estándar. El tiempo estándar es aquel en el que las razas del universo acuerdan viajar unificando el pensamiento de todas ellas, es como una norma de tráfico interplanetario. Nadie va a mayor o menor velocidad. Es como una unidad de criterio de todas las razas confederadas, para asumir en orden los desplazamientos.

         El universo (los universos), es a todo punto maravilloso. Conforma el campo, la extensión del Amor de Dios. Es donde se manifiesta la vida de tantas formas y maneras diferentes como la imaginación humana alcance a vislumbrar. El universo es testigo de la grandeza de nuestro Creador, Padre/Madre de todo lo existente. El universo eres tú, yo, somos todo lo que fue, es y será.

         El universo (los universos) es maravilloso, porque no tiene fin ni lo tendrá jamás. Tampoco tuvo un principio, pues Él que Es, Fue y lo Será por la eternidad. Tal realidad debiera inundarnos, traspasarnos, poseernos, y deberíamos sentirlo para desear compartirlo. Tal prodigio no se intelectualiza, se siente y disfruta en cada movimiento, en cada parpadeo. Cada vez que inhalas y exhalas, encuentras el universo y te encuentras siendo parte de él. El universo (los universos) es terreno sagrado para la vivencia.

       La Jerarquía Interplanetaria está formada por representantes de mundos y pueblos altamente evolucionados. Ellos se encargan de supervisar la armónica y constructiva relación entre los mundos, y de ayudar a otros que, como la Tierra, sufren un considerable atraso evolutivo.

         El Plan Divino es el gozo y la felicidad de sus seres creados a través del oportuno crecimiento desde la libre experimentación. Ese y no otro es el único Plan Divino.

        Dios quiere tu felicidad, pero desea que sea tu felicidad, no te la impone, más bien al contrario, se complace en que te rodee la ilusión de la infelicidad para que llegues a desarrollar la verdad de la inmortalidad en ti.

        La muerte, es relativa, no existe en realidad.

        El dolor, es pasajero, no perdura, como sí lo hace lo divino que hay en ti.

        Si estás triste, es que puedes, con la misma energía invertida, estar contento.

        La fe en ti y en tu Dios, es la fuente segura de la felicidad, y entenderlo es el principio de abrazar el Plan Divino.

        Dios te quiere valiente, capaz. Debes entender que no puedes perder la vida y que tienes todo el tiempo del mundo para comprenderlo.

        Los peligros, las dificultades, pasan a ser, simples lecciones pedagógicas.

        Amado lector, no te apegues a nada que no sea lo divino que eres. No temas a nada, pues todo es superable desde el cabal conocimiento de las leyes del universo. Tu Dios nunca te falla. Eres tú quien puedes fallarle a Él y a su Ley de infinito Amor, si te alejas de su dar continuo.

         El Plan de Dios es tu felicidad presente y futura si decides, de una vez por todas, Ser antes que tener, Ser, por encima de toda dificultad. Ser por siempre y para Siempre en el milagro creado del Amor continuo y permanente.

         El Plan de Dios, es que tú seas Dios en él. Entenderlo, sólo requiere desear entenderlo. Conseguirlo, sólo necesita de tu disposición para hacerlo. Dios siempre está, y todas sus ayudas, esperando ser convocadas. Pero si no lo crees, si no lo pides, si te sientes mal, en vez de sentirte bien, entonces vives al margen del milagro, a la orilla del Plan de Dios. Aunque siembre hay puentes tendidos, que puedes cruzar una vez adiestras tu voluntad y conocimiento.

        El Plan Divino eres tú y tu desarrollo. Es el universo y su desarrollo, es el Amor infinito y el Siempre jamás.

        Y dentro de ese magno plan, y en cuanto a lo que a nuestro planeta se refiere, la Maestra Ximena, desvela que, en estos tiempos, se está activando el quinto ckakra de todos los que habitamos la Tierra. Su nombre en sáncrito, es Visuddha; su color, el azul rey; corresponde a las glándulas tiroides y paratiroides.

        Desarrollar este sello, situado en la garganta, supone incrementar nuestra comunicación. Algo necesario, pues, en Cuarta Dimensión, tendremos que comunicarnos telepáticamente con otros seres y razas del universo.

        Pero, no nos quedaremos ahí. Una vez en Cuarta Dimensión, se activará nuestro sexto chakra. Su nombre en sáncrito, es Ajna; su color, el violeta; corresponde a la glándula pituitaria. Es lo que se ha llamado el tercer ojo, queda situado en la frente.

        Desarrollar este sello concede y supone el don de la videncia, percibir con naturalidad la realidad espiritual que nos rodea.

        Una vez en Quinta dimensión, y tras una preparación posterior en Cuarta, se nos activará el séptimo chakra. Su nombre en sáncrito, es Sahosrara; su color, el blanco; corresponde a la glándula pineal. Los iniciados le llaman el Loto de los mil pétalos. Está situado en la coronilla.

        Entonces, cuando el sello coronario esté desarrollado, caminaremos hacia la Octava Perfecta, hacia la plenitud de nuestra naturaleza divina, inmortal y eterna.

        Amado lector, no lo olvides, el Plan Divino, eres tú y tu desarrollo. Es el universo y su desarrollo, es el Amor infinito y el Siempre jamás.

 

3.- Chile y Perú: vanguardia espiritual

          Dijimos en el primer capítulo del bloque anterior, que la Kundalini de la Tierra, también llamada Serpiente de Luz, fiel a su recorrido en el tiempo, comenzó su nuevo desplazamiento, coincidiendo con la invasión China al Tibet, por 1959, y viajó por la práctica totalidad de los países, hasta asentarse en Chile y en Perú, donde, actualmente, está ubicada.

          Dijimos, que ahora, hoy, crece en Chile y en Perú, un nuevo reino de espiritualidad, pues esta tierra periférica meridional de América, es la elegida como lugar de residencia por la Kundalini del planeta.

          Por tanto, Chile y Perú son lugares sagrados.

          Ambos países, pronto conocerán cambios que irán más allá de lo trascendente, y se manifestarán en la propia geografía. O, dicho de un modo más claro, conocerán cambios que transformarán sus actuales fronteras.

          También se dijo, que el cinturón de fuego del planeta está más activo que nunca, lo que conlleva un movimiento inusitado de la mayoría de las placas tectónicas.

          Tales y colosales movimientos, moverán toneladas de agua y tierra. Así, zonas que están sumergidas, serán elevadas, y otras que están sobre el nivel del mar, quedarán sumergidas.

          De hecho, el actual país de Chile, se fragmentará en tres países futuros, separados por el Océano Pacífico, que anegará e inundará grandes extensiones de terrenos.

          También Perú sufrirá grandes cambios en su actual geografía.

          De hecho, toda la cordillera de los majestuosos Andes, funciona como una columna lumínica para la energía Kundalini planetaria. Y la cola de la serpiente de luz queda ubicada en el sur de Chile.

          Desvelar ahora, en qué zonas se establecerán los cambios, qué terrenos quedarán bajo las aguas, o qué otros emergerán de ellas, resultaría alarmante para muchos. Además, en honor a la verdad, nadie podría afirmar con absoluta exactitud dónde se producirán estas modificaciones geográficas.

           Quizá, lo único que se deba adelantar, es que desde la evolución celeste, y las jerarquías, se tratará de minimizar los daños y las pérdidas humanas, con avisos y anuncios que logren evitarlas.

           Estos cambios, que comenzarán por el sur del mundo americano, luego, se irán extendiendo paulatinamente a otros lugares del globo.

           Es decir, lo que suceda en Chile y en Perú, sucederá después en otros puntos del resto de los continentes.

           Paralelamente a estos colosales movimientos de tierra y océanos, y, aunque cabría suponer lo contrario, también llegarán, tanto a Chile como a Perú, una enorme fuerza y capacidad de asentamiento espiritual. Fruto de una nueva conciencia que propiciará una potente facilidad para la canalización de la mayoría de sus habitantes.

           Lo que está por llegar a estos países, es un reforzamiento con los lazos cósmicos, un mirar colectivo hacia el exterior de nuestro planeta. Se pondrá atención al universo, tal como hicieron las antiguas civilizaciones americanas que, todavía hoy, sorprenden a los investigadores, por su cabal y detallado conocimiento del cosmos y las constelaciones. Culturas como la maya o la inca, nunca obviaron la estrecha relación que tiene la Tierra con el universo.

           En Chile y en Perú, se buscará nuevamente la brújula, el reloj que nos pone en armonía y contacto con otros mundos, como ya lo hicieron anteriores civilizaciones americanas que fueron destruidas por la conquista europea.

           Desde el sur americano, se volverá a conectar a la Tierra con los estados sublimes del universo, dándose una preparación constante de seres evolucionados.

           También se dijo en su momento, que la Kundalini planetaria, por su potente magnetización, busca, atrae, llama a los buscadores espirituales de todos los rincones de nuestro mundo.

           A Chile y a Perú, irán llegando esos buscadores, hombres y mujeres que sentirán la llamada, el reclamo, la necesidad de acercarse a estos periféricos países. No podrán explicar con palabras la razón que les trae al sur del mundo americano. Pero seguirán a su corazón, al barrunto que les ofrece el alma. Dejarán sus países de origen, y cruzarán los mares o los cielos para llegar, y, luego, establecerse en Chile o en Perú.

           Estas personas sentirán simplemente incomodidad al intentar continuar con aquellas tareas que vienen realizando desde siempre. Sus cotidianas obligaciones les producirán infelicidad, una tremenda fatiga, y entrarán en crisis rebelándose a lo que han sido.

           Adaptarse al cambio que ya se produce requiere de flexibilidad. Cuando se genera la resistencia al mismo, es cuando aparece un insufrible dolor. Lo único que garantiza el descubrimiento, es el camino hacia uno mismo.

           Precisamente por esto, en este lugar del mundo, ya florecen, los planes de espera, como el que se forma actualmente en el sur de Chile, en torno a la hermana Ximena.

           Cuando sobrevengan los primeros cambios, que serán las grandes y evidentes señales, también llegará el ineludible despertar de muchos que, finalmente, terminarán comprendiendo y aceptando lo que sucede.

           Será entonces, cuando la gente comience a abandonar las ciudades, a organizar comunidades agrícolas espirituales, a agruparse en torno a personas que gozarán del privilegio de mantener una fluida comunicación con los mundos sutiles.

           Tras estas primeras señales, la duda descenderá. Serán menos los obstinados. El actual sistema de cosas, evidenciará su enorme fracaso, y empujará la supervivencia, que funcionará como el gran motor que moverá a muchos a caminar hacia la tierra, hacia la Madre sostenedora que, a pesar de los cambios y convulsiones, recogerá a sus hijos para alimentarlos, si éstos, al fin, actúan con ella con el verdadero y debido respeto.

            Y será del sur americano, desde donde fluirá hacia el resto del mundo una luz espiritual que terminará convenciendo a los indecisos. Una luz que será captada, por los que siempre han sentido que en su interior albergaban algo grande, hermoso, sobresaliente y divino.

            Chile y Perú, tras las primeras grandes señales, se convertirán en la vanguardia espiritual del planeta. Las grandes revelaciones se darán en estas tierras, y las personas más preparadas para el contacto con lo sutil vivirán en ellas.

            Chile y Perú, tras las primeras grandes señales, serán los custodios y dinamizadores de la nueva espiritualidad mundial que vibrará armónicamente con la profunda transformación que ya se produce en la Tierra.

            Chile y Perú, ya hoy, son lugares sagrados, pues la Kundalini planetaria eligió estos países, desde hace décadas, como lugar de residencia. 

             La Serpiente de Luz, transformará estos países, con poderosos eventos que servirán de guía para los que hayan despertado.

            Es tiempo de cambio, revelación y maravilla.

 

4.-  Intraterrestres     

      De manera somera, pues habría mucho más que decir, se habló de los extraterrestres, que actualmente custodian y ayudan a los terráqueos en este tiempo de cambio y transformación.

      Pero, este libro, que se empeña en mostrar realidades ocultas para la mayoría, seguramente, quedaría incompleto, sin dedicar un mínimo espacio, a los intraterrestres, que viven en el interior de la Tierra, y también, como los extraterrestres, ayudan de manera sutil y continua a los que habitamos en la superficie de nuestro mundo.

      Hay que entender, por más difícil que nos resulte encajarlo, tras largas generaciones de información y educación asegurando lo contrario, que la Tierra es un orbe hueco, como lo son todas las estrellas, los planetas y los satélites.

      Durante la formación de los astros y cuerpos celestes, la masa crítica fue sometida al mismo movimiento de rotación actual, pero al estar constituida por otra forma de materia, ésta se acomodó siguiendo los patrones de fuerza centrífuga, compactando la masa por fuera, para ahuecarse en el interior.

      En nuestro planeta existen dos entradas principales al mundo interior, situadas en el Polo Norte y en el Polo Sur. El diámetro de estas entradas es de aproximadamente 1000 kilómetros. Pero no son las únicas, hay otras muchas, algunas físicas, otras dimensionales, así como naturales o artificiales. También podríamos encontrar varias de estas entradas bajo los océanos, mares y ríos más caudalosos.

      En cuanto a la actividad tectónica, telúrica y de gravedad, se hallan a nivel de la corteza terrestre, cuyo espesor se calcula alrededor de unos 2000 kilómetros.

      En el dilatado mundo interior pueden encontrarse idénticos recursos que en la superficie. Existen montañas, vastas praderas, grandes lagos y hasta océanos. Siendo la temperatura constante de veinticuatro grados centígrados, lo que le convierte en una especie de paraíso donde siempre es primavera. Tal calor lo genera un sol existente que permite el desarrollo de la vida. Sol que ilumina durante toda la jornada interna en un mundo que no conoce la noche.

      De hecho, las auroras boreales, son el reflejo del sol interno saliendo por las aberturas polares. Tanto así, que, si llegamos a un punto, cuando el sol interno se adentra en las aberturas polares, pueden divisarse dos soles. Los navegantes denominan a este fenómeno espejismo.

      Pero no es el único fenómeno que puede observarse cerca de los polos. Tampoco los polos magnéticos del norte y el sur, coinciden con los polos geográficos como deberían. La aguja de la brújula, toma una posición vertical en vez de horizontal, y actúa de forma extraña cerca de los polos.

      Algo igualmente sorprendente, es que el viento del ártico se vuelve más caluroso una vez se superan los 70 grados de latitud. Los exploradores árticos concuerdan en que el clima se hace cada vez más cálido camino del norte. Por lo mismo, miles de pájaros y animales emigran al norte durante el invierno.

      Del mismo modo, extensas áreas de nieve aparecen manchadas con polen en cierta época del año. Hasta troncos de coníferas flotan a lo largo de la costa ártica, provenientes del norte. El polvo molesto del océano ártico resulta irritante al caer sobre los barcos. Se le llama la nieve negra. Y los análisis han demostrado que ese polvo está formado por carbón e hierro.

       Otra realidad, es que flotando en el agua fresca del interior de los grandes icebergs, se han encontrado semillas de plantas y árboles tropicales.

       A todo ello, podría añadirse, los restos de mamuts, en perfecto estado de conservación, que aparecieron congelados en Siberia con alimento fresco en el estómago, alimento que no provenía de esa zona.

       Todas estas evidencias, demuestran la razón de las innumerables leyendas de seres procedentes del mundo intraterreno que pueblan el folklore y la mitología de muchas naciones.

       Algo que poco o nada tiene que ver con lo legendario, es el hecho de que ninguna de las muchas compañías aéreas existentes, sobrevuelen los polos, realizando trayectos más largos que si lo hicieran.

       Llegados a este punto, las preguntas inevitables serían, ¿qué raza habita en el interior de nuestro planeta? Y, si están ahí, ¿cómo es que no tenemos constancia de ello? ¿Cómo es que no existe un contacto conocido con ese pueblo al que llamamos intraterreno?

        Para responder a tales preguntas, es necesario afirmar que los seres intraterrenos, son seres humanos. Pero no son seres humanos como lo somos los que habitamos en la superficie del planeta, pues, ellos, ya han ascendido a la Quinta Dimensión. Precisamente, por esta razón, la verdadera fisonomía del planeta y de la existencia de los que viven en el mundo interior, pasaron desapercibidos para la mayoría de los que vivimos en el exterior, pues los intraterrenos, se esforzaron en su propia evolución. Fue un aislamiento auto impuesto a fin de evolucionar de la Tercera a la Quinta Dimensión.

        O sea, nuestros hermanos, han pasado por donde ahora los exteriores debemos transitar, y están dispuestos a ayudarnos, pues se acerca la hora de que se den a conocer de manera evidente a las naciones de la Tierra.

        En cuanto a si alcanzamos o no alcanzamos a verlos, habría que decir que ellos, son tan tangibles como los humanos exteriores en su expresión física tridimensional.

         Sin embargo, para verlos, es necesario estar alineados con la sutil vibración de Quinta Dimensión. En realidad, para que el contacto tenga lugar, debe existir un preacuerdo, donde el ser humano exterior, se comprometa al aprendizaje de manera voluntaria.

         También puede suceder que los intraterrenos provoquen la situación de encuentro. Para lo cual, ellos, descienden de su altísima vibración a la realidad trimidensional.

         Ximena, que ha visto a estos seres evolucionados, los describe como entidades altas, de ojos y cabellos rubios, visten de blanco y se muestran amorosos, como corresponde a la dimensión que disfrutan.    

         Ellos, que comparten nuestro planeta, están preocupados por el daño que nuestra forma de vivir en el exterior causa a la Tierra. Por eso, ya están trabajando sobre la genética de las especies, ayudando a la implantación y adaptación de las mismas, según los cambios que van surgiendo a nivel de clima, agua y suelo. Tal tarea es fácil de realizar en el mundo intraterreno, ya que allí no existe la tremenda contaminación que soportamos en el exterior. De hecho, todas las especies que se creen extinguidas, aún sobreviven en el mundo interior, donde existe la reserva más grande de la humanidad, y se albergan todos los animales, plantas y minerales que alguna vez existieron sobre la faz del planeta.

        En el mundo interior, se utiliza una energía totalmente inofensiva, nos referimos a la energía tachiónica, que toma el prana y lo moldea de manera que se forma una enorme fuerza. 

        La energía tachiónica fue usada en Egipto para transportar las rocas con las que se construyeron las pirámides. 

        Actualmente, existen numerosos grupos de personas en la superficie que están estudiando esta forma de energía. Los intraterrenos apoyan estas investigaciones para que los resultados sean aplicados, sin que interfieran las grandes naciones que verían afectados directamente sus intereses económicos, y es por lo que se oculta mucha información.

        Pero, además del grado evolutivo, la salud de mundo que habitan, y la energía utilizada, hay otra peculiaridad de los intraterrenos, que les distinguen de los que nos encontramos en la superficie del planeta. A saber, el idioma que utilizan como vehículo de comunicación, pues, ellos, hablan el Irdin.  

        El Irdin es la lengua de los Ángeles, de las Esferas, que comunica a todos los seres a partir de la Quinta Dimensión. Es el Lenguaje Universal.

        El Irdin se habla en sueños. Es el modo de comunicación que todo ser de cualquier dimensión puede elaborar gracias al uso de su mente. Lo más sorprendente y esperanzador es el hecho de que todos nosotros manejamos con absoluta perfección, aunque no lo sepamos, este dinámico y maravilloso idioma. Sólo que, es necesario, crecer evolutivamente para obtener el reconocimiento espontáneo. Es decir, tomar contacto con la Esencia, supondrá la primera manifestación, pues conforma una evidencia tangible de la comunicación con la Fuente, siendo un don innato que acompaña al propio y personal despertar.

        El Irdin se expresa en bloques de ideas. Cada una de las representaciones que lo forman puede reproducirse mediante símbolos, fonemas, colores, tonos o la misma idea. Se transmiten ideas desprovistas de los sentimientos de los cuerpos inferiores remitiéndose a conceptos claros.

        No hablamos, por tanto, del idioma del pasado ni del futuro, sino del idioma del Presente Perfecto tanto en su verdadera concepción y acepción.

        Nos estamos refiriendo al idioma que comunica a todos los pueblos de la Creación. Al idioma de la Confederación Galáctica, al Lenguaje del Amor y la Hermandad.

        Seguramente, lo más importante de todo lo dicho, es el hecho de que pronto, los que habitan en el interior del planeta, se darán a conocer a los habitantes del exterior. Ellos tienen un gran mensaje básico que ofrecernos: ascendieron a la Quinta Dimensión, precisamente, por vivir en armonía con su entorno, algo que las naciones de la Tierra aún no han logrado. 

        Ellos, quieren hacernos entender que, en la medida en que lo oculto salga a la luz, se favorecerá la apertura de conciencia necesaria que propulsa el salto cuántico que se avecina.

        Ellos, insistirán, en que una vez comencemos a tomar conciencia del cambio como algo posible, sin resistencia ni oposición a él, la transición podrá ser realmente agradable. 

 

5.- Nueva conciencia

         Si después de todo lo dicho hasta el momento, y al referirnos a los planes de espera que serían pertinentes establecer para encarar el tiempo venidero, únicamente se pensara en comida, cobijo y bienes materiales de primera necesidad, no habríamos entendido gran cosa. Claro que estos serán precisos, pero, lo verdaderamente perentorio, lo que habrá de definir a las comunidades agrícolas espirituales que tendrán que levantarse, será la actitud de los que la compongan, la mentalidad de sus miembros.

       La tierra nueva, los cielos nuevos, sólo albergarán al humano renovado, distinto al otro que hoy conocemos, amedrentado por su verdad limitada e insuficiente.

       ¿A qué actitud nos estamos refiriendo? A la confianza, a la disposición, a la seguridad de que Dios Padre/Madre, Fuente de todo lo creado y existente, satisface todas nuestras necesidades. A la certeza de que es fundamental vivir más el tiempo presente, saber disfrutar cada instante y dar gracias por ello, dejando arrinconados, sin espacio para la angustia, los pensamientos continuos de futuro, que no consiguen otra cosa que distraernos del milagro del Ahora, de la grata posibilidad de vivir en el Eterno Presente, donde no hay carencias, pues todas son consideradas.

        La humanidad renovada, será la que aprenda a relajarse, a reír, a respirar desde el sosiego sabiendo que no hay que preocuparse, entendiendo que absolutamente todo vive en la Voluntad de Dios; asumiendo que se forma parte de esa Voluntad y Plan Divino, ocupando el lugar que corresponde en función de la evolución alcanzada.

       Lo dicho, es la verdad. Pero, la verdad, es algo que no sabemos apreciar hoy por hoy, porque nos da miedo, porque nos enseñaron a vivir en mentiras y a escondernos.

       En el fondo del alma, todos sabemos a ciencia cierta, que la vida actual no es más que una representación. Una suma de condicionamientos culturales y condicionamientos históricos, cuyo resultado nos impide ser sinceros con nosotros mismos y con el prójimo. Soportamos pesadas cargas sociales, miedos y obligaciones generadas por una educación restrictiva. Pero, frente a ello, la verdad es simple, y se halla si se la desea encontrar con el corazón. La verdad, la Gran Verdad, es que somos dioses olvidados que perdimos la memoria de lo que albergamos. La ilusión de la tridimensionalidad anula la capacidad de comprendernos, camufla lo nuclear de nuestra divina naturaleza.

        Quizá por ello, se vaya acercando la hora, de vindicar esa Gran Verdad, más allá de las palabras; hacerlo con actos y hechos, desterrando el engaño, la mentira y la falsedad de nuestras vidas, todas esas cargas terribles que nos colocaron a las espaldas para impedirnos ser los dioses que merecen el venidero mundo renovado.

       Quizá por ello, más que hablando, haciendo, algunos convenzan a la mayoría, de que todos estamos llamados a entender, que la nuestra es un época de profundas transformaciones sin precedentes, pues nos acercamos a la rotunda manifestación de una nueva forma de vida en la Tierra, que tiene relación con la historia evolutiva del planeta, que es, sencillamente, un salto de Ascensión hacía una nueva y sutil dimensión de conciencia.

       El hacer de unos cuantos, finalmente, podría hacer entender a otros muchos, que nadie está predestinado a sucumbir o a salvarse. Tal vez, los que ni siquiera estén familiarizados con cuestiones metafísicas, posean espíritus puros, luminosos, armónicos y acordes con la vibración que se requiere para abrazar y adaptarse al cambio. No nos encontramos ante una descalificación de ignorantes, ni ante una carrera de cultos ascendidos, ni siquiera el más cabal y profundo conocimiento de lo que ocurre y ocurrirá, de los tiempos que corren, bastará para tener un lugar en el mundo entrante.

       La verdad es que el camino no es ni para ricos ni para pobres, ni para elegidos ni para santos, tampoco para poderosos. Lo cierto y simple, es que el camino es el de gente común que tendrá que vibrar con la velocidad que requiere el planeta al modificar su recorrido cósmico por el universo.

        Y la única premisa, lo básico, lo realmente perentorio, será entender, de una vez para siempre, que la nueva energía, no admitirá otras formas que no sean las amorosas y armónicas con las leyes fundamentales del cosmos. Por esto, cada momento, cada instante de nuestras vidas, casi sin darnos cuenta de ello, estamos estableciendo, pactando nuestro sello evolutivo, dejando nuestra impronta en cada acto, en cada pensamiento, en cada palabra. Así, la decisión final, la toma cada Ser, según el grado de su conciencia, a cada instante, en cada paso, en todos y cada uno de los momentos de su existencia.

       Pero, también podemos hacerlo conscientemente, ingresar de manera voluntaria y decidida al nuevo mundo que se avecina, para ello, simplemente, sólo tendremos que respetarnos a nosotros mismos, y luego, hacer un tanto de lo mismo, con el prójimo, con el semejante, con nuestro hermano que como nosotros camina en su evolución tratando de hallar el camino más fructífero. A esto, habría que añadir, la decisión de respetar toda manifestación de vida como parte de nosotros mismos y la energía creadora que todo lo genera y sostiene.

       Lo dicho, sin más rodeos, sin otras fórmulas ni complicaciones, sería tomar plena conciencia de la realidad superior, que se palpa ya en el horizonte de los acontecimientos cósmicos en el que la raza humana y el planeta están inmersos.

       Y hay mucho por hacer, por establecer, por preparar comunitariamente en armonía con ese cambio radical y pleno. Si en su momento se habló de la mentira y la ceguera de la medicina ortodoxa, es momento ahora, de observar la actual educación que reciben los más jóvenes, esos maravillosos niños índigos que tienen edad escolar y quedan inmersos en un sistema educativo desolador, carente, alarmantemente limitante. Esos maravillosos niños índigos, cuya llegada a nuestro planeta es una de las pruebas más fehacientes de la cercana transformación, están a merced de una pedagogía que comete el estrago de separarlos de sus esencias, por ser insuficiente y retrógrada.

       En ocasiones, incluso, cuando uno de estos pequeños, en verdad tan especiales, no llegan a adaptarse en un sistema tan falto de verdaderos valores espirituales, los que se llaman expertos de la mente humana, optan por encauzarlos mediante la medicación. Lo cual, es terrible, pues ello separa al niño de manera definitiva de su genuino fuego interior aniquilando neuronas que, a la postre, serán irrecuperables.

       Por lo mismo, se hace imperativo que el sistema educativo acepte lo que está ocurriendo en nuestro planeta, y termine cediendo, adaptándose a lo verdaderamente requerido por estos seres avanzados, que están con nosotros para enseñarnos un camino que, por desgracia, todavía, la mayoría, se niega a transitar.

        La nueva conciencia debe exigir y lograr que en las escuelas se ejercite el hemisferio cerebral derecho. Que se acepten la iniciación en técnicas de sanación, utilizando la energía inteligente de amor cósmica, así como numerosas actividades de socialización fuera del entorno académico, con carga horaria similar a la que los niños pasan en el interior de las aulas. Se tendría que introducir en los planes docentes las técnicas de control mental, enseñanzas adecuadas de consumo y otras que orientasen en cuento a los desechos inocuos para la salud del planeta.

       Hay tanto por hacer en la enseñanza pública y privada establecida: fomentar la meditación grupal, la música, el arte, las matemáticas, la geometría sagrada, la física cuántica, la química de los elementos, la biología, también los idiomas. Todo aplicado a un conocimiento que evitase los sectarismos y que fuese realmente global, humanístico, que elevase al individuo a lo sagrado. Y algo que es ciertamente urgente, al menos, hasta que se vayan asumiendo los descubrimientos venideros, sería suprimir de forma tajante y definitiva, asignaturas como la religión, la geografía, la física o la lengua, tan limitadora está última, haciendo que la imaginación y las ideas, el pensamiento, tenga que ceñirse a reglas inamovibles para el uso correcto de una comunicación coaccionada. No olvidemos, que en el mundo futuro, utilizaremos la telepatía para comunicarnos, y que, cuando se alcance la Quinta Dimensión, tendremos el Indrin como lengua, que es el idioma de los ángeles, de las esferas, del Amor y de la Hermandad.

        Por ello, habría que prepararse para el nuevo mundo, salvando a los pequeños maravillosos de este tiempo de cambio y transformación, de pasar tantas horas entre cuatro paredes, para en vez de eso, ofrecerles actividades lúdicas de recreo y esparcimiento.

        Tenemos que permitirnos el cambio de vibración, y hacerlo, pasa por comenzar a prepararlo en una sociedad, que no atiende a razones ni presta atención, a tantas y tantas evidencias divulgadas desde tantos y tantos foros y atalayas. Permitirnos el cambio de vibración, significa planificar el propio destino y el de la humanidad, desde un plano superior de conciencia, abrazando la Gran Verdad de lo que somos, y rechazando las mentiras impuestas por los condicionamientos que nos limitan y niegan nuestra sagrada grandeza.

        Sólo cuando asumamos lo último, llegarán lo que nos empeñamos en llamar milagros, y no son más que realidades que responden a leyes específicas, a la manera natural, implícita, que tiene el ser humano de crear su propia realidad. Algo a lo que tenemos derecho, que es nuestra obligación, si, antes, reafirmamos la naturaleza divina que nos habita, siendo como somos hacedores de nuestro destino y sus circunstancias.

       Incluso, inmersos todavía en Tercera Dimensión, vivimos constantemente en contacto con energías superiores, y, aunque seamos o no conscientes, es un vínculo establecido en cualquiera de las acciones que llevamos a cabo en nuestro cotidiano vivir, pues solemos conversar con nuestros Guías espirituales de manera continua. Nos referimos a esa voz interior que muestra el camino, que muchos suelen acallar, que algunos llaman intuición, y que de forma ordinaria, suele transmitir conocimiento por encima de nuestra capacidad, ofreciendo información espontánea y acertada, sobre cómo debemos actuar o dejar de hacerlo en tantas y tantas cuestiones, incluso, en temas sobre los que ni siquiera estamos familiarizados.

       Por supuesto que podemos canalizar, por supuesto que aumentarán el número de personas que lo hagan. El verdadero deseo de entrar en contacto con estas energías superiores será lo que finalmente concrete el hecho de poder hacerlo con naturalidad. En verdad, muy cerca está el tiempo en que cada uno de nosotros quedará preparado para recibir directamente en el corazón las palabras del Dios Padre/Madre, Fuente de todo lo creado y existente.

       Pero, al respecto, también hay que hacer una advertencia, se debe tener cuidado en cuanto al tipo de entidad que se canaliza, pues muchos seres desencarnados se mantienen al acecho y ansían vías para poder seguir expresando su opinión a través de la materia. Por lo mismo, es importante la purificación de los cuerpos, mediante la oración o la meditación trascendente de amor y luz, previo al momento de canalizar. Con la práctica, este don maravilloso, se integra completamente en nuestras vidas y se vuelve de lo más natural.

       El hecho de que cada día sean más los que canalicen resulta una gran bendición, pues en este tiempo, existen mensajes del cosmos que necesitan ser dados a conocer, y no se dispone de mucho tiempo para recibir un caudal de información tan amplio e importante que servirá a la raza como instrumento para elevar el estado de conciencia colectiva. Algunos canalizarán con sus guías espirituales, otros lo harán con Maestros Ascendidos, habrá quien reciba mensajes de extraterrestres y aquellos recibirán orientación de intraterrenos. Es tiempo de maravilla, ha eclosionado la ayuda que se necesita para el cambio y llegará a raudales desde puntos distintos pero convergentes.

       Los seres de luz buscan de continuo la forma de expresarse desde el otro lado del velo, pero lo harán sin influir sobre nuestro libre albedrío. Por ello, debemos darles la posibilidad de que se manifiesten abiertamente, lo cual se logra, pidiéndoles que lo hagan, sólo así contarán con el pertinente permiso para presentarse de forma directa a cada uno de nosotros, para impartir la enseñanza que se requiera y necesite en función del momento personal por el que cada cual esté atravesando.

       No estamos solos, disponemos de ayudas, infinitas, luminosas, excelsas y magnánimas, pero se necesita de nuestro deseo de ser ayudados, de nuestro anhelo de aprender y de evolucionar.

       Si pedimos con amor, fehacientemente encontramos lo que nos conducirá a una nueva conciencia.

 

6.- Salto evolutivo

         La Tercera Dimensión es un estado de conciencia donde los momentos temporales construyen, con elespacio, un marco de referencia en el que prevalece la idea de separación y aislamiento. La Tercera Dimensión, implica inconsciencia y olvido. Los seres humanos olvidan su divinidad. Se cae, irremediablemente, en una especie de tupida amnesia, pues se estipula un comienzo y un final para los hechos, objetos y eventos.

         Pero, la Cuarta Dimensión, aporta un sentido de unidad con la realidad no material, donde se está conectado con la Fuente de Todo. La telepatía es obvia, porque implica un verdadero entendimiento de la conexión entre todos los modelos creados. Así, los que existen en Cuarta Dimensión, entenderán que la presencia divina está dentro de todas las formas de manifestación posibles. Todavía permanece un vínculo con la idea que estipula un comienzo y un final de los hechos, cosas y eventos, pero ya se entiende el sentido de irrealidad detrás de ellos. Y, aunque persiste un marco conformado por espacio y tiempo, este último, puede ser manipulado a voluntad.

         Una vez en Quinta Dimensión, se alcanza un estado diferente. Los seres seleccionan cualquier forma de manifestación de acuerdo con sus deseos, los cuales van más allá de las aspiraciones personales. Siempre existe una razón, un porqué. Nada ocurre sin una finalidad. Hay un núcleo donde el ser existe, pero la forma o aspecto exterior están condicionados por el tipo de acción que se deba realizar. La Luz envuelve las formas de representación de la Fuente. Los hechos, cosas y eventos existen en una circunstancia determinada, pero no gracias al tiempo ni por el espacio. El espacio es un lugar designado para el desarrollo de las representaciones y la interpretación de las acciones. El espacio provee un orden a la existencia, pero no limita su expresión.

         La ubicuidad  (capacidad de estar en más de un lugar a la vez) es usual en Quinta Dimensión, dado que no existe ilusión sobre los límites de la realidad. La telepatía es común, pues ofrece una vía rápida y eficaz para comunicar, circunscrita al poder del propio deseo.

         Transformación, cambios, los inevitables para consumar la evolución.

         Sin embargo, en el ser humano, prevalece la tendencia a la inercia y la aversión al cambio. Se rechaza, se teme el mismo, por más que sea el cambio lo único que permite la manifestación de formas nuevas, acordes a la imparable ley de la evolución. Resistirse, solamente incrementa angustias existenciales.

         El ser humano en Tercera Dimensión, busca la seguridad de lo conocido, atesora objetos, los guarda codiciosamente desarrollando su completa existencia enfocada a la acumulación de bienes, cediendo a exigencias culturales que debe satisfacer, como son el estatus y la posición. Pero tener lo perecedero, no ayudará a sentir y vivenciar lo imperecedero que somos.

         Transformación, cambios, los inevitables para consumar la evolución.

         La humanidad se encuentra sumida en un proceso de despertar generalizado. El planeta atraviesa por una serie de mutaciones morfológicas, geológicas, físicas, hasta químicas, que obedecen a la inserción de la Tierra en una órbita diferente que es parte de su proceso evolutivo.

         El micro universo que forman nuestros cuerpos, están atravesando por la misma transformación, por ello, a veces, se siente que imperase el caos y la  confusión. El cuerpo físico y los otros cuerpos constitutivos del ser, deben adaptarse para vibrar en la nota superior a la que el planeta está ingresando. Los cuerpos emocional y mental responden de la misma manera.

         Los parámetros son idénticos para toda criatura sujeta a un nivel evolutivo. Las exigencias generales son las mismas para todo sistema inmerso en una dimensión específica. Al cambio hay que apoyarlo tomando conciencia, aceptándolo, no negándolo.

         El camino a recorrer es el de la iluminación de conciencia, y la sutilización de la masa, abandonaremos la ilusión de la realidad del tiempo lineal, por más que el espacio mantenga su preponderancia en el sentido que configura el  marco adecuado para que las experiencias tengan lugar de manera ordenada.

         El cerebro se acondicionará, como lo harán los cuerpos mentales y emocionales del hombre. Todo cambio ocurre a nivel energético, y los mismos terminan afectando a la materia y a la programación de las células. Sólo así se producen mutaciones naturales en los seres. Mutaciones que todavía hoy podrían parecernos imposibles o extraordinarias, pero que serán naturales, propias y precisas para pasar de una dimensión más densa a otra más ligera. Así, se modificarán el tracto digestivo y urinario. Se anularán los intestinos delgado, grueso, recto y ano. Con esto, aparecerá la natural necesidad de ingesta de luz, o bien de algunos vegetales y cereales programados a sí mismos que se auto ofrendan para llevar a cabo funciones diferentes.

         Junto con los cambios en el plano físico se nivelan las percepciones sensoriales, dando lugar a una serie de transformaciones para que quien las experimente comience a sentirse parte activa del Todo.

        El ser humano alineará sus cuerpos sutiles en menos capas, para comenzar a hacer uso pleno y consciente del poder del pensamiento, alcanzando los fines debidos solo a partir de la intención.

        También comenzarán profundos cambios en el sistema reproductor. La reproducción, es el modo que tiene el ser de la Tercera Dimensión para perpetuarse. Pero la humanidad de la Quinta Dimensión, en armonía con las leyes universales y conociendo su destino, convocará a una entidad para llenar un ámbito determinado. En un proceso energético íntimo y consentido, las almas por nacer, deciden tomar forma en la materia sutil y etérea. Para lo cual, no será preciso el contacto carnal entre los seres, pues a partir de Quinta Dimensión ya se manifiestan como seres andróginos. Dado que la androginia es la perfecta representación de quien posee en sí la sabiduría, el equilibrio y la complementación de las fuerzas masculinas y femeninas universales.

        Transformación, cambios, los inevitables para consumar la evolución.

        Comprendamos que lo manifestado en Tercera Dimensión, en el plano físico, responde a una expresión superior que adquiere forma como materia densa. Así, los sentidos físicos, son manifestaciones de cualidades inherentes al ser, en otras dimensiones más sutiles de existencia.

        En el plano material, los cinco sentidos son herramientas con las que el hombre accede, desde lo físico, a la palpación de las maravillas del universo. Cada uno de los sentidos, además de representar una función biológica en particular, y estar relacionada con un aspecto básico de la supervivencia de la especie, se manifiesta también en el plano espiritual. Pues, no en balde, como es arriba, es abajo.

        Hablemos someramente de los sentidos venideros, utilizados en una realidad superior.

        El olfato fue concedido al ser a partir de la necesidad concreta de delimitar su territorio y orientarse en lugares ajenos o peligrosos. Cada cosa terrenal tiene su olor particular. Asociamos olores con personas o momentos, sin darnos cuenta, cada instante de nuestras vidas, está enmarcado por una variedad de olores distintos.

        Pero, en el plano etérico, el sentido que corresponde al olfato es la capacidad, la manera que tiene el ser para ubicarse, para localizarse en el espacio-tiempo o marco asignado por voluntad propia para conocerse a sí mismo. Con el olfato se detecta la configuración de lo que se manifiesta en cuanto a la razón de ser de las formas de existencia.

       El tacto, a su vez, dota al individuo de la posibilidad de detectar el marco espacio-tiempo a partir del contacto con formas que exceden el campo magnético propio.

       Pero, en el plano espiritual, el tacto cumple la función de reconocer a las formas con las que se comparten y tienen experiencias, actúa insertando a la conciencia individualizada en su proyecto de existencia y otorgando sentido al ser.

       En cuanto al gusto en la realidad material, nos abre vías de conocimiento entre nuestro propio cuerpo y los elementos dispuestos por la naturaleza para alimentar el organismo. El gusto sirve para captar sabores de distintos elementos destinados a la alimentación, y actúa como forma de prevención de ingesta de elementos nocivos para el organismo.

       Pero, en un plano superior, los pensamientos, las ideas, lo sentimientos y las emociones, tienen un gusto particular. Así, los malos hábitos, saben como a carne rancia; los pensamientos de desconfianza o de envidia, son ácidos; la pena, desprende un sabor amargo; los celos, otro agridulce. También los colores poseen sabores. De tal modo, en el plano espiritual, el sentido del gusto, será la manera que tiene la entidad para conocer las frecuencias vibratorias del entorno. El ser, a partir de Quinta Dimensión, se guía en un mundo pleno en sabores.

        Del oído diremos que es el sentido que nos permite percibir lo que nos rodea, por choque de ondas con el mecanismo del sistema auditivo.

        Del mismo modo, el oído posee su representación en el plano sutil o etérico, mediante el reconocimiento que logra el espíritu por las frecuencias de las vibraciones del universo. Si dijimos anteriormente que los colores tienen un olor determinado, añadamos ahora, que también poseen un sonido característico que les distingue a unos de otros.

       Respecto a la vista, sabemos que sirve para detectar realidades existentes fuera de la conciencia individualizada.

       También en lo etérico, la vista reconocerá las formas de manifestación de la Voluntad Superior, abriendo el camino y la posibilidad de fusión entre la conciencia individualizada y otras formas expresadas del plano no físico o espiritual.

       Transformación, cambios, los inevitables para consumar la evolución.

       En realidad, todo es luz, ya se manifieste de manera mas ligera o más densa, todo es y responde a la luz. La misma configuración que la compone forma al hombre, a sus pensamientos, a todas sus acciones e intenciones.

       Si acaso se pudiera definir el universo, la mejor manera de intentarlo, sería a través del concepto de bandas de existencia. Cada cuerpo dentro del universo transita, y es, una serie de bandas independientes, pero que a la vez forman parte del Todo. Así, banda o franja es una unidad independiente en sí misma pero interdependiente de las demás. Cada banda a su vez, se asocia con otro número determinado de ellas y forman lo que denominamos una dimensión.

      Las bandas explican todos y cada uno de los aspectos que conforman nuestra realidad. Por ejemplo, el tiempo, es una banda. Los sentimientos, cada uno por separados, son una banda. También lo es el espacio físico.

      Cada banda de existencia se caracteriza por poseer textura, sabor, sonido y color, o una combinación de éstos. Cada banda a su vez vibra en una determinada frecuencia, lo que consigue que todo lo que se encuentre en la misma sintonía suceda conjuntamente y se manifieste simultáneamente. Esta vibración es la velocidad a la que se mueven las moléculas que forman cada banda.

       Así, los hechos positivos y los seres superiores se manejan a una determinada frecuencia. Los seres de luz y los Maestros Ascendidos se manifiestan en una alta frecuencia o una vibración muy sutil.

       Los hechos delictivos, los bajos instintos o las mismas enfermedades se expresan en bandas lentas, viscosas, de mal olor y oscuras.

       Las entidades desencarnadas que se apegan a los hechos terrenales, toman forman en una banda conocida como bajo astral, donde las manifestaciones propias de cada entidad no podrán deshacerse de la forma, por ello el bajo astral está repleto de aspectos lúgubres y tenebrosos.

       La misma esquizofrenia conduce a parte del paciente a la banda del bajo astral. Y la locura sumerge al individuo en una realidad que no es otra que esta banda de existencia. También las drogas, abren puertas en las bandas de cada ser para llevarles a la frecuencia del bajo astral.

       Las bandas alrededor del ser constituyen los cuerpos físico, emocional y mental. El cuerpo espiritual es otra banda de existencia.

       No es necesario cambiar la forma para trasponer los límites de una banda y sumergirse en otra, pues los límites no son lineales, sino que están entrelazados. Por lo mismo, es posible la toma de contacto con realidades de otras dimensiones. Habrá individuos que lo consigan y otros que no lo logren, en función de la predisposición de cada cual a vibrar a una frecuencia determinada.

       En realidad, hay que entender que espíritu y materia son la misma cosa, la misma sustancia perfecta con distinta vibración y que sirve a diferentes fines. Se ha dicho anteriormente que los seres de Quinta Dimensión sirven a un propósito, que todo tiene una razón ulterior. Pero también nosotros, aún inmersos en Tercera Dimensión, no dejamos de crear a través de la manifestación de nuestros cuerpos y las funciones orgánicas que generamos, una realidad propia que sirve tanto a la materia para recoger vivencias, como al núcleo esencial que lo utiliza, para acercarse a través de las experiencias al Dios Padre/Madre Fuente de todo lo creado y existente.

        Así, bien desde el núcleo espiritual, bien desde el sólo propósito de la materia, cada ser elige a cada instante la realidad de la banda en la que se sitúa en la manifestación de su vivir cotidiano. Por lo mismo, y por difícil que resulte aceptarlo, se puede existir en un estado superior, apartado de las exigencias y los vaivenes propios de Tercera Dimensión, o, por el contrario, completamente integrado y siendo parte de esta ilusión.

       Nuestro sagrado libre albedrío fue, es y será por la eternidad, el mejor don y regalo que recibimos. En ocasiones, nos falta el conocimiento; en otras, el deseo de mejorar transitando por la continuidad de la existencia.Transformaciones, cambios, los inevitables para consumar la evolución.

      Cambiar de banda, de frecuencia vibratoria, es posible a través de la decisión, del deseo, de la sola intención. Pues, si somos seres divinos, eternos e inmortales, nuestra pensamiento es creador, y soberana nuestra voluntad.